Es común que los padres, especialmente los primerizos, se preocupen ante cualquier cambio en la salud de su bebé, y el vómito es uno de los síntomas que más alarma puede generar. Es fundamental distinguir entre la regurgitación, un fenómeno generalmente benigno y común en los lactantes, y el vómito, que puede ser indicativo de diversas condiciones, algunas de las cuales requieren atención médica.
¿Qué es la Regurgitación?
La regurgitación, también conocida como reflujo gastroesofágico del lactante, es el retorno del contenido del estómago (leche) hacia el esófago, el tubo muscular que conecta la boca con el estómago. Generalmente, se produce cuando el lactante come en exceso o traga demasiado aire mientras es alimentado, debido a que su sistema digestivo no está completamente desarrollado.
En ocasiones, este contenido puede llegar a la boca del bebé en forma de eructo húmedo, mientras que, en otras, permanece en el esófago sin provocar apenas molestias. La regurgitación es algo común hasta el sexto o séptimo mes de vida y empieza a disminuir después. Este fenómeno se suele resolver por sí solo entre el año y el año y medio de edad y no necesita tratamiento, pues no afecta al bienestar del bebé.
Por tanto, lo normal es que no constituya motivo de preocupación y tampoco significa que el bebé tenga una intolerancia o alergia alimentaria. Solo en muy pocos casos existe enfermedad por reflujo gastroesofágico, que sí debe tratarse.
Causas de la Regurgitación
En un sistema digestivo maduro, el esfínter esofágico inferior, el anillo muscular que separa el estómago y el esófago, se cierra por completo tras el paso de los alimentos para mantener en su lugar los contenidos estomacales.
En los bebés de pocos meses este músculo está inmaduro, por lo que puede abrirse fácilmente, haciendo que el lactante regurgite la leche, especialmente cuando está lleno. También puede haber regurgitación si ha tragado demasiado aire al alimentarse, ya que este ocupa un gran volumen de espacio en el estómago. Por otra parte, es más fácil regurgitar alimentos líquidos como la leche que sólidos.
¿Cómo Diferenciar la Regurgitación de los Vómitos?
Es crucial distinguir entre regurgitación y vómito para determinar si es necesario buscar atención médica. Cuando el bebé vomita, el contenido del estómago sale disparado con fuerza por la boca, consecuencia de la contracción vigorosa de los músculos del abdomen y el diafragma.
En cambio, cuando regurgita, este contenido fluye por la boca con suavidad, sin esfuerzo por parte del niño. En este caso, además, no hay contracciones musculares y el lactante no sufre malestar o dolor. Además, la regurgitación está frecuentemente acompañada de eructos y suele tener lugar tras las tomas, cuando el estómago del lactante está lleno, así como cuando el niño está acostado, postura en la que es más fácil que el contenido del estómago ascienda al esófago.
En la regurgitación, la leche sale de la boca con suavidad.
¿Cuándo Debo Consultar al Pediatra?
Si el lactante no tiene molestias, come bien y aumenta de peso, la regurgitación no debe constituir motivos de preocupación. Solo será necesario contactar con el pediatra en caso de que se observen síntomas como los siguientes:
- Vómitos con esfuerzo de color verdoso, marrón o con sangre en vez de blanquecinos.
- La cantidad de leche expulsada es grande.
- El bebé no aumenta de peso.
- Rechaza el alimento.
- Está cansado y/o irritable, sobre todo, al tumbarle.
- Llora más de tres horas al día.
- Tiene hipo excesivo o produce demasiada saliva.
- Padece dificultad para respirar después de regurgitar o hay apnea durante el sueño.
- El número de pañales mojados es menor de lo habitual.
- Hay tos de difícil control y recurrente.
- Hay laringitis repetidas, diarrea, estreñimiento o distensión abdominal.
El bebé con reflujo ácido ¿qué hacer?
Causas del Vómito en Bebés Lactantes
Las causas de que un bebé vomite dependen de varios diversos factores como pueden ser la edad del pequeño, si es un bebé es lactante o si ya consume otros alimentos más allá de la leche materna o de fórmula. En muchos casos es una infección viral en el estómago la que suele provocar los vómitos.
