Verrugas en el Pezón y Lactancia: Causas, Tratamiento y Consideraciones Importantes

Durante la lactancia, es común que las madres experimenten diversos cambios en sus senos. Aunque la mayoría de estos cambios son benignos, es crucial estar informadas sobre las posibles afecciones que pueden surgir, como las verrugas en el pezón. Afortunadamente, más del 80% de las consultas por enfermedades de la mama se deben a patologías benignas, que no deben confundirse con un cáncer.

Las verrugas son crecimientos cutáneos causados por el virus del papiloma humano (VPH). Existen varios tipos de verrugas, incluyendo las verrugas comunes, las verrugas plantares (en los pies), las verrugas planas y las verrugas genitales.

En este artículo, exploraremos las causas, los tratamientos y las consideraciones importantes relacionadas con las verrugas en el pezón durante la lactancia, con el objetivo de brindar información útil y práctica para las madres lactantes. Además, abordaremos el Virus del Papiloma Humano (VPH), una ETS muy común que puede estar relacionada con las verrugas.

¿Qué son las Verrugas y los Acrocordones?

Es fundamental distinguir entre verrugas y acrocordones, ya que aunque pueden parecer similares, tienen causas y tratamientos diferentes.

Verrugas

  • Apariencia: Las verrugas comunes suelen ser protuberancias ásperas y elevadas en la piel, con una superficie rugosa que puede ser de color blanco, rosa o marrón.
  • Causa: Las verrugas son causadas por una infección viral con el virus del papiloma humano (VPH).
  • Tratamiento: El tratamiento de las verrugas puede variar dependiendo del tipo y la ubicación de la verruga, así como de la preferencia del paciente.

Acrocordones

  • Apariencia: Los acrocordones son protuberancias de piel suave, blandas y colgantes que a menudo tienen un tallo delgado que las une a la piel.
  • Causa: A diferencia de las verrugas, los acrocordones no son causados por infecciones virales, sino que son crecimientos benignos de tejido cutáneo.
  • Tratamiento: Aunque los acrocordones son benignos y no representan un riesgo para la salud, pueden ser eliminados por razones estéticas o de comodidad.

Virus del Papiloma Humano (VPH)

El VPH es la enfermedad de transmisión sexual (ETS) más común que existe. Alrededor del 75% de la población sexualmente activa se contagiará de VPH en algún momento de su vida, sobre todo entre los 15 y 25 años.

La gran mayoría de las infecciones por VPH son inofensivas y desaparecen de forma espontánea. Sin embargo, algunos tipos de VPH pueden provocar verrugas genitales o cáncer. En el caso de las mujeres, la infección del virus del papiloma es la causa principal del cáncer cervical, por lo que es importante realizar revisiones ginecológicas anualmente.

Tipos de VPH

Existen más de 200 tipos de virus del papiloma relacionados, pero tan sólo unos 40 de ellos se transmiten por vía sexual, al poner en contacto directo la piel y mucosas de vulva, vagina, cuello uterino, recto, ano, pene y escroto, así como la boca y la garganta.

Los tipos de virus del papiloma humano se clasifican de la siguiente manera:

  • De bajo riesgo: Son los que provocan las verrugas genitales (condylomata acuminata). En el 90% de los casos, se trata de los tipos 6 y 11 de VPH.
  • De alto riesgo: Son los relacionados con el cáncer de cérvix, aunque en menor medida también pueden dar lugar a cáncer de vulva, vagina, pene, ano, boca y garganta. Existen unos 12 tipos de VPH de alto riesgo, pero los más comunes son los tipos 16 y 18.

Como hemos comentado anteriormente, la gran parte de las infecciones por VPH suelen desaparecer por sí mismas sin provocar cáncer. Sin embargo, si estas infecciones se prolongan en el tiempo, entonces pueden causar cambios celulares volviéndose cancerígenas.

¿Cómo se contrae y se transmite el virus del papiloma humano?

¿Cómo se contagia el VPH?

