Durante el tercer trimestre del embarazo, que corresponde a la recta final de la gestación, es crucial estar atenta a cualquier señal que pueda indicar un problema. Reconocer los signos de alarma y saber cuándo buscar atención médica oportuna es fundamental para proteger tanto tu salud como la de tu bebé. Los especialistas recomiendan acudir a urgencias ginecológicas siempre que se reconozca algún síntoma que pueda conllevar un riesgo para la embarazada o el bebé. Las embarazadas no siempre saben diferenciar entre los síntomas que son normales en un embarazo y aquellos que pueden suponer un problema. Por eso, los ginecólogos y obstetras siempre recomiendan que, ante la duda de que lo que esté pasando conlleve un riesgo, se acuda al especialista y, si es necesario, a las urgencias ginecológicas.
Motivos Frecuentes para Acudir a Urgencias Ginecológicas Durante el Embarazo
Estos son los 10 motivos más frecuentes por los que se debe acudir a urgencias ginecológicas durante el embarazo:
1. Sangrado Vaginal
Es el motivo principal de visita a urgencias ginecológicas durante el embarazo y siempre es motivo para acudir a urgencias. En la mayoría de los casos, el sangrado es sólo por algún pequeño vaso del cuello del útero, que durante el embarazo son más sensibles romperse y sangrar. Ese sangrado se resuelve solo, y no conlleva riesgos, pero es importante que los especialistas descarten las otras causas.
- Primer trimestre: Debe diagnosticarse si se trata de una amenaza de aborto, o bien descartarse si estamos ante un aborto, o una gestación ectópica (es el embarazo que no se ha implantado dentro del útero, y es importante descartarlo si aún no hemos hecho ninguna ecografía).
- Segundo y tercer trimestre: Deben descartarse sangrados por placenta previa o bien por un desprendimiento de placenta, o por modificación cervical en casos de contracciones por amenaza de parto prematuro.
2. Dolor Abdominal
Es otro motivo frecuente de consulta en urgencias. Se trata de un dolor agudo y más o menos continuo en la zona de vientre bajo, acompañado o no de sangrado, puede indicar complicaciones en la gestación. En el primer trimestre puede ser síntoma de embarazo ectópico y, durante el segundo y tercer trimestre, se debe valorar si es una molestia típica derivada del crecimiento del útero o si puede ser por otros motivos.
Deben descartarse contracciones, infecciones urinarias o, raramente, una preeclampsia que puede cursar con dolor abdominal generalmente en la mitad superior del abdomen, además de otros síntomas.
3. Fiebre
Se trata de fiebre cuando la temperatura corporal es igual o superior a 38ºC. Una embarazada puede tener fiebre por causas ajenas al embarazo, como una gripe, amigdalitis, infección de orina… pero se debe descartar siempre la causa obstétrica. Una fiebre superior a los 38ºC de origen desconocido es una señal de alarma, dado que puede estar provocada por una infección relacionada con el embarazo, y puede causar contracciones o complicaciones.
4. Dolor de Cabeza Muy Intenso
Los dolores de cabeza frecuentes e intensos que no ceden con analgesia son motivos de urgencia, sobre todo a partir de segundo trimestre. Ante un dolor de cabeza intenso, lo mejor es tomar algo de analgesia, y ver si cede. También estaría bien que la embarazada se tome la tensión para comprobar que está en valores normales, que en el embarazo son tensiones por debajo de 140/90.
Si el dolor de cabeza viene junto con dolor en zona alta del abdomen, o visión borrosa, o visión con lucecitas (las llamamos fotopsias), se debería consultar en urgencias, ya que esa cefalea puede ser indicadora de hipertensión o preeclampsia. Hay embarazadas con migraña que pueden tener crisis durante el embarazo, o pacientes que debutan con migraña en el embarazo.
5. Náuseas y Vómitos
Las náuseas y vómitos ocasionales son síntomas comunes; pero cuando se convierten en intensos y repetidos, e impiden una alimentación adecuada, pueden desencadenar un cuadro de deshidratación que requiere atención médica. Es lo que se llama hiperemesis gravídica, y habrá que tratar con medicamentos que impidan los vómitos, así como sueros para revertir la deshidratación.
6. Contracciones
Todas las pacientes se preocupan mucho por las contracciones, sobre todo en cuanto a reconocerlas. Hay que diferenciar entre dos tipos: las contracciones de Braxton Hicks (preparatorias) y las verdaderas contracciones de parto.
- Contracciones de Braxton Hicks: se pueden dar durante todo el embarazo. Notar las contracciones de Braxton Hicks es normal, pero estas no suelen ser dolorosas, y tampoco rítmicas. Suelen ceder con el reposo, y se toleran bastante bien.
