Los pólipos endometriales son una patología ginecológica benigna común debida a un sobrecrecimiento endometrial localizado. Los pólipos uterinos, también denominados pólipos endometriales, se producen porque una parte de tejido endometrial sobresale hacia la cavidad uterina. El endometrio es la membrana mucosa que recubre el interior del útero. En ocasiones, y en algunas mujeres, una parte del tejido endometrial puede crecer de forma excesiva e irregular, sobresaliendo de la pared uterina y dando lugar al pólipo endometrial.
Representación esquemática de un pólipo endometrial en la cavidad uterina.
¿Qué son los Pólipos Endometriales?
Los pólipos endometriales son formaciones pediculadas o excrecencias blandas del endometrio o capa que tapiza el interior de la cavidad uterina, contienen en su interior abundantes vasos sanguíneos y glándulas endometriales que responden a estímulos hormonales. Los pólipos endometriales aparecen al proliferar una zona de la capa basal del endometrio, la cual no sufre cambios por las hormonas del ciclo menstrual ni se desprende en cada menstruación. La capa externa endometrial (el endometrio funcional) se desprende en cada menstruación. De este modo, la capa basal endometrial con el pólipo queda en el útero y continúa creciendo e individualizándose.
El pólipo endometrial se clasifica como un tumor, ya que se trata de un crecimiento anormal de tejido, pero “la gran mayoría de ellos son benignos y no acarrean problemas mayores cuando son detectados y tratados”, matiza el doctor Miguel Dolz, director médico de FIV Valencia. La gran mayoría de estos, son benignos. (Aunque pueden malignizar en un 0.5-1%). Algunos pueden tener hiperplasias o ser atróficos según las características histológicas. El riesgo de malignidad aumenta con la edad, tamaño del mismo y con el sangrado. Se encuentran casi en el 20% de las mujeres, principalmente entre los 40-65 años de edad.
Los pólipos uterinos varían en tamaño, de varios milímetros a varios centímetros. Cuentan con un tamaño variable, de 0,5 a 2,5 cm. Su prevalencia en la población general oscila entre el 20-30 %. En los pacientes con disfunción reproductiva su incidencia es del 15 al 25 %.
Factores de Riesgo y Protectores
A pesar de que se han propuesto varios mecanismos para la formación de los pólipos, las causas exactas no se conocen con exactitud. No obstante, se sabe que los pólipos tienden a crecer cuando los niveles de estrógeno en sangre están elevados. Como hemos comentado anteriormente, no se sabe cuál puede ser la causa exacta para el desarrollo de los pólipos uterinos. Pese a ello, existen una serie de factores que pueden incrementar el riesgo de tener un pólipo uterino.
A continuación, se enumeran algunos factores de riesgo:
- Concentración elevada de estrógenos.
- Anovulación crónica, es decir, tener ciclos menstruales sin ovular.
- Insuficiencia lútea o producción insuficiente de progesterona por el cuerpo lúteo.
- Edad de la mujer, ya que hay mayor riesgo de desarrollar pólipos endometriales especialmente entre los 40 y 65 años.
- Uso de tamoxifeno, un fármaco utilizado en el tratamiento del cáncer de mama.
- Inflamación crónica uterina.
- Tratamientos hormonales en mujeres postmenopaúsicas.
- Obesidad e hipertensión arterial.
- Algunas enfermedades genéticas no muy comunes, como el síndrome de Lynch o el síndrome de Cowden.
Cabe destacar que presentar alguna de las características comentadas anteriormente, no implica que la mujer vaya a tener pólipos endometriales. Únicamente significa que las probabilidades de desarrollar un pólipo uterino son más elevadas respecto de otras mujeres que carecen de estos factores.
Por otra parte, también parecen existir una serie de factores protectores que pueden disminuir la probabilidad de que se desarrollen pólipos debido a su efecto antiestrogénico en el endometrio. Los anticonceptivos hormonales y los progestágenos puros son factores protectores que reducen el riesgo de que se desarrolle un pólipo uterino.
Tipos de Pólipos Uterinos
Los pólipos uterinos se pueden clasificar en diferentes tipos según su aspecto y composición:
- Funcionales, funcionantes o típicos: presentan un aspecto similar al endometrio normal. Pueden presentar cambios proliferativos o secretores. En función de qué predomine en su composición (componente glandular o estromal), los subdividimos en glandulares, fibroglandulares y fibrosos.
- Quísticos: surgen de la quistificación de los pólipos glandulares.
- Hiperplásicos: tienen cambios similares a los de la hiperplasia endometrial. Los pólipos endometriales hiperplásicos sin atipias son benignos. Si presentan atipias, se consideran precancerosos.
