Hacia el final del tercer trimestre de embarazo, los nervios y la expectación por la llegada del parto empiezan a crecer. El parto es, probablemente, el momento más esperado y emocionante de todo el embarazo. En las últimas semanas puede que tu cuerpo cambie por completo y aparezcan síntomas que no esperabas o molestias que anuncian que el momento del parto se acerca. Entonces, ¿cómo puedes saber si estás de parto? Si bien hay muchos síntomas que son comunes, recuerda que hay diferentes tipos de parto y que cada mujer es un caso único, por lo que es importante que consultes con tu médico o matrona ante cualquier duda o anomalía que puedas apreciar. Entender el parto como un proceso normal y fisiológico, hacer una buena preparación de mano de una matrona y tener conocimiento de cómo se desarrolla el trabajo de parto, os ayudará a afrontarlo con serenidad y a poder vivirlo de forma más positiva.
Cambios Físicos y Sensaciones Previas al Parto
Los últimos días antes del parto, la madre comenzará a notar síntomas del parto que indican que el embarazo llega a su fin y que pronto dará a luz. Además de las sensaciones maternas, hay signos en su cuerpo que también señalan que el parto está próximo, y estos pueden ser observados por la madre o por un médico fácilmente. De todas maneras, no podemos olvidar que estos signos y síntomas no indican matemáticamente la llegada del parto. El cuerpo de la mujer con frecuencia realiza unos días (o semanas) antes pequeños cambios para que el bebé nazca. ¿Notas ya síntomas de parto?
Descenso de la Barriga
El síntoma más visible es que la barriga descenderá. Al descender el bebé y encajarse, el abdomen cambia de forma, disminuye por arriba y se abomba más en su zona más inferior. Cuando se acerca el momento del parto, la cabeza del bebé se encaja en la pelvis materna y desciende, lo que hace que también descienda el útero. Esto se debe al descenso del feto hacia la cavidad pélvica (el bebé coloca la cabeza en la parte inferior de la pelvis y descansa en el cuello del útero). Esto lo verás entre las dos y cuatro semanas antes del parto. El descenso del bebé puede tener algunas ventajas, como mejorar la digestión debido a que la presión sobre el estómago ya no es tanta. Notarás que la presión sobre el diafragma y el estómago es menor, por lo que podrás respirar mejor y tendrás digestiones más ligeras.
Aumento de la Frecuencia Urinaria
Sin embargo, esa pequeña liberación al encajarse el bebé, hará que tu vejiga sufra una presión, lo que seguramente provoque que tengas que ir con más frecuencia al baño. Si notas que tienes que ir al baño cada vez más veces, es muy probable que estés a pocas horas de dar a luz. También como resultado de esta compresión, la vejiga de la madre no puede expandirse lo suficiente y no almacena grandes cantidades de orina, de manera que la madre tiene que ir al baño con frecuencia varias veces al día, aunque la cantidad que orina es muy pequeña.
Contracciones de Braxton Hicks
A partir del tercer trimestre de gestación, empezaremos a notar las llamadas contracciones de Braxton Hicks. Empezarás a notar contracciones, pero estas serán muy irregulares, distanciadas en el tiempo, poco duraderas y no dolorosas en exceso, señal de que no hay que alarmarse. Son contracciones uterinas irregulares, suaves y esporádicas que ocurren durante el embarazo para preparar al útero para el parto pero no producen cambios en el cuello uterino ni vienen acompañadas la rotura de aguas. Son sensaciones extrañas: notaremos que la barriga se pone tensa y dura. No son contracciones dolorosas ni intensas ni regulares. Además, suelen darse como consecuencia de esfuerzos y cesan cuando estás en reposo. Se llaman contracciones de Braxton Hicks y pueden aparecer desde la sexta semana de embarazo, aunque tú no las notes hasta mucho más adelante. Al principio las notaremos de forma aislada y puntual; puede que las confundamos con movimientos del bebé. Es importante que la embarazada las identifique, pero que no se "autodiagnóstique". Solo un médico o una matrona podrá saber si de verdad estás de parto o no.
