¿Estás pensando en tener un bebé? Nada te prepara realmente para la maternidad. Y no hay un «mejor» momento para formar una familia. Pero preguntarse «¿Estoy preparada para tener un bebé?» puede ser útil para adelantarse a algunas de las realidades de ser padre o madre y gestionar tus expectativas, antes de comprometerte a tener un hijo.
Factores a Considerar Antes de Decidir Tener un Bebé
Decidir formar una familia es una decisión muy importante, y los estudios muestran que el promedio de hijos que tiene una mujer a lo largo de su vida está disminuyendo en todo el mundo, y casi la mitad de los países se enfrentan a un descenso de la población. Esto se debe principalmente a avances como un mayor acceso a los métodos anticonceptivos, un mayor número de mujeres que trabajan y estudian, y una menor tasa de mortalidad infantil, lo que implica que las mujeres tienen menos hijos.
Pero hay muchos otros factores que pueden afectar a la decisión de una mujer de formar una familia y cuándo; por ejemplo, la economía, los objetivos profesionales, las implicaciones para la salud, la estructura familiar, el apoyo de los padres o incluso el entorno.
1. Motivaciones Personales
Esto puede parecer obvio, pero además de preguntarte si «estoy preparada para tener un bebé», también deberías preguntarte si estás segura de querer tener un bebé. Y, por supuesto, asegurarte de que tu pareja, si la tienes, está de acuerdo. Entender y conocer tus motivaciones sobre por qué deseas tener un bebé puede ayudarte a determinar si estás emocionalmente preparada para ser madre.
Si la razón por la que estás pensando en formar una familia es porque te sientes presionada a hacerlo (ya sea por la familia y los amigos, o por la sociedad) o porque esperas que un bebé mejore tu relación de pareja, es posible que quieras abordar estas cuestiones antes de dar el paso a la maternidad. Presta mucha atención a tus sentimientos cuando pienses en tener un bebé o imagines que está embarazada.
2. Expectativas Realistas sobre la Maternidad
La maternidad son una montaña rusa de emociones, sobre todo al principio, con muchos altibajos. Así que es bueno tener expectativas realistas de cómo serán los días y las noches una vez nazca el bebé. Puede haber muchos cambios y desafíos: por ejemplo, con tu cuerpo, problemas con la alimentación y las interrupciones del sueño, cambios en tu forma de socializar y en cómo y dónde pasas la mayor parte de tu tiempo, así como cambios en tu vida y patrones de trabajo.
Algunos padres también pueden experimentar sentimientos de soledad o culpabilidad, presión (por parte de los demás o de uno mismo) y tensión en las relaciones. Es imposible predecir en su totalidad cómo será tu experiencia, pero puede ser útil hablar con amigos y familiares sobre la de ellos (teniendo en cuenta que las reacciones de cada uno ante la maternidad/paternidad son diferentes), y hacer tu propia investigación para ayudarte a anticipar lo que puede venir.
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3. Consideraciones Económicas
El dinero es un factor importante a la hora de pensar en tener un bebé: criar a los hijos puede ser caro, y hay que tener en cuenta muchas cosas, desde si el permiso parental remunerado será suficiente para tu mantenimiento, hasta los posibles gastos de guardería y, por supuesto, todo lo que necesitas comprar para un bebé, y mucho más.
Antes de intentar quedarte embarazada, es posible que quieras pasar unos años ahorrando y elaborando un presupuesto sobre los gastos de tener un bebé, para que cuando llegue el momento, el impacto económico sea más fácil de gestionar. Poner en orden las cuentas antes de formar una familia puede mejorar tu capacidad económica y ayudarte a aliviar las preocupaciones monetarias una vez que te conviertas en madre, lo que te permitirá centrarse en la crianza.
4. Planificación de la Crianza
Tanto si tienes una relación estable como si planeas ser madre en solitario, es una gran idea meditar al respecto y pensar en cómo vas a ejercer la maternidad. Por ejemplo, quién será el cuidador principal (si lo hay), dónde vivirá el bebé, quién asumirá qué tareas de crianza y en qué grado, y cuál será la rutina del bebé.
También puedes pensar en las opciones de alimentación, desde la lactancia materna hasta la alimentación combinada y la lactancia artificial, ya que pueden influir en la forma de cuidar al bebé y en quién lo hace. No has de tenerlo todo resuelto, algunas cosas no las sabrás hasta después de la llegada del bebé. Y recuerda que, sea cual sea la decisión que tomes sobre la crianza, debe ser lo mejor para ti y para tu familia. Es bueno mantener la mente abierta y ser flexible a los cambios a medida que descubres la vida como madre y evolucionan las necesidades de tu bebé.
