¿Qué hacer si mi bebé de 16 meses no quiere comer? Causas y soluciones

La incorporación de alimentos sólidos a la dieta de los bebés es un hito importante en su primer año de vida. Los padres acompañan, observan y celebran los progresos de sus hijos, ya sea a través del Baby Led Weaning (BLW) o por otros métodos. Cuando el bebé se acostumbra a consumir sólidos con regularidad, sentimos que empiezan a hacerse mayores. Pero, de repente, un día dejan de comer, negándose tajantemente a probar bocado, lo que puede generar preocupación y pánico en los padres.

El Baby Led Weaning (BLW) es uno de los métodos de alimentación complementaria.

Aunque tengamos claro que presionarle no es buena idea, es difícil no caer en esa tentación. Probamos, insistimos... quizá incluso sobornamos. Pero el niño, tenaz, continúa negándose a alimentarse. Es importante recordar que, por lo general, estas huelgas de hambre son normales y forman parte de su desarrollo.

¿Por qué dejan de comer de repente?

En ocasiones resulta complicado encontrar una causa concreta que explique el repentino cambio de actitud. De hecho, el porqué puede no ser ni siquiera relevante. Los padres solemos creer que, si encontramos el origen, encontraremos también una solución; pero con los niños las cosas no funcionan necesariamente de esa forma. Muchas veces no hay motivos: no es más que una etapa, una fase de su desarrollo. En otros casos sí hay alguna razón de fondo, aunque identificarla tampoco garantiza soluciones inmediatas.

Los cambios son un desencadenante habitual de estas huelgas de hambre. Por ejemplo, un cambio de residencia, porque realizamos una mudanza o nos vamos de vacaciones. O un cambio de cuidador, por las razones que sea. El niño puede reaccionar negándose a comer. Cuando esto pasa, la huelga de hambre no es necesariamente una expresión de descontento. Puede estar muy a gusto en su nuevo hogar, en el lugar de descanso elegido o con su nuevo cuidador. Simplemente, se siente desubicado y pierde el apetito temporalmente.

Los cambios en la rutina pueden afectar el apetito del bebé.

Pero sin duda alguna, la causa principal de las huelgas de hambre son las enfermedades. Un catarro, una gripe, un dolor de tripa, una otitis... o, sobre todo, la dentición. Esta clase de molestias también pueden provocar que dejen de tener hambre durante dos o tres días.

¿Cuánto tiempo pueden estar sin probar bocado?

El apetito de los niños es "errático e inconstante", lo que significa que atraviesa distintas fases, con picos y valles. "Tenemos que comprender que las huelgas de hambre forman parte de su desarrollo normal. Ver 'no comer' a un hijo provoca sensaciones negativas, pero todos los niños vuelven a hacerlo", añade Sara Traver.

Así las cosas, un niño que ha perdido el apetito coincidiendo con un cambio de residencia volverá a comer en cuanto se adapte al nuevo hogar. Un bebé enfermo recuperará el hambre cuando supere ese catarro, o cuando los dientes dejen de incordiarle. Cuando no existe una causa clara, más pronto que tarde reaparece su interés por los alimentos. Si hasta ese súbito parón se alimentaba de manera normal, seguro que vuelve a hacerlo en un par de días.

Mención aparte merecen los niños que declaran una huelga de alimentos sólidos mientras mantienen lactancia materna. Es frecuente que se nieguen a consumir cualquier cosa que no sea leche, incluso incrementan las tomas. En este caso sobran motivos para permanecer tranquilos. Si continúan tomando el pecho no sólo no han dejado de comer, sino que están recibiendo uno de los alimentos más completos que existen.

¿Cuáles son la causas de la falta de apetito en los niños?

¿Qué hago durante una huelga de hambre?

"Lo mejor que puedes hacer para superar la huelga de hambre es confiar en tu bebé y en su desarrollo normal. Generalmente se solucionan solas, esperando a que esté mejor y supere el cambio que le ha hecho cambiar de hábitos", comenta Sara Traver en el curso «Alimentación infantil 12-36 meses». La clave, por tanto, está en la paciencia. Nada de desesperación, ni de ponernos en el peor de los casos. Debemos apartar de nuestra mente los temores, creencias como que el niño enfermará o que no volverá a tener el gran apetito que antes demostraba.

La paciencia es clave durante las huelgas de hambre.

Nunca es aconsejable presionar a un niño para que coma, pero hacerlo durante una huelga de hambre puede resultar todavía más contraproducente. Sobre todo, si su cambio de actitud tiene un trasfondo emocional. Lo único que conseguiremos será añadir más estrés al ambiente. Basta con mantener las costumbres, con sentarnos a la mesa como siempre y ofrecerle comida, sin obligaciones. "Si tiene alimentos a su alcance, seguro que no pasa hambre", subraya Sara Traver.