En los lactantes pequeños es importante que el bebé eructe tras la toma, pero si no lo conseguís, no obsesionaros. Muchos niños no lo hacen. Muchos niños tragan aire con la toma.
Causas del Vómito Amarillo
Si el vómito del recién nacido está teñido de bilis (amarillo-verdoso) es probable que tenga un problema grave que tenga que ser estudiado y tratado de manera urgente: vólvulo intestinal, atresia duodenal, enfermedad de Hirschsprung. En la mayoría de estos casos el bebé es intervenido de urgencia.
¿Es Necesario Tratar las Regurgitaciones de Alguna Manera?
Si la regurgitación no afecta al bienestar del bebé, no es necesario ningún tratamiento. El reflujo se resuelve normalmente por sí solo entre el año y año y medio de edad, ya que, a partir de aproximadamente los seis meses, el niño empieza a ingerir alimentos más sólidos y a permanecer más tiempo sentado. Ello lleva a que las regurgitaciones vayan reduciéndose paulatinamente hasta desaparecer.
Por tanto, no es necesario realizar cambios en la dieta. Sí puede ser útil aplicar medidas preventivas como mantener al lactante en posición vertical durante veinte o treinta minutos después de las comidas. Solo en el caso de que exista algún problema de salud sería necesario un tratamiento, que dependería de la causa. En el caso de enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE), algunos bebés requieren introducir espesantes en su alimentación y, en ocasiones, recurrir a fórmulas hipoalergénicas. También puede ser necesario que tome porciones más pequeñas con más frecuencia.
Solo en algunos casos el tratamiento del ERGE se basa en el uso de medicamentos supresores de ácido como los inhibidores de la bomba de protones o bloqueantes H2. Muy raramente, este problema en bebés requiere de cirugía antirreflujo.
Consejos para Tratar la Regurgitación de los Bebés
Seguir los siguientes consejos puede ayudar a reducir la regurgitación en los lactantes:
- Mantén a tu bebé erguido. Tanto mientras lo alimentas como durante los quince o veinte minutos posteriores, mantenlo incorporado (a 45º aproximadamente). No lo acuestes ni lo dejes en la hamaca o el sueño antes de la media hora después de que tome.
- No esperes a que tenga hambre para la toma. De esta manera, evitarás que tenga ansiedad y trague demasiado aire al comer.
- No lo alimentes en exceso. Dale solo lo que necesita, tanto si su alimentación es mediante lactancia o con leche artificial. También puede ser beneficioso que tome cantidades más pequeñas con mayor frecuencia. Por otra parte, es conveniente que si la mamá es lactante, vacíe un pecho antes de comenzar con el otro, ya que la leche del final de la toma es más espesa, lo que previene la regurgitación.
- Si toma biberón, escoge una tetina con un agujero del tamaño adecuado. Si el agujero es demasiado grande, la leche puede salir demasiado rápido y, si es pequeño, pueden llegar a formarse burbujas de aire que el bebé ingerirá.
- Durante la toma y tras esta, hazle eructar. Ayudar suavemente al bebé a expulsar el aire que ha ingerido puede favorecer que no se le acumule en su estómago.
- Eleva un poco el cabecero de la cuna. Para ello, puedes poner bajo el colchón una toalla enrollada, una manta o una almohada. También puedes levantar el respaldo del cochecito.
- Evita los juegos activos tras la alimentación. Dale tiempo para que su estómago se asiente tras la alimentación, ya que los movimientos bruscos durante los minutos siguientes podrían desencadenar la regurgitación.
Signos de Alarma: Cuándo Acudir a Urgencias
Existen situaciones en las que el vómito en un bebé requiere atención médica inmediata. Es importante acudir a urgencias si:
- Si los vómitos se presentan de repente, muy abundantes y violentos, con mucha ansia por comer y empeoran de forma brusca en 2-3 días.
- Si además de vomitar presenta lesiones en la piel, eccemas, ronchas en la cara o alrededor de los labios sobre todo inmediatamente después del biberón o del pecho.
- Si está decaído, apático, febril, y con poca actividad.
- Si los vómitos son biliosos (verdes).