5. Red de Apoyo
Se dice que se necesita un pueblo para criar a un niño. Así que pregúntate quién forma parte de tu red de apoyo. ¿Puedes contar con el apoyo de tu pareja? ¿Tienes familiares o amigos cercanos que estén disponibles y dispuestos a apoyarte a ti y a tu hijo? ¿Puedes encontrar una forma de cuidado infantil de confianza, como una niñera o una guardería, a la que puedas recurrir si es necesario?
Y si trabajas, ¿en qué medida te apoya tu empresa tanto en lo que respecta al permiso de maternidad como a la reincorporación al trabajo, ofreciendo, por ejemplo, un horario flexible? Saber quiénes forman parte de tu equipo y qué papel pueden desempeñar en tu nueva vida como madre puede ayudarte mucho a prepararte para el viaje hacia la maternidad.
Consideraciones Adicionales
En España, las mujeres tomamos cada vez más tarde la decisión de ser madres. En una sociedad que no pone las cosas fáciles a las madres, donde el trabajo no permite conciliar, los salarios son bajos y en la que las mujeres se siguen ocupando en un elevado porcentaje de los cuidados de ascendientes y descendientes, hace que nos lo pensemos concienzudamente antes de tomar la decisión de traer un bebé al mundo.
Al margen de los factores económicos y 'logísticos', la decisión de tener un hijo ha de ser tomada de manera realista y reflexiva. La maternidad no es solo ese momento placentero de darle pecho mientras se establece el vínculo entre tú y el bebé o jugar juntos en casa, o dar un paseo todos en el parque. No hay que idealizarlo.
La maternidad es todo lo que viene después: los llantos cuando lo quieres acostar en la cuna, preparar la merienda todas las mañanas, ayudarle con los deberes y exámenes cuando llevas 14 horas levantada y trabajando, hacer varias coladas por semana, pensar menús saludables para al menos tres personas, estar pendiente de que se lave bien los dientes, etc, etc, etc. Es tan enriquecedor como agotador.
Por experiencia, quien te diga que no cambia la vida, miente. Cambia radicalmente, de arriba abajo; hay cosas que no volverás a hacer, otras que harás diferente y otras que nunca habías pensado realizar y en la que te convertirás en una maestra (como distinguir lo que le pasa a tu hijo según el tipo de llanto o hacer disfraces de Carnaval con tres trozos de papel cebolla). Así que hay que tomar la decisión con calma; te damos todos los detalles para acertar.
Preguntas Clave Antes de Decidir
- ¿Cómo vais a organizaros con el cuidado del niño?
- ¿Educación pública, concertada o privada? ¿Irá a alguna guardería o colegio concreto?
- Cuando el bebé/niño se ponga enfermo, ¿quién podrá ausentarse del trabajo y quedarse en casa para cuidarlo?
- ¿Alguien tiene la suficiente flexibilidad laboral para cuidar al hijo?
- ¿Sois conscientes de que vuestra vida va a cambiar tanto que disminuirá vuestro tiempo personal y vuestra energía para siempre? Por no hablar de lo que disminuirá la cuenta corriente...
- ¿Qué valores queréis transmitir a vuestro hijo? ¿Le educaréis en alguna religión concreta, o en el agnosticismo o en el ateísmo?
- ¿Tenéis una relación lo suficientemente sólida como para aguantar el terremoto que supone tener un hijo?
Señales de que Estás Preparada para Ser Madre
- Estás sana: Un estilo de vida saludable puede mejorar las opciones de quedarse embarazada.
- No te lo tomas como una obligación: No sientes presión externa para tener un hijo.
- Puedes estar en presencia de otros niños: Te sientes cómoda y disfrutas de la compañía de los niños.
- La relación entre vosotros es buena: La relación con tu pareja es sólida y estable.
- Entiendes que tu labor es acompañar a tu hijo: Estás dispuesta a apoyar a tu hijo en su crecimiento sin ser controladora.
Apoyo Psicológico y Tratamientos de Fertilidad
Si llevas mucho tiempo pensándolo y a pesar de haber barajado los pros y los contras no logras decidirte, seguramente estás agobiada porque el tiempo pasa y sientes que esto juega en tu contra. Es el momento de buscar la ayuda de una psicóloga perinatal, con la que trabajar la parte emocional que puede estar estancándote en la duda e impidiéndote tomar una decisión.
Tomar la decisión de hacer un tratamiento de fertilidad para conseguir ser madre soltera o con pareja es una de las decisiones más importantes. Lo más probable es que lleves tiempo pensándolo, pero la falta de información, las dudas y no saber a qué profesionales acudir te hace postergar el proceso.
Tratamientos de Fertilidad Comunes
- Fecundación in vitro (FIV): unión del óvulo y del espermatozoide en el laboratorio.
- Inseminación: introducir en el útero una muestra de semen en las mejores condiciones durante la ovulación.
