La idea de "seguir siendo un niño" evoca imágenes de inocencia, alegría y una despreocupación por las responsabilidades adultas. Pero, ¿qué significa realmente esta expresión en el contexto de la psicología y el desarrollo personal? Este artículo explora el concepto del niño interior, el fenómeno del Síndrome de Peter Pan y cómo reconectar con esa parte esencial de nosotros mismos puede influir en nuestra vida adulta.
El Niño Interior: Un Concepto Psicológico Profundo
El niño interior es un concepto que se atribuye al psicólogo Carl Jung y que hace referencia a la esencia de uno mismo, a esa parte infantil que reside en nuestra mente inconsciente. Es el conjunto de actitudes, sentimientos, valores y recursos que teníamos cuando éramos pequeños. El niño interno simboliza todo el potencial que llevamos dentro, nuestra esencia más pura de ser, la manifestación de amor en la vida.
El niño real que todos fuimos alguna vez, desde sus limitaciones e incapacidad de resolver las experiencias que le causan malestar o que no entiende, se ve obligado a adquirir roles que no le pertenecen para adaptarse al medio como mejor solución posible en ese momento. En consecuencia, el niño puede representar roles quedando encarcelado el yo infantil auténtico y con el tiempo pudiendo incluso abandonarlo y rechazado.
Reconociendo las Heridas del Pasado
La intención positiva de recluir al niño interno la vemos como la forma que tiene el yo adulto de protegerlo de esa herida emocional que tuvo en su niñez. El camino hacia nuestro niño interior empieza precisamente identificando conductas, sentimientos, emociones, síntomas, reacciones, que repetimos de manera sistemática y que rechazamos de nosotros mismos.
Saber cómo esta nuestro niño interior nos servirá para sanar heridas del pasado desde una mirada de amor, aceptación y reconocimiento hacia nosotros mismos.
En realidad, la mayoría de los llamados adultos no somos realmente adultos. Es un hecho que los años pasan para todos a nivel cronológico, pero, psicológicamente hablando, esto no implica que nos convirtamos en adultos. A pesar de que parezca una parte de nuestro pasado, el niño interior puede ofrecerte una vía para solucionar ciertos aspectos de tu personalidad que aún no has afrontado. Tanto es así que muchas veces sanar el niño interior implica encontrar las raíces de los problemas que sufres durante la adultez.
Ejercicios para Conectar con tu Niño Interior
- Vuelve a conectarte con tu infancia: Un buen método para sanar el niño interior es ‘viajar en el tiempo’ y regresar a tu infancia. Para ello puedes escribir una lista de cosas que te trajeron alegría cuando eras más joven.
- Presta más atención a tus sentimientos: Muchas veces vamos por la vida de una manera casi automática. Por ello, un buen método para ir sanando el niño interior será intentar analizar y prestar más atención a nuestros sentimientos y emociones.
- Conciénciate de tu crítico interior: Quizá no te des cuenta, pero son muchos los casos en las que nuestra voz más crítica nos impide disfrutar de nosotros mismos. Escucha a esta voz, al mismo tiempo que escuchas la voz de tu niño interior.
- Meditación del niño interior: Meditar tiene muchos beneficios para nuestra salud mental. Además, existe una meditación específica para tratar de sanear a nuestro niño interior. Permítase ser testigo de los pensamientos que surgen y caen dentro de su mente.
El Síndrome de Peter Pan: Negarse a Crecer
Síndrome de Peter Pan y cómo se liga al narcicismo
El Síndrome de Peter Pan se refiere a cierta manifestación de personalidad de algunos adultos que se comportan como niños o adolescentes sin ser capaces de tomar la responsabilidad de sus actos y la vida adulta. Se niegan a crecer, son característicamente inmaduros emocionalmente con una fuerte inseguridad y un gran temor a no ser queridos y aceptados por lo demás. El síndrome de Peter Pan comporta importantes problemas emocionales y conductuales.
A nivel emocional son frecuentes problemas de ansiedad elevada y de tristeza, pudiendo llegar a desembocar en una depresión, por eso es importante tratarlo.
Hay que tener en cuenta, pero, que la mayor difusión de este complejo tiene una raíz también sociológica, considerando los valores sociales imperantes, que podrían englobarse como la “cultura light” o “postmoderna”. Siempre según Barraca, en el núcleo de esta concepción se encuentra el rechazo a cualquier tipo de autoridad, o de verdad, el cambio constante como valor, y una postura anti-jerárquica.