- Contracciones de parto: son normales a partir de semana 37 de gestación, que es cuando decimos que el embarazo ha llegado a término. Antes de esta semana, si se tiene sensación de contracciones (dolor como de regla y sensación de barriga dura) de forma regular y que no cede en reposo, se debe hacer una exploración para descartar una amenaza de parto prematuro.
A partir de las 37 semanas, cuando las contracciones sean regulares durante una hora y a intervalos regulares, debe hacerse una valoración para ver si se ha iniciado el trabajo de parto.
Contracciones BRAXTON HICKS, ¿qué son? ¿Cuánto duran? ¿Son normales? | Reina Madre💜
7. Disminución de Movimientos Fetales
A partir de semana 23-24 prácticamente todas las mujeres notan los movimientos fetales. Normalmente recomendamos que, si los movimientos fetales disminuyen bruscamente o desaparecen durante unas 12 horas, a pesar de comer algo dulce y tumbarse hacia el lado izquierdo, debe hacerse una valoración en urgencias ginecológicas de que todo esté bien.
8. Pérdida de Líquido Amniótico
Este es otro de los motivos de consulta que más preocupa a las embarazadas. Saber distinguir el líquido amniótico del flujo vaginal. La principal característica del líquido amniótico es que no suele tener olor ni color y, cuando se produce una rotura de bolsa (aunque sea una fisura), la pérdida es continuada, no puede controlarsey moja la ropa interior.
Otra observación a tener en cuenta es que el líquido amniótico no suele dejar cerco al secarse en la ropa, mientras que el flujo vaginal, habitualmente, sí lo hace.
- Si la pérdida de líquido es de color transparente, aunque no tendríamos que demorar la consulta, tampoco haría falta precipitarse. Podemos ir a urgencias con calma.
- Si el líquido está teñido de un color verdoso, sí debe hacerse una valoración rápida para comprobar el bienestar fetal.
9. Picor en la Piel
Con el aumento de volumen del abdomen es muy normal que las embarazadas refieran picor en la barriga. Pero si el picor es en las plantas de los pies o en las palmas de las manos, y si empeora por la noche, debe consultarse, para descartar una enfermedad que se denomina colestasis intrahepática.
10. Tensión Alta
En la embarazada sin antecedentes de hipertensión, se produce un cuadro de tensión alta cuando está por encima de 140/90. Ante una primera toma de tensión elevada en casa, la recomendación es: relajaros, sentaros y esperar al menos veinte minutos para repetir la toma. Si sigue estando por encima de 140/90 se debe consultar por urgencias.
Además, los síntomas asociados a tensión alta que los especialistas recomiendan vigilar son: dolor de cabeza intenso, dolor de estómago, visualización de lucecitas o malestar general. Si estos se presentan, junto con la tensión alta, entonces sí debes ir a urgencias. Esto también se relaciona con la aparición de hinchazón importante en piernas y tobillos.
Estos son los motivos más importantes por los que acudir a urgencias ginecológicas durante el embarazo, pero existen muchos más. Sensación de molestia al orinar, picor vaginal, diarrea… Ante la duda, siempre consulta a tu médico y acude siempre que lo necesites a las urgencias ginecológicas.
Semana 36 de Embarazo: Síntomas y Cambios
La semana 36 de embarazo corresponde al tercer trimestre (9 meses de gestación) y, por tanto, forma parte de la recta final del embarazo. Por ello, debido al tamaño que ya ha alcanzado el vientre materno en este punto de la gestación, es frecuente que la embarazada note ciertas molestias y síntomas.
¿Cómo está el bebé en la semana 36 de embarazo?
En la semana 36 de gestación, el bebé ya mide en torno a 46-47 cm de largo, con un peso que puede estar alrededor de los 2,7 kg. Es posible que la embarazada note durante esta semana que los movimientos fetales son diferentes y esto ocurre por una simple razón: queda poco espacio en el útero por el tamaño que ya ha adquirido el bebé.
Sin embargo, el bebé se sigue moviendo pese a tener un espacio reducido, por lo que la mujer debe seguir sintiéndolo y controlar los movimientos de la manera que le indique el especialista. En el caso de que se detecte una disminución en la actividad o se dejen de percibir movimientos, la embarazada deberá acudir al ginecólogo para que pueda comprobar que todo está bien.
La piel del bebé es ahora más lisa y rosada porque va acumulando grasa, lo que le ayudará a mantener la temperatura después del parto, y porque el lanugo (un vello fino que la recubre) va desapareciendo.