CONTRACCIONES, ¿FALSAS O VERDADERAS?, POR GINECOLOGA DIANA ALVAREZ
Expulsión del Tapón Mucoso
Al dilatarse el cuello uterino, la mucosa que cierra el orificio del útero puede caer y salir ser expulsada por la vagina. Durante los primeros instantes del embarazo, en el cuello del útero se cierra totalmente con una mucosidad muy espesa: el tapón mucoso. El objetivo es defender el interior del útero de cualquier germen, como lo demuestra el estudio danés Niveles de inmunoglobulina y fagocitos en el tapón de moco cervical al término del embarazo en la revista Acta Obstetricia et Gynecologica Scandinavica. Cuando llega el final del embarazo, el cuello uterino se ablanda y se hace mas corto, y deja caer el tapón mucoso. Este fenómeno se conoce como expulsión del tapón mucoso. Podemos perderlo poco a poco, de forma que no nos daremos cuenta, o puede que notemos la expulsión de una cantidad importante de mucosidad. Es un flujo gelatinoso, transparente y espeso y puede que ni siquiera notes que ha salido. Por último, la madre nota que por la vagina sale una mucosidad manchada con estrías de sangre. Este manchado se debe a la expulsión del tapón mucoso que durante el embarazo suele tapar el cuello del útero. Este síntoma indica que el cuello uterino se está modificando para prepararse para el parto, pero no significa que el parto sea inminente. En cualquier caso, no supone un aviso de parto inminente.
Otros Síntomas Comunes
- Pequeño sangrado vaginal de forma puntual.
- Puede que tengas las piernas, los tobillos y los pies más hinchados y sientas calambres.
- Dolor de pechos e hinchazón.
- Nuestro bebé ya pesa bastante y nuestro cuerpo al final del embarazo se encuentra muy sobrecargado y cansado de todas las semanas de gestación. Estaremos muy cansadas y nos fatigaremos con facilidad.
- Durante las últimas semanas de embarazo, el bebé baja en el abdomen de la mamá y apoya su cabecita en nuestra pelvis. Esto supone que notemos mas molestias en esa zona, puede que incluso, nos cueste andar y tengamos una gran sensación de presión en la zona del pubis.
- Nuestro bebé se ha hecho grande y casi no cabe en su "casita". Aunque se mueve, lo hace de diferente manera, Aunque esté colocado de nalgas (aquí encontrarás ejercicios para ayudarle a que se dé la vuelta). Ya no notamos saltos y patadas vigorosas, sino movimientos mas lentos y fuertes, como estiramientos del bebé dentro de nuestro cuerpo.
- Es el famoso síndrome del que, seguro hemos oído hablar en muchas ocasiones. Al final del embarazo la futura mamá necesita ver todo a su alrededor limpio y preparado para recibir a su bebé.
- Aunque, de forma consciente, no pensemos mucho en el momento del parto, nuestra mente sí que lo tiene muy presente, así que durante el sueño todo el temor que tenemos a lo desconocido nuestra mente lo reflejará en nuestros sueños.
- Al final del embarazo notamos que cada vez nos cuesta más descansar correctamente. El bebé pesa mucho y no encontramos la postura adecuada: unas veces porque no estamos cómodas y otras porque quien no está cómodo es el bebé. Según la postura que adoptemos, el pequeño no para de moverse y dar patadas.
- Estos cambios de humor pueden ser un reflejo de las expectativas, los miedos y las dudas que genera el parto y la llegada del bebé.
- Otra de las sensaciones antes de ponerse de parto es el dolor de espalda, causado por la presión que ejerce el útero sobre los músculos y ligamentos de la zona lumbar.
- Aumento del flujo vaginal. Puede aumentar en cantidad y consistencia al final del embarazo, debido a los cambios hormonales y cervicales. El flujo vaginal debe ser claro o blanquecino y no tener mal olor.
- Diarrea o náuseas en el embarazo. Algunas mujeres pueden experimentar diarrea o náuseas horas antes del parto, como una forma de limpiar el organismo y prepararlo para el trabajo de parto. Estos síntomas suelen ser leves y pasajeros, y no requieren tratamiento específico.
- Pérdida de peso. Es posible que algunas mujeres pierdan uno o dos kilos antes del parto, debido a la disminución del líquido amniótico, la eliminación de líquidos retenidos o la reducción del apetito.
¿Qué Hacer Cuando Comienzan los Síntomas?
Todos estos síntomas se intensifican los días previos al parto. Las contracciones son cada vez mas frecuentes y molestas, dormimos poco y con muchos sueños extraños. Nos encontramos más molestas en todos los sentidos. Ya queda poco, nuestro cuerpo se prepara para dar a luz. Descansa cuanto puedas, da paseos tranquilos y evita realizar trabajos intensos o de gran fuerza.
Durante este periodo, en el que comienzas a estar molesta con contracciones que pueden empezar a ser dolorosas pero no lo suficientemente frecuentes para ir al hospital, puede ser difícil saber qué hacer. Es normal estar nerviosa y agitada cuando comienzas a sentir contracciones. Sin embargo, hay que intentar controlarlo, no dejar que la adrenalina que ésto produce dificulte el trabajo de la oxitocina que está empezando a regular las contracciones uterinas. Por ello se recomienda:
- Ahorrar la mayor energía posible durante esta fase.
