Padecer diabetes durante el embarazo es un trastorno muy habitual en las embarazadas. La diabetes gestacional (DG) es un trastorno metabólico caracterizado por hiperglucemia durante el embarazo, que suele desaparecer tras el parto. Afecta entre el 3% y el 9% de las gestantes a nivel mundial. En este artículo, vamos a hablar de las causas, los síntomas, el diagnóstico y la dieta que debes seguir si sufres diabetes gestacional.
Aunque es similar a otros tipos, la diabetes gestacional se debe a cambios hormonales propios del embarazo que disminuyen la capacidad del cuerpo para usar la insulina eficazmente. Es crucial que los profesionales de la salud estén bien informados sobre el manejo, donde la hidratación juega un papel importante, aunque a menudo subestimado. Este tipo de diabetes se desarrolla cuando el cuerpo no produce suficiente insulina durante el embarazo.
La insulina, producida por el páncreas, es esencial para controlar los niveles de azúcar en sangre, permitiendo que la glucosa entre en las células para ser utilizada como energía. Los cambios que se producen durante el embarazo en el cuerpo (aumento de peso y la producción de hormonas), influyen disminuyendo la capacidad del cuerpo para utilizar la insulina de manera eficaz, llevando a la resistencia a la insulina.
Esta condición mal controlada se vincula a resultados negativos en el embarazo, como el nacimiento de bebés prematuros, macrosomías, malformaciones congénitas, muerte fetal, problemas metabólicos en recién nacidos y otras complicaciones relacionadas. Su manejo adecuado es fundamental para evitar efectos negativos tanto para la madre como para el feto.
¿Qué es la Diabetes Gestacional?
El Dr. explica que "La diabetes es una enfermedad crónica en la que el paciente tiene un trastorno para el metabolismo de la glucosa. La diabetes es la enfermedad metabólica que, con más frecuencia, complica la gestación, y que tiene consecuencias tanto para la madre como para el feto. Las pacientes diabéticas que deciden quedarse embarazadas deben tener la enfermedad muy bien controlada, y esperar la recomendación de su médico endocrinólogo para buscar la gestación".
Causas de la Diabetes Gestacional
Las causas de la diabetes gestacional residen en los cambios hormonales ocasionados por el embarazo. A partir de la semana 12 de embarazo, aumenta el azúcar disponible en la sangre materna, con el fin de proporcionar al bebé la energía que necesita. El feto utiliza el azúcar de su madre porque no es capaz de generarlo por sí mismo. Mientras, las hormonas producidas por el organismo materno reducen la sensibilidad de las células y de los tejidos a la insulina. De todos modos, esto no significa que todas las embarazadas padezcan diabetes.
Síntomas de la Diabetes Gestacional
A menudo, los síntomas no son evidentes, y la mayoría de los casos se detectan durante las pruebas de detección rutinarias para medir los niveles de glucosa en sangre. Sin embargo, algunos síntomas pueden aparecer cuando los niveles de azúcar en la sangre son demasiado elevados (hiperglucemia), incluyendo:
- Aumento de la sed (polidipsia)
- Sequedad en la boca (xerostomía)
- Cansancio, fatiga
- Micción más frecuente de lo normal (poliuria)
- Visión borrosa
- Infecciones frecuentes, como las infecciones por hongos
- Vómitos o náuseas
Es importante como profesional de la salud, tener en cuenta que algunos de estos síntomas también son característicos del embarazo y no necesariamente se deban a la diabetes gestacional.
Riesgos de la Diabetes Gestacional
La diabetes gestacional puede tener riesgos para el bebé y para la mamá. El exceso de azúcar en la madre se acumula en forma de grasa subcutánea en el feto. Inmediatamente después del parto, el niño puede sufrir crisis hipoglucémicas, debido a un delicado mecanismo hormonal inducido, precisamente, por la diabetes materna. La diabetes en el embarazo puede dar origen también a otros inconvenientes importantes para la madre. Sin embargo, no hay que alarmarse.
Riesgos para el Bebé
Riesgos para la Madre
Diagnóstico de la Diabetes Gestacional
El diagnóstico de diabetes gestacional se basa en la detección de la hiperglucemia en la sangre de la futura mamá. Esta prueba se efectúa entre la semana 24 y 28 de embarazo, período en el que ya se pueden descubrir las primeras alteraciones en el metabolismo de la glucosa.
¿Cómo se detecta la diabetes gestacional?