Como hemos dicho, el modo de transmisión del virus del papiloma humano es a través de la relaciones sexuales sin protección. Para ser más concretos, la infección por VPH puede darse tanto por vía vaginal como por vía anal, cuando existe contacto directo entre la piel o las mucosas de una persona infectada y una persona sana.

También hay que tener en cuenta que el VPH se puede transmitir mediante sexo oral. De hecho, en los últimos años han aumentado los casos de cáncer de garganta y boca producidos por el virus del papiloma humano.

Una persona puede infectarse de VPH incluso sin que haya eyaculación o penetración. El simple contacto directo entre vulva, vagina, pene, ano y boca es suficiente para que el virus del papiloma humano se propague.

Síntomas y consecuencias

La mayor parte de las infecciones con VPH en mujeres jóvenes son temporales y tienen poca importancia, ya que desaparecen después de uno o dos años.

En la mayoría de casos, el VPH no presenta síntomas ni patologías graves, mientras que en otros casos aparecen las verrugas genitales o condilomas.

Los condilomas son unas protuberancias carnosas y blandas que se parecen a una coliflor en miniatura.

Estas verrugas son indoloras y, al igual que cualquier otro tipo de verruga, se pueden eliminar fácilmente quemándolas con nitrógeno.

En las infecciones de los tipos de VPH más graves, en cambio, la persona puede llegar a desarrollar los siguientes tipos de cáncer:

  • Cáncer cervical
  • Cáncer de ano
  • Cánceres de orofaringe
  • Cáncer de vagina
  • Cáncer de vulva
  • Cáncer de pene

Casi todos los casos de cáncer de cuello de útero están causados por el virus del papiloma humano. Por desgracia, los signos y síntomas de este tipo de infección pueden no manifestarse hasta encontrarse en un estadio avanzado.

El desarrollo del cáncer de útero es lento. En primer lugar aparecen lesiones precancerosas que finalmente pueden progresar a cáncer cervical invasivo en el transcurso de unos 15-20 años.

Esto ofrece muchas oportunidades de detección y tratamiento de las lesiones precancerosas, a menudo con altas tasas de curación.

Prevención y diagnóstico

Puesto que la mayoría de mujeres infectadas por VPH desconoce que lo está o no presenta síntomas, es muy importante realizar todos los años la citología vaginal para detectar cambios anormales en las células del cuello uterino.

Esta prueba diagnóstica también se conoce con el nombre de Papanicolaou o Pap. También existe otra prueba más específica que permite detectar algunos tipos de virus de alto riesgo: el test de cribado de VPH.

Desde que se desarrollaron estas herramientas de control y diagnóstico precoz del VPH, las muertes por cáncer cervical han disminuido considerablemente en los últimos 50 años.

Los especialistas aconsejan empezar a realizar las revisiones ginecológicas de forma anual desde el momento en el que la mujer comienza a tener relaciones sexuales.

El uso de métodos anticonceptivos de barrera para practicar sexo vaginal, anal u oral es indispensable para reducir el riesgo de contagio del virus del papiloma humano, aun cuando la persona no presente síntomas.

Vacunas contra el VPH

Actualmente, existen tres vacunas destinadas a la prevención del virus del papiloma humano: Cervarix®, Gardasil® y Gardasil®9.

Todas ellas previenen la infección de los tipos 16 y 18 de VPH causantes del 70% de los casos de cáncer cervical.

Aquellas personas cuyas edades estén comprendidas entre 9 y 45 años pueden vacunarse contra el VPH, teniendo en cuenta las siguientes consideraciones:

  • Las personas entre 9 y 14 años solamente necesitan dos inyecciones de la vacuna, administradas en una separación temporal de 6 meses.
  • Las personas entre 15 y 45 años necesitan tres inyecciones de la vacuna. La segunda dosis se administra pasados 2 meses de la primera y la tercera pasados 4 meses de la segunda.

Lo más recomendable es que todos los niños y niñas de 11-12 años se vacunen para estar protegidos del VPH antes de empezar su vida sexual.

