40 Años Sin Pareja Ni Hijos: Perspectivas y Reflexiones

En la sociedad actual, la vida de una mujer de 40 años sin pareja ni hijos es un tema complejo, lleno de matices y perspectivas diversas. Tradicionalmente, se ha asociado el éxito y la felicidad femenina con el matrimonio y la maternidad. Sin embargo, cada vez más mujeres eligen un camino diferente, ya sea por decisión propia o por circunstancias de la vida.

La Presión Social y la Autocrítica

Las mujeres separadas o que no se han casado y no tienen pareja estable, a partir de la edad en la que se empieza a poner en riesgo la posibilidad de ejercer la maternidad, se ven sometidas no sólo a una presión social por parte de su entorno, que de alguna manera las cataloga de mujeres menos válidas o con alguna tara, sino que además se ven sometidas a su propia autocrítica. Al mismo tiempo reciben cierta valoración social por ser mujeres que viven independientes.

Socialmente está aceptado que los padres se quejen de la paternidad. Se les permite lamentarse por la libertad perdida. Se les permite decir lo destrozados que se sienten, quejarse de lo ocupados que están o lamentarse por las horas de sueño que han perdido. Pueden dolerse por el estado deplorable de sus hogares y echarles la culpa a sus hijos. Y luego, como para evitar sentirse culpables, se les permite decir que no cambiarían por nada la felicidad y el júbilo que les aporta todo este jaleo y lo mucho que lo valoran.

En cambio, está peor visto que quienes no tenemos hijos presumamos de nuestras vacaciones por toda Europa, de lo tranquilas que son nuestras tardes en casa, de lo ordenado que tenemos el salón con objetos frágiles sobre una mesa baja. Si nos entusiasmamos por una actividad que sabemos que nuestros amigos padres ya no pueden hacer, somos dolorosamente conscientes del gesto y la mirada desaprobadora, de cómo nos consideran ingenuos por intentar encontrar una felicidad profunda a través de actividades no familiares.

El Egoísmo y la Libertad

Decidir no tener hijos no te hace más egoísta que una mujer que siempre tuvo claro que quería ser madre sí o sí. No sientas pena por mí. No tener hijos no es ninguna putada. Una putada es que te diagnostiquen un cáncer de ovario con 25 años y le preguntes al médico si te vas a morir.

Desde mi punto de vista, tener hijos sigue pareciéndome más un lastre. Me resulta complicado fingir que no lo encuentro alienante y desconcertante. Mi vida es radicalmente distinta porque (en gran parte) lo he preferido así. Disfruto no teniendo hijos. Y mucho. Tengo la vida desenfadada y aventurera que los padres tienen que esperar 18 años para recuperar.

Además, estoy plenamente volcada en mis pasiones: buscarme la vida como escritora independiente, crear un negocio de escritura y asesoría para la escritura e invertir todo el tiempo necesario para que mis memorias sean trascendentes. Pasar noches ininterrumpidas en casa, leyendo en el sofá con luz de ambiente, con un té en el posavasos y con mi novio ocupado en el ordenador.

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La Infertilidad Social y la Ruptura de Esquemas

La primera es la infertilidad social de la que habla Míriam Aguilar, la autora de ¿Y ahora qué? Una reflexión sobre la no maternidad por circunstancias (Koan, 2023). Explica que son “esas veces en las que las circunstancias socioeconómicas son determinantes” y que “afecta a aquellas personas que en sus años fértiles no han tenido la posibilidad” por múltiples motivos como no tener pareja -y a veces no se quiere o no se puede hacer en solitario-, por cuestiones económicas o falta de trabajo estable.

Y la segunda es una ruptura con todo lo que antes “se suponía que debía ser”, dice Almudena Hernando, la doctora en Prehistoria y arqueóloga social: “El abandono de esa posición a la que nos reducía el orden patriarcal que era el ser madre”.