Además, lo más habitual es que el bebé ya se encuentre en posición cefálica, es decir, con la cabecita hacia abajo orientada hacia la pelvis de la madre. Si no es así y el bebé se encuentra de nalgas, en este momento de la gestación es bastante infrecuente que se dé la vuelta por la falta de espacio.
Síntomas en la madre en la semana 36
En la semana 36 de embarazo, puede que el bebé encaje la cabeza en la pelvis materna. Cuando esto pase, la embarazada notará la barriga más baja y, debido a ello, puede que tenga menos dificultades para respirar y que se reduzcan molestias como la acidez estomacal.
En cambio, el encajamiento del bebé aumentará la presión en la pelvis y la mujer puede tener más dificultades para moverse y caminar. Además, la embarazada sentirá ganas de orinar más frecuentemente.
No obstante, otros posibles síntomas o molestias de la semana 36 de embarazo son:
- Dolor de espalda.
- Pesadez, cansancio.
- Molestias en la vagina y flujo vaginal aumentado.
- Dificultades para dormir.
- Retención de líquidos, hinchazón y molestias en las piernas, como calambres y varices.
- Síndrome del túnel carpiano.
- Estreñimiento y hemorroides.
- Estrías.
- Posible secreción de calostro.
Además, en esta recta final del embarazo la mujer puede notar contracciones. Lo más habitual es que se trate de contracciones de Braxton Hicks, que se sienten como que el vientre se pone duro, pero de forma irregular. Además, estas contracciones no aumentan en frecuencia ni intensidad, a diferencia de las contracciones de parto, que sí lo hacen. En el caso de aparecer contracciones de parto, la embarazada debe acudir cuanto antes al especialista.
Pruebas y control médico en la semana 36 de gestación
De modo general, en las visitas que realice la embarazada con el especialista se hará un control del peso y de la tensión arterial y palparán el vientre (entre otras exploraciones).
Además, es posible que en la semana 36 de embarazo se realice el control del tercer trimestre. Este consiste en:
- Analítica de sangre y orina, para comprobar si la mujer tiene anemia, para realizar pruebas de coagulación de cara a una posible anestesia durante el parto y para descartar infecciones urinarias o la presencia de proteínas en la orina (proteinuria).
- Ecografía, en la que se evaluará la posición y el desarrollo del bebé, así como el estado de la placenta y del líquido amniótico.
Además, entre la semana 35 y la 37 se realiza también la prueba de cribado para el estreptococo del grupo B. Se trata de una bacteria que no produce síntomas en adultos sanos, pero que puede transmitirse al bebé en el momento del parto, causándole problemas graves. Por ello, es importarte detectar qué mujeres son portadoras del estreptococo del grupo B, para tratar de evitar que el bebé sufra la infección.
Recomendaciones en la semana 36
Es muy importante que la mujer controle la alimentación y la hidratación durante todo el embarazo, también en la semana 36, para que no le falte ni a ella ni al bebé ningún nutriente necesario. Sin embargo, lo más recomendable para reducir la acidez y el reflujo es comer varias veces al día, pero poca cantidad. Así, las digestiones serán más livianas.
De igual modo, es importante el ejercicio, adaptado al embarazo y siempre y cuando no lo haya contraindicado el especialista.
Finalmente, la mujer puede comenzar en esta semana a preparar la ropita y todo lo necesario para la llegada del bebé, así como la bolsa del hospital, si no lo ha hecho ya.
Semana 33 de Embarazo: ¿Qué Esperar?
Si la embarazada se encuentra en la semana 33 de gestación, está inmersa en el tercer y último trimestre del embarazo. Por ello, su barriga tendrá ya un tamaño considerable que cada vez puede ir dificultando más realizar la rutina diaria.
El bebé sigue creciendo y, a medida que pasan las semanas, tiene un espacio más limitado en el útero. Esto hace que sus movimientos sean percibidos por la madre con intensidad.
¿Cómo es el bebé en la semana 33 de embarazo?
En la semana 33 de embarazo el aspecto del bebé ya es muy similar al que tendrá cuando la madre lo cargue en sus brazos y vea su carita por primera vez. Su longitud se encuentra ahora alrededor de los 43 cm y su peso es algo inferior a los 2 kg.
Al bebé aún le queda crecer y aumentar su peso hasta que llegue el momento del nacimiento, a lo que contribuye la grasa que va acumulando debajo de la piel. Esta grasa le ayudará a mantener la temperatura de su cuerpo una vez haya nacido.
Sus pulmones están preparándose para respirar en el ambiente exterior y ya están casi listos. La mujer puede sentir, incluso desde algunas semanas atrás, cómo el bebé tiene hipo dentro de su vientre como entrenamiento para la respiración.