- Atróficos: son los que frecuentemente encontramos en las pacientes menopausicas.
- Malignos: las células del pólipo pasan por un proceso de malignización y son cancerosas.
También se distinguen dos clases de pólipos en función de su forma, es decir, si son más planos o tienen relieve. Por un lado, están los pólipos pediculados que tienen un tallo de implantación más estrecho. En cambio, los pólipos sésiles presentan una base de implantación más ancha, por lo que son pólipos más planos que los pediculados.
Síntomas de los Pólipos Endometriales
Normalmente, los pólipos pequeños son asintomáticos y la mujer no se percata de que los tiene. Esto es lo que ocurre en el 50% de las pacientes. Alrededor de un 50% de las pacientes no se percatan que tienen pólipos de pequeño tamaño dado que son asintomáticos.
Sin embargo, en los casos en los que hay sintomatología, lo más común es el sangrado anormal, siendo responsables del 40% de los sangrados anormales. Cuando el pólipo crece y es sangrante, aparece su síntoma más característico: la hemorragia abundante durante la menstruación (hipermenorrea). El sangrado entre menstruaciones (metrorragia) también es un síntoma común de los pólipos endometriales e incluso las hemorragias tras mantener relaciones sexuales. Se cree que el 10-30% de los sangrados irregulares están relacionados con la presencia de pólipos endometriales. De hecho, son la causa principal en la etapa cercana a la menopausia.
En algunas pacientes pueden provocar menstruaciones algo más abundantes pero lo más frecuente es el manchado entre reglas. Otro de los síntomas que puede presentar la mujer es anemia debida a las frecuentes y abundantes hemorragias provocadas por los pólipos, así como dolor debido a la dilatación cervical.
Diagnóstico de los Pólipos Uterinos
Los pólipos se suelen diagnosticar mediante técnicas de imagen, habitualmente mediante ecografía. Los pólipos generalmente son encontrados por el ginecólogo en las revisiones rutinarias mediante ecografía transvaginal. Se suelen visualizar a través de la ecografía endovaginal, preferiblemente en la primera fase del ciclo menstrual. La ecografía transvaginal es el procedimiento de primera línea para la evaluación de la cavidad uterina (contorno externo, miometrio, endometrio y flujo vascular).
No obstante, para confirmar la presencia de pólipos en el útero, el especialista puede solicitar las siguientes técnicas complementarias:
- Histerosonografía (o hidrosonografía): consiste en realizar una ecografía transvaginal añadiendo vía vaginal una solución salina o suero estéril para despegar las paredes internas del útero y tener una mejor visión del pólipo.
- Histeroscopia: cirugía menor ambulatoria consistente en introducir un endoscopio, el cual posee un pequeño material para operar, junto con una luz y una pequeña cámara dentro de la cavidad uterina. De esta manera, obtenemos una imagen digital del interior de la cavidad. Se puede realizar con anestesia local o sin ella.
Imagen ilustrativa de una histeroscopia.
La sensibilidad y la especificidad de la Histeroscopia, para el diagnóstico de patología endometrial, es superior a la de la ecografía transvaginal y a la de la histerosonografía. El método de elección para confirmar el diagnóstico es una histeroscopia, la cual permite a su vez hacer una biopsia del pólipo, o la extirpación o resección del mismo (polipectomía mediante histeroscopia quirúrgica).
Pólipos Uterinos y Fertilidad
Aunque existen pocos estudios randomizados sobre la repercusión de los pólipos en la fertilidad, sí parece que existe una asociación entre la presencia de pólipos intrauterinos con la infertilidad. Además, la existencia de pólipos uterinos pueden afectar a la fertilidad, ya que están relacionados con problemas para conseguir y mantener el embarazo. Como decimos, los pólipos pueden ser una causa de infertilidad en la mujer. Su presencia en el endometrio impide la implantación del embrión o bien provoca abortos espontáneos.
En los pacientes con disfunción reproductiva su incidencia es del 15 al 25 %. Pueden afectar a la fertilidad, principalmente si son de gran tamaño (≥2cm) y según su ubicación (cerca de los ostiums provocarían una obstrucción mecánica para la fecundación del óvulo por el espermatozoide). Ocasionando problemas de esterilidad como fallos de implantación hasta situaciones de infertilidad como abortos de repetición.
