La megavejiga fetal es una condición detectada durante el embarazo, específicamente en el primer trimestre, que afecta aproximadamente a 1 de cada 1800 embarazos. Se caracteriza por un aumento en el tamaño de la vejiga del feto, lo cual puede ser indicativo de diversas anomalías subyacentes.
Introducción
La vejiga fetal puede ser identificada en la pelvis entre la semana 11 y 12 de gestación, aunque la producción urinaria comienza entre las semanas 8 y 10. Diámetros de vejiga inferiores a 6mm en la semana 10-14 de gestación se consideran normales.
Es importante destacar que la mitad de estos casos se resuelven espontáneamente. Sin embargo, cuando los diámetros de la vejiga superan ciertos límites, la probabilidad de complicaciones aumenta.
Diámetros de 8 a 12mm durante el primer trimestre se resuelven espontáneamente antes de la semana 20, mientras que mayores de 17mm son sugerentes de obstrucciones de uretra progresivas.
Causas de la Megavejiga Fetal
El 25% de las megavejigas son debidas a válvulas de uretra posterior. No obstante, el diagnóstico más probable ante el hallazgo ecográfico durante el primer trimestre de una megavejiga severa, es atresia de uretra.
Entre las posibles causas de la megavejiga fetal, se incluyen:
- Obstrucciones Uretrales: El 25% de las megavejigas detectadas en fetos varones son debidas a válvulas en la uretra posterior. No obstante, el diagnóstico más probable ante el hallazgo ecográfico durante el primer trimestre de una megavejiga severa, es atresia de uretra.
- Anomalías Cromosómicas: El cariotipo es fundamental, ya que en muchos casos la megavejiga se asocia a anomalías cromosómicas, como es el caso de la trisomía 13 y 18. La aneploidía puede encontrarse en el 25% de los casos, asociándose a otras malformaciones en un 33%.
- Síndrome de Prune Belly: Incluye anomalías abdominales, criptorquidia bilateral y dilatación ureteral.
- Atresia Uretral: Puede asociarse al síndrome anterior, teniendo un pronóstico muy desfavorable, debido a su asociación a megavejiga severa.
- Reflujo Vesicoureteral: Los reflujos vésicoureterales importantes pueden ser consecuencia de las dilataciones progresivas tanto de los uréteres como de la vejiga originando el complejo megavejiga-megauréter.
Diagnóstico
El diagnóstico de la megavejiga fetal se realiza principalmente a través de ecografías prenatales. Estas ecografías permiten medir el tamaño de la vejiga del feto y detectar otras posibles anomalías asociadas.
En el estudio de Liao et al. a los largo de 10 años de seguimiento se detectaron 145 casos de megavejiga, de los cuales el 21% fueron secundarios a alteraciones del cariotipo.
Es importante realizar un diagnóstico preciso de la etiología de la megavejiga, ya que esto influirá en el pronóstico y en las opciones de tratamiento.
Pruebas Diagnósticas
- Ecografía: Permite medir el tamaño de la pelvis renal fetal en su diámetro antero-posterior. En general, si en el tercer trimestre de embarazo es menor de 7 mm se considera normal. Entre 7 y 9 mm se habla de dilataciones leves, la mayoría de éstas desaparecen posteriormente. Entre 10 y 15 mm se llaman moderadas y por encima de 15 mm se consideran graves.
- Amniocentesis: Es la segunda prueba diagnóstica aconsejable tras el diagnóstico ecográfico de megavejiga en primer trimestre. En el 20-50% de casos, sobre todo si asocian otras alteraciones morfológicas, los fetos presentan una cromosomopatía.
En el diagnóstico diferencial de megavejiga deben incluirse el síndrome de Prune Belly, la atresia uretral y el reflujo vésicoureteral.
Imagen ecográfica de malformación.
Pronóstico
En cuanto a su pronóstico debemos tener en cuenta que la mayoría de los fetos con cariotipo normal y una vejiga de 7 a 15mm se resuelven espontáneamente. Diámetros vesicales superiores a 15mm, en cambio, tienen mal pronóstico.
La supervivencia sin intervención oscila entre el 0% en los casos de muy mal pronóstico y el 42% en los del buen pronóstico.
Tratamiento
El objetivo de la intervención prenatal está basado en la preservación de la función renal. Las opciones de seguimiento incluyen el control ecográfico intraútero (tamaño vesical, presencia de hidronefrosis y oligoamnios), descompresión vesical y finalización temprana de la gestación con seguimiento postnatal y eventual cirugía.
La cirugía está generalmente limitada a los fetos varones con hidronefrosis bilateral, en ausencia de obstrucción que desarrollan oligoamnios.
El diagnóstico de su etiología es importante de cara al pronóstico, ya que algunas patologías pueden beneficiarse de un tratamiento intraútero, como el síndrome de valvas posteriores, basado en la colocación de una sonda vesical para descomprimir vejiga y una ablación citoscópica definitiva postnatal.
Las opciones de tratamiento pueden incluir:
- Intervención Prenatal: Basada en la preservación de la función renal.
- Control Ecográfico Intraútero: Monitoreo del tamaño vesical, presencia de hidronefrosis y oligoamnios.
- Descompresión Vesical: Procedimiento para aliviar la presión en la vejiga fetal.
- Cirugía Postnatal: En algunos casos, puede ser necesaria para corregir obstrucciones o anomalías.
OBSTRUCCIÓN DEL TRACTO URINARIO INFERIOR FETAL DIAGNÓSTICO Y OPCIONES DE TRATAMIENTO ACTUAL
Tabla resumen de grados de ectasia piélica fetal
| Grado | Diámetro antero-posterior (mm) | Pronóstico |
|---|---|---|
| Normal | Menor de 7 | Normal |
| Leve | Entre 7 y 9 | Mayoría desaparece |
| Moderada | Entre 10 y 15 | Requiere seguimiento |
| Grave (Hidronefrosis) | Mayor de 15 (Mayor de 20) | Pronóstico reservado |
