Arritmia Fetal: Causas, Consecuencias y Tratamiento

¿Sabías que los fetos también pueden padecer arritmias? De hecho, requieren un seguimiento más estrecho de lo habitual. Uno de los primeros contactos que tenemos con nuestro bebé en el vientre es cuando escuchamos latir su corazón, pues es uno de los primeros sistemas en desarrollarse. Por tal motivo, es posible hacer un seguimiento de su ritmo cardíaco y detectar a tiempo cualquier anomalía, como una arritmia fetal.

¿A qué llamamos “arritmia fetal”?

El corazón del bebé está preparado para bombear sangre hacia todos los tejidos del organismo desde muy temprana edad. Y para satisfacer las necesidades de energía de cada célula, es necesario que este órgano se contraiga bien en tiempo y forma.

En cuanto a la primera condición, lo normal es que el corazón fetal maneje una frecuencia de contracciones entre 110 y 180 latidos por minuto (lpm). La arritmia fetal se considera una complicación poco frecuente, pues ocurre entre el 1 % y 2 % de los embarazos. En el 90 % de los casos, son transitorias y benignas, pero en el 10 % restantes pueden acarrear complicaciones en la salud del bebé.

La arritmia fetal se relaciona con diversas causas, y muchas veces los médicos son incapaces de determinar el origen del problema. Generalmente, esto ocurre cuando la arritmia es transitoria y no tiene repercusiones significativas.

Posibles causas de la arritmia fetal

  • Consumo de cafeína materno en altas cantidades podría alterar el ritmo cardíaco fetal.
  • Maduración del sistema circulatorio (a partir del segundo trimestre).
  • Cardiopatía congénita.

Algunos especialistas han sugerido que el consumo de cafeína materno en altas cantidades podría alterar el ritmo cardíaco fetal. Aunque los estudios no son concluyentes en este aspecto, los especialistas recomiendan restringir el consumo de esta sustancia en el embarazo. Lo ideal es que la embarazada no ingiera más de una taza de café al día (200 mililitros).

De hecho, un estudio reveló que la incidencia de muerte fetal es mayor en mujeres que consumen altas dosis de cafeína. Esto efecto fue aún más marcado en aquellas que tenían menor grado educativo, escaso acceso al control prenatal y antecedentes de aborto.

Por otro lado, a partir del segundo trimestre es esperable detectar algún tipo de irregularidad en la actividad cardíaca fetal. Mientras ocurre la maduración del sistema circulatorio, es posible que se presente una arritmia temporal.

La arritmia fetal comienza a ser preocupante cuando se mantiene por tiempo prolongado o cuando se asocia a alguna condición particular (como la hidropesía fetal). En algunos casos, el trastorno del ritmo puede deberse a una cardiopatía congénita, motivo por el cual se realizarán estudios e intervenciones más complejas a fin de detectar y corregir el problema a tiempo.

LO QUE NECESITAS SABER SOBRE LA FRECUENCIA CARDIACA FETAL, POR GINECOLOGA DIANA ALVAREZ

¿Cuáles podrían ser las consecuencias de la arritmia fetal?

Cuando la frecuencia cardíaca presenta irregularidad de forma sostenida, puede comprometer la llegada de sangre y nutrientes de todos los tejidos del organismo.

Sin embargo, aunque la causa deba tratarse, la mayoría de las veces las arritmias no son fatales. Se estima que solamente en 1 de cada 5000 embarazos aparece una arritmia compleja y de mal pronóstico en el bebé.

En algunos casos, la arritmia puede mantenerse luego del nacimiento e incluso, acompañar al niño durante toda la vida. No obstante, en otros, incrementa el riesgo de muerte intrauterina o durante el parto.

Cuando el cuadro lo amerite y la arritmia no desaparezca espontáneamente, los médicos pueden proceder a tratarla mientras el bebé está en el vientre. Por ejemplo, si se trata de un ritmo cardíaco elevado, se le pueden administrar medicamentos a la embarazada para que lleguen al feto a través de la placenta.

El monitoreo cercano en estos casos es clave, pues la irregularidad debe resolverse pronto para no comprometer la salud del bebé. Si existieran dudas sobre la verdadera condición del pequeño, el experto podría iniciar una investigación más profunda.