Por otro lado, es habitual que en la semana 33 de embarazo el bebé ya esté en presentación cefálica, lo que quiere decir que ya se ha dado la vuelta y se sitúa con la cabeza hacia abajo en preparación para el parto. Lo cierto es que sus movimientos están cada vez más limitados por la falta de espacio en el útero. Sin embargo, la mujer debe notar cómo se mueve el bebé y, debido también a la falta de espacio, seguro que nota estos movimientos con gran intensidad.
Cambios, molestias y síntomas en la madre
En esta etapa del embarazo es frecuente que la embarazada sienta dolor de espalda, sobre todo, en la parte baja (zona lumbar), pero que puede extenderse a nalgas, muslo y pierna. Se trata de un efecto de que la curvatura de la espalda haya cambiado por el embarazo, lo que puede oprimir el nervio ciático y causar, así, ciática.
Además, el aumento de tamaño del útero puede producir en la mujer ciertas dificultades para respirar, que las digestiones sean más lentas y pesadas y un aumento en las ganas de orinar por la presión del útero sobre la vejiga.
Por otro lado, otros síntomas comunes en la semana 33 de embarazo son:
- Sequedad en la piel y picores por el gran estiramiento del abdomen.
- Ardor estomacal y reflujo.
- Estreñimiento y posible aparición de hemorroides.
- Hinchazón, calambres y varices en las piernas.
- Síndrome del túnel carpiano, ya que la hinchazón hace que los nervios queden presionados y que las manos se adormezcan.
- Ombligo hacia fuera y línea alba más pigmentada.
- Aumento de volumen en el pecho.
- Posible secreción de calostro.
- Contracciones de Braxton Hicks, en la que el vientre se pone duro. Son irregulares, indoloras (aunque pueden ser molestas) y no aumentan su frecuencia ni su intensidad, a diferencia de las de parto.
Control y pruebas médicas en la semana 33
Entre la semana 32 y la 36 de embarazo se suele realizar el control del tercer trimestre. Este control incluye, además del habitual registro de tensión arterial y peso, una analítica de sangre, una analítica de orina y una ecografía.
El análisis de sangre permitirá, entre otras cosas, ver si la mujer tiene anemia y necesita suplementos de hierro. Además, servirá para realizar las pruebas de coagulación de cara a una posible anestesia.
Por su parte, la analítica de orina confirmará o descartará una infección urinaria y evaluará si hay proteínas en la orina (proteinuria), lo que podría ser indicativo de una complicación del embarazo llamada preeclampsia.
La ecografía servirá para evaluar el crecimiento del bebé, su posición, la cantidad de líquido amniótico y la localización y estado de la placenta.
Recomendaciones
En primer lugar, es importante mencionar que en la semana 33 de embarazo sigue siendo necesario cuidar la alimentación para que esta sea saludable. Además, un adecuado aporte de fibra y una buena hidratación ayudarán a aliviar el estreñimiento y a prevenir la aparición de hemorroides.
Para reducir la acidez y el reflujo, será mejor hacer pequeñas comidas frecuentes y evitar los fritos y las comidas muy grasas o picantes.
Si han aparecido molestias en las piernas e hinchazón, el ejercicio físico y mantenerse activa será de gran ayuda para aliviarlas (siempre que no lo haya contraindicado el especialista). Además, es recomendable mantener las piernas en alto siempre que sea posible.
Tabla Resumen de Signos de Alarma y Acciones Recomendadas
| Signo de Alarma | Posibles Causas | Acción Recomendada |
|---|---|---|
| Sangrado vaginal | Amenaza de aborto, placenta previa, desprendimiento de placenta | Acudir inmediatamente a urgencias ginecológicas |
| Dolor abdominal intenso | Embarazo ectópico, contracciones, infección urinaria, preeclampsia | Acudir a urgencias para evaluación |
| Fiebre alta (≥38ºC) | Infección relacionada o no con el embarazo | Consultar al médico para descartar causa obstétrica |
| Disminución o ausencia de movimientos fetales | Compromiso fetal | Acudir a urgencias ginecológicas para valoración |
| Pérdida de líquido amniótico | Rotura prematura de membranas | Consultar al médico de inmediato |
| Dolor de cabeza persistente e intenso | Hipertensión, preeclampsia, migraña | Consultar al médico, especialmente si hay otros síntomas |
| Picor intenso en palmas y plantas | Colestasis intrahepática | Consultar al médico para descartar la enfermedad |
| Tensión arterial alta (≥140/90) | Hipertensión gestacional, preeclampsia | Consultar al médico, especialmente si hay otros síntomas |
