Rubéola y Embarazo: Riesgos y Medidas Preventivas

Infecciones como la rubéola causan pavor entre las embarazadas. El miedo a padecerlas durante la gestación hace que pregunten con frecuencia a su médico o ginecólogo sobre estas cuestiones.

La rubéola es una enfermedad vírica contagiosa que afecta tanto a niños como a adultos y que suele presentarse con erupciones en la piel, náuseas, conjuntivitis y fiebre (aunque no muy alta). Los adultos también pueden mostrar entre sus síntomas, dolor en las articulaciones y artritis. Aunque para niños y adultos no es una enfermedad grave, las personas embarazadas le tienen mucho miedo.

En este artículo, desde Aegon, vamos a hablar de forma clara y completa sobre qué es la rubéola, cuáles son sus síntomas, cómo se transmite y qué papel juega la vacuna en su prevención.

¿Qué es la Rubéola?

Cuando se habla de enfermedades infecciosas infantiles, la rubéola suele mencionarse junto a otras como el sarampión o la varicela. Sin embargo, aunque comparten algunas similitudes, es importante entender qué es la rubéola y por qué merece una atención especial. La rubéola es una enfermedad contagiosa causada por un virus que afecta principalmente a niños y adultos jóvenes no vacunados. En la mayoría de los casos tiene una evolución leve, pero puede generar complicaciones graves si se contrae durante el embarazo. Por este motivo, su prevención ha sido una prioridad en los programas de salud pública de muchos países.

Causas y Virus Responsable

La rubéola está causada por el rubéola virus, un virus de ARN perteneciente a la familia Matonaviridae. Este virus se transmite de persona a persona y, una vez que entra en el organismo, se multiplica inicialmente en las vías respiratorias para luego diseminarse por el cuerpo a través de la sangre. Tras la infección, el sistema inmunitario reacciona produciendo anticuerpos que suelen conferir inmunidad de por vida. Esto significa que, en la mayoría de los casos, una persona solo puede padecer la rubéola una vez. Sin embargo, en ausencia de vacunación, el virus puede circular fácilmente en comunidades con baja cobertura inmunitaria.

Diferencias entre Rubéola y Sarampión

Una de las dudas más frecuentes es si se trata de lo mismo hablar de rubeola o sarampión. Aunque ambas enfermedades presentan erupciones cutáneas y son de origen vírico, no son iguales. El sarampión suele ser más grave, con fiebre alta, tos intensa, conjuntivitis y un exantema más extenso. Además, el virus del sarampión es mucho más contagioso. En cambio, la rubéola suele cursar con fiebre leve o incluso sin fiebre, y sus síntomas son generalmente más suaves. No obstante, la rubéola tiene un riesgo particular en mujeres embarazadas, algo que no ocurre de la misma forma con el sarampión.

Síntomas de la Rubéola

Los síntomas de la rubéola pueden variar según la edad y el estado inmunitario de la persona infectada. En algunos casos, la infección puede pasar prácticamente desapercibida, lo que facilita su transmisión sin que el afectado sea consciente.

Síntomas en Niños

En los niños, la rubéola suele aparecer de forma leve. El signo más característico es una erupción rosada o rojiza que comienza en la cara y se extiende progresivamente al resto del cuerpo. Esta erupción suele durar entre uno y tres días. Otros síntomas frecuentes incluyen fiebre baja, inflamación de los ganglios linfáticos, especialmente detrás de las orejas y en el cuello, malestar general y, en ocasiones, dolor de garganta. Muchos niños continúan activos y no presentan un deterioro importante de su estado general, lo que hace que la enfermedad pase desapercibida en algunos casos. La rubéola se considera una de las enfermedades comunes en la infancia, junto a otras infecciones víricas que suelen resolverse sin complicaciones.

Síntomas en Adultos

La rubéola en adultos puede ser más molesta que en los niños, aunque sigue siendo generalmente benigna. Además de la erupción cutánea, los adultos suelen experimentar fiebre moderada, dolor de cabeza, cansancio intenso y dolor articular, especialmente en mujeres. Las articulaciones de las manos, muñecas y rodillas pueden verse afectadas, provocando molestias que en algunos casos duran varias semanas. También suelen inflamarse los ganglios linfáticos. Aun así, la mayoría de los adultos se recupera por completo sin secuelas permanentes.

¿Cómo se Transmite la Rubéola?

La rubéola se transmite principalmente a través de las secreciones respiratorias, como las gotas que se expulsan al toser, estornudar o hablar. El contagio suele producirse por contacto cercano con una persona infectada. Una característica importante de esta enfermedad es que la persona puede ser contagiosa desde varios días antes de que aparezca la erupción hasta aproximadamente una semana después. Esto dificulta el control de brotes, ya que el virus puede propagarse antes de que se identifique claramente el caso. El periodo de incubación de la rubéola suele oscilar entre 14 y 21 días. Durante este tiempo, la persona no presenta síntomas, pero el virus ya está replicándose en el organismo. En comunidades con baja cobertura de vacuna de la rubéola, el riesgo de transmisión aumenta considerablemente.