El examen que se realiza es el test de O'Sullivan (o minicurva de sobrecarga). El test de O'Sullivan permite saber si la embarazada tiene unos niveles de glucosa adecuados. Suele realizarse alrededor de la semana 24 de embarazo, concretamente, entre la 24 y la 28, cuando los cambios hormonales más afectan al funcionamiento de la insulina.
También puede realizarse si existen antecedentes familiares de diabetes, si se ha tenido diabetes gestacional en un parto anterior, si la mujer tiene más de 35 años o sobrepeso antes del embarazo, o si en un parto anterior dio a luz un bebé de más de cuatro kilos.
El test consiste en medir el nivel de glucosa en sangre. Para realizar el Test de O’Sullivan no es necesario hacerlo en ayunas. Y es que la solución sienta mal a muchas embarazadas, provocando mareos o incluso vómitos, lo que haría que el test no sirviese. No obstante, en años anteriores, se solía hacer en ayunas, motivo por el cual, en algunos centros y hospitales, persisten protocolos que recomiendan el ayuno para efectuar la prueba.
Los niveles de glucosa en sangre, de las dos mediciones realizadas en el Test de O’Sullivan, deben ser menores a 140 mg/dl. Si los resultados son iguales o superiores, pueden indicar que la mujer tiene intolerancia a los hidratos de carbono, o diabetes gestacional.
Si los resultados obtenidos han igualado o superado los 140 mg/dl, sin alcanzar los 200 mg/dl, se debe realizar el Test de Tolerancia Oral a la Glucosa (TTOG). En el TTOG, se toman 100 gramos de glucosa y se realizan cuatro mediciones en intervalos de una hora. Si un valor supera el límite correspondiente, se repite la prueba tres semanas después. Si vuelve a superar el límite, se diagnostica intolerancia a la glucosa.
Cuando los valores se encuentran alterados (superiores a 95mg/dl de sangre en ayunas, y superiores a 140 mg/dl pasada una hora desde el momento en que se ha tomado la glucosa), se debe efectuar de nuevo una curva de sobrecarga. En este caso, las extracciones de sangre se realizarán en ayunas, y a los 60, 120 y 180 minutos después de haber tomado 100 gramos de glucosa, a través de una bebida azucarada.
Es recomendable que las mujeres con riesgo de padecer diabetes se realicen una curva completa ya en las primeras semanas. O bien, si la paciente se realiza una sobrecarga oral de glucosa de 100 g, y los resultados son compatibles con diabetes gestacional.
La sobrecarga oral de glucosa no se realiza a todas las gestantes, solo a un grupo de riesgo de padecer diabetes gestacional. La forma de seleccionar a este grupo de riesgo es mediante la realización del Test de O’sullivan, que consiste también en administrar una dosis vía oral de glucosa, pero de menor cantidad (50 g).
¿Cómo mantener la diabetes bajo control?
¿Cómo debe ser la alimentación ante un diagnóstico de diabetes gestacional?
El Dr. aconseja: "El tratamiento de la diabetes durante el embarazo va a depender de la severidad del cuadro, de tal forma que los casos más leves se van a controlar, simplemente, con una dieta adecuada, mientras que los casos más severos necesitarán la administración de insulina".
Cuando solo están alterados uno o dos de los valores de la curva completa, bastará con seguir una dieta. Las dietas indicadas para tratar la diabetes en el embarazo contienen menos calorías de las que se suelen permitir durante este período: entre 1.600 y 2.000 calorías diarias. Esto significa que, para empezar, se deben evitar los alimentos dulces durante el desayuno.
En la comida y en la cena, se puede comer de primer plato una ración pequeña (60 gramos en crudo), seguida de un segundo plato a base de pescado, carne o queso magro. Esto se debe acompañar de verduras crudas o cocidas en las que no abunden los azúcares simples (como el hinojo, el tomate, los calabacines, el brócoli o las espinacas).
Aquí tienes un modelo de menú semanal tipo, para que te sirva de ejemplo si te han detectado diabetes gestacional:
- Lentejas con verduritas y un filete de merluza a la plancha con aceite y limón.
- Una tortilla francesa de 2 huevos con ensalada de canónigos y rabanitos.
- Pollo al horno con poco aceite y sin piel, acompañado de brócoli salteado con ajo y perejil.
- Ensalada de tomate y una rodaja de salmón a la plancha con limón.
- Pasta integral con tomate y guisantes. Un filete de pechuga de pollo a la plancha.
- Sopa de fideos con verduras y pollo (desgrasada). 1 huevo cocido (picado en la sopa, por ejemplo).