No es habitual vacunarse del VPH pasados los 26 años.

La vacuna no sirve para tratar una infección del VPH, aunque sí funciona para proteger contra otros tipos del virus.

Lo más recomendable es consultar con el médico si es aconsejable vacunarse contra el VPH, independientemente del sexo y la edad de la persona.

Cervarix®

La vacuna Cervarix® contiene como principios activos la proteína L1 del virus del papiloma humano de los tipos 16 y 18.

Como ya hemos dicho, estos son los tipos de VPH con más riesgo de provocar un cáncer de cérvix.

Gardasil®

Además de proteger de la infección de los tipos de VPH 16 y 18, Gardasil® también ofrece protección contra los serotipos 6 y 11, causantes del 90% de las verrugas genitales.

Por otra parte, la vacuna Gardasil®9 también protege contra otros cinco tipos de VPH: 31, 33, 45, 52 y 58. Con esta vacuna, la protección contra las lesiones precancerosas del VPH es superior al 90%.

Aunque la administración de estas vacunas es muy relevante, no protegen a las mujeres frente a todos los tipos de VPH que causan cáncer cervical, por lo que la citología vaginal debe seguir realizándose de forma periódica incluso después de haber recibido la vacuna.

Tratamientos para las Verrugas y Acrocordones

Existen varios tratamientos para la eliminación de los acrocordones y verrugas. Éstos varían en función del tamaño, la ubicación y la preferencia del paciente.

  • Cauterización: Implica quemar el acrocordón con calor para destruir el tejido y eliminarlo. Este procedimiento suele ser rápido y se puede realizar en el consultorio del dermatólogo. Después de la cauterización, es posible que se forme una costra en el lugar del acrocordón, que eventualmente se desprenderá, dejando una superficie de piel sana debajo.
  • Crioterapia: Implica congelar el acrocordón utilizando nitrógeno líquido para destruir las células del tejido. Este procedimiento también se puede realizar en el consultorio del dermatólogo y generalmente es rápido. Después del tratamiento, es posible que el área se hinche, se vuelva roja y se forme una ampolla. Con el tiempo, la ampolla se secará y el acrocordón se caerá.
  • Extirpación quirúrgica: Implica cortar el acrocordón con un bisturí o unas tijeras estériles. Antes de la cirugía, el médico limpia y desinfecta el área y, en algunos casos, puede administrar anestesia local para adormecer la piel. Posteriormente, el médico corta cuidadosamente el acrocordón y cierra la herida con suturas o un adhesivo quirúrgico.
  • Ligadura: Implica cortar el flujo sanguíneo al acrocordón atándolo con un hilo estéril. Este método se puede realizar en el consultorio del médico y puede tardar unos días o semanas en eliminar completamente el acrocordón. Con el tiempo, el acrocordón se secará y se caerá por sí solo.
  • Plasma Pen: El Plasma Pen, también conocido como terapia de plasma o técnica de rejuvenecimiento con plasma, es un tratamiento estético no invasivo que utiliza tecnología de plasma para mejorar la apariencia de la piel y tratar diversos problemas dermatológicos.

Remedios naturales

Junto con la orientación profesional, existen remedios naturales que pueden contribuir a la eliminación de los acrocordones.

  • Aceite de ricino: La aplicación regular de aceite de ricino sobre los acrocordones se ha vinculado con su posible eliminación.
  • Vinagre de sidra de manzana: Aunque puede causar leves quemaduras cutáneas, se sugiere humedecer la zona afectada con vinagre de sidra de manzana.
  • Árbol de té: Conocido por sus propiedades versátiles, el aceite de árbol de té se emplea en diversas aplicaciones, incluida la eliminación de acrocordones.
  • Aceite de orégano: Rico en timol y carvacrol, el aceite de orégano presenta propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y antimicrobianas.
  • Vitamina E: Reconocida por su capacidad para suavizar la piel, la vitamina E puede ser beneficiosa en el tratamiento natural de los acrocordones.

