Secreciones Comunes en Bebés Recién Nacidos: Mocos y Conjuntivitis Neonatal

Los bebés, especialmente los recién nacidos, no pueden sonarse la nariz por sí mismos. La acumulación de mocos puede causar incomodidad, dificultar la alimentación y el sueño, y en casos más graves, llevar a infecciones respiratorias. A pesar de ser enfermedades comunes, los catarros, gripes y resfriados inquietan a muchos padres, sobre todo cuando se da en bebés aún muy jóvenes. Síntomas como fiebre, tos y mocos en el bebé pueden asustar, pero, ¿cuándo hay que preocuparse? Vamos a ver algunos consejos prácticos sobre cómo sacar los mocos a tu bebé y cuidar de su bienestar.

¿Por Qué los Bebés Tienen Mocos?

Cuando empieza a llegar el frío, es completamente natural que los bebés, sobre todo los más pequeños, tengan mocos. Piensa que su sistema inmunológico aún está en desarrollo, lo que los hace más susceptibles a infecciones respiratorias. Sin embargo, en ocasiones, los mocos pueden acumularse, bloqueando las vías respiratorias y haciendo que el bebé tenga dificultad para respirar. Además, la incapacidad del bebé para sonarse la nariz por sí solo agrava la situación.

Los mocos son un mecanismo de defensa del cuerpo frente a las infecciones. Son la manera que tiene el cuerpo de eliminar los elementos que están irritando sus mucosas. Pero, no por eso, los mocos resultan menos molestos. Los bebés no saben respirar por la boca (por eso cuando tienen mocos les cuesta respirar) y tampoco saben sonarse. Así que, si están resfriados o acatarrados, los lavados nasales con suero fisiológico suelen aliviarles.

La presencia de mocos en bebés no siempre es motivo de alarma. En muchos casos, simplemente son el resultado de un resfriado leve o una reacción a irritantes como el polvo o el aire seco. En nuestra línea encontrarás sprays nasales con agua de mar para distintas edades, tanto para uso diario como los días de más congestión.

Los mocos, por muy incómodos que nos puedan parecer, es uno de los principales mecanismos de defensa que tiene nuestro cuerpo ante agentes externos que puedan causarnos alguna infección. Y es por esto por lo que los niños de 0 a 5 años tienen mocos casi a diario. Su sistema inmunológico tarda en desarrollarse y crear sus propias defensas. Sin embargo, desde que nacen, su organismo tiene que luchar continuamente contra un sinfín de virus y bacterias. De los cuales, la mayoría entran por la nariz. Por eso, que los niños tengan mocos es totalmente normal.

Al contagiarse con algún germen, el niño produce una capa fina de moco como primera defensa que actúa como barrera para impedir que se multiplique y penetre en las vías respiratorias. También es probable observar que la nariz empieza a gotear.

En conclusión: no hay que asustarse si mi bebé tiene mocos. Lo que deberemos hacer es limpiar las vías respiratorias de nuestro bebé las veces que sean necesarias, especialmente antes de dormir. De esta manera, los recién nacidos descansarán mucho mejor y también ingerirán alimentos sin tantas molestias. Haya o no mocos en la nariz del bebé, esta debe limpiarse con cierta frecuencia, puesto que este simple acto repercutirá en una mejor respiración del bebé.

Las congestiones nasales son un verdadero enemigo para los recién nacidos y también durante los primeros años de vida de los bebés. Cuando un bebé tiene mocos, puede ser una preocupación para los padres. Los bebés suelen resfriarse de manera común y debemos también considerar que este tipo de mucosidades son una primera barrera defensiva del bebé (y también de un adulto) cuando es infectado por algún tipo de virus respiratorio. En cualquier caso, la aparición de la congestión nasal en bebés no está relacionado con el uso de la leche, como se ha comentado en algún foro.