- Sardinas a la plancha o al horno con ajo y perejil y alubias cocidas salteadas con muy poco aceite.
- Tostada de pan integral con pimientos y berenjena asados, y atún al natural. Unas fresas con una onza de chocolate negro.
- Arroz con pollo y verduras. Merluza a la plancha, al horno o en "papillote", con espárragos trigueros al horno.
- Medio aguacate, 2 rebanadas de pan integral con jamón cocido y queso cremoso desnatado.
- Bacalao al horno con puré de patata y calabacín. Una ensalada de brotes tiernos y semillas de calabaza.
- Verduritas al vapor y brocheta de pavo, tomatitos y cebolleta.
Principios a tener en cuenta en la dieta:
- No elimines por completo los carbohidratos complejos y los azúcares.
- Aumenta el consumo de fibras.
- Reduce la cantidad de calorías.
- Fracciona las comidas. Es mejor que no concentres los nutrientes sólo en el almuerzo y en la cena.
- Come a horarios regulares.
- Reduce la cantidad de grasas. Son los principios nutritivos que proporcionan más calorías.
- Limita el uso de ácidos grasos saturados y de colesterol.
Entonces, ¿de dónde deberían proceder los 300 gramos diarios de hidratos de carbono? Sobre todo, de cereales, frutas, leche y verduras, sin renunciar a una pequeña cantidad de dulces.
Aquí tienes un ejemplo de menú diario de 2.000 calorías, perfectamente adaptado a una mujer embarazada, que resulta equilibrado y rico en proteínas, fibras, calcio y hierro.
La Importancia de la Hidratación en el Embarazo con Diabetes Gestacional
Diversos estudios han explorado la relación entre hidratación y diabetes gestacional, con resultados que respaldan su importancia. En todos, se destaca que una correcta hidratación es un componente esencial que muchas veces pasa desapercibido en la práctica clínica, pero que tiene una influencia significativa en el control glucémico, el bienestar materno y fetal, y la prevención de complicaciones.
A continuación, se detallan los aspectos clave de cómo la hidratación se relaciona con el control glucémico en la diabetes gestacional:
- Regulación de la glucosa sanguínea: El agua es crucial para la eliminación de productos de desecho a través de los riñones, incluidos los desechos derivados de la glucosa no utilizada. Una correcta hidratación ayuda a mantener un volumen plasmático adecuado, lo que puede favorecer un mejor control de la glucosa sanguínea. Por el contrario, la deshidratación puede alterar la función renal y aumentar la concentración de glucosa en sangre, exacerbando la hiperglucemia en mujeres con diabetes gestacional.
- Prevención y manejo de la hiperglucemia: La deshidratación afecta negativamente la función de la insulina y aumenta la resistencia a la insulina, un fenómeno clave en la diabetes gestacional. Beber suficiente agua puede mejorar la sensibilidad a la insulina y ayudar a reducir los picos glucémicos después de las comidas. Además, se recomienda evitar el consumo de bebidas azucaradas, ya que pueden aumentar los niveles de azúcar en la sangre y actuar como diuréticos, incrementando la pérdida de agua.
- Reducción de complicaciones: En mujeres con diabetes gestacional, el riesgo de desarrollar preeclampsia, infecciones del tracto urinario y otros problemas renales es mayor. Mantener un buen estado de hidratación puede contribuir a la prevención de estas complicaciones, al mejorar la circulación sanguínea y reducir el riesgo de infecciones.
Las recomendaciones de hidratación para mujeres embarazadas con DG varían, pero en general se aconseja el consumo de entre 2 y 3 litros de agua al día (10-12 vasos). La gestante debe mantenerse hidratada durante las comidas, entre ellas y a lo largo del día. Es importante que los profesionales de la salud evalúen las necesidades de hidratación de cada gestante e individualicen las recomendaciones, teniendo en cuenta su estado de salud general, nivel de actividad física o cualquier síntoma de deshidratación (sequedad en la boca, mareos, fatiga y orina oscura).
El agua es la bebida de elección y la que deben recomendar consumir los profesionales de la salud. Existen otras fuentes de hidratación complementarias que pueden ser beneficiosas para las mujeres embarazadas como las frutas y verduras frescas (pepino, sandía y naranjas, lechuga, etc.), ya que tienen un alto contenido de agua y pueden contribuir a la ingesta total de líquidos (agua total). Las sopas y caldos también son opciones nutritivas que pueden ayudar a mantener la hidratación. Por otro lado, es importante tener en cuenta que algunas bebidas, como las que contienen azúcares añadidos (refrescos, bebidas deportivas, tés azucarados, zumos, etc.), pueden no ser las mejores opciones para la hidratación ya que pueden contribuir a un aumento de los niveles de glucosa en sangre.
