El Ateneo Republicano de Paterna (Arpa) es una entidad comprometida con la recuperación de la memoria histórica, especialmente en lo que respecta a la II República, la Guerra Civil y la represión franquista en el municipio de Paterna. Esta organización ha desempeñado un papel crucial en la preservación de lugares significativos y en la promoción del conocimiento sobre los hechos ocurridos durante estos periodos oscuros de la historia española.
El Compromiso del Ateneo con la Protección del Patrimonio Histórico
En el año 2009, el Ateneo Republicano de Paterna impulsó una moción que fue aprobada por unanimidad por el Ayuntamiento de Paterna. En esta moción, se solicitaba a la Conselleria de Cultura que declarara la zona como Bien de Interés Cultural. El Ateneo Republicano consideraba que, aunque se incluyeran todos los elementos de la línea en un Catálogo Municipal de Bienes, el grado de protección "sería mínimo".
Desde la entidad republicana indicaban que “nada se ha hecho desde entonces en Paterna para proteger todos esos elementos y declararlos como Bienes de Relevancia Local. Por otra parte, hace pocos meses, el Ateneo tuvo acceso a un folleto informativo editado por el Ayuntamiento de Paterna en el que se anunciaba la inminente puesta en marcha de visitas guiadas por La Vallesa para conocer las trincheras y búnkeres de la Guerra Civil.
Por todo esto, el Ateneo Republicano solicitará formalmente una reunión con el Ayuntamiento de Paterna para conocer el estado actual del grado de catalogación y protección de las trincheras y búnkeres de Paterna, si está previsto algún protocolo de actuación y conocer de primera mano el proyecto de visitas guiadas.
¿Qué pasa con la Cañada? 05.12.2025
Paterna: Un Lugar Marcado por la Represión Franquista
Paterna es tristemente conocida por ser el segundo lugar de España con más fusilados durante el franquismo. El cementerio alberga fosas clandestinas con los restos de más de 2.300 republicanos de todo el Estado, según investigaciones del profesor Vicent Gabarda. De 1939 a 1945 las sacas de presos fueron diarias mañana y noche. Los camiones llegaban repletos desde las vecinas cárceles Modelo y de San Miguel de los Reyes.
Allí existía un gran destacamento militar y una zona de entrenamiento conocida como El Terrer se convirtió en el segundo lugar de España, tras el cementerio del Este de Madrid, con más fusilados durante la dictadura. Los fusiles cantaban por ráfagas y los tiros de gracia en la nuca marcaban el paso del tiempo: amaneceres y atardeceres.
Documentales que Rescatan la Memoria: "Dones de Novembre" y "El Terrer"
El documental Dones de Novembre. Les fosses clandestines del franquisme, es la segunda parte de El Terrer, un poble emmudit sobre los fusilamientos cometidos por el franquismo durante la posguerra en Paterna.
Este documental relata la historia de Josefa Celda en búsqueda del agujero donde está su padre, un labrador de Izquierda Republicana, y toda la trama burocrática para hacer posible la exhumación y el traslado junto a los restos de su madre. Pero también es la historia de las “mujeres de negro”; las madres, esposas e hijas que cada 1 de noviembre, día de Todos los Santos, han acudido desde 1939 al cementerio para homenajear a los familiares, a veces con riesgo para su vida.
Tanto el documental El Terrer como Dones de Novembre relatan la experiencia de su hija, Josefa Celda, de 83 años, por sacarlo “del agujero donde lo metió Franco”. Ha sido un proceso largo, cerca de cuatro años, que culminó con éxito en abril de 2013 cuando Josefa enterró a su padre junto a su madre en el cementerio de Massalfassar.
La memoria de Josefa siempre ha sido la de su tía. Un recuerdo cierto. La noche del 14 de septiembre de 1940 la hermana de José Celda se coló en el cementerio y metió el cuerpo en un ataúd con una botellita de gaseosa con su nombre en la nuca.
Leoncio se jugó el pellejo en mitad de aquel espacio fantasmagórico lleno de agujeros, regueros de sangre y bidones de cal vida. De cada cadáver cortaba pedazos de tela y anotaba el lugar y la posición. Cuando las mujeres de los pueblos se enteraban de las muertes ya habían pasado días o semanas.
Concha, su madre y su hermana fueron promotoras del monolito que se construyó tras la muerte de Franco. Aquellos hechos doloros, su recuerdo y denuncia, ha sido una labor de madres, hermanas e hijas. De mujeres de noviembre, porque el 1 de Noviembre, día de Todos los Santos, era el único en el que podían entrar al cementerio en grupo y murmurarse el dolor y la memoria.