Tipos de Mocos:

  • Moco transparente y abundante: Suelen aparecer al principio de un catarro. Tienen un aspecto trasparente y acuoso y vemos como caen continuamente de la nariz del niño.
  • Moco espeso: Cuando el catarro continúa, la garganta activa sus defensas y hace que el moco baje con mayor espesor y un color más blanquecino.
  • Moco amarillento-verdoso: Este color se lo dan los glóbulos blancos que están luchando contra una infección. Este es el moco que se genera en la garganta y permanece ahí retenido durante un tiempo. Por lo que es más frecuente a primera hora de la mañana.

Cómo expulsar las flemas de tu bebé Recién Nacido ➡️Haz esto si oyes mocos en la nariz o garganta

¿Cuándo Debo Preocuparme por los Mocos de Mi Bebé?

Por ejemplo, si notas que tu bebé tiene mocos en la garganta y además presenta fiebre alta, rechaza la comida o está muy irritable, podría ser señal de una infección respiratoria más seria, como bronquiolitis o neumonía.

En el caso de los bebés, el catarro deriva a veces en bronquiolitis. Los síntomas de catarro en bebés son los mismos que en los niños mayores y en los adultos. Van desde mucosidad nasal (rinitis), dolor de garganta (faringitis) y tos ronca (laringitis), hasta tos y mocos en el bebé, e incluso ruidos respiratorios (bronquitis). A veces, especialmente en los más jóvenes, también se da fiebre.

La tos es un síntoma menos habitual en bebés de tan corta edad. Conviene tener en cuenta que cuando el bebé presenta un cuadro de estornudos, mucosidad y obstrucción nasal la causa no es necesariamente un resfriado.

Cómo Sacar los Mocos a un Bebé

Una de las preguntas más frecuentes de los padres es cómo sacar los mocos a un bebé de manera segura y efectiva.

  1. Usa una pera de goma o aspirador nasal: Un método común y efectivo para quitar los mocos de tu bebé es el uso de aspiradores nasales anatómicos o en forma de pera como los que puedes encontrar en el Neceser de Aseo Bebé, Verde de Suavinex. Estos dispositivos están diseñados específicamente para bebés. Coloca a tu bebé en una posición cómoda en la que puedas reclinarle la cabeza, hidrata sus fosas nasales con suero fisiológico e inserta la punta hueca en uno de los agujeros de su nariz. Si utilizas una pera, podrás apretar el cuerpo para hacer succión y extraer los mocos. El aspirador nasal es una herramienta utilizada para eliminar la mucosidad del bebé.
  2. Solución salina para aflojar los mocos: Otra forma muy efectiva de limpiar los mocos del bebé es utilizando gotas de solución salina. Coloca al bebé en una posición semi reclinada y añade unas gotas de solución salina en cada fosa nasal. El suero fisiológico es otra herramienta útil para la limpieza nasal. Utiliza una jeringuilla sin aguja para aplicar el suero en las fosas nasales del bebé. Los lavados nasales pueden ser incómodos para el bebé. Para hacerlos menos molestos, asegúrate de usar una cantidad adecuada de solución salina y realiza el proceso lentamente. En todo caso, lo mejor que podemos hacer es aplicar lavados nasales con suero fisiológico, sobre todo antes de las tomas y también antes de acostarle, para despejar las vías aéreas y que pueda alimentarse y descansar mejor. Las mejores horas para limpiar la nariz del bebé son: antes de una toma, para que pueda mamar bien, o antes de dormir. Sujeta la cabeza del niño con suavidad, pero firmeza. El agua marina es una solución salina que puede ayudar a aflojar los mocos. Puedes comprarla en forma de spray nasal y utilizarla según las instrucciones del producto.
  3. Humidificador o baño de vapor: El aire seco puede hacer que los mocos en bebés se sequen y se endurezcan, dificultando aún más su eliminación. Por otro lado, el baño de vapor consiste en llenar la bañera con agua caliente y sentarte con tu bebé en el baño (sin meterlo en el agua). La vaporización ayuda a aflojar la mucosidad, facilitando su eliminación. Puedes usar un humidificador o simplemente sentarte con tu bebé en el baño con el agua caliente corriendo (sin que el agua toque al bebé) para crear vapor.
  4. Cambiar de posición: En ocasiones, los mocos en la garganta del bebé se acumulan cuando pasa mucho tiempo acostado en una sola posición. Colocar al bebé en una posición semisentada facilita la eliminación de los mocos.
  5. Masaje nasal: Un masaje suave en el puente de la nariz del bebé puede ayudar a movilizar los mocos. Los masajes suaves alrededor de la nariz y los senos paranasales pueden ayudar a aflojar la mucosidad.

