La Casa de Niños Manuel Fernández Juncos: Un Legado Vivo en Puerto Rico

La figura de Manuel Fernández Juncos, pedagogo y escritor nacido en la aldea riosellana de Tresmonte en 1846 y fallecido en San Juan de Puerto Rico en 1928, es un ejemplo de superación y compromiso social. Emigró a los once años a Puerto Rico, donde, a través de un esfuerzo autodidacta, se convirtió en un destacado personaje social y político.

Su empeño fue defender el idioma español en la isla a través de una intensa labor editorial, cuya bandera fue la revista "El Buscapié". Fue presidente del Partido Autonomista Histórico y de la Liga de Republicanos Españoles. Además, fundó o presidió numerosos organismos cívicos como la Sociedad de Escritores y Periodistas, la Academia Antillana de la Lengua, la Biblioteca Municipal de San Juan, el Instituto Civil de Segunda Enseñanza, la Institución de Enseñanza Popular, el Refugio de Niños Desamparados o la Cruz Roja de Puerto Rico.

En San Juan, capital de Puerto Rico, la avenida que lleva su nombre tiene una longitud de 4 kilómetros y es la segunda calle más importante de la ciudad. Allí se erige un busto de bronce de dos metros de altura, que representa a Juncos, vestido de pajarita y con un libro entre sus manos. Ambos detalles, la avenida y la estatua, ya delatan la relevancia que otorga la isla caribeña al prócer riosellano y contrasta con el escaso conocimiento que se tiene de su figura en Asturias.

Busto de Manuel Fernández Juncos en el Parque Muñoz Rivera, Puerto Rico.

El Legado Vivo: La Casa de Acogida Manuel Fernández Juncos

La casa de acogida de niños «Manuel Fernández Juncos» representa el legado vivo del emigrante riosellano en la isla. La fundó en 1906 y en la actualidad está dirigida por el costarricense Efrayn Cruz, un joven fraile de la congregación de los Religiosos Terciarios Capuchinos, orden fundada en 1899 por el sacerdote valenciano Luis Amigó Ferrer.

Desde 1906, esta casa de acogida ha sido el hogar de miles de niños y jóvenes que han sufrido algún tipo de maltrato, abuso y negligencia, procedentes de entornos familiares que no les brindan protección. «Aquí se les protege y educa de forma integral con un formato de evaluación en conducta, urbanidad, trabajo y deporte», afirma Efrayn. En la actualidad, residen veinte niños y jóvenes que conviven en dos grupos: uno de 8 a 12 años y otro de 12 a 18.

A la entrada del edificio, en el distrito de Miramar, observo un mural en bronce que representa a Manuel Fernández Juncos con un libro entre sus manos y el escudo de Asturias, obra donada en su día por la extinta Diputación de Oviedo a la ciudad de San Juan de Puerto Rico.

Distrito de Miramar, San Juan, Puerto Rico, donde se encuentra la casa de acogida.

Efrayn Cruz indica que «sobrevivimos gracias a las aportaciones voluntarias de fundaciones y personas. Acogemos a jóvenes sin referentes familiares y que son expulsados de otros centros educativos».

En otra ala de la casa de acogida, Yaritza Simons dirige el centro politécnico que presta servicio gratuito unisex a adultos desempleados de la comunidad entre 16 y 24 años, con un equipo de trabajo muy comprometido que imparte talleres de «grooming» para perros y gatos, barbería, electricidad y técnica de uñas. «Cuando llegan, todos quieren ser cantantes de reggaetón y luego se convierten en personas responsables y solidarias. Tenemos un caso que ya se ha doctorado en Ciencias Químicas», afirma orgullosa Yaritza.

Historias de Superación

Entre los ejemplos de superación, se encuentra Cahayanne, un joven diagnosticado con diabetes, y los hermanos Jaziel y Caled. Jaziel, el mayor, muestra orgulloso su dormitorio individual y la medalla que ha conseguido como ejemplo de esfuerzo y superación personal. Caled, el más joven, posee grandes dotes para el fútbol.

«En alguna ocasión nos llegó un niño de 11 años que no sabía leer ni escribir. Cada joven que se reeduca es una generación que se salva, decía el padre Amigó», sentencia el fraile vestido de civil que parafrasea al fundador de su orden religiosa. Aparece Brenda, la sonriente enfermera que se encarga de atender la salud de los niños mientras por el patio campa a sus anchas una iguana, la mascota del centro.

Efrayn comenta que «tengo sobre la mesa un proyecto para habilitar unos apartamentos con el fin de que algunos de estos jóvenes puedan seguir residiendo aquí tras cumplir los 18 años, pero debemos conseguir 200.000 dólares para llevarlo a cabo».

El periodista y literato riosellano está enterrado en el histórico cementerio de Santa María Magdalena de Pazzis junto a las personas más ilustres de Puerto Rico. Allí se encuentra también el sepulcro del poeta español Pedro Salinas, destacado escritor de la generación del 27 exiliado al finalizar la guerra civil.

Cementerio Santa María Magdalena de Pazzis, San Juan, Puerto Rico, donde reposan los restos de Manuel Fernández Juncos.

En la misma tumba de Manuel Fernández Juncos, fallecido en 1928, yacen los restos de sus hijos Manuel Fernández Náter y Amparo Fernández Náter, fallecidos en 1934 y 1943, respectivamente. En su cabecera está esculpida la cita bíblica «Dejad que los niños se acerquen a mi».

Cápsula Manuel Fernández Juncos ATV

Un Nuevo Comienzo en Tresmonte

Dos enfermeros de la ciudad inglesa de Bristol, Louise y Luis, han decidido abandonar la ribera del río Avon para venirse a vivir a la aldea de Tresmonte, el único pueblo deshabitado del concejo de Ribadesella. La familia, que tiene dos hijas, Morgan y Aston, se ha comprado una casa en el pueblo natal de Manuel Fernández Juncos, vivienda que está, según dicen, «habitable aunque requiera de algunos retoques y arreglillos».

Luis del Valle, natural de Oviedo, cuenta que a Tresmonte han llegado «en busca de una vida tranquila». No obstante, la idea de este matrimonio anglo-hispano pasa por seguir trabajando en el Hospital de Bath, «a veinte o treinta minutos de Bristol». La flexibilidad del sistema laboral británico les permite elegir su horario de trabajo. «Parece complicado, pero no lo es. Por ejemplo, trabajas durante tres semanas seguidas doce horas al día y luego vuelves con un largo descanso.

Hace dos años, Louise y Luis estaban buscando casa para vacacionar en España y se encontraron con una vivienda que se vendía en Tresmonte. Visitaron el lugar y quedaron prendados de su tranquilidad y del paisaje de este valle riosellano. Así, el verano de 2019 lo pasaron en ella y en 2020 han dado el salto ubicando aquí su domicilio permanente «para cultivar tomates», bromea Louise. Esta semana ya han matriculado a sus hijas en el colegio Manuel Fernández Juncos.

Vista de Ribadesella, Asturias, concejo natal de Manuel Fernández Juncos.

Con una ilusión rebosante, la familia de Luis y Louise se ha convertido en la única que habita el Tresmonte riosellano, porque en el vecino Tresmonte parragués ya reside una pareja de extranjeros.

Este artículo destaca la importancia de la figura de Manuel Fernández Juncos y su legado en Puerto Rico, así como la conexión con su tierra natal a través de historias como la de Louise y Luis, quienes buscan un nuevo comienzo en su pueblo natal.

Publicaciones populares: