Muchas madres se preocupan por no producir suficiente leche materna (hipogalactia). Sin embargo, en ocasiones, se puede dar el fenómeno contrario, produciéndose un exceso en la producción de leche materna, conocido como hipergalactia. Es muy habitual encontrar mujeres que dicen tener poca leche, pero en realidad esta secreción escasa no era el problema en sí, sino consecuencia de una técnica de lactancia inadecuada.
La hipergalactia supone el suministro excesivo de leche materna. Es, por tanto, un desajuste que se produce entre la cantidad de leche que demanda el bebé con la que produce la madre.
Es conveniente conocer en primer lugar el proceso que regula la producción de leche materna para pasar, a continuación, a ahondar en la hiperlactancia.
Proceso de Producción de Leche Materna
La producción de prolactina, que es segregada por la hipófisis (una zona del cerebro), se estimula cuando el bebé succiona, de forma que a mayor succión, se produce más leche materna.
Causas de la Hipergalactia
Las causas que pueden provocar hipergalactia son diversas y pueden darse de forma conjunta. A veces se desconoce la razón, simplemente algunas mujeres son más sensibles y responden a las demandas del bebé produciendo más cantidad de leche. También la madre puede provocarla cuando se extrae la leche en las etapas iniciales de lactancia. De forma, si se produce una excesiva extracción, las hormonas prolactina y FIL pueden actuar y provocar una mayor producción.
Otra causa podría deberse al uso excesivo de galactogogos (medicamentos u otras sustancias que se cree ayudan a iniciar, mantener o aumentar la producción de leche materna).
Durante las primeras semanas siguientes al parto, al no conocer las necesidades del recién nacido, el cuerpo de la mujer tiende a una sobreproducción de leche. Sin embargo, hay otras mujeres que ese exceso de producción lo tienen a lo largo de todo el proceso de lactancia.
Síntomas de la Hipergalactia
Entre los síntomas que experimentan las mujeres con hiperlactancia se encuentra el notar el pecho siempre lleno, ingurgitado, aunque el bebé haya acabado de amamantarse. También les gotea el pecho con frecuencia y suelen despertarse por la noche con dolor en las mamas, notando que están excesivamente llenas a pesar de que al bebé aún no le toca la toma. También las madres pueden sufrir obstrucción de los conductos o incluso mastitis.
En el caso de que la mujer crea que puede tener una producción anormal de leche, se recomienda acudir a la matrona para tratar de asegurar que es así.
Soluciones para la Hipergalactia
Una de las técnicas que utilizan los especialistas en lactancia es el “reseteo del pecho”. Éste consiste en tratar de cambiar la producción de la leche del cuerpo de una forma natural, alterando la información que recibe el pecho. En primer lugar, se ha de vaciar el pecho todo lo que sea posible ayudándose de un extractor.
Es recomendable que la extracción se realice a la vez, aunque si no se puede, se extrae la leche de una mama y después de la otra. Cuando se ha extraído la leche, se coloca al bebé en el pecho y se deja que succione todo lo que necesite.
Suele tardar poco y se queda dormido rápidamente porque extrae la parte más grasa y se queda satisfecho con más facilidad. A partir de ahí, hay que regular la lactancia, conociéndose este proceso como lactancia en bloque o por horarios, para regular la producción de leche.
Durante un tramo horario (se puede empezar con bloques de 2 o 3 horas), se debe colocar al bebé en uno de los dos pechos cada vez que el bebé lo demande. Cuando termine ese bloque horario, en el siguiente período, se pone al bebé en el otro pecho en caso de que siga demandando leche. Una vez que se ha realizado la técnica durante unos días, se puede notar la mejoría y volver a la lactancia a demanda sin control de horarias, es decir, cada vez que el bebé lo requiera y dando los dos pechos en cada toma si fuera necesario.
Hay diversas circunstancias en las que puede ser necesario disminuir la producción de leche. Ya sea buscando un destete, por la existencia de una sobreproducción o para la vuelta al trabajo. Cuando falte un mes, más o menos, para tener que volver a trabajar empieza a sustituir una toma de pecho por el sustituto que le toque según edad. Puede costar que acepten el cambio y en bebés pequeños aceptar el biberón puede ser toda una aventura. Hay que tener paciencia e intentar ofrecer la leche de otras maneras si no quiere el biberón de ninguna manera.
