Yogur con Leche Fermentada: Beneficios Durante el Embarazo

La gestación es un momento de intensos cambios, no solo en nuestro cuerpo, sino también en la forma de alimentarnos. Por eso, se aconseja incluir alimentos probióticos para embarazadas que ayudarán a llevar este proceso natural a buen término. Se trata de microorganismos beneficiosos a la salud que se usan para elaborar algunos alimentos.

La ciencia también revela que pueden evitar algunas complicaciones, como la diabetes gestacional, la preeclampsia o el parto prematuro, entre otras. Sin embargo, de acuerdo con los ingredientes, no todos pueden ser consumidos por la embarazada.

¿Qué son los Probióticos y su Seguridad Durante el Embarazo?

Lo primero a saber, es que los probióticos son microorganismos vivos con los que se preparan algunos alimentos y también suplementos. Ellos viven de manera natural en nuestro intestino, desde donde fortalecen la flora intestinal o microbiota y evitan el crecimiento de bacterias que causan enfermedades.

La mayoría de los probióticos son bacterias, pero también hay algunas levaduras. En la revista Canadian Family Physician, explican que entre los más usados para fabricar los alimentos se encuentran los llamados Lactobacillus y Bifydobacterium. La levadura Saccharomyces también es utilizada como probiótico.

¿Qué Beneficios Tiene Consumir Alimentos Probióticos Durante el Embarazo?

La organización American Pregnancy Association resalta que los probióticos disminuyen la presencia de bacterias dañinas. Al mismo tiempo, aumentan la microbiota intestinal que beneficia la salud.

Algunos estudios indican que en las embarazadas esta flora intestinal se modifica durante el primer trimestre de gestación. De esta forma, se fortalece el sistema inmune, se mejora la digestión y se evita el estreñimiento. También, se mejoran los síntomas de náuseas y vómitos y aumenta la absorción de nutrientes clave como el calcio, el cual previene la preeclampsia y otras complicaciones.

El yogur es uno de los probióticos más estudiados. Así lo revela una exhaustiva revisión sobre ensayos clínicos publicados en la revista Cureus, en el 2020. Además, se descubrió que este alimento tiene efecto sobre la prevención de la resistencia a la insulina y la disminución en la diabetes gestacional, tal como lo reveló la revista European Journal of Clinical Nutrition.

Diversos estudios epidemiológicos coinciden en señalar que la ingesta de yogur u otros productos lácteos fermentados disminuyen el tiempo de tránsito intestinal, mejorando así el malestar provocado por el estreñimiento. Estos efectos positivos se observan incluso en personas que llevan una dieta pobre en fibra.

El yogur es un alimento caracterizado porque, a su efecto saludable derivado de sus interesantes cualidades nutricionales (proteínas de calidad, calcio, fósforo y vitaminas B2, A y D), se suma el efecto asociado a los microorganismos que contiene. Numerosos estudios constatan las distintas acciones orgánicas saludables del yogur como alimento probiótico, gracias a microorganismos vivos que, ingeridos en cantidades suficientes, ejercen un efecto positivo en la salud que supera a los efectos nutricionales convencionales del alimento que los contiene.

La palabra probiótico es una palabra compuesta del latín y del griego que significa «favorable a la vida». Bajo el calificativo probiótico se engloban, además de los microorganismos originales del yogur (‘Lactobacillus bulgaricus’ y ‘Streptococcus thermophilus’), las nuevas leches fermentadas con diversas bacterias lácticas (‘Bifidobacterium’, ‘Lactobacillus acidophilus’ o ‘Lactobacillus casei inmunitas’).

Efecto Preventivo y Terapéutico

Desde los años 20 del siglo pasado existen referencias escritas por médicos que recomendaban leche ácida, que contenía bacterias lácticas del género ‘Lactobacillus acidophilus’, para el tratamiento de la constipación o estreñimiento. Este tratamiento era eficaz para muchos pacientes.

