El síndrome de Leigh (SL), también conocido como encefalomiopatía necrotizante subaguda, es una enfermedad metabólica neurodegenerativa rara que se caracteriza por el deterioro psicomotor y la afectación bilateral y simétrica del tronco encefálico y los ganglios basales.
Esta enfermedad, considerada rara y hereditaria, puede manifestarse de diversas formas y con distinta intensidad entre individuos. Su diagnóstico y manejo representan un desafío debido a su heterogeneidad genética y clínica.
Patrón de herencia mitocondrial.
Introducción
El síndrome de Leigh se asocia con retraso psicomotor, que inevitablemente provoca un deterioro neurológico progresivo. Habitualmente aparece entre los 3 y 12 meses de vida, con limitación de la succión, pérdida del sostén cefálico y déficit psicomotor, frecuentemente tras una infección vírica. Desafortunadamente no existe ninguna opción terapéutica.
Leonardo padece síndrome de Leigh, una de las mutaciones más raras en el mundo
El objetivo de este artículo es describir las principales características de esta entidad y revisar los conceptos más actuales.
Causas del Síndrome de Leigh
El síndrome de Leigh (SL) es una enfermedad provocada por defectos de la cadena respiratoria y trastornos enzimáticos, que pueden aparecer de forma esporádica o ser hereditarios, con un patrón de herencia autosómico recesivo, transmisión ligada al cromosoma X o herencia materna.
Existen distintos tipos de herencia o causas del Síndrome de Leigh:
- Asociado al ADN mitocondrial o Síndrome de Leigh de transmisión materna (10-40% de los casos): causado por mutaciones en el material genético que contienen las mitocondrias de las células. El ADN mitocondrial (ADN mt), que es aquel que se encuentra en nuestras mitocondrias (organelas celulares), se hereda exclusivamente de nuestra madre. Todos los hijos, varones y hembras, de una mujer con el ADN mt afectado serán enfermos, mientras que ninguno de los hijos o hijas de un hombre afectado heredaría la enfermedad en su forma mitocondrial.
- Asociado a mutaciones del ADN nuclear (60-90% casos): que a su vez se subdivide en Síndrome de Leigh de herencia autosómica recesiva y otra forma de herencia ligada al cromosoma X (causadas en ambos casos por alteración de diversos genes).
A veces no es posible identificar la alteración genética no ha podido ser todavía identificada.
Síntomas del Síndrome de Leigh
Los síntomas o maifestaciones clínicas son muy variables y se presentan en intensidad variable de una persona a otra. Entre los primeros síntomas destaca una limitación de la succión, pérdida del sostén cefálico y déficit psicomotor, que pueden acompañarse de pérdida del apetito, vómitos, irritabilidad y convulsiones.
El síntoma infantil más habitual, y también el más precoz, es la encefalopatía, la cual se manifiesta de forma rápida, progresiva y letal.
Algunos de los síntomas más comunes incluyen:
- Retraso en el desarrollo motor o regresión.
- Hipotonía, letargo o debilidad muscular (en los bebés dificultad para el sostén cefálico).
- Contracciones musculares involuntarias (distonía).
- Problemas en la alimentación (en los bebés, dificultad en la succión).
- Problemas para coordinar los movimientos (ataxia).
- Movimientos anormales de los ojos (nistagmo).
- Atrofia óptica.
- Convulsiones.
- Parálisis de los nervios pares craneales (oftalmoplejía).
- Alteraciones centrales del ritmo respiratorio (apneas o pausas respiratorias, etc.).
- Irritabilidad.
- Miopatía o polineuropatía periférica.
- Miocardiopatía hipertrófica.
- Vómitos y diarrea.
Progresivamente, puede aparecer debilidad generalizada, acidosis láctica y aumento de las manifestaciones neurológicas (hipotonía, espasticidad, trastornos del movimiento). Otras manifestaciones que pueden aparecer son la miocardiopatía hipertrófica, hipertricosis, tubulopatía renal, compromiso hepático y ptosis.
Diagnóstico del Síndrome de Leigh
El diagnóstico suele confirmarse por las lesiones anatomopatológicas, pruebas genéticas o signos radiológicos mediante RMN, observándose afectación en el tronco del encéfalo y los ganglios basales de forma bilateral y simétrica.
Las pruebas para detectar la enfermedad incluyen:
- Analíticas: analíticamente se apreciarán concentraciones elevadas de lactato en sangre y/o en LCR (líquido cefalorraquídeo).
- Resonancia magnética cerebral (RNM): muestra lesiones en los ganglios basales y en el tronco cerebral, a menudo asociadas a leucodistrofia (anormalidades de la sustancia blanca cerebral) y atrofia cerebral (“adelgazamiento”).
- Tomografía computarizada cerebral (TC): de forma típica, en el TC cerebral se apreciarán zonas hipodensas que pueden afectar de forma bilateral a los ganglios basales cerebrales y al tegmento mesencefálico, principalmente.
- Histopatología: al microscopio, se aprecian las anormalidades de tejido típicas en las zonas cerebrales afectadas como, por ejemplo, zonas de espongiosis (degeneración vacuolar), microquistes, zonas de necrosis franca (muerte celular) o gliosis reactiva.
- Estudio del defecto bioquímico: en el hígado, los leucocitos de la sangre, en el músculo o en los fibroblastos de la piel.
- Examen genético.
Tratamiento del Síndrome de Leigh
En la actualidad sólo es posible un tratamiento sintomático paliativo (anticonvulsivantes para las crisis comiciales; uso de bicarbonato de sodio/citrato de sodio para el manejo de la acidosis láctica, etc.).
En algunos casos se benefician de la administración de altas dosis de vitaminas (tiamina), L-carnitina o Coenzima Q.
Se han propuesto varias vitaminas o cofactores, incluyendo la vitamina B1 (tiamina), vitamina B2 (riboflavina) carnitina y el coenzima Q10, y se pueden probar de forma sistemática. Para pacientes con deficiencia en piruvato-deshidrogenasa se ha propuesto una dieta cetogénica.
Es importante el conocimiento del origen de la enfermedad para aplicar la terapia nutricional más adecuada a su trastorno. Se han de evitar los ayunos prolongados que activan la oxidación de los ácidos grasos y en consecuencia a la cadena respiratoria mitocondrial y realizar comidas regulares con proporción alta de carbohidratos o bien suplementos calóricos.
Se considera apropiado seguir un tratamiento de rehabilitación y de fisioterapia. En algunos casos también se recomienda recibir logopedia. Es fundamental el tratamiento continuado con ejercicios de estas terapias, para lograr una mayor calidad de vida a los afectados. Se aconseja especialmente la práctica de ejercicio físico aeróbico controlado, ya que puede mejorar la tolerancia al ejercicio y a la fatigabilidad en las formas de afectación periférica, evitando descompensaciones metabólicas por ejercicio excesivo.
En determinados casos y familias se recomienda tratamiento psicológico y en ocasiones psiquiátrico.
Pronóstico
El síndrome de Leigh es una enfermedad muy poco frecuente, que aparece sobre todo en la lactancia, generalmente con mal pronóstico. La esperanza de vida se ve reducida a sólo unos pocos años.
Lo que debes saber…
- Es una enfermedad neurológica degenerativa, caracterizada por un deterioro psicomotor grave, entre otros diversos síntomas neurológicos.
- La forma infantil precoz, la más frecuente, se caracteriza por una encefalopatía rápidamente progresiva y letal.
- En la actualidad, en general, tan sólo es posible un tratamiento sintomático paliativo.