Si hemos dejado de ofrecer el pecho o el bebé no quiere mamar, la idea es realizar extracciones, ya sea con sacaleches o de manera manual, e ir consiguiendo una cantidad suficiente de leche como para notar alivio y no sentir dolor. No se trata de intentar extraer la mayor cantidad de leche posible, solo se extrae la cantidad justa para que la glándula ajuste la producción a la baja. En paralelo, lo que vamos a hacer es intentar ir espaciando las extracciones de leche, de manera que cada vez podamos ir aguantando más tiempo sin realizar extracciones.
Podemos añadir al proceso la aplicación de frío en el pecho y hablar con un sanitario para que nos paute antiinflamatorios.
Tener exceso de producción lejos de ser un sueño hecho realidad suele ser una pesadilla. En estos casos lo primero que intentamos es modificar la posición de la madre para amamantar, rescostando el cuerpo hacia atrás, de manera que el bebé quede encima y pueda así deglutir con más facilidad. Con esta técnica podemos llegar a resolver el malestar del bebé, pero la hiperproducción es posible que siga.
Otra opción, al hilo de intentar facilitar la succión al bebé, es usar pezoneras. En todos los casos es importante el control cercano y certero de una profesional de la lactancia para poder ir evaluando los cambios que se vayan produciendo.
Conociendo las causas del déficit de leche materna es muy fácil corregirlas. Para lo primero, la estimulación del pecho puede realizarse o con tu bebé o con un sacaleches. Debe ir cambiándose la mama con la que se alimenta para fomentar la estimulación de ambos y si se estén empleando suplementos por cualquier causa debemos de ir disminuyéndolos progresivamente y no de forma brusca para no crear perjuicios al bebé y de nuevo la sensación de lactancia deficiente.
Hay que tener en cuenta que los bebés se sacian pronto porque su estómago es muy pequeño, además digieren de forma muy rápida la leche materna, aproximadamente tarda unos 20 minutos. Por estos hechos la demanda es tremendamente frecuente y la sensación de hambre vuelve de forma rápida. En muchas ocasiones se confunde esta saciedad y rápido vaciamiento gástrico con la “inadecuada alimentación por parte de la madre”.
No hay posturas mejores. No existe una postura mejor para aumentar la producción de leche materna. La postura más adecuada es aquella en la que tanto la madre como el bebé estén cómodos. La posición de la madre y el niño acostados, la posición tradicional de cuna, la posición de rugby o la posición sentada son algunos ejemplos.
En cuanto a la técnica de lactancia, es un proceso algo más complicado y que algunas madres pueden precisar de ayuda para conseguirla de forma correcta. No obstante, existen grupos de apoyo a la lactancia materna que están principalmente formados por otras madres lactantes que desean apoyar a las madres que optan por esta opción y que presentan dificultades o que precisan de apoyo.
Extracción y Conservación de Leche Materna _ Chile Crece Contigo
Problemas Comunes y Soluciones
Durante la lactancia materna, pueden ocurrir algunos trastornos que puedan impedir un proceso de amamantamiento adecuado. He aquí algunas inquietudes comunes que tienen las mamás que dan el pecho, y las soluciones para remediarlas.
Pezones doloridos
Es común durante las primeras sesiones de lactancia posparto que sientas una ligera molestia al dar el pecho que se resuelve al minuto de comenzar a alimentar a tu bebé. Puede ser causada por una sujeción incorrecta (debido a una mala posición), una sujeción demasiado firme por parte de tu bebé a causa del uso de biberones y chupetes o cuando usas un extractor con un embudo que no se ajusta correctamente.
Remedios básicos
- Practica el posicionamiento piel con piel entre una sesión de lactancia y otra.
- Espera hasta que tu bebé esté calmado y comience a mirar a su alrededor.
- Experimenta con diferentes posiciones para amamantar, como las posiciones “transversal” y de “rugby”.
- Si la nariz del bebé está presionada contra tu seno, baja un poco su cuerpo para ayudarlo a que su nariz se despegue de tu pecho y que su barbilla apunte más hacia él mismo de modo que pueda sujetarse mejor.
- Prueba primero a darle a tu bebé el pecho que esté menos dolorido para minimizar la posibilidad de que se alimente agresivamente en tu pezón sensible.