Superando el Síndrome de Peter Pan
Aprender a adquirir responsabilidades cotidianas y a vivir como un adulto. Todo esto ayudará al paciente a asumir que él es responsable de sus propios actos y emociones, aumentando su tolerancia a la frustración e incrementando su nivel de autoestima de forma progresiva.
Igual que existe el Síndrome de Peter Pan también se puede padecer el Síndrome o dilema de Wendy, el cual se refiere a la necesidad de satisfacer y colmar de deseos a otra persona, normalmente a alguien con Síndrome de Peter Pan, dejando los propios en un segundo plano, se siente imprescindible, tiene la necesidad imperiosa de cuidar del otro como si fuera un niño, considera que el amor o las relaciones son solo sacrificio y resignación, no soporta que se enfaden con él y se convierte en un padre o madre en la relación de pareja, etc.
Celos Infantiles ante la Llegada de una Nueva Pareja
Que el niño se sienta celoso con la aparición de una nueva pareja es normal y, en principio, que se reaccione ante esta nueva situación no es preocupante. La forma en que se puede manifestar es muy diversa, pero generalmente aparecen rabietas, agresividad, volver a hacerse pis o caca cuando esta etapa ya se había superado, volver a usar un lenguaje infantil,… También podemos encontrar que los niños busquen diferentes maneras de llamar la atención, o también que se muestren más tímidos, cerrados, inhibidos. Es habitual que los niños tengan miedo de dejar de ser queridos como antes.
Para empezar es muy importante no culpabilizar: Ayudar a quien lo padece a reconocer que lo que está sintiendo no es malo. También puede ayudar no considerar sus manifestaciones como algo a cambiar, sino entender que es un proceso normal y que ya pasará.
Por ejemplo, si un niño empieza a hacerse pis o a estar más nervioso, será mejor ayudarle a reconocer el sentimiento de celos y decirle «es normal que te dé rabia, estés enfadado. Pero aunque ahora el padre o la madre ame a otra persona, nunca te dejará de amar». No debemos pretender que estas manifestaciones de celos desaparezcan inmediatamente. Es importante respetar el tiempo del niño y la manera en que lo está expresando.
Será desde esta comprensión y desde el respeto que podrá ir haciendo su proceso y será a medida que vaya comprobando que el padre o la madre siguen queriéndolo tanto como antes, que la desazón irá disminuyendo.
Es importante que este paso se dé cuando el padre/madre también esté seguro. Hay que buscar un momento de tranquilidad, sin interferencias y poner mucho énfasis en que el amor y la dedicación hacia él/ella no disminuirá. En ningún caso se debe culpabilizar ni castigar.
Consejos prácticos
- Los niños y niñas tienen que dormir en su cama. Poner orden en casa es poner orden en su cabeza. Que cada uno duerma donde le toca, ayuda a clarificar las relaciones y les ayuda con los límites.
- Cada vez que estoy con mi pareja mi hijo/a hace todo lo posible para separarnos y llamar la atención. Para empezar, no ceder, no complacerle en su demanda. Ser explicativo y comprensivo, no enfadarse ni castigarlo. No debemos forzar estos momentos. Debemos respetar su ritmo, sobre todo si se observan dificultades.
- Es importante reservar espacios para estar con el hijo sin la pareja y, poco a poco, ir introduciendo. Que sea progresiva. Que no lo sienta como una invasión de su espacio ni de la relación con el/la padre/madre.
Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) en Niños
Es difícil escribir sobre temas de niños. Sin embargo, me motiva una realidad: hay niños que viven su día a día con el sufrimiento y las dificultades causados por un trastorno poco conocido y que como media tarda al menos dos años en ser detectado y tratado. Se tiene en cuenta tanto el malestar que causa al niño como lo que llega a interferir en su vida cotidiana. En la mayoría de los casos tareas como el aseo personal, los deberes, vestirse, conciliar el sueño, se ven francamente alteradas.
El diagnóstico “oficial” se hace con los criterios internacionales de la clasificación de enfermedades DSM-IV TR.
Los niños más que los mayores a veces no se dan cuenta de que estas preocupaciones no son racionales y no son capaces de criticarlas, las creen totalmente (p. ej. Con mucha frecuencia, pedirán a los padres que participen de sus compulsiones o rituales para alejar así el temor. Las compulsiones en los niños no siempre se corresponden con una obsesión “racional”.
La medicación aprobada en el TOC infantil son los ISRS un tipo de fármacos no adictivos ni sedativos que se usan en el control de la ansiedad.