Este 1 de Noviembre, Concha regresó al cementerio, igual que todos los años. “No he fallado ni uno”. “Cada vez va menos gente”, lamenta con la vista puesta en un tiempo huido. Y se niega a olvidar y también a dejar de hablar a las fotos de sus padres, lanzarles besos cuando sale de casa o releer las cartas que llegaban desde prisión.
Ruta Republicana por Paterna: Un Recorrido por la Historia Local
El Ateneo Republicano de Paterna organiza rutas republicanas por distintos lugares del municipio vinculados a la historia local, especialmente a la II República, la Guerra Civil y la represión franquista. De este último punto, la localidad es importante por haber sido, una vez acabada la contienda, el lugar donde se fusilaron a miles de personas en los primeros años de la dictadura de Franco.
Esta ruta saldrá a las 11 de la mañana desde el Ayuntamiento de Paterna y recorrerá diferentes puntos para retroceder décadas atrás y recordar los hechos que allí acontecieron. Parada obligada será el cementerio municipal, donde se encuentran varias fosas de personas represaliadas y fusiladas que han permanecido en fosas comunes hasta hace bien poco, cuando se ha comenzado con el trabajo de exhumación.
En el resto de la ruta habrá paneles con fotografías históricas del lugar, acompañadas de la explicación y de un código QR que permitirá al visitante consultar la información más detallada directamente de la página web de la ruta.
La Polémica de los Colores Republicanos en el Cementerio de Paterna
El cementerio de Paterna, donde fueron fusiladas más 2.200 personas por el bando franquista durante la Guerra Civil y los primeros años de la dictadura, ha sido escenario de controversia por la ornamentación floral. El gobierno local, en manos del PP, retiró las flores rojas, amarillas y moradas que decoraban la zona ajardinada junto al monumento a los fusilados por la libertad y la democracia.
El PP adujo para el cambio de las flores que pretendía adecentar el cementerio de cara a la festividad de Todos los Santos "con colores neutros" y "sin referencia política".
La tormenta política que ha desatado esta decisión ha obligado al Ayuntamiento a rectificar. "Esto es un ataque frontal a la memoria histórica", ha denunciado ante el monumento a los fusilados el ex alcalde y portavoz socialista, Francisco Borruey.
El PP ha dado marcha atrás y ayer repuso las plantas que configuraban la bandera tricolor junto al monumento a los fusilados por el franquismo, más de 2.200 tras la Guerra Civil.
Agustí se entrevistó ayer con el Ateneo Republicano de Paterna, que pidió que se repusiera la ornamentación de la bandera republicana. El alcalde aceptó.
El Legado del Sargento Fabra: Lealtad y Resistencia
En 1936, el suboficial Fabra, destinado en Paterna, se enteró de las intenciones de los jefes militares de su cuartel y reunió a un grupo de voluntarios en defensa de los valores democráticos y republicanos. Detuvieron a los oficiales sediciosos y evitaron que la revuelta triunfara en Valencia. Después de ese momento en el que el joven sargento decidió estar al lado del gobierno y de la ley, participó activamente en la guerra, ascendió a capitán y comandante, y acabó saliendo de una España en llamas con su familia por la frontera francesa en 1939.
José Antonio Vidal -otro luchador antifranquista con una vida que vale la pena recordar- publicó un libro fundamental para conocer el hombre y el mito hace unos años. Y tan sólo hace unos días, el Ateneo Republicano de Paterna presentó el cómic de Ricardo Vilbor “Fabra, un sargento leal”.
El militar pagó toda su vida la decisión que tomó esa jornada de julio de 1936, y a pesar de las consecuencias que tuvo para él y para su familia, apuesto a que nunca lo lamentó.
Quizá no hoy. Quizá no ahora. Dentro de tan solo unas semanas tenemos de nuevo cita electoral, uno de esos rutinarios momentos decisivos que establece la democracia para decidir nuestros gobernantes, nuestra política, nuestro futuro.
Al final la guerra la ganaron los traidores, es cierto, pero gracias a él no lo tuvieron tan fácil. Él no podía conocer el futuro, pero en ese momento decisivo, en esa encrucijada en la que su acción modificó el curso de la historia inmediata, estuvo a la altura. Y sin duda sus descendientes pueden contar su historia con orgullo.