Resfriado Común en Recién Nacidos

Aunque un recién nacido resfriado no es algo muy frecuente, puede ocurrir. Los resfriados suelen ser más comunes en bebés mayores, pero los más pequeños no están exentos. El resfriado común es la enfermedad humana más frecuente. Todos hemos pasado por un resfriado y ya sabemos en qué consiste. Está causado por un gran número de virus, siendo los rinovirus los responsables más habituales. El periodo de incubación es de uno a cinco días y la duración del resfriado es de cuatro a diez días. No tiene tratamiento curativo y el catarro debe seguir su curso. No deben tomarse antibióticos ya que no sirven para tratar infecciones víricas como los resfriados.

Al nacer, el sistema inmune del bebé no está completamente activo. En el resfriado del recién nacido, es posible que los síntomas no se presenten de la misma forma. Es habitual que el resfriado aparezca acompañado de febrícula (hasta 38ºC) o fiebre (a partir de 38ºC), sobre todo en niños de entre tres meses y tres años. Cuando el niño es menor de seis meses siempre hay que consultar con el pediatra cuando tenga fiebre a partir de 38ºC.Para controlar la temperatura a un bebé de tres meses o menos, es recomendable medir la temperatura rectal con un termómetro digital. El síntoma más predominante en los lactantes, sobre todo en los menores de tres meses, es la obstrucción nasal, que puede causar dificultades para amamantar o tomar el biberón.

La mayoría de los catarros están causados por más de 200 tipos diferentes de virus. Se transmiten a través de las secreciones de las vías respiratorias, es decir, los mocos. Como bien sabemos, no siempre se quedan en la nariz, y menos si de niños se trata. Pueden estar presentes en el aire, por la tos y estornudos de alguien infectado, y en objetos que el acatarrado haya tocado o chupado, como un juguete.

Los niños están más expuestos debido a la falta de desarrollo de su sistema inmunológico. Es una enfermedad no estacional aunque es cierto que es más frecuente en los meses más fríos. Ante un resfriado, es común “echar la culpa” a que el niño ha estado expuesto a corrientes de aire, ha sudado, ha salido con el pelo mojado de la piscina o que no ha ido suficientemente abrigado. Al igual que en el caso de los adultos, para el resfriado en recién nacidos el tratamiento no está establecido.

¿Qué hago con la tos?

La tos también tiene su función: ayuda a expulsar los mocos. Pero la típica tos seca, sin mocos, que dificulta la alimentación o el sueño puede ser tratada con un antitusivo, siempre que el pediatra lo considere oportuno. Para cualquier otra duda, recuerda consultar a un profesional de la salud.

Conjuntivitis Neonatal

De la mano de Daniel Morillas, vicepresidente de la Federación Asociaciones de Matronas de España - FAME, conocemos qué es la conjuntivitis neonatal, una afección que aparece en los primeros días de vida.

¿Qué es la conjuntivitis neonatal?

La conjuntivitis neonatal (oftalmia neonatorum) se define como aquella conjuntivitis que aparece durante los primeros 28 días de vida. Puede ser causada por la irritación de algún agente químico, por acción mecánica, por la obstrucción del conducto lagrimal o por una infección al entrar en contacto los ojos del recién nacido con agentes infecciosos que se encuentran en el canal del parto de madres infectadas. Estas infecciones, si no son diagnosticadas y tratadas correctamente, pueden ocasionar secuelas de distinta gravedad en el recién nacido.

