Cuando llega el momento de introducir nuevos alimentos en la dieta de tu bebé lactante, el gluten es uno de los elementos importantes a considerar. El gluten es una proteína que se encuentra en algunos cereales como el trigo, cebada, avena y centeno.
Los cereales son el alimento con gluten que se introduce a la dieta de un bebé de forma más común. Esta proteína aporta elasticidad y esponjosidad, por este motivo la industria alimentaria lo incluye en múltiples alimentos que no lo contienen originalmente.
¿Qué es el Gluten?
El gluten es una proteína que se encuentra naturalmente en ciertos cereales, especialmente en el trigo, el centeno, y la cebada.
Esta proteína es responsable de la elasticidad y la textura característica de la masa de pan y otros productos horneados. El gluten desempeña un papel importante en la panificación, ya que proporciona elasticidad a la masa, atrapa el dióxido de carbono producido por las levaduras y da como resultado productos horneados que son esponjosos y con una textura agradable.
Los cereales con gluten son aquellos que contienen la proteína llamada gluten. El 75% del contenido de los cereales es almidón y éste se debe cocer para poder digerirlo. Destacan las vitaminas del grupo B, implicadas en el desarrollo y funcionamiento del sistema nervioso.
Cómo INTRODUCIR los CEREALES 🥣en ALIMENTACIÓN COMPLEMENTARIA
¿Cuándo Introducir los Cereales con Gluten?
Anteriormente, los cereales con gluten empezaban a tomarse (según el criterio de cada pediatra) a los 8 ó 9 meses de edad. La Espghan, la Asociación Española de Pediatría y la AEDN aconsejan que alrededor de los 7 meses (y no mucho más tarde) hayan aparecido en la dieta del bebé pequeñas cantidades de cereales con gluten.
Antes de los seis meses, no se recomienda introducir cereales con gluten, para evitar posibles reacciones de alergia o intolerancia. No obstante, estudios más recientes indican que la introducción tardía del gluten no sería necesaria, puesto que el organismo del bebé es capaz de asimilarlo desde el inicio de la introducción de nuevos alimentos.
Lo ideal es introducir el gluten alrededor de los 6 meses de edad, pero a partir de los 5 meses se puede ir dando a probar sin problemas. La mejor forma de hacerlo es ofrecer al bebé trocitos pequeños de pan integral, si es posible de levadura madre, para que lo vaya cogiendo con sus manos, chupando y masticando.
Hasta hace poco se pensaba que introducir el gluten mientras el bebé estaba tomando leche materna protegía frente al desarrollo de intolerancia al gluten, pero dos estudios recientes han cuestionado esta creencia y en este momento no tenemos claro si la leche materna protege o no frente a la enfermedad celíaca.
¿Cómo Introducir los Cereales con Gluten?
La introducción del gluten debe ser gradual y en pequeñas cantidades. Introduce un alimento nuevo a la vez y espera al menos tres días antes de ofrecer otro. Se empieza con pequeñas cantidades porque cuando el bebé se expone por primera vez al gluten es mejor que sea poco a poco. Una gran dosis de gluten (por ejemplo una papilla de 150ml) aumenta el riesgo de que se desencadene una enfermedad celiaca (en caso de bebés susceptibles).
Si el bebé toma 5 cacitos de cereales sin gluten, tendremos que empezar por darle una papilla que contenga 4 cacitos sin gluten y 1 con gluten, al día siguiente 3 sin gluten y 2 con gluten y así progresivamente, hasta que a la semana tome los 5 cacitos con gluten.
Si en algún momento prefieres darle una papilla puedes prepararla con copos finos integrales de avena, mezclados con agua, leche materna, fórmula adaptada para bebés o caldo de verduras. La avena no tiene gluten de forma naturalmente presente, y es un cereal muy nutritivo y muy fácil de digerir que puedes empezar a dar a tu bebé desde ya mismo.
Cereales sin gluten
- ARROZ: Es el cereal que proporciona más almidón y en la forma más fácilmente digerible. Se puede ofrecer al bebé en forma de harinas, sémolas o copos. Se puede ofrecer prácticamente desde el inicio de la alimentación complementaria, a los 4-6 meses.
- MAÍZ: El maíz es muy rico en hidratos, además de contener potasio, betacaroteno, magnesio y vitaminas del grupo B. El maíz se puede ofrecer al niño prácticamente desde el principio del destete, a los 4-6 meses, en forma de harinas y sémolas. Puede administrase a los niños celíacos.
- MIJO: Un cereal de grano muy pequeño y con un sabor suave y neutro, lo que hace que sea bien aceptado por los niños. Es uno de los cereales que más hierro y magnesio aporta. Contiene vitaminas del grupo B. El mijo es un cereal apto para las primeras papillas infantiles, ya que no contiene gluten.