En CINTECO psiquiatras y psicólogos trabajamos desde hace décadas en la atención a niños que se enfrentan con las dificultades de un trastorno obsesivo-compulsivo.
Conclusión
Niños de Espíritu Libre: Comprendiendo su Temperamento
Muchas veces la gente achaca los problemas de comportamiento de los niños a sus padres, considerando que no han sabido educar correctamente. Cuántas veces te has sentido juzgada/o, ¿verdad?. Ahora, después de mucho aprender y de 10 años como padre de 2 niñas gemelas, veo las cosas de forma muy distinta.
Los psicólogos estiman que un 15% de los niños encajan en este perfil de niños que llamamos de espíritu libre, o “strong-willed kids” el término psicológico en inglés, que podríamos traducir como “niños de voluntad firme”. Te cuento esto porque no quiero que te sientas sola/o y quiero que sepas que si tu hijo/a responde a este perfil no es un bicho raro.
Quiero también que te quites el sentimiento de culpa de creer que has hecho las cosas mal. Tu hijo/a actúa así en gran medida porque se lo “dictan” sus genes. Verlo así te hará sentir que tu hijo no es tu enemigo que solamente te quiere fastidiar, sino que es un maravilloso niño con mucho potencial como persona que ahora necesita tu comprensión, apoyo, amor….
Características de los Niños de Espíritu Libre
- Defienden sus ideas a muerte: Esta es una característica fundamental de los niños de espíritu libre. Defienden sus ideas a muerte y pueden pasar “horas” de negociación sin que seas capaz de convencerles. Les gusta el debate, y a veces el debate por el debate…
- Quieren participar en la toma de decisiones: Quieren participar en la toma de decisiones y que se les tenga en cuenta. Esto hace que les cueste mucho aceptar la autoridad, y las cosas porque sí. Necesitan muchas explicaciones del porqué de tus peticiones. No obedecen nunca incondicionalmente sin negociar antes los términos.
- Son muy intensos y emocionales: Cuando algo les motiva y se ponen un objetivo van a por ello “a saco”, y no hay quien les convenza de lo contrario. Se obsesionan y además quieren hacer las cosas ellos solos. Son niños/as siempre extremos en sus reacciones. No lloriquean; cuando lloran es una auténtica explosión. Suelen ser dramáticos y siempre excesivos. Cambian de estado de ánimo a la velocidad de la luz.
- Alta sensibilidad sensorial: Suelen tener una alta sensibilidad para las sensaciones como olores, colores, texturas, ruidos, luces… Cuando las sensaciones se acumulan (ej. Esta especial sensibilidad les afecta también al comer, vestirse, cuando hace calor o están en sitios ruidosos.
- Dificultad con las transiciones: Los niños de espíritu libre tienen especial dificultad con las transiciones de una situación a la siguiente (levantarse por la mañana, ir a la cama, apagar la tele, irse del parque…). Su grado de flexibilidad es muy muy bajo, y si esperaban que para cenar hubiera espaguetis y se encuentran macarrones, el lío está montado. Los cambios inesperados les incomodan, a veces incluso aun tratándose de cambios “a mejor”. Para ellos adaptarse a los cambios es algo muy difícil de hacer.
Es verdad que las etiquetas negativas que ponemos a nuestros hijos pueden reforzar conductas negativas. Un niño “etiquetado” oficialmente como desordenado, se va a instalar en ese rol. Pero aquí no se trata de etiquetar por etiquetar, sino de describir el perfil tipo para ayudarte a entender cómo tu hijo/a ve el mundo.
Para mí descubrir que esto era así, supuso un cambio de perspectiva fundamental respecto a mi hija de espíritu libre. Fue el momento de dejar de lado la culpa que tenía por creer que ella se comportaba así porque habíamos hecho las cosas mal, no habíamos sabido educar como teníamos que haberlo hecho, o no dedicamos el suficiente tiempo a formarnos para saber hacerlo bien.
Apoyando a tu Hijo de Espíritu Libre
Pero el hecho de que tengan este temperamento desde la cuna no quiere decir que sea algo con lo que tengamos que “conformarnos”. El cerebro y el temperamento es algo que se educa y mucho más en la infancia por la alta plasticidad que tiene el cerebro en esta etapa. Por lo tanto lo que nos toca como padres es ponernos manos a la obra para apoyar a nuestro hijo/a, y asegurarnos de que entrena su temperamento en positivo, para construir su felicidad futura.