Recomendaciones Prácticas para Profesionales de la Salud
Como hemos revisado, la hidratación adecuada es un componente esencial en el manejo de la diabetes gestacional. Los profesionales de la salud deben enfatizar la importancia del consumo de agua como parte de un plan de tratamiento utilizando estrategias como:
- Promover la hidratación adecuada: Los profesionales de la salud deben fomentar la hidratación constante a lo largo del día, enfatizando la importancia de consumir agua como la principal fuente de líquidos. También es importante que se informe sobre la evitación de bebidas azucaradas y refrescos, que pueden elevar la glucosa en sangre.
- Monitorear el control glucémico: La hidratación influye en los niveles de glucosa, por lo que es esencial monitorear regularmente los niveles de glucosa en mujeres embarazadas con diabetes gestacional, especialmente en días calurosos o cuando se presenten signos de deshidratación.
- Trabajo interdisciplinario: La colaboración entre profesionales de la salud de diversos ámbitos es fundamental para asegurar que la paciente reciba un enfoque integral en el manejo de la diabetes gestacional.
La hidratación es una intervención simple, rentable y efectiva.
¿Se debe comer sandía en el embarazo?
Durante el embarazo el cuerpo se ve sometido a muchos cambios. Los requerimientos de ciertos nutrientes aumentan y hay que tener cuidado con la inclusión de algunos alimentos en la dieta, ya que podrían resultar nocivos para el bebé. Pero este no es el caso de la sandía. Esta fruta se considera beneficiosa en casi cualquier circunstancia, por el hecho de que concentra en su interior grandes cantidades de líquidos y antioxidantes.
De hecho, muchos de los elementos que se encuentran dentro de la sandía contribuyen a mejorar el desarrollo del feto o el estado de salud de la madre. Hierro: se ha demostrado que es determinante para asegurar un buen aporte de oxígeno a los tejidos y para prevenir la anemia. Ácido fólico: Los requerimientos de este nutriente se encuentran incrementados durante el periodo de gestación. De hecho, si no se cubren, aumenta el riesgo de que el bebé desarrolle problemas relacionados con el sistema nervioso central.
Otro de los puntos clave a tener en cuenta durante la gestación es la necesidad de mantener el equilibrio hídrico. Para ello, la sandía también puede ayudar, ya que es una de las frutas que más cantidad de líquido tiene en su interior. Por este motivo, resulta muy adecuada su introducción en la dieta durante los periodos calurosos.
Es importante destacar que la deshidratación podría poner en riesgo la vida del feto, así como la salud de la madre. Por ello, no solo habrá que maximizar la ingesta de líquidos por medio de las bebidas, sino que convendrá incluir en la pauta alimentos con un contenido significativo de los mismos. El objetivo es siempre compensar las pérdidas que se experimentan a través de la orina y del sudor.
¿Qué pasa si se come mucha sandía en el embarazo?
Como casi siempre, la virtud reside en el término medio. Comer sandía en el embarazo es positivo, pero ingerir una cantidad excesiva de la misma podría afectar negativamente a la salud metabólica, sobre todo si se ha desarrollado diabetes gestacional. Se trata de un alimento que cuenta con azúcares simples en su interior, por lo que su presencia en la dieta ha de ser moderada.
Es cierto que la sandía aporta fibra y que modula la absorción de los carbohidratos de cadena corta, pero aun así esto puede no ser suficiente. Lo mejor es combinar esta fruta con otras como la manzana o la pera, que tienen un índice glucémico más bajo.
Según lo que hemos comentado, resulta positiva la inclusión de la sandía en la dieta durante el embarazo. Pero hay que tener en cuenta que siempre se debe ingerir en cantidades moderadas. Esta fruta contribuye a mejorar el estado de hidratación y cuenta con antioxidantes y con vitaminas en su interior.
Ahora bien, recuerda que una de las claves de la dieta saludable es la variedad. En este sentido, es determinante incluir un amplio espectro de frutas en la pauta para conseguir un aporte de micronutrientes óptimo.
| Alimento | Índice Glucémico (IG) |
|---|---|
| Sandía | 76 |
| Mango | 51 |
| Manzana | 36 |
| Pera | 38 |
| Pasta (al dente) | 42 |
| Pan blanco | 75 |