- SORGO: El sorgo es un cereal muy similar al maíz, tanto en apariencia como en propiedades nutricionales. Contiene vitaminas del tipo E y B, minerales, como fósforo, hierro y calcio, y fibra. No contiene gluten, por lo que se puede ofrecer al niño al principio de la alimentación complementaria.
Cereales con gluten
- TRIGO: Muy proteico: aporta energía de larga duración. El salvado es rico en fibra no digerible, que previene el estreñimiento.
- CEBADA: Tiene un poder nutritivo y una composición química muy parecidos a los del trigo, y es muy fácil de digerir. Es rica en vitaminas del grupo PP, E y B (como el ácido fólico). Se puede ofrecer al niño a partir de los seis meses en forma de papillas de harina, copos, pan de cereales, etc.
- ESPELTA: Los nutrientes de este cereal son muy fáciles de asimilar por parte del organismo, ya que no ha sufrido tantas variaciones como el trigo. Genera un menor riesgo de alergias y posee una alta digestibilidad. La espelta contiene gluten, por lo que su consumo se recomienda a partir de los seis meses.
- AVENA: Es el cereal más calórico y energético, por lo que es ideal para los meses fríos y para los niños más moviditos. Aporta una gran cantidad de vitamina B y minerales, como magnesio, fósforo y calcio, y es rica en fibra.
- CENTENO: Destaca por su contenido en zinc y selenio, minerales antioxidantes, y es rico en fibra. El centeno contiene vitaminas del grupo B, que ayudan a absorber los carbohidratos y benefician al sistema nervioso.
Consideraciones Adicionales
Si optamos por ofrecerles preparados de farmacia, debemos fijarnos muy bien que no tengan azúcares añadidos ni azúcares libres. Este tipo de cereales en papilla tampoco tenemos por qué ofrecernos siempre con leche adaptada.
Pueden prepararse perfectamente con leche materna (aunque la textura será más líquida) o, si las madres no quieren extraerse leche ni darles leche adaptada, pueden prepararse con agua o incluso añadir algún cacito a la fruta o a los purés.
Las papillas no son necesarias, y cada vez más padres eligen preparar los cereales en casa, especialmente los que optan por la alimentación dirigida por el bebé o baby-led weaning (BLW). En estos casos, por ejemplo, podemos ofrecerles copos de avena cocinados, arroz cocido (mejor de origen español por el contenido en arsénico), sémola, pasta (algún macarrón)… e incluso fideos o dejándole que mordisquee galletas -con moderación por el contenido en azúcar- o un trozo de pan.
Es preferible darles los cereales integrales y enteros. Los motivos son que aportan nutrientes que se reducen al refinarlos (como ácido fólico, magnesio, zinc…), ayudan a evitar el estreñimiento, son más saciantes y tienen un índice glucémico más bajo, lo que disminuye el riesgo de padecer diabetes tipo 2.
Enfermedad Celíaca y Gluten
En algunas personas el gluten causa reacciones adversas. Estas personas padecen una patología multisistémica con base autoinmune conocida como enfermedad celiaca.
Para el tratamiento de la enfermedad celiaca, se debe de eliminar de forma completa el gluten de la dieta, así como evitar el contacto con superficies contaminadas. Esta dieta de eliminación debe ser pautada por el médico y siempre bajo un diagnóstico definitivo.
Debes eliminar cualquier alimento elaborado con harina como pan, bollería, galletas, así como todos aquellos alimentos que en su lista de ingredientes se indique que contienen gluten.
¿Qué hacer si sospechas que tu bebé es intolerante al gluten?
Si sospechas que tu bebé le puede estar sentando mal el gluten lo que deberás hacer es acudir a un profesional de la salud. Si tu bebé presenta síntomas como diarrea, vómitos o erupciones cutáneas después de consumir gluten, consulta a tu pediatra de inmediato.
Cuando introduzcamos los cereales con gluten, debemos estar atentos a la tolerancia de estos alimentos por parte del niño. Si observamos algún síntoma propio de la celiaquía, como diarrea, estreñimiento, hinchazón, vómitos o irritabilidad, deberemos consultar con el pediatra.
Lactancia Materna y la Introducción al Gluten
Otra de las razones por la cual se aconseja adelantar la introducción del gluten es la lactancia materna. Un gran número de madres deciden dejar de dar el pecho a sus hijos sobre los 6 meses (coincidiendo con la introducción de otros alimentos, la vuelta al trabajo…) pues bien, lo ideal sería que esas madres esperaran uno o dos meses más, ya que la lactancia materna combinada con la introducción al gluten puede prevenir, incluso evitar la enfermedad celiaca.
Es decir, para evitar la celiaquía es mejor la lactancia prolongada que la introducción tardía al gluten. Como veis, la introducción al gluten es sencilla, pero hay que prestarle la importancia que merece ya que con estas pautas podemos prevenir la enfermedad celiaca.