Factores de Riesgo:

Los recién nacidos tienen un mayor riesgo de sufrir conjuntivitis debido a una serie de factores predisponentes entre otros son:

  • Menor producción de lágrimas.
  • Falta de anticuerpos en las lágrimas.
  • Función inmune disminuida.
  • Factores relacionados con el parto como rotura prematura de membranas, parto prolongado, prematuridad, embarazo no controlado, infecciones de transmisión sexual.

Además, los recién nacidos con síndrome de Down o con alteraciones faciales congénitas cuentan con un mayor riesgo de sufrir obstrucción del conducto lagrimal.

Incidencia de la Conjuntivitis Neonatal:

La incidencia oscila entre el 1,6 y el 12% de los recién nacidos en los países desarrollados, y puede alcanzar el 23% en los países en vías de desarrollo.

La incidencia de la conjuntivitis neonatal infecciosa oscila entre el 1 y el 2% del total. En este caso nos encontramos con que el Gonococo es el causante de menos del 1% de los casos y que la Chlamydia origina en Estados Unidos entre el 2 y el 40% de las conjuntivitis neonatales de origen infeccioso.

Actualmente en España está en descenso, en relación con las condiciones socioeconómicas, la educación sanitaria general y los programas preventivos perinatales. En España la conjuntivitis neonatal de origen infeccioso es una enfermedad de declaración obligatoria.

Causas de la Conjuntivitis Neonatal:

La edad del recién nacido es una pista importante para localizar la causa de la conjuntivitis neonatal, aunque no debemos obviar que las infecciones bacterianas pueden producirse en cualquier momento. De forma orientativa podemos decir que:

  • Primeras 24 horas de vida: causas irritativas como gotas de nitrato de plata o la profilaxis farmacológica con eritromicina o gentamicina.
  • 24-48 horas de vida: infecciones bacterianas como el Staphyloccus aureus o la más común por Neisseria gonorrhoeae.
  • 5 a 14 días de vida: Chlamydia trachomatis.
  • 6 a 14 días de vida: queratoconjuntivitis por herpes.
  • 5 a 18 días: Pseudomona aeruginosa.

Síntomas:

Debemos sospechar conjuntivitis neonatal si observamos la aparición de:

  • Secreción purulenta.
  • Edema y eritema en los párpados.
  • Hiperemia de la conjuntiva (ojos enrojecidos).

Una vez que el recién nacido es valorado por un profesional, este puede orientar su diagnóstico y el tratamiento diferenciando si la secreción es purulenta (origen bacteriano) o acuosa (origen viral), o también valorando el color y la cantidad de esta secreción. Además se ha de valorar si los síntomas afectan a un solo ojo o a los dos, aunque generalmente la conjuntivitis empieza en uno de los ojos y en un periodo de 2 a 7 días se ven afectados los dos.

Si aparece secreción en uno o ambos ojos con la conjuntiva normal, lo más probable es que se trate de una obstrucción del conducto lagrimal.

Prevención:

Respecto a la conjuntivitis de origen irritativo o química, la forma de prevenirla es evitando en lo posible la exposición a agentes irritantes. Si no se ha podido evitar esta exposición, debemos lavar los ojos para retirar el producto causante y acudir a nuestro centro sanitario de referencia para que se haga una correcta evaluación del ojo afectado.

Las conjuntivitis neonatales de origen infeccioso son las que aparecen con mayor frecuencia, tal y como ya hemos mencionado anteriormente. Como el contagio se produce a través del canal del parto y se trata de infecciones de transmisión sexual, podemos pensar que realizando pruebas diagnósticas a las embarazadas sabremos qué recién nacidos tienen mayor riesgo de sufrir una conjuntivitis neonatal. En la práctica, esta opción resulta costosa e ineficiente de modo que es mejor buscar otra alternativa.

En nuestro país se realiza una profilaxis universal a todos los recién nacidos, independientemente de si han nacido por parto vaginal o por cesárea, la profilaxis se ha de administrar en ambos ojos tan pronto como sea posible, aunque se recomienda esperar 120 minutos, respetando el tiempo de contacto piel con piel, para favorecer el vínculo madre-hijo y no afecta la eficacia, no se debe retrasar más allá de 4 horas.

