La decisión de someterse a una cirugía de aumento de pecho es una elección personal con implicaciones importantes, sobre todo para las mujeres que desean o planean amamantar en el futuro. Una de las preguntas más frecuentes es si se puede dar pecho con implantes de forma segura.
¿Es posible amamantar con implantes?
¡Tranquila, mamá! Se puede dar pecho con implantes de forma segura. En el caso de un aumento de pecho, cuando te operas los senos puedes dar pecho después de entre 6 meses y 1 año.
Sois muchas las madres las que preguntáis si podéis dar el pecho a vuestros bebes a pesar de llevar prótesis mamarias. La respuesta es sí aunque las dificultades aumentarán ligeramente respecto a las madres que no se han operado.
Una mujer con prótesis no tiene, en teoría, ningún problema para amamantar a su bebé aunque no siempre es así - depende de la localización de las prótesis-. Si la prótesis se ha colocado por la areola hay más riesgo de que no se pueda dar de mamar ya que los conductos que conducen la leche se pueden ver lesionados.
Así con todo yo siempre animo a las madres a intentarlo; querer es poder. Y si finalmente tenemos que suplementar y ofrecer una lactancia mixta, bienvenida sea.
¿Existen riesgos para el bebé?
La lactancia materna con prótesis no pone en riesgo la salud de los bebés ya que la leche materna de la mujer con implantes mamarios no tiene silicona. De hecho, en la leche materna hay silicio, y la propia silicona es un derivado del silicio.
Las siliconas son productos cosméticos ampliamente utilizados y está claramente demostrado su inocuidad. No hay evidencia de toxicidad sobre los tejidos humanos. Los estudios que decían lo contrario en los años 90 donde se alertaba de posibles efectos adversos en los bebés amantados por estas mujeres fueron desmentidos en numerosos estudios posteriores y ahora no hay duda que la silicona no es peligrosa ni para las madres ni para sus hijos lactantes.
Las prótesis de silicona son seguras, incluso las mundialmente conocidas como PIP que suscitaron tanta polémica y obligaron a miles de mujeres de todo el mundo a hacer un recambio de las mismas. Por lo que las primeras informaciones que llegaron a todos los medios en las que se desaconsejaba a las mujeres portadoras de PIP no amamantar, posteriormente se demostró que carecían de validez científica. Por tanto ahora mismo se puede decir que las prótesis de silicona no conllevan riesgo ninguno para el lactante amamantado.
Es más, los niveles de silicona en sangre y en leche materna de madres con prótesis y de madres sin prótesis son muy similares, además curiosamente son 13 veces más bajos que los encontrados en la leche de vaca y 80 veces más bajos que en las fórmulas artificiales infantiles.
Actualmente, no existen pruebas de niveles elevados de silicona en la leche materna, o de cualquier otra sustancia que podría ser dañina al lactante. Tampoco existen diferencias entre madres lactantes con implantes y sin ellos de los niveles de silicio tanto en la leche como en la sangre.
No parece que existan pruebas de efectos sobre la salud de los lactantes amamantados por mujeres con implantes de silicona (enfermedades del tejido conjuntivo o autoinmunes), aunque se necesita investigación suplementaria para descartar por completo este riesgo.
En base a la bibliografía revisada, en su mayoría de estudios de casos-control y series de casos, extraemos como conclusiones que: no hay evidencia de efectos tóxicos en el lactante secundarios a que la madre lleve un implante mamario (salino o de silicona).
Añade el sumario que según el Comité de Fármacos de la Asociación Americana de Pediatría la información actualmente disponible no justifica la clasificación de los implantes de silicona como una contraindicación para la lactancia materna, sin embargo, la escasez de datos sobre su seguridad suscita algunas inquietudes.
Asi por ejemplo una de la preocupaciones ha sido la posibilidad de aumento de los niveles de silicio (componente de la silicona) en la leche materna y, en relación a este tema, el sumario expone los resultados de un estudio de casos-control(3) en el que se informó de que las madres lactantes con implantes tenían niveles de silicio en sangre y leche materna similares a los de las mujeres del grupo control (sin implantes).
Un manual para el consumidor de la Food and Drug Administration de 2004(7) en relación a los implantes mamarios menciona un informe del Institute of Medicine (IOM) of the National Academy of Sciences (Instituto de Medicina de la Academia Nacional de las Ciencias) que recoge que entre el 28-64% de los casos de mujeres que portaban implantes mamarios salinos o de silicona presentaron lactancia insuficiente (no tuvieron suficiente leche). El acceso periareolar fué el factor más asociado con lactancia insuficiente.
También comenta que el tener un implante también puede influir en la decisión de la mujer de intentar o no amamantar, principalmente si la mujer ha tenido una contractura capsular o está preocupada por problemas relacionados con el implante.