Es esencial tener en cuenta que la efectividad de estos remedios naturales puede variar según la persona y el caso individual.

Cambios en el Pezón y Cuándo Preocuparse

Los cambios en el pezón pueden ser producidos por causas benignas o malignas. Es común padecer dolor en el pezón en la pubertad, los días antes de la regla, en el embarazo y en la lactancia. Se denomina secreción del pezón a la salida de líquido por los orificios del pezón. La salida de líquido puede suceder al exprimir el pezón.

La secreción del pezón por una causa benigna es con frecuencia por los dos pezones y por varios orificios en cada pezón. La secreción de leche fuera de la lactancia que se denomina galactorrea: Puede ser debida a trastornos hormonales de la glándula tiroidea o de la glándula hipófisis. Infección o dilatación de los conductos del pezón, por donde sale la leche.

Son causas malignas de una secreción del pezón diversos tumores de mama malignos o cancerosos y que se manifiestan con cambios en el pezón. Enfermedad de Paget de la mama: Es una enfermedad maligna de la mama que comienza en el pezón con enrojecimiento y descamación.

Aunque la mayoría de los cambios que ocurren en la mama durante el embarazo y después de este son benignos, es importante saber que el cáncer de mama puede aparecer, y de hecho aparece, en mujeres embarazadas y madres recientes. Se debe informar al médico cualquier síntoma inusual, como una zona irritada o un bulto, de inmediato.

Si sientes una masa en la mama, es probable que el médico la examine y te indique hacerte una o más pruebas por imágenes. La mamografía con protección abdominal (o una protección especial para resguardar al feto de la exposición a los rayos X) se considera segura. Sin embargo, la ecografía, que utiliza ondas de sonido en lugar de rayos X, es lo que se suele indicar.

Durante la lactancia, un problema todavía más común es la infección, que puede producir dolor, enrojecimiento e inflamación. Las infecciones en las mamas pueden ser bastante persistentes, pero la mayoría responde al tratamiento con antibióticos. Si los síntomas no mejoran, el médico debe descartar cualquier posibilidad de cáncer de mama inflamatorio.

En la mayoría de las mujeres, los cambios en las mamas durante el embarazo y la lactancia resultan ser benignos. Cualquiera de las afecciones benignas incluidas en esta sección puede aparecer en mujeres embarazadas. Las siguientes son afecciones benignas asociadas específicamente al embarazo y la lactancia. Ninguna de ellas está vinculada con un aumento del riesgo de cáncer de mama.

  • Adenoma de la lactancia: Es la causa más común por la que puede aparecer una masa en las mamas de mujeres embarazadas o lactantes. Un adenoma es un tumor que está compuesto, en su mayoría, por tejido glandular. Las hormonas asociadas al embarazo y la lactancia pueden ser las responsables de la aparición del tumor. Se puede tener un adenoma de la lactancia o varios. Los nódulos se mueven libremente, tienen bordes bien definidos y, por lo general, contienen varios lóbulos (lobulado).
  • Galactoceles: Son quistes que contienen líquido y que, se cree, surgen por el bloqueo de un conducto durante la lactancia. El primer síntoma suele ser una masa blanda en la mama. La ecografía puede confirmar si es efectivamente un quiste. En algunos casos, un galactocele se puede drenar para aliviar los síntomas. Las compresas frías o las bolsas de hielo y un sostén cómodo pueden ayudar. Si un galactocele regresa, se puede volver a drenar. En algunos casos no frecuentes, puede provocar infección que requiere tratamiento con antibióticos.
  • Secreciones de sangre por el pezón: Durante el embarazo o la lactancia, muchas mujeres experimentan secreciones de sangre por el pezón. Esto se puede deber a un traumatismo o a algún tejido interno que puede ser necesario examinar. Es posible que el médico tome una muestra de la secreción para analizarla con el microscopio y registre qué conducto es el afectado. No se suele encontrar nada anormal, y el médico puede continuar controlándote durante las consultas de seguimiento. Si se detectan células anormales en la muestra, o hay una masa en la mama, se pueden indicar más pruebas por imágenes o una biopsia. El médico y tú decidirán lo mejor para tu caso.
  • Mastitis: No es inusual que los pezones se irriten o se agrieten durante la lactancia, en especial, si estás comenzando a amamantar. Se pueden multiplicar bacterias en la mama e ingresar al cuerpo a través del pezón, lo que causa una infección conocida como “mastitis”. A medida que el cuerpo intenta combatir la infección, la mama se puede poner roja o sensible e inflamarse. Otros síntomas posibles: fiebre, dolor de cabeza, sensación de malestar general, un bulto en la zona, secreción blanquecina y espesa por el pezón, un absceso o una acumulación de pus en la zona. La mastitis se trata con antibióticos. Debería mejorar dentro de los 10 días posteriores o entre las 2 a 3 semanas siguientes, como mucho. Para aliviar el dolor, algunos analgésicos de venta libre, como el paracetamol (marca comercial: Tylenol) o ibuprofeno (marcas comerciales: Advil, Motrin) pueden ayudar, además de la aplicación espaciada de compresas calientes.