Actualmente se considera que el uso de agentes profilácticos puede reducir la incidencia de conjuntivitis neonatal de origen infeccioso, en nuestro entorno se prefiere emplear la aplicación de pomada oftálmica de eritromicina o de tetraciclina, aunque existen otras alternativas como el nitrato de plata.

Sin embargo, en la revisión realizada por Kapoor et al. en 2020 sobre intervenciones para prevenir la oftalmía neonatal, se indica que esta profilaxis reduce la incidencia de conjuntivitis de cualquier etiología, pero no queda claro la disminución de casos de originados por gonococo o clamidia, de igual forma faltan datos sobre la prevención de desenlaces adversos graves como la ceguera.

Diagnóstico:

Lo principal en el diagnóstico es diferenciar si se trata de una conjuntivitis u una obstrucción congénita del lagrimal, aunque también existen otras causas menos frecuentes que pueden en un principio aparecer con síntomas parecidos a los de la conjuntivitis, como serían entre otros traumatismos oculares durante el parto o la presencia de un cuerpo extraño en el ojo.

Para el diagnóstico se realizará un examen físico, valorando los diferentes síntomas (secreción acuosa o purulenta, edema en los párpados, conjuntiva enrojecida, presencia de úlceras, etc.) y si estos están presentes en uno o en ambos ojos.

En caso de sospechar conjuntivitis bacteriana se puede realizar un cultivo microbiológico, con el cual se puede ajustar el tratamiento antibiótico de forma más precisa.

Por lo general, no se necesitan imágenes ni otros estudios, pero se puede realizar una prueba de desaparición del colorante fluoresceína para descartar una obstrucción del conducto nasolagrimal.

Precauciones Necesarias para su Tratamiento:

En el manejo de la conjuntivitis neonatal es muy importante tener en cuenta lo siguiente:

  • Evite la contaminación cruzada: lavado frecuente de manos y utilizar guantes.
  • Irrigar el ojo con solución salina isotónica estéril.
  • Evite los parches en los ojos.
  • Evite la automedicación, si tiene sospechas de conjuntivitis neonatal consulte a su pediatra.
  • Administrar correctamente el tratamiento prescrito.

La conjuntivitis química generalmente se resuelve en 24 a 72 horas y puede aliviarse con lubricación y lágrimas artificiales.

La obstrucción del conducto lagrimal suele resolverse de forma espontánea

Otros Consejos y Recomendaciones

  • Hidratación: La hidratación es fundamental para que los mocos en bebés no se espesen. Si tu bebé es menor de seis meses, la lactancia materna o la leche de fórmula son su mejor fuente de hidratación. Mantener bien hidratado al bebé es fundamental. La hidratación adecuada ayuda a diluir la mucosidad, facilitando su eliminación.
  • Alimentación: Cuando los mocos se acumulan en la garganta de tu bebé, es probable que notes que tose más de lo habitual o que hace ruidos al respirar. Para quitar los mocos de la garganta del bebé, los métodos mencionados anteriormente, como el uso de solución salina, el humidificador y los baños de vapor, también son útiles.
  • Higiene y ambiente: El lavado frecuente de manos es fundamental. No expongas al niño a cambios bruscos de temperatura, pero tampoco lo tengas en ambientes cerrados todo el día. Ofrécele una dieta variada, rica en vitaminas A -presente en verduras-, C -en cítricos y hortalizas, cinc -en carnes y legumbres-, hierro -carnes, pescados, huevos y legumbres-.

Si bien la mayoría de los mocos en bebés se pueden manejar en casa, hay casos en los que es importante acudir al pediatra. Recuerda que aunque los mocos pueden ser molestos, en la mayoría de los casos son una respuesta natural del cuerpo del bebé para protegerse de infecciones.

La mayoría de los catarros se curan solos, sin medicinas, pasados unos días. Encima, al superarlos, las defensas del bebé se fortalecen.

Con estos métodos y consejos, podrás ayudar a tu bebé a respirar mejor y sentirse más cómodo.

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