Soledad y Legado

Confieso que últimamente pienso en la soledad de una vejez sin hijos. No es el hecho de estar sola, ni el absurdo pensamiento de no tener a nadie que cuide de mí en el futuro. Pese a ser muy expansiva y muy social, me gusta, también, pasar tiempo conmigo misma y, ahora, que trabajo desde casa es un lujo poder estar en silencio (cuando quiero charla no tengo más que entrar en bucle en Instagram). La inquietud me la produce pensar que algún día dejaré de ser la hija de… y esa sensación de no ser la prioridad de alguien, de no estar presente en el pensamiento del otro, es lo que a veces pesa y no el hecho de no haber experimentado la maternidad.

Alguien que me conoce y que (creo) me considera buena persona piensa que he malgastado mi vida. ¿Acaso no tengo legado al no trasmitir mis genes a otra generación? ¿No tengo cabida en la sociedad futura? ¿De verdad he malgastado mi vida?

No me malinterpretéis, no me arrepiento de nada. Hasta ahora, mi vida ha sido estupenda, pero debo reconocer que hay una parte egoísta de mí que no quiere desaparecer sin dejar absolutamente ninguna huella.

Mientras escribía esto le conté mis preocupaciones a una amiga que sí tiene hijos, y me dijo algo que nunca olvidaré. Me recordó que siempre voy a vivir en la memoria de las personas las que quiero, en las de sus propios hijos, mis amigos y cualquier persona que me ha conocido.

Las estadísticas señalan que las personas sin hijos tienden a dedicar más tiempo a ayudar a la comunidad y donan más dinero a las organizaciones benéficas después de morir. Un 48% de las personas mayores de 55 años declaran en sus testamentos que desean realizar donaciones, en comparación con un 12% de los padres de la misma edad. Un investigador alemán reveló que un 42% de las fundaciones benéficas eran creadas por personas que no tenían hijos.

La Crisis de los 40 y la Búsqueda de Sentido

En torno a los 40 estalla una crisis que algunos estudios científicos asocian con una de las etapas más infelices de la vida. Según la investigación realizada por el profesor David Blanchflower de la Universidad de Darmouth, los niveles de felicidad comenzarían a caer con la mayoría de edad, para alcanzar su punto más bajo a los 47.2 en países desarrollados y los 48.2 en los que están en vías de desarrollo.

“Como toda crisis, la de los 40 implica una toma de conciencia y posición ante una determinada realidad: ‘ya no soy un niñato pero tampoco soy un señor mayor, ¿dónde estoy?’. En la práctica, la crisis de los 40 puede sentirse como una bofetada de realidad ante la toma de conciencia de las limitaciones y la propia muerte.

“Debemos considerarla como una oportunidad para mirarnos a nosotros mismos. Desde esta mirada reflexiva se pueden tomar algunas decisiones, siempre de forma meditada y calmada. “Es importante centrarse en el presente, vivirlo y pensar: ‘a partir de ahora ¿qué quiero hacer? ¿Estás quemado como padre? Idealizar edades pasadas, sentirse abrumado por esta edad o dejarse influir por vivencias ajenas solo pueden empeorar las circunstancias personales.

Consejos para Afrontar la Vida Sin Pareja Ni Hijos

  • Cultivar relaciones sociales significativas: Mantener contacto con amigos y familiares, participar en actividades sociales y buscar nuevas amistades.
  • Desarrollar intereses y pasiones: Dedicar tiempo a actividades que te gusten y te hagan sentir realizado.
  • Cuidar la salud física y mental: Hacer ejercicio, comer sano, dormir lo suficiente y buscar ayuda profesional si es necesario.
  • Establecer metas y objetivos: Tener proyectos a corto y largo plazo que te motiven y te den un sentido de propósito.
  • Aceptar y disfrutar tu vida: Reconocer las ventajas de no tener pareja ni hijos y aprovechar al máximo tu libertad e independencia.

Tabla: Comparación de la felicidad entre hombres y mujeres según su estado civil y presencia de hijos

Género Estado Civil Hijos Nivel de Felicidad (aproximado)
Hombres Casado Alto
Hombres Soltero Medio
Mujeres Casada Medio
Mujeres Soltera Medio
Hombres Casado No Alto
Hombres Soltero No Alto
Mujeres Casada No Medio
Mujeres Soltera No Alto

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