Por último, un estudio de casos-control recientemente publicado(8) comparó las respuestas a un cuestionario auto-administrado de mujeres que se habían sometido a aumento mamario con implantes de solución salina y posteriormente tuvieron un hijo (casos, n = 107) con las de mujeres de edad similar que tenían pechos hipoplásicos y tuvieron hijos antes de su consulta para una mamoplastia de aumento (controles, n = 105).Al analizar los resultados se observaron diferencias significativas (p <0,05) en el éxito la lactancia materna y la necesidad de complementar la alimentación entre ambos grupos. La lactancia materna tuvo éxito en el 88% de las mujeres del grupo control y en el 63% del grupo de estudio. La necesidad de complementar la lactancia materna se produjo en el 27% del grupo control, pero aumentó al 46% en el grupo de mujeres con prótesis.
Posibles dificultades en la lactancia
APILAM (la Asociación para la Promoción e Investigación científica y cultural de la Lactancia Materna) ha revisado recientemente la situación de las mamoplastias en aumento y señalan que existe un mayor riesgo de lactancia insuficiente y menor incidencia de lactancias maternas exclusivas. Explican detalladamente los posibles motivos de esta nueva evidencia:
- Debido a la intervención puede existir una pérdida de la sensibilidad y capacidad eréctil de la areola y el pezón e interrupción del reflejo neuro-endocrino por corte de las ramas nerviosas implicadas, según el tipo de cirugía realizada. Por todo ello la producción de leche puede ser menor.
- Puede existir dolor del pecho por presión del implante o por la contractura capsular
- Las mujeres que deciden aumentarse el pecho, en muchas ocasiones es porque puedan tener una auténtica hipoplasia mamaria (desarrollo incompleto del tejido mamario) y esto ya de por sí dificultará la lactancia.
Implantes mamarios y lactancia.
La colocación de un implante mamario puede interferir con la lactancia materna exclusiva, fundamentalmente si la prótesis mamaria se coloca vía periareolar.
Sería recomendable comunicar a toda mujer en edad fértil la posibilidad de que la cirugía de aumento de mama pueda afectar a su capacidad posterior para amamantar.
En un sumario de evidencia de Uptodate en relación a los efectos de la medicación durante la lactancia materna(1) se incluye un apartado que versa sobre los implantes mamarios de silicona y comenta que, si bien la colocación de estos implantes detrás del tejido mamario, por lo general, no interfiere con la capacidad de amamantar, se han observado problemas asociados al implante en mujeres en las que este fue colocado a través de una incisión periareolar (en una serie de casos el 28,6% de las mujeres que decidieron amamantar a sus hijos tras la colocación de un implante salino experimentaron dificultades relacionadas con la salida de la leche y reducción de la producción de leche(2)).
Existen pruebas limitadas de que una incisión periareolar para implantar la prótesis podría interferir con la lactancia natural.
Tratamientos estéticos post-lactancia
Después de la lactancia, muchas mujeres experimentan cambios en la forma y la firmeza de sus senos debido a la distensión de la piel y los tejidos. Es natural que luego de la lactancia, los senos pierdan volumen y adopten una apariencia diferente. Existen varios tratamientos estéticos y opciones quirúrgicas para restaurar el volumen y mejorar la apariencia del pecho vacío.
La mastopexia, también conocida como elevación de senos, es una opción popular para aquellas mujeres que desean restaurar la juventud y la firmeza de sus pechos después de haber tenido hijos.
Muchas mujeres consideran tratamientos láser para mejorar la apariencia de las cicatrices después de una mamoplastia de aumento. Este tipo de procedimientos pueden ser especialmente beneficiosos para aquellas que desean minimizar la visibilidad de las cicatrices en el área del pecho. Aunque algunos tratamientos láser y la lactancia sean compatibles, es esencial que sean realizados por profesionales capacitados que conozcan las consideraciones específicas de la lactancia y la seguridad del bebé.
Cuando una mujer decide/acepta un embarazo debe saber que en su cuerpo se producirán una serie de cambios que la afectaran. Estos cambios hormonales podrán afectar al pecho en mayor o menor medida. Dicho proceso se prolongará durante, y tras el embarazo, incluso aunque no se de lactancia natural.
Consulta con un especialista
El Dr. González Fontana es reconocido por su experiencia en cirugía estética de senos, incluyendo tanto el aumento de pecho como la mastopexia. Además, cuenta con un equipo profesional que comprende las necesidades específicas de las mujeres que planean o están en periodo de lactancia.
Si estás considerando una cirugía de senos o cualquier tratamiento estético relacionado, te recomendamos programar una consulta con el Dr. González Fontana.