- Aprende a despegar a tu bebé de tu pecho; nunca lo despegues antes de interrumpir la succión de la sujeción.
- Extrae unas cuantas gotas de leche materna y frótalas sobre tus areolas y pezones después de amamantar para ayudar a proteger y aliviar los pezones sensibles.
- Si estás usando un extractor de leche, revisa si viene con embudos de diferentes tamaños que se ajusten mejor.
- Usa ropa de algodón sobre tus senos (un sostén para maternidad o una blusa suelta).
- Si tus pezones están demasiado doloridos para permitir que tu sostén o ropa los toquen, usa sobre tus pezones y debajo del sostén copas protectoras.
Acumulación de leche en el pecho
Las sesiones de lactancia poco frecuentes o retrasadas, la sobreproducción de leche, la extracción inadecuada o ineficiente de leche, las alimentaciones complementarias, el destete apresurado o repentino, o el edema de pecho, pueden provocar endurecimiento e hinchazón de los pechos, lo cual por lo general ocurre en ambos durante los días posteriores al parto.
Remedios básicos
- Alivia la presión en tus senos lo antes posible ya sea amamantando, mediante la extracción manual de leche o usando un extractor.
- Amamanta o usa el extractor cada dos horas para ayudar a producir un buen suministro de leche al mismo tiempo que alivias la acumulación.
- Toma una ducha tibia o coloca una compresa húmeda y tibia sobre tus senos.
- Si tus manos o tus tobillos están hinchados a causa de la retención de líquidos adicionales, tus pechos también podrían estar hinchados por la misma causa.
Hormigueo en los senos
Es posible que sientas algo de hormigueo conforme tus pechos se adaptan a la lactancia.
Remedios básicos
Si el hormigueo solo dura unos cuantos segundos y se produce cuando tu bebé comienza a lactar, no te preocupes, es una señal normal de la secreción, es decir, la liberación de leche de tu seno.
Dolor en los pechos
¿Sientes dolor durante los primeros días? Si tus pechos están llenos pero no hinchados durante los primeros días posteriores al parto, esto puede ser a causa de la transición de la leche inicial al aumento de leche madura, lo que ocurre aproximadamente de 2 a 5 días después del parto. Llama a tu médico si tus senos están doloridos, calientes, tienen un área creciente de enrojecimiento o si sientes fiebre (tu temperatura es de más de 38 °C). Es posible que tengas una infección mamaria y que necesites medicamentos.
Remedios básicos
- Masajea suavemente la parte superior de tus pechos.
- Aplica una compresa de alivio tibia o fría.
- Toma duchas tibias.
- Da el pecho frecuentemente, por lo menos de 8 a 12 veces en un periodo de 24 horas.
- Asegúrate de que tu bebé esté en la posición correcta durante cada sesión de lactancia.
- Verifica que tu pezón y la mayor parte del área alrededor del pezón estén cubiertos casi por completo por la boca de tu bebé, y que su lengua se encuentre en la parte inferior de la areola.
Expulsión súbita de leche
El rociado potente de leche puede causar que tu bebé tosa, se atragante e incluso se desprenda de tu seno. La respuesta hormonal individual o un suministro hiperactivo de leche generalmente causan esto.
Remedios básicos
- Aumenta el control que tiene tu bebé sobre el flujo de leche ajustando su posición de lactancia; puedes colocarlo verticalmente, como si estuvieras sosteniendo un balón de fútbol americano, o bien, puedes recostarte de lado o hacia atrás.
- Puede ser útil extraer un poco de leche para eliminar el flujo potente inicial antes de colocar a tu bebé en tu seno.
- Utilizar un protector de seno para formar una barrera ligera contra el rocío de leche durante la secreción potente inicial es otra opción.
Pezones agrietados
La lactancia puede dejar tus pezones agrietados y sensibles debido a los ajustes iniciales de la lactancia o por lavar los pezones con jabón o usar otros agentes que causan resequedad, como el alcohol.
Remedios básicos
- Intenta usar un bálsamo humectante suave (una mezcla hipoalergénica de emolientes naturales sin lanolina) para aliviar los senos agrietados y sensibles.
- Lava delicadamente los senos y los pezones con un jabón suave y agua, y no uses jabón ni alcohol en exceso, ya que estos pueden resecar la piel y causar cortadas.
