Beatriz Talegón: Biografía de una Política Multifacética

Beatriz Talegón Ramos, nacida en Madrid en 1983, es una figura poliédrica que ha transitado por diversos ámbitos, desde la política hasta el periodismo, dejando una huella marcada por su vehemencia y defensa de sus ideales. Su trayectoria, desde sus inicios en las Juventudes Socialistas hasta su postura actual sobre el independentismo catalán, ha estado llena de giros y controversias.

Inicios en la Política y Ascenso en el PSOE

Talegón echó los dientes en política en las filas socialistas, primero en las Juventudes de Guadalajara, en 2003, y un año más tarde, en el PSOE. Licenciada en Derecho en la Universidad de Alcalá de Henares en 2007, comenzó a desempeñar puestos políticos a partir de entonces. Entre 2007 y 2008, ejerció como concejala en Cabanillas del Campo (Guadalajara), donde hoy vive con su familia. De Guadalajara saltó a Europa, primero en Bruselas y después en Viena, siempre con la defensa del socialismo como bandera.

En 2010, fue elegida como vicepresidenta de la IUSY, puesto que en 2012 cambió por el de secretaria general, cuando pasó a residir en Viena, sede de la organización. Entonces le sobrevino la fama gracias a ese duro 'speech' en Cascais. Amagó con presentarse a las primarias del PSOE, y luego apoyó la candidatura de Pérez Tapias. Entró en el comité federal, pero rompió el carné en 2015.

La conocimos en febrero de 2013 como secretaria general de la Unión Internacional de Juventudes Socialistas (IUSY) en Cascais, Portugal, donde regañó con vehemencia a sus mayores por traicionar los valores del socialismo. "Os exigimos de una vez por todas que la Internacional tenga sentido. No hagáis que los jóvenes nos avergoncemos [...]. Estamos aquí comprometidos con vosotros, los mal llamados líderes, porque sois los responsables de lo que está pasando [...]. Estamos pagando las consecuencias de vuestra falta de acción o de vuestra acción", dijo Talegón.

La reprimenda a los líderes socialistas, lanzada además cuando las dudas sobre el liderazgo de Alfredo Pérez Rubalcaba arreciaban y el partido comenzaba a clamar por las primarias presidenciales, disparó la popularidad de Talegón. Y ella no desaprovechó el momento. Hasta flirteó con la posibilidad de competir por la candidatura a La Moncloa.

Beatriz Talegón Revolución desde un hotel de 5 estrellas

Ruptura con el PSOE y Nuevos Horizontes

Protagonista de la crisis abierta en Izquierda Socialista tras las primarias, apostó desde comienzos de 2015 por una aproximación con Podemos, y luego lideró la plataforma Somos Izquierda, que abogaba por una convergencia de las formaciones progresistas como única vía para derrotar al PP, "más allá de siglas y personalismos". El PSOE "no es socialista, no es obrero y, desde luego, no cree en la construcción de una Europa social basada en la Justicia y la dignidad de la ciudadanía", manifestó en su carta de despedida.

Tras romper con el PSOE, se dedicó por entero a su primer hijo, Mateo. Después llegaría Lucía. Beatriz vive con sus niños y su pareja, Carlos -músico de jazz, ingeniero de sonido y profesor de música-, en el mismo pueblecito en que hace diez años fue concejal.

Maternidad y Vida Personal

"Mi prioridad ha sido el cuidado de mis hijos", explica a EL ESPAÑOL. Durante el embarazo de su primer hijo llegó a engordar 35 kilos y con la segunda, 25. Espera ser una madre tan tolerante como fue la suya, que le dejó viajar por todo el mundo con una mochila a cuestas. Respetaría a sus hijos si un día le dicen que quieren votar a Ciudadanos o al Partido Popular, "pero jamás permitiría que mis hijos fueran unos trepas de Juventudes Socialistas. Me haría ilusión que tuvieran interés por la política, pero no por el politiqueo.

Cuando se retiró de la política, su hijo mayor tenía pocos meses y en agosto de 2016 dio a luz a su segunda hija, Lucía. En los dos casos eligió el hospital público más cercano a su casa, el de Torrejón de Ardoz. Este es, además, uno de los pocos centros donde se practica el parto respetado: la propia madre saca al niño con sus manos del útero y el padre puede estar en la sala para ayudarla. El médico y la matrona tan solo intervienen si hay complicaciones. Exactamente así fueron sus partos. El padre, Carlos, cortó el cordón umbilical a los niños.