El mecanismo exacto por el que los pólipos uterinos causan estos problemas a la hora de concebir no se conoce. Se sospecha que los pólipos afectan al desarrollo endometrial al provocar sangrados y crear un ambiente poco apropiado para que se dé la implantación embrionaria, afectando, por tanto, a la receptividad endometrial. Esto se debe a que el pólipo es un cuerpo extraño que deja menos espacio para que el embrión pueda implantarse en el útero y tenga lugar el embarazo.
También se ha visto que las pacientes con pólipos tienen aumentada una proteína que inhibe la unión entre el óvulo y el espermatozoide: la glicodelina. Por esto, otro paso que puede estar alterado es la fecundación. Entre un 15% y 32% de mujeres con problemas de esterilidad presentan pólipos en su útero.
Los pólipos pequeños, de menos de 2 cm, no disminuyen las tasas de embarazo en pacientes de tratamientos de fecundación in vitro (FIV), pero sí que triplican las tasas de aborto. Por eso, la restauración de una cavidad uterina normal puede ser un factor importante para aumentar las probabilidades de éxito de estas técnicas.
Tabla Resumen: Impacto de los Pólipos Endometriales en la Fertilidad
| Factor | Impacto |
|---|---|
| Tamaño del pólipo | Pólipos grandes (≥2cm) pueden obstruir la fecundación. |
| Ubicación del pólipo | Cerca de los ostiums puede impedir la fecundación. |
| Niveles de glicodelina | Aumentados, inhibiendo la unión óvulo-espermatozoide. |
| Tasa de embarazo en FIV | Pólipos pequeños no disminuyen la tasa, pero triplican la tasa de aborto. |
TODO sobre los POLIPOS ENDOMETRIALES, por GINECOLOGA DIANA ALVAREZ
Tratamiento para los Pólipos Uterinos
Cuando los pólipos endometriales aparecen en mujeres premenopáusicas y son totalmente asintomáticas, se suele optar por realizar controles ecográficos para valorar el crecimiento del mismo. No todos precisan de tratamiento, ya que en muchas ocasiones se expulsan con la menstruación.
La polipectomía se emplea ante cualquier pólipo endometrial que presente síntomas y se aconseja la extirpación de éstos cuando son de más de 1 cm, aunque la paciente no describa ninguna manifestación. El principal motivo por el que se opta por una polipectomía es que este tipo de pólipos pueden convertirse en cancerosos.
En cuanto al tratamiento, lo habitual es optar por la extracción del pólipo mediante histeroscopia quirúrgica puesto que no son comunes las complicaciones asociadas a esta técnica. Habitualmente, se recurre a la extirpación de pólipo uterino mediante histeroscopia. Además, en aquellos casos en los que se decida la extirpación del pólipo, la misma es un procedimiento quirúrgico menor. Presenta escasas complicaciones y, dado el desgaste emocional, físico y económico que conllevan los Ciclos de FIV, eliminará esa potencial causa de disfunción reproductiva.
Representación de la extirpación de un pólipo endometrial mediante histeroscopia.
Pese a ello, existen otras formas terapéuticas para los pólipos endometriales. En el caso de pólipos de pequeño tamaño, se puede aplicar un raspando la cavidad uterina, lo que se llama curetaje o legrado uterino. No obstante, este método es menos efectivo. Si no se realiza la resección completa de la base, pueden haber recidivas, es decir, ser pólipos recurrentes que vuelven a aparecer.
Independientemente del tratamiento utilizado, una vez extraído el pólipo, se envía una pequeña parte de éste al laboratorio de anatomía patológica para analizarlo y confirmar que se trata de un pólipo de tipo benigno.
Pólipos Endometriales y Reproducción Asistida
En todas las mujeres que se van a someter a un tratamiento de reproducción asistida, es recomendable la extirpación del pólipo antes de comenzar con el tratamiento. Respecto a los Ciclos de FIV-ICSI, la gran mayoría de Centros de Reproducción Asistida optan por la extirpación del mismo si es diagnosticado antes del inicio del estímulo. La polipectomía durante la FIV, sin cancelación del Ciclo, puede ser una alternativa.
Por suerte, el diagnóstico de los pólipos en estas pacientes suele ser rápido, ya que una de las primeras pruebas que se les hace antes de iniciar un tratamiento de fertilidad es una ecografía transvaginal, donde se puede sospechar la presencia de pólipos y, si es así, derivar a la paciente a histeroscopia.
En el caso de que se diagnosticara una vez iniciado el tratamiento, se decidirá qué hacer en cada caso de una manera individualizada: realizar la transferencia o congelar los embriones y cancelarla para tratar el pólipo.
Si estás buscando el embarazo, pero te has topado con el diagnóstico de pólipos endometriales, es el momento de tratar ese problema.
