La música tradicional es un elemento imperecedero del patrimonio cultural y artístico de la humanidad. En este contexto, las canciones de cuna, también conocidas como nanas, ocupan un lugar especial. Legado de costumbres ancestrales, es en la actualidad, un rico folklore digno de formar parte del currículo de las enseñanzas obligatorias de nuestra nación.
En este artículo, exploraremos la definición y el origen de las canciones de cuna, analizando su evolución, características musicales y poéticas, y su relevancia cultural en el mundo hispanohablante.
Madre cantando una canción de cuna a su hijo
¿Qué son las Canciones de Cuna?
La nana o canción de cuna es un tipo de canción popular que se ha transmitido oralmente de generación en generación, en la que se pueden encontrar muchas de las primeras palabras que se le dicen al niño pequeño. Se admite comúnmente que la nana es una canción breve con la que se arrulla a los niños, que tiene como finalidad esencial que el destinatario de la misma concilie el sueño; su interpretación se produce, en la mayoría de las ocasiones, cuando el niño no se quiere dormir o cuando tiene dificultades para conciliar el sueño.
Las canciones de cuna son breves composiciones cantadas que combinan melodía, ritmo repetitivo y lenguaje afectivo para crear un entorno sonoro propicio al descanso infantil. Aunque pueden parecer simples, en realidad poseen una notable riqueza poética y formal.
El Concepto de Patrimonio Cultural Inmaterial
El concepto de Patrimonio Cultural se ha visto ampliado más allá de monumentos y museos puesto que las señas de identidad de una comunidad transcienden siempre la materialidad. El Patrimonio Cultural Inmaterial es un patrimonio vivo, mantenido por la misma comunidad que lo crea y lo transmite. Este concepto de patrimonio inmaterial ha sido consolidado y ratificado por la UNESCO en su Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, que lo define como “los usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas -junto con los instrumentos, objetos y espacios culturales que les son inherentes- que las comunidades, los grupos y en algunos casos los individuos reconozcan como parte integrante de su patrimonio cultural.”
Orígenes e Historia de las Nanas
El origen de las nanas se inscribe en la tradición oral hispánica y cuenta con referencias escritas desde el siglo XVI. Covarrubias, en su Tesoro de la lengua castellana, define el arrullo como un canto repetitivo destinado a dormir al niño, lo que atestigua la temprana conciencia cultural de este género.
El proceso de transmisión ha sido, casi exclusivamente, oral. Las nanas no fueron compuestas para ser escritas ni preservadas en papel, sino para ser cantadas en contextos cotidianos, lo que explica la enorme variabilidad y riqueza de versiones existentes. Este dinamismo ha permitido conservar ciertos elementos poéticos y melódicos, como fórmulas repetitivas, imágenes simbólicas y estructuras métricas sencillas, que han garantizado la perdurabilidad del género en diferentes contextos geográficos y culturales.
Pero volvamos a la nana hispánica: su origen español, al igual que los demás géneros del folclore infantil, parece fuera de toda duda; de otro modo, sería difícil explicar no sólo los parecidos, sino incluso las exactitudes, que existen entre composiciones de diversos países hispanoamericanos, que antes de la llegada de los españoles hablaban lenguas muy diferentes.
Los registros de embarque de las expediciones españolas a América nos indican que, junto a libros religiosos, vidas de santos, sermones, vocabularios eclesiásticos, obras de Garcilaso de la Vega o Fray Luis de Granada, también se llevaron al otro lado del Atlántico colecciones de romances y de canciones, así como resmas de coplas (que solían incluir textos de tradición popular), catones y cartillas.
Etimología de la Palabra "Nana"
Existen connotaciones muy intensas en la palabra nana que contribuyen a complicar su etimología. En la cuarta edición del Diccionario de la lengua castellana compuesto por la Real Academia, reducido a un tomo para su más fácil uso (1803) leemos que nana es «Mujer casada, madre». Décadas más tarde, en la duodécima edición del Diccionario de la Lengua castellana (1884), la RAE deriva nana del italiano nanna, y destaca dos acepciones: «Mujer casada, madre» y «Abuela».
¿Por qué llamamos nana a este canto dormitivo? Al decir de algunos especialistas, dicho vocablo tiene una obvia cualidad onomatopéyica. En relación con la música vocal, esta característica parece aún más evidente. Decía Rodrigo Caro en sus Días geniales o lúdicros (1626) que los cantares de las madres repiten cadencias como nina, nina y lala, lala. Esa dulce canción de cuna que los canarios llaman arrorró parte del mismo principio, explicado en 1611 por Sebastián de Covarrubias. ro, ro». Disconforme con estas explicaciones, Joan Corominas describió la palabra nana como una derivación de las voces latinas nonnus, nonna, con las cuales se designaba a los abuelos y a los niñeros. Partiendo de esta misma raíz, los italianos llaman a las canciones de cuna ninna-nanna.
Frère Jacques - Canción de cuna en francés y español
Características Musicales y Poéticas
Desde el punto de vista musical, las nanas presentan un ritmo estrechamente vinculado al balanceo físico del cuerpo o de la cuna, lo que produce un efecto hipnótico y reconfortante. La melodía suele ser monótona, construida sobre intervalos reducidos y frases melódicas repetitivas.