Carlos es el batería de Matalauva, un grupo de pop-rock madrileño "que cada vez tiene más éxito", según explica la política. También es profesor de música en un colegio. "Tiene un nivelón político, es un compañero imprescindible.

No son unos padres tradicionales precisamente. Beatriz optó por no hacer agujeros en las orejas a su hija y "hereda la ropa de su hermano. A veces la gente no sabe si es niño o niña. Talegón es una madre feminista que, eso si, discrepa con Carolina Bescansa en su modo de reclamar los derechos de las mujeres: "yo no soy de llevarme a los niños al Congreso. No me gustó nada su gesto. No habría utilizado a mi hijo para algo así. Conciliar no es llevarte al niño al curro, pasándolo de unos brazos a otros.

Trabajo en los Medios y Opiniones Políticas

Estos dos años Talegón ha trabajado desde casa como freelance para distintos medios de comunicación. Aunque es abogada de formación, ha encontrado en la información política y de opinión un hueco en el que se siente muy cómoda. "Me está apasionando el Periodismo", reconoce. Precisamente se encontraba cubriendo la noche de las primarias del PSOE este domingo como reportera cuando lanzó el tuit que le ha vuelto a poner en el foco mediático.

"Unos chavales me pidieron que me hiciera una foto con ellos a las puertas de Ferraz y me pidieron que volviera al partido. Es Pedro Sánchez quien ha cambiado su mensaje y no yo, un mensaje de izquierdas que se corresponde precisamente con lo que reclamaba cuando me fui del PSOE", explica a este diario.

Desde entonces, su evolución vital -no ideológica- dibuja un rastro zizgueante: se enfrentó a Pedro Sánchez como jefa de campaña de José Antonio Pérez Tapias, abandonó el PSOE, volvió a creer en Pedro Sánchez, lo dejó por imposible, fundó Somos Izquierda, se unió a la Convocatoria Cívica de Baltasar Garzón y la abandonó siete días después. Desde entonces, no ha militado en ningún partido pero la hemos visto cerrando la campaña de ERC en las pasadas elecciones del 21-D. “Y no soy independentista”, recalca.

Partiendo de que todo individuo tiene derecho a ganarse el pan de manera honrada, resulta complicado entender cómo una socialista de corazón y que se abraza con Joan Tardà y Gabriel Rufián como lo haría con dos parientes queridos, puede escribir en el digital fundado por Eduardo Inda, tan lejano a esos sentimientos como Cristiano Ronaldo lo está de la modestia. “La gente piensa que quienes escriben en los medios lo hacen al dictado de la línea editorial. Y por desgracia, ocurre con frecuencia que las piezas informativas se intoxican de opinión. Sin embargo, yo escribo muy orgullosa en OK Diario y con la cabeza alta porque es solamente opinión. Y puedo decirte que no me han tocado jamás una coma, cosa que no me ha ocurrido en diarios supuestamente progresistas. Lo importante no es dónde escribas sino lo que escribas.

Aún queda, no obstante, entender a qué se debe que el grueso de sus fuerzas, que no son pocas, las dedique a defender el independentismo con tanta pasión. La vimos, de hecho, llorar en un mitin de ERC cuando explicó que había recibido amenazas de muerte contra su familia: “Yo siempre les he oído defender el diálogo y siempre he visto el portazo en las narices de España. Entiendo que su ideal es independizarse pero hago mía aquella frase atribuida a Voltaire, “Estoy en desacuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo”. Esa es mi batalla con Catalunya, donde me he quedado huérfana. Yo soy socialista, republicana y federalista y allí me habría costado mucho votar.

Más complicado de entender es por qué ofrece su apoyo y aplauso al candidato Puigdemont: “Carles Puigdemont me genera una simpatía tremenda. Y no es tanto personal sino una cuestión por encima de lo ideológico. Eso es lo que me ha generado simpatía. Veo lo que defiende este señor, por lo que se la está jugando, como Junqueras, Forn y los Jordis, y va más allá de la independencia, que no es mi causa. Se trata de democracia, que sí es mi causa. Puigdemont es independentista desde que tenía 15 años. Me parece coherente; no lo veo un corrupto ni un seta como otros a los que no daría un abrazo.

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