- Lo más recomendable en cuanto a las contracciones, es esperar en casa hasta que las contracciones tengan una frecuencia de 3 cada 10 min durante 2h (en madres primerizas) o de 2 cada 10 min en madres que vayan a tener a su segundo hijo.
- Ante rotura de membranas (bolsa rota o romper aguas). En caso de ser claras, anota la hora en que notaste la rotura. No hay que apresurarse al hospital en este caso, tenéis tiempo de prepararlo todo con calma, incluso descansar y comer algo antes de ir.
- Contracciones uterinas muy dolorosas e intensas (sensación cortante, como de apuñalamiento) mantenidas en el tiempo. La mujer suele referir a que la tripa está muy dura y no se relaja, a la vez que el dolor es muy intenso.
- Fiebre materna mayor a 38°
- Sangrado vaginal igual o mayor que una regla.
- Cuando la madre nota una disminución o ausencia en el patrón habitual de movimiento de su bebé.
Fases del Parto: De la Latencia a la Expulsión
Gracias al trabajo hecho en casa durante la fase latente del parto, llegamos a la fase activa, que va desde que el cuello del útero se ha dilatado 3-4cm hasta la dilatación completa, 10cm. Durante esta fase el bebé desciende también unos 10cm por el canal del parto, que es la pelvis de la madre. Es tan importante durante esta fase la dilación del cuello del útero como lo es el descenso del bebé por el canal del parto.
Esta fase tiene una duración media (aunque la variabilidad es grande de mujer a mujer) de 1 cm de dilatación por hora. La intensidad de las contracciones aumenta durante esta fase a moderada a fuerte y son más frecuentes.
El dolor durante esta fase proviene tanto de las terminaciones nerviosas del cuello del útero durante la dilatación, como del paso del bebé por la pelvis, que suele aparecer en forma de sensación de presión sobre el pubis, el sacro, hacia los laterales o incluso irradiarse hacia abajo, las piernas.
Es normal durante esta fase que aparezcan:
- Nauseas y vómitos
- Hiperventilación, cuando la respiración no se gestiona bien.
- Inquietud y estrés, ya que es una situación desconocida que no podemos controlar.
Qué herramientas dispone la mujer para como ayuda durante esta fase:
- Movimiento. El hecho de estar en posición vertical y en movimiento ayuda a la progresión de la dilatación y hace que las contracciones sean menos dolorosas para la mujer.
- Analgesia no farmacológica: durante esta fase puedes recurrir a un gran abanico de métodos para aliviar el dolor que no conllevan ningún fármaco: calor, acupuntura, inyecciones de agua estéril, TENS, entre otros.
- Analgesia farmacológica: esta es la fase en la que si lo deseas se te aplicará la epidural. Si optamos por ella la vivencia es muy diferente. Se pierde la sensibilidad al dolor, aunque también a veces se pierde la capacidad para empujar, al no notar la mujer la sensación de presión que la cabeza del bebé ejerce sobre la zona del recto.
- El apoyo es un factor muy importante durante esta fase, el que la mujer pueda tener con ella a la persona que ella quiera que esté allí con ella, pareja, familiar, amiga…
La matrona es el personal sanitario de referencia para asistir y apoyar a la mujer durante el parto, siempre que todo siga una evolución esperada sin complicaciones.
El expulsivo se inicia cuando el cuello del útero está completamente dilatado y la mujer comienza a empujar, hasta el nacimiento de tu hijo o hija.
Esta es la fase que más reservas consume tanto en la madre como en el bebé. Por ello es mejor no comenzar a empujar hasta que la cabeza del bebé esté a 1-2cm del suelo pélvico, es decir no empezar a empujar aunque la dilatación del cérvix sea completa si la cabeza del bebé todavía está demasiado alta en la pelvis.
Las contracciones durante esta fase cambian de carácter. La mujer siente un fuerte deseo de empujar que ella identifica con ganas de defecar. En ese caso, se recomienda que la mujer puje de forma espontánea, cuando ella sienta el impulso durante la contracción. La matrona la guiará durante todo el expulsivo si lo necesita, para que el nacimiento de la cabeza del bebé ocurra de forma lenta y controlada, minimizando el riesgo y grado de un posible desgarro perineal. La episiotomía, o corte en el periné, no se realiza de forma rutinaria, ya que se ha demostrado que no previene alteraciones en el periné. Se realiza en situaciones muy concretas.
Durante esta fase la mujer debe elegir la posición en la que se encuentre más cómoda para empujar. La matrona se adaptará a su postura.