Los efectos de los microorganismos de las leches fermentadas sobre la prevención y el tratamiento del estreñimiento son indirectos. La ingesta de un mayor número de bacterias (no patógenas) concentradas en un solo alimento ayuda al mantenimiento y a la restauración de las funciones de la flora intestinal endógena, algo que redunda positivamente en el tránsito intestinal. Son principalmente las bífidobacterias, características de un tipo de leches fermentadas, las que reportan mayores beneficios en la regeneración de la flora intestinal y, en consecuencia, en la prevención y el tratamiento del estreñimiento. Este tipo de bacterias son un componente importante de la flora natural del intestino humano.

Así lo han corroborado diversos estudios, entre ellos uno publicado el pasado mes de agosto en ‘Alimentary Pharmacology and Therapeutics’. En este estudio multicéntrico participaron 274 personas adultas con diagnóstico de constipación. Fueron asignados de forma aleatoria para consumir, durante 6 semanas, o bien la prueba (leche fermentada con un tipo de bífidobacterias) o bien un yogur tratado térmicamente. Los síntomas digestivos se evaluaron a las 3 y a las 6 semanas. Se observó como los sujetos con menos de 3 deposiciones por semana que tomaron la leche fermentada con Bifidus aumentaron la frecuencia de las deposiciones a lo largo de las 6 semanas de estudio. Asimismo, notaron una reducción de los síntomas digestivos asociados normalmente al estreñimiento como molestias, dolor de cabeza e hinchazón abdominal.

El tratamiento médico-nutricional del estreñimiento crónico debe adecuarse individualmente. En un principio se basará en un ajuste dietético que incluya más alimentos ricos en fibra (integrales, frutas, hortalizas, legumbres y salvado de trigo o de avena), acompañado de un mayor consumo de líquidos.

Es tan importante como la dieta realizar ejercicio físico y tonificar los músculos abdominales, que son los encargados de ayudar en el proceso de evacuación. El médico evaluará la necesidad de acompañar la dieta con laxantes, en un inicio suaves, del tipo formadores de masa o mucílagos (plántago ovata o metilcelulosa, entre otros).

Los datos descritos inducen a pensar en la ventaja de la presencia habitual de yogures u otras leches fermentadas, unidos a una dieta rica en fibra, en la alimentación cotidiana, en particular si se sufre estreñimiento o si se desea acortar el tiempo de tránsito intestinal.

Se considera estreñimiento un cuadro caracterizado por deposiciones dificultosas, de escaso peso, infrecuentes o aparentemente incompletas, asociadas a un endurecimiento de la textura de las mismas. Su diagnóstico es difícil de establecer por la naturaleza subjetiva del problema y la dificultad de concretar el hábito intestinal normal, tan influido por las diferencias socioculturales y dietéticas.

Dada la dificultad que entraña el diagnóstico, un comité sanitario internacional estableció unos criterios de consenso para la definición de los trastornos gastrointestinales funcionales, entre ellos el estreñimiento crónico funcional, revisados recientemente (Criterios de Roma III). Su objetivo ha sido aunar conocimientos fisiopatológicos y criterios diagnósticos para fines de investigación para poder diseñar ensayos terapéuticos adecuados.

Para que el diagnóstico de estreñimiento sea claro, 2 o más de los siguientes criterios deben haber aparecido al menos 6 meses antes y estar activos durante 3 meses:

  1. Esfuerzo durante al menos el 25% de las deposiciones.
  2. Heces duras al menos el 25% de las deposiciones.
  3. Sensación de evacuación incompleta al menos el 25% de las deposiciones.
  4. Sensación de obstrucción/bloqueo anorrectal al menos el 25% de las deposiciones.
  5. Maniobras manuales para facilitar las deposiciones al menos el 25% de las deposiciones.
  6. Tres deposiciones semanales.

Conoce estos Alimentos Probióticos para Embarazadas

Al momento de fortalecer la flora intestinal de la embrazada, hay que pensar en renovar la dieta con probióticos bajo la estricta orientación de los profesionales de salud. El chucrut de col roja es uno de los alimentos aptos para embarazadas.