Puede ser buena idea proponerle alimentos que solían resultarle atractivos, dentro de una oferta saludable y equilibrada. Cuando están enfermos, en ocasiones les apetecen triturados, sopas, purés, alimentos blandos... Mantente alerta, escucha sus impresiones y trata de percibir cualquier pequeño interés que demuestre. Céntrate en acompañarle y transmítele calma, no ansiedad.

Muchos niños pasan por fases en las que rechazan ciertos alimentos o incluso cualquier tipo de comida, es decir, que tienen mal comer. A veces, tener un mal comer, es una manera de mostrar su deseo de independencia y forma parte de su proceso de maduración y crecimiento normal.

Consejos adicionales

  • Horarios regulares: Ofrecer comidas y snacks o refrigerios de forma regular, en lugar de permitir que el niño "pique" todo el día.
  • Comer juntos: Si es posible, comer al mismo tiempo que el niño, ya que así aprenderá de los adultos.
  • Ambiente agradable: Intentar que las comidas sean agradables y sociables, creando un ambiente divertido.
  • Lugar tranquilo: Intentar comer en un sitio tranquilo y relajado, sin televisión ya que los niños se distraen fácilmente.
  • Presentación atractiva: Sentarse en la mesa y utilizar platos y tazas atractivos y coloreados.
  • Sin prisas: No hay que tener prisa en las comidas, pero tampoco prolongarlas demasiado. Media hora sería una duración correcta para comer.

Qué hacer y qué no hacer

Es fundamental recordar que el niño indica que ha comido lo suficiente cuando:

  • Gira la cabeza.
  • Empuja el plato o el bol lejos.
  • Grita.
  • Escupe constantemente la comida.
  • Mantiene la comida en la boca y se niega a tragar.

Intenta no demostrar que estás preocupada o molesta por el hecho que el niño no coma. Aunque sea difícil hacerlo, porque no come, es aconsejable quitar la comida de la mesa sin hacer ningún comentario. Es una buena idea que los niños utilicen los dedos para jugar con la comida. Si el niño deja de comer durante una comida, intenta animarle una vez más a tomar algo. Si esto tiene éxito, demuéstrale que estás contenta y sonríele.

Alimentos y horarios

Ofrécele porciones pequeñas de alimentos en las comidas. Si las acaba, ofrecerle más. No debes retirar la comida y ofrecer otra diferente si el niño rechaza la primera que le has ofrecido.

Las bebidas refrescantes, batidos y leche, pueden llenar al niño, de la misma manera que las patatas fritas, galletas, pastas, etc. Es mejor evitar darle estos alimentos al niño cerca de las horas de comer o cenar.

Cuando el niño pasa una temporada y se muestra caprichoso con la comida o rechaza los alimentos, es mejor no ofrecerle alimentos nuevos. Hay que dejar que intente comer solo, proporcionándole trozos pequeños que pueda coger.

Prueba a darle bocadillos pequeños, sándwich, salchichas, trozos de queso blando, patatas, tiras de verduras y trozos de fruta.

La leche es una bebida nutritiva, el niño debe tomar medio litro al día. Pero la leche no debe sustituir las comidas. Debes vigilar que el niño no tome demasiado leche durante el día o la noche.

Alimentos recomendados

Grupo de Alimentos Recomendaciones
Leche y alimentos lácteos Intentar que el niño tome medio litro de leche al día. Prueba quesos, yogures, flanes, natillas, arroz con leche o batidos de leche como otras fuentes de calcio.
Carnes o alternativos Puede tomar toda clase de carne, vigilando el consumo de grasa. También puede tomar distintos tipos de pescado. También las legumbres (lentejas, garbanzos, etc.) son buenos sustitutos de la carne y el pescado.
Féculas Los niños deben comer estos alimentos en cada comida. A la mayoría de los niños les gustan los cereales de desayuno y el pan o tostadas.

Recuerda que los niños comen la cantidad necesaria para cubrir sus necesidades de crecimiento y energía. Entre el primer año de edad y los 5 años es normal que pierdan un poco el apetito. No obstante, mientras tenga un buen nivel de energía y esté creciendo con normalidad, lo más probable es que la pérdida de apetito sea un proceso natural.

¿Cuándo acudir al pediatra?

Si el problema no mejora y estáis preocupados por el crecimiento del niño tanto en la talla como en peso, podéis comentarlo con vuestro pediatra o dietista.

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