- Aplica un poco de leche extraída en tus pezones y permite que se sequen al aire.
- Coloca un parche de gel refrescante dentro de tu sostén para evitar la fricción.
Conductos de leche tapados
Las protuberancias sensibles al tacto en cualquier parte de tu seno o en el área de las axilas pueden ser síntomas de un conducto de leche tapado. Hay varias cosas que pueden hacer que se tape un conducto de leche, entre ellas amamantar (vaciar) de forma inadecuada, tejido cicatrizante en el seno, sostenes con varillas, sostenes apretados, blusas apretadas sin mangas, amamantar en la misma posición todas las veces o un poro tapado.
Remedios básicos
- Aplica calor seco o húmedo en el área mediante una ducha caliente o aplicando una compresa húmeda tibia.
- Amamanta o extrae un poco de leche manualmente mientras el seno aún está tibio.
- Ofrece primero el seno dolorido, y alienta a tu bebé a que se alimente más tiempo de ese lado.
- Da un masaje en el área mientras amamantas y entre una sesión de lactancia y otra.
- Alterna las posiciones para amamantar.
- Evita usar un sostén de maternidad apretado o un sostén con varilla que pueda obstruir el flujo de leche.
Reflejo de expulsión lenta de leche
Si la secreción (liberación) de leche de tus pechos tarda más de 10 minutos en producirse, esto puede ser debido a que te sientes estresada o angustiada en relación con la lactancia, por estar en una posición para amamantar incómoda o por sentir dolor mientras das el pecho.
Remedios básicos
- Mantente relajada cantando o tarareando una canción, leyendo un libro o hablando tranquilamente con tu bebé mientras le das el pecho.
- Masajea suavemente el seno con la mano antes de colocar a tu bebé sobre tu pecho.
- Dale el pecho en un ambiente tranquilo y sin estrés.
- Cambia a una posición para dar el pecho más cómoda.
Escurrimiento de leche
Si se escurre leche de tus pechos entre una sesión de lactancia y otra, esto puede ser debido a que ya se acerca la hora de amamantar o puede tratarse de una respuesta hormonal por escuchar a tu bebé llorar.
Remedios básicos
Aplica un poco de presión directa sobre el pezón de tu seno para minimizar la respuesta.
Disminución de leche
Existen varias razones por las cuales el suministro de leche puede disminuir que no tienen nada que ver con la capacidad de tu cuerpo de producir suficiente leche materna. Algunas causas comunes las siguientes:
- Lactancia mixta, alternando leche materna con una fórmula infantil.
- Regreso al trabajo
- Medicamentos cuyo efecto secundario es una disminución en la producción de leche.
- Aumento significativo y repentino de estrés.
- Quizá estés un poco deshidratada.
Remedios básicos
- Agrega a tu rutina diaria una sesión adicional de lactancia o extracción de leche.
- Practica el contacto piel con piel entre una sesión de lactancia y otra.
- Intenta darte un masaje en el pecho antes de amamantar y mientras lo haces.
- Trata de relajarte con tu bebé y descansar un poco.
- Toma las cosas con calma y bebe más líquidos.
Suministro excesivo de leche
Si tus pechos están demasiado llenos y no se “vacían” después de una sesión de lactancia completa, es posible que salpiques leche después de que tu bebé se despegue satisfecho de tu pecho, y tu bebé puede lucir incómodo después de tan solo unos minutos de comer y despegarse de tu pecho frecuentemente. Las razones más comunes para el suministro excesivo de leche son las hormonas, la extracción excesiva y la adaptación de tu suministro inicial a las necesidades de alimentación de tu bebé durante las primeras 4 a 6 semanas posteriores al parto.
Remedios básicos
- Aumenta el control que tiene tu bebé sobre el flujo de leche ajustando su posición de lactancia; puedes colocarlo verticalmente, como si estuvieras sosteniendo un balón de fútbol americano, o bien, puedes recostarte de lado o hacia atrás.
- Amamántalo con un solo seno en cada sesión de lactancia y extrae leche de tu otro pecho únicamente para brindarte alivio si te sientes incómoda entre una sesión y otra.