Tratamiento de la taquicardia supraventricular fetal

El manejo depende de la condición fetal y la edad gestacional, y deberán decidir que hacer en cada caso tanto el obstetra como el pediatra. No se han llevado a cabo ensayos clínicos controlados en los que basar las recomendaciones del manejo de la taquicardia supraventricular fetal. Podemos distinguir 3 opciones: conducta expectante, finalización de la gestación y tratamiento del neonato, o terapia fetal intraútero a través de la administración materna de las drogas (trasplacentárea) o bien a través de la inyección directa en el feto.

Se debe realizar un ECG materno, antes de cualquier tratamiento con un agente antiarrítmico, y posteriormente para controlar el efecto que este puede tener en la madre.

En algunos casos, la taquicardia supraventricular puede desaparecer en el curso de una o 2 semanas de forma espontánea, por lo que nos podríamos plantear un manejo expectante en casos de taquicardia sin afectación hemodinámica fetal, con un control riguroso ecográfico para detectar la posible aparición de hidrops.

Ante un feto viable, es decir de más de 34 semanas con madurez fetal, que no responden al tratamiento, la mejor opción es finalizar la gestación, y tratar directamente al neonato.

Antes de haber conseguido la madurez pulmonar, cuando se detecta por ecografía la existencia de hidropesía fetal, es mas aconsejable el tratamiento intraútero para estabilizar la función cardiaca, que finalizar la gestacion y tratar al RN, debido a que estos neonatos hidrópicos tienen altas tasas de morbilidad y mortalidad.

La primera opción de tratamiento es la terapia transplacentaria, a menos que exista alguna contraindicación inusual a dar el medicamento a la madre. Muchos medicamentos pueden ser utilizados para tratar la SVT, en lo que difieren es en sus efectos secundarios y su capacidad de atravesar la placenta. En general, todos tienen una menor tasa de éxito en los fetos con hidropesía, probablemente debido a la menor transferencia transplacentaria.

La digoxina es el fármaco de elección inicial, ya sea por vía oral o por vía intravenosa a la madre o, si no tiene éxito, a través de la inyección fetal directa (por vía intramuscular o intravenosa).

Normalmente es necesario usar dosis más altas de digoxina en mujeres embarazadas debido a los incrementos en el volumen de sangre y las tasas de filtración glomerular asociada con el embarazo. Como se ha señalado, cuando el feto está hidrópico, las dosis deben ser aún mayores. La dosis materna se valora de acuerdo con la respuesta fetal, con una estrecha vigilancia para evitar la toxicidad. La respuesta al tratamiento se puede obtener después de varios días.

Si la condición del feto no está mejorando o está empeorando a pesar de los niveles de digoxina adecuado materna (1 a 2ng/ml), el uso de otros medicamentos deben ser considerados. Algunos abogan por añadir un segundo fármaco, mientras que otros sugieren la interrupción de la digoxina cuando se inicia la segunda droga. Diferentes instituciones han publicado datos de un solo centro basados en su propia experiencia, con el uso de tratamientos de segunda línea en los fetos con hidropesía, incluyendo sotalol, flecainida y amiodarona.

Acerca de la importancia de los controles obstétricos

Aunque no siempre la arritmia fetal represente una condición grave, cualquier complicación mayor se puede evitar por medio de la consulta prenatal. Por tal motivo, es recomendable mantener una estrecha comunicación con nuestro médico y realizarnos todos los chequeos requeridos durante el embarazo.

La salud, e incluso la vida del bebé, pueden depender de una simple consulta de rutina.

Bradicardia fetal intraparto

La bradicardia fetal se da cuando la frecuencia cardiaca disminuye por debajo de los 120 latidos por minuto durante más de 15 minutos. Las causas más frecuentes de esta patología son:

  • Hipoxia fetal. Es la falta de oxígeno en la sangre y tejidos del organismo.
  • Hipotensión de la madre.
  • Algunos anestésicos.
  • Prolapso de cordón.
  • Exceso de tono y tensión muscular en el suelo pélvico de la madre.

El tratamiento debe ir encaminado a conocer la causa que está provocando la bradicardia fetal y corregir la cantidad de oxígeno que le llega al feto.

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