Es la tercera y última fase del parto.
Una vez ha nacido vuestro bebé, el útero volverá a contraerse para ayudar a la expulsión de la placenta. Normalmente ocurre entre 15 min y 1h después del parto.
La matrona comprobará entonces varias cosas: examinará la placenta para comprobar que ha sido expulsada de forma íntegra, comprobará que el útero se ha contraído bien y no sangra demasiado, examinará el perineo y suelo pélvico para evaluar si hay o no necesidad de suturar.
Nada más nacer el bebé se recomienda el contacto precoz con la madre, haciendo el piel con piel, a poder de forma ininterrumpida durante las 2 primeras horas, para favorecer el establecimiento del vínculo entre madre y bebé, favorecer la lactancia, ayudar a que el bebé mantenga una temperatura más estable, etc..
¡Enhorabuena, ya sois padres! Recuerda que el parto es un proceso fisiológico. Es también una situación imprevisible, y eso es lo que a muchas mujeres les cuesta aceptar, el no poder tener control sobre la situación. Afronta el parto con la mente abierta a lo que venga, a lo imprevisto y siempre confiando en tu cuerpo y tu capacidad de afrontamiento. Déjate llevar, escucha y trabaja con tu cuerpo .
Preparación para el Parto: Consejos Finales
Durante la fase de latencia o pródromos, intenta ahorrar la mayor energía posible. Descansa o incluso intenta dormir entre contracciones. Recarga el depósito energético del cuerpo ingiriendo sólidos y líquidos.
Durante la dilatación, haz uso de técnicas de alivio de dolor: paseos, cambios posturales, movimientos con la pelota de fitness, calor local (bolsas de semillas), masajes, duchas o baños calientes.
Se ha demostrado que la presencia de una persona de apoyo durante todo el parto influye positivamente en un menor % de cesáreas y partos instrumentales.
Prepárate para el parto con tu pareja de forma activa y consciente. Busca una preparación práctica y que os prepare a los dos como un equipo.
Infórmate bien sobre las distintas intervenciones que se pueden hacer durante un parto. Pregunta siempre ventajas/inconvenientes y da tu consentimiento informado.
Haz un plan de parto. Refleja en él el tipo de parto que os gustaría, qué tipo de intervenciones queréis evitar en la medida de lo posible.
Durante la fase activa de la dilatación recuerda que el parto es movimiento. El estar moviéndote te ayudará a sobrellevar mejor las contracciones y facilitará el paso del bebé por tu pelvis. Recuerda también que existe un gran abanico de posibilidades de analgesia no farmacológica a tu disposición durante esta fase.
Durante el expulsivo, elige la posición en la que estés más cómoda. Los pujos espontáneos son preferibles a los dirigidos. Utiliza tu voz durante esta fase para ayudarte a utilizar la musculatura más apropiada y eficaz.
Haz piel con piel con tu bebé nada más nacer, mínimo durante las 2 primeras horas.
Recuerda que la persona de referencia durante tu embarazo, el parto y el puerperio, cuando todo sigue la evolución fisiológica esperada, es la matrona.
Mitos y Realidades sobre el Parto
El tapón mucoso de la embarazada es objeto de coloquio en muchas ocasiones. Analizamos a continuación un listado de frases que frecuentemente se escuchan relacionadas con el mismo: explicamos las verdades y falsos mitos sobre el tapón mucoso en el embarazo.
- Nacer con la bolsa amniótica íntegra o intacta, sin romper, con el bebé rodeado de líquido amniótico -tal y como estuvo en el útero materno- es extremadamente raro. Ocurre en 1 de cada 80.000 nacimientos. Es lo que se llama parto velado.
- “Cuello permeable uno o dos dedos…”, ¿sabes qué significan estas frases? Las matronas y los ginecólogos tienen su propio lenguaje, que utilizan habitualmente en el paritorio.
- Es una creencia muy extendida: los días de luna llena se producen más partos que cuando se la ve parcialmente. Pero los estudios que se han hecho al respecto han demostrado que es completamente falso: es un mito del embarazo que el cambio de luna o fase lunar influya en el parto.
- Durante el parto, en la dilatación, antes siempre se le aplicaba un enema a la embarazada. Con esta medida se pretendía que la mujer en el expulsivo tuviese el intestino vacío y así no defecara mientras nacía el bebé. Pero esta práctica está hoy en entredicho.
- Anestesia epidural, raquídea, combinada, la walking epidural, anestesia general y óxido nitroso. Son las anestesias o analgesias que hoy se utilizan para eliminar el dolor en el parto. ¿Quieres conocerlas? Sigue leyendo.