- Continúa ofreciendo el mismo pecho si el bebé quiere dentro de las dos horas siguientes a su última sesión, luego vuelve a ofrecerle el otro pecho en su próxima sesión.
Dificultad para sujetarse
Tu bebé abre la boca, pero no se sujeta a tu pecho para comer. Las causas comunes incluyen el uso de biberones o chupetes, pezones planos o invertidos, o incluso un bebé demasiado somnoliento.
Remedios básicos
- Evita el uso de chupetes y la alimentación con biberón durante las primeras tres a cuatro semanas para establecer firmemente la lactancia.
- Practica el contacto piel con piel tan a menudo como puedas entre una sesión de lactancia y otra para ayudar a tu bebé a dormir profundamente y que esté más relajado e interesado la próxima vez que lo amamantes.
- Ofrécele tu pecho cuando muestre las primeras señales de hambre.
- Extrae un poco de leche para tener unas cuantas gotas de leche en el pezón antes de ofrecerle tu pecho.
- Extrae una pequeña cantidad de leche de tu pecho manualmente o con un extractor antes de amamantar para suavizar la areola y estimular el flujo de leche, de modo que reciba leche de inmediato.
- Trata de usar diferentes posiciones para amamantar.
- Considera la posibilidad de usar un protector de pezón para pezones planos o invertidos si el pezón no permanece estimulado incluso después de usar un extractor de leche.
Tabla de Estrategias para Disminuir la Producción de Leche
| Estrategia | Descripción |
|---|---|
| Extracción parcial antes de la toma | Extraer leche solo para aliviar la presión, no para vaciar completamente el pecho. |
| Uso de pinza areolar | Utilizar una pinza para controlar el flujo de leche durante la toma. |
| Posiciones de amamantamiento | Amamantar recostada o en posición de balón de rugby para facilitar la deglución del bebé. |
| Frío local | Aplicar frío en el pecho entre tomas para reducir la producción de leche. |
| Lactancia en bloque | Ofrecer un solo pecho durante un bloque de tiempo determinado (ej. 2-3 horas) antes de cambiar al otro pecho. |
Caso Clínico: Cianosis Central Secundaria a Hiperproducción de Leche Materna en un Neonato
Presentamos el caso de un neonato a término con clínica de cianosis central, inicialmente inespecífica, que posteriormente y tras un completo diagnóstico diferencial se pudo atribuir a atragantamiento por hiperproducción de leche materna.
Un neonato de dos días de vida ingresa en la Unidad de Neonatología para estudio por presentar episodios de cianosis central. En las primeras 48 horas de vida había presentado episodios de acrocianosis en las extremidades inferiores coincidiendo con el llanto y de cianosis de un brazo al mantener este presionado contra la madre durante la toma al pecho.
Durante su ingreso, presenta cianosis central en varias ocasiones (en una única ocasión asocia bradicardia y dudosa pausa de apnea autolimitada), ya todas en relación con la toma al pecho. Ocurren durante la toma, sobre todo al inicio de la misma, con desaturación hasta el 70%, y recuperación gradual y espontánea al retirar a la niña del pecho. La madre en este punto refiere una subida franca de la leche, llegando a extraerse más de 120 ml de leche en una sola toma entre ambos pechos, al tercer día de vida de la niña.
Tras descartar otras patologías, se comprueba en reiteradas ocasiones que la tolerancia a la toma al pecho es buena si se aplican ciertas medidas de control del flujo de leche materna, como son la extracción parcial de leche inmediatamente antes de la toma (no más de un minuto), el uso de pinza areolar, la realización de la toma recostada o con la niña enfrentada al pecho en posición de balón de rugby, y la aplicación de frío local entre tomas.
La evolución fue buena, sin presentar cianosis. La madre refería que con medidas posturales y de control del flujo de salida de la leche logró controlar la tolerancia de la niña a las tomas, de manera que le daba el pecho de forma exclusiva sin necesidad de ofrecerle nada con jeringa.
Consideraciones Finales
La práctica y la paciencia que en ocasiones requiere la lactancia valen la pena. Es importante recordar que cada madre y cada bebé son diferentes, y lo que funciona para una persona puede no funcionar para otra. Buscar el apoyo de profesionales de la lactancia y grupos de apoyo puede ser de gran ayuda para superar cualquier dificultad y disfrutar de una experiencia de lactancia exitosa.