1. Yogur

El yogur fue uno de los primeros alimentos que sirvió de vehículo para transportar microorganismos vivos con beneficios para la salud. Sin embargo, se recomienda revisar la etiqueta para cerciorarse de que se trata de un producto probiótico. En algunos casos, el yogur es elaborado con bacterias que no tienen el efecto deseado. Para esto, hay que apoyarse con un profesional del área como el nutricionista.

Tal como se demuestra en la revista Cureus, en el 2020, el yogur probiótico aporta amplios beneficios para las embarazadas.

2. Chucrut

Aunque el nombre no resulte tan familiar, el chucrut no es más que un repollo rallado de manera muy fina y luego fermentado por ciertos microorganismos con acción probiótica. Un estudio publicado en la revista PloS One, en el 2018, aisló bacterias como Lactobacillus y Leuconostoc en la col fermentada.

Se recomienda usarlo unas 2 o 3 veces por semana como aderezo y no como acompañante o guarnición. Además, hay que guardarlo en la nevera después de destapado y conservarlo por no más de 2 semanas.

3. Tempeh

La Asociación Internacional de Probióticos (IPA) define al tempeh como una comida tradicional de Asia obtenida de la soja fermentada. Es un alimento base de la dieta vegana o vegetariana. La soja es hervida antes de fermentarla con el hongo Rhizopus oligoporus durante varios días. También, puede contener otras bacterias ácido lácticas (BAL).

Algunas evidencias sostienen que el tempeh mejora la microbiota intestinal a favor del crecimiento de bacterias beneficiosas como los Lactobacillus y el Bifydobacterium. Además, de acuerdo con la IPA, estas pueden producir bioactivos que favorecen la salud del corazón, el sistema inmune y el metabólico.

Su sabor a nuez o casi neutro permite disfrutarlo de muchas maneras. Por ejemplo, en una ensalada, como parte del sándwich, en una pasta o en cualquier plato que el mundo de la gastronomía te permita saborear.

4. Kéfir a base de agua

El kéfir tradicional es un producto lácteo fermentado por granos de bacterias y levaduras probióticas. La lactosa de la leche se transforma en ácido, gas de anhídrido carbónico y alcohol. Esta es una de las razones del de por qué las embarazadas no deben incluirlo en su dieta.

Por fortuna, existe un kéfir a base de agua que no contiene alcohol. La bacteria Leuconostoc y la levadura Saccharomyces convierten el azúcar, la fruta deshidratada o la miel de agave en gas carbónico. Un artículo publicado en la revista Future Foods, en el 2022, promueve el kéfir de agua como una bebida probiótica de alto perfil comercial.

5. Natto

El natto es un producto de soja fermentado como el tempeh que es básico de la cocina japonesa y se mezcla con arroz para el desayuno. Además, es fuente importante de proteínas y de vitamina K, tal como lo expresa el artículo publicado en la revista Journal of Clinical Densitometry.

Este alimento tiene un sabor fuerte, un olor distintivo y una consistencia viscoelástica que a algunos no agrada.

6. Quesos madurados

No todos los quesos madurados son probióticos. Los más comunes con esta característica son el Gouda, el cheddar, el requesón y la mozzarella. Tal como refiere una revisión, estos quesos son fuente de proteínas de buena calidad, calcio, vitamina A, vitamina B12 y selenio.

7. Té Kombucha

El Kombucha es un té fermentado de manera similar al té negro. El mismo contiene bacterias y levaduras probióticas. Una revisión en la revista Comprehensive Reviews, lo resalta por su efecto positivo en la disminución de riesgo de algunas enfermedades. Sin embargo, se requieren más estudios en humanos que confirmen estos resultados.

8. Leche acidófila

Al igual que el yogur, la leche acidófila es un producto lácteo fermentado con características probióticas. Esta bebida tiene un sabor dulce y más suave que el yogur y, es elaborada con el Lactobacillus acidophylus.

Alimentos Fermentados y el Microbioma Materno

Lo que la madre come afecta en gran medida a la calidad de la leche materna. Algo que aparece repetidamente en los estudios es la importancia de un vibrante microbioma digestivo en la madre lactante. No sólo un intestino sano es un tema común en la nutrición de la lactancia, también está relacionado con todos los aspectos de la salud y la inmunidad.