Preguntas Frecuentes sobre VPH y Lactancia

A continuación, respondemos algunas de las preguntas más comunes sobre el VPH y su relación con la lactancia:

  • ¿Se puede hacer un tratamiento de fertilidad en una mujer que presenta VPH? Sí, el VPH no es una contraindicación para el embarazo o para las técnicas de reproducción asistida, siempre y cuando el virus no haya producido ninguna lesión en el cérvix, vagina o genitales externos. Por este motivo a todas las mujeres que se someten a un tratamiento, les solicitaremos antes una citología. Ante cualquier lesión, tendremos que esperar a que se solucione, pero si el VPH está presente y la citología es negativa y no hay lesiones, podremos seguir adelante con el proceso sin problema. La mujer sólo tendrá que seguir sus controles habituales.
  • ¿El virus del papiloma humano tiene cura? Actualmente, el VPH no tiene cura, pero sí maneras de prevenirlo como, por ejemplo, las vacunas de los tipos de VPH de alto riesgo y de aquellos que causan verrugas genitales. Normalmente, es el sistema inmunitario del organismo el encargado de combatir el VPH antes de que dé lugar a síntomas más graves. Para ello, el sistema inmune fabrica anticuerpos dirigidos al VPH hasta que desaparece. Solamente se tratan las lesiones precancerosas que pueden aparecer en cérvix, vagina, etc. como consecuencia de la infección de VPH de alto riesgo.
  • ¿Se puede transmitir el virus del papiloma humano durante la lactancia? Aunque sí es cierto que se ha encontrado ADN del virus del papiloma humano en muestras de leche materna, el riesgo de contagio al bebé durante el amamantamiento es prácticamente nulo. Tampoco se ha encontrado ningún caso de contagio al bebé aún cuando la madre presentaba lesiones en el pezón. Por tanto, las infecciones de VPH son compatibles con la lactancia.
  • ¿Cuál es el precio de la vacuna del virus del papiloma humano? El coste de la vacuna para prevenir el VPH depende del tipo que sea y de la dosis necesaria. Por una parte, la dosis de Cervarix® tiene un precio aproximado de 120€, por lo que el coste total de 3 dosis sería de unos 360€. Por otra parte, Gardasil® es un poco más caro, ya que cada dosis cuesta alrededor de 155€, por lo que coste total de 3 dosis sería de unos 465€.
  • ¿Cómo se transmite el virus del papiloma humano? El Virus del Papiloma Humano o VPH se transmite por contacto sexual, por lo que se considera una infección de transmisión sexual. Sin embargo, es bastante complicado conocer el momento exacto en el que se contrajo la infección por VPH, ya que este virus puede estar durante mucho tiempo si que las personas se den cuenta de ello.

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