Las letras de las canciones de cuna también cumplen una función esencial. En las nanas dirigidas a recién nacidos, se privilegia el uso de onomatopeyas y secuencias fonéticas carentes de significado semántico explícito-“ro-ro”, “ea-ea”, “na-na”-, que acompañan rítmicamente al canto y cumplen también una función esencialmente sensorial y afectiva. En contraste, cuando el destinatario es un niño mayor, que ya comprende el lenguaje, el texto gana complejidad literaria y emocional.
El mensaje verbal adquiere un mayor protagonismo, llegando incluso a incorporar exhortaciones, amenazas o reflexiones poéticas. Se trata entonces de una poesía íntima, en la que se entremezclan amor, miedo, esperanza, frustración y deseo.
Tipos de Canciones de Cuna
Masera (1994) propone una tipología exhaustiva que permite desentrañar la complejidad temática y funcional del repertorio de nanas:
- Nanas propiamente dichas: Cuyo propósito explícito es inducir el sueño del niño a través de la utilización de fórmulas afectivas repetitivas y diminutivos poéticos.
- Nanas del insomnio: Reflejan la fatiga frente a la resistencia del niño a dormir e incluso la desesperación de la madre.
- Nanas con alusiones al trabajo o al cansancio del emisor: Dan voz al esfuerzo cotidiano de las mujeres en sus tareas domésticas y de cuidado.
- Nanas de ausencia o abandono: Centran su contenido en la falta de la figura materna o paterna, introduciendo un tono elegíaco y una carga emocional más trágica.
- Nanas protectoras: Dirigidas a entidades sobrenaturales para proteger el sueño del infante.
- Nanas funcionales: Cumplen la función de arrullo debido a su ritmo cadencioso, su melodía suave y su tono sereno, aunque no tengan un contenido temático explícito.
El Coco en las Canciones de Cuna
Precisamente, las nanas en que este tono imperativo es más explícito son las que más vivas se conservan, tanto en España como en Hispanoamérica. Se unen, pues, en ocasiones, lo familiar y lo imperativo, pero ello no nos oculta la existencia explícita de amenaza en otras nanas: conocida es la tradición del coco, personaje que, curiosamente, no aparece en muchas nanas españolas, pero cuya existencia popular está muy extendida, asociada siempre al género de la nana.
La fuerza mágica del coco es, precisamente, su desdibujo. Nunca puede aparecer, aunque ronde las habitaciones. Y lo delicioso es que sigue desdibujado para todos. Se trata de una abstracción poética y, por eso, el miedo que produce es un miedo cósmico, un miedo en el cual los sentidos no pueden poner sus límites salvadores… porque no tiene explicación posible [...] El miedo que el niño le tenga depende de su fantasía y puede, incluso, serle simpático.
La Canción de Cuna en la Literatura
Un cuidadoso especialista de quien hemos obtenido parte de las informaciones previas, José Manuel Pedrosa, atiende a estas cuestiones filológicas, reúne fuentes de autoridad y pone luego el énfasis en el valor literario de las nanas. Entre los autores de este tipo de composición que figuran en su estudio destacan Lope de Vega, Federico García Lorca y Miguel Hernández. El género se ha enriquecido, por tanto, con nanas de nueva creación, compuestas por diferentes autores españoles (el propio Lorca, Gerardo Diego, Vicente Aleixandre, Rafael Alberti, Miguel Hernández, Carlos Murciano, Gloria Fuertes, Federico Muelas o Carmen Conde, entre otros) e hispanoamericanos (Nicolás Guillén, Gabriela Mistral o Pablo Neruda).
Como es fácil comprobar, la literatura busca a las personas a lo largo de toda su vida, bien para presentarle historias que sucedieron hace muchos años, bien para anunciarle los caminos del futuro más cercano, bien para acompañarle en fantásticos viajes o para compartir los sentimientos de personajes que ya son leyenda. La riqueza literaria de la canción de cuna, así como su ininterrumpida transmisión de generación en generación, nos obligan a realizar todos los esfuerzos posibles para evitar que terminen desapareciendo.
El Papel de la Mujer en la Transmisión de las Nanas
La nana es un género de madres, tías, abuelas y nodrizas que ejercen, singular y apasionadamente, el emotivo papel de «arrulladoras». Las nanas son canciones populares, de transmisión oral, en las que podemos percibir casi las primeras palabras que se le dicen al niño pequeño.
Estas nodrizas. juntamente con las criadas y otras sirvientas más humildes, están realizando hace mucho tiempo la importantísima labor de llevar el romance, la canción y el cuento a las casas de los aristócratas y los burgueses. Los niños ricos saben de Gerineldo de don Bernaldo, de Tamar, de los amantes de Teruel, gracias a estas admirables criadas y nodrizas que bajan de los montes o vienen a lo largo de nuestros ríos para darnos la primera lección de historia de España y poner en nuestra carne el sello áspero de la divisa ibérica: "Solo estás y solo vivirás".
En conclusión, las canciones de cuna son mucho más que simples melodías para dormir. Son un legado cultural, una expresión de amor y cuidado, y un reflejo de la historia y las emociones de quienes las cantan. Su estudio y valoración son esenciales para comprender la riqueza de la tradición oral hispana.