Antes de que nazca un bebé, su microbioma intestinal es bastante sencillo. Los estudios sobre el desarrollo del microbioma fetal antes del nacimiento han constatado la presencia de bacterias sanas en el líquido amniótico, pero no colonizadas específicamente en el intestino.

Es durante y justo después del parto cuando el intestino del bebé se puebla de cepas bacterianas. La leche materna refuerza la colonización y la maduración de las bacterias ya presentes en el intestino. Y también aporta su propia variedad especial de bacterias.

Las madres lactantes, en su empeño por producir leche, pueden asegurarse de que su propio intestino se beneficia durante el embarazo y posteriormente. Una forma de garantizar que los bebés reciban suficientes bacterias buenas para proteger su organismo es ingerir kéfir a diario. La introducción de alimentos fermentados ricos en probióticos durante el embarazo también puede aportar beneficios para toda la vida.

La microbiota de la madre (cuya composición depende de múltiples factores, entre ellos la alimentación) va a jugar un papel muy importante en la instauración de la flora intestinal del bebé, tanto durante la gestación como durante la lactancia.

Existen determinadas situaciones durante la lactancia que alteran el equilibrio del ecosistema bacteriano de la flora materna, entre las que se encuentran las infecciones en el pezón, la obstrucción, la mastitis o los abscesos. En todos los casos, una de las causas es un desequilibrio en el ecosistema bacteriano, donde se favorecen las bacterias perjudiciales frente a las beneficiosas.

Por otro lado, en los últimos años se ha estudiado la relación entre el consumo de probióticos en la madre lactante y sus efectos sobre determinadas patologías del bebé, y se ha observado que la suplementación con dichos probióticos en la madre puede ser beneficiosa en la prevención y tratamiento de las diarreas o gastroenteritis agudas y de la enterocolitis necrosante del bebé.

También existen investigaciones que asocian el consumo de probióticos durante la lactancia con la mejora y prevención del cólico del lactante (parece que los bebés que sufren cólicos tienen menor cantidad de Lactobacillus y bifidobacterias en su intestino), la piel atópica o la infección por Helicobacter pylori.

A pesar de que no se han encontrado consecuencias nocivas por el consumo de probióticos, es necesario realizar ensayos clínicos aleatorizados y controlados con un número adecuado de pacientes para poder confirmar estas hipótesis.

Para un embarazo más saludable, los alimentos probióticos son de primera elección en la dieta. Estos no solo sirven para tratar algunas enfermedades en particular, sino también para prevenirlas. Sobre todo, porque hay que cuidarse del consumo de sal y evitar las bebidas alcohólicas. Los alimentos probióticos a elegir pueden ser el yogur, el cottage o el Gouda madurado y la leche acidófila. Además, las amantes de la comida asiática o la dieta vegana, pueden incluir el tempeh, el natto y las coles fermentadas.

Recuerda consultar con tu médico obstetra y con un profesional de nutrición. Sobre todo, si deseas incorporar cualquier otro alimento probiótico nuevo en el mercado.

Tabla de Alimentos Probióticos y sus Beneficios

Alimento Probiótico Beneficios
Yogur Mejora la digestión, fortalece el sistema inmunológico, previene la resistencia a la insulina y disminuye la diabetes gestacional.
Chucrut Aporta bacterias beneficiosas como Lactobacillus y Leuconostoc.
Tempeh Mejora la microbiota intestinal, favorece la salud del corazón, el sistema inmune y el metabólico.
Kéfir de agua Bebida probiótica sin alcohol, rica en Leuconostoc y Saccharomyces.
Quesos madurados (Gouda, Cheddar, Requesón) Fuente de proteínas, calcio, vitamina A, vitamina B12 y selenio.
Kombucha Té fermentado con bacterias y levaduras probióticas, puede disminuir el riesgo de algunas enfermedades.
Leche acidófila Sabor dulce y suave, elaborada con Lactobacillus acidophylus.

Episodio #670 Los lácteos y sus derivados (kefir, yogurt)

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