Rubéola durante el Embarazo

La rubéola en el embarazo es uno de los aspectos más delicados de esta enfermedad. Si una mujer embarazada contrae la rubéola, especialmente durante el primer trimestre, existe un alto riesgo de que el virus afecte al feto. La infección puede dar lugar al llamado síndrome de rubéola congénita, que incluye malformaciones graves como sordera, cataratas, cardiopatías congénitas y retraso en el desarrollo. En algunos casos, también puede provocar aborto espontáneo o muerte fetal. Por este motivo, es fundamental que las mujeres en edad fértil conozcan su estado inmunitario frente a la rubéola. En muchos países, se realizan controles previos o durante el embarazo para comprobar la presencia de anticuerpos y, si es necesario, recomendar la vacunación antes de la concepción.

Las personas embarazadas que contraen la rubeola durante las primeras etapas del embarazo tienen un 90% de posibilidades de transmitirle el virus al feto. Si el virus no causa la muerte del feto, lo más probable es que el bebé nazca con síndrome de rubeola congénita.

El riesgo de desarrollar defectos congénitos (al nacer) suele limitarse a las infecciones adquiridas en las primeras 16 semanas del embarazo. En general la inmunidad de la madre (por haberse vacunado o por haber pasado la enfermedad) protege frente a la rubéola. Las embarazadas transmiten la infección al feto por la sangre a través de la placenta.

Tanto el riesgo como el tipo de defecto producido por la infección dependen de la edad gestacional en el momento de la infección. La hipoacusia es la manifestación más común, y frecuentemente la única, de la rubeola congénita. El SRC puede presentarse con defectos oftálmicos, cardíacos y craneofaciales o con manifestaciones transitorias como trombocitopenia y púrpura, meningoencefalitis, hepato-esplenomegalia, hepatitis y radio-transparencias en huesos largos.

Un caso compatible con SRC presenta al menos dos signos del grupo A (sordera, cardiopatía congénita, cataratas, glaucoma congénito, o retinopatía pigmentaria), o al menos un signo del grupo A y un signo del grupo B (púrpura, esplenomegalia, microcefalia, retraso del desarrollo, meningoencefalitis, osteopatías radiotransparentes o ictericia que comience en las primeras 24 horas de vida). Un resultado positivo de laboratorio confirma el caso aunque no cumpla criterio clínico.

Tabla 2. Síndrome de rubéola congénita. Manifestaciones clínicas de los casos notificados.
Manifestación Clínica Número de Casos Porcentaje (%)
Enfermedad cardíaca congénita 12 57.1
Deterioro auditivo 9 42.8
Cataratas 7 33.3

La ecografía no es el método ideal de diagnóstico debido a la naturaleza de las malformaciones de la rubéola congénita. El diagnóstico de la infección materna se realiza mediante un análisis de sangre.

Si no estás vacunada y ya te has quedado embarazada, las posibilidades de contagiarse son muy bajas, porque la vacunación está muy extendida. El síndrome de rubéola congénita es muy poco común. Para que te hagas una idea, en todo Estados Unidos se diagnosticaron solo 15 casos de bebes con este síndrome entre 2005 y 2018.

Desde 2003 se han notificado a la RENAVE ocho casos de rubeola en gestantes: seis asociados a brotes y dos importados. En siete casos la gestación acabó con aborto terapéutico y un caso de infección por rubeola en el tercer trimestre evolucionó favorablemente para la madre y el feto.

Dr. Pasqualini: ¿Qué sucede con la rubéola en el embarazo?

Vacuna contra la Rubéola

La vacuna de la rubéola es la herramienta más eficaz para prevenir la enfermedad y sus complicaciones. Generalmente se administra como parte de otras vacunas, como la vacuna triple vírica, que también protege contra el sarampión y las paperas. Esta vacuna ha demostrado ser segura y altamente eficaz, proporcionando una inmunidad duradera en la mayoría de las personas vacunadas. Gracias a los programas de vacunación sistemática, la rubéola ha sido prácticamente eliminada en muchos países, reduciendo drásticamente los casos de rubéola congénita.

La vacunación suele realizarse en la infancia, con una o dos dosis según el calendario vacunal de cada país. En adultos que no han sido vacunados o que no han pasado la enfermedad, también se recomienda la inmunización, especialmente en mujeres que planean un embarazo.

La vacuna contra la rubeola contiene el virus vivo atenuado, por lo tanto, no puedes vacunarte durante el embarazo. Por desgracia, no existe un tratamiento específico para la rubeola en el embarazo. Si estás planeando quedarte embarazada, comprueba tu carta de vacunación y pregunta a tu médico por la vacunación de la triple vírica. No debes buscar el embarazo al menos durante las cuatro semanas posteriores a la vacunación, pero después podrás quedarte tranquila de que tu bebé está protegido frente a esta enfermedad.

Vacuna triple vírica, protege frente a sarampión, rubéola y paperas; es una vacuna segura y eficaz. Todos los niños deben recibir la primera dosis entre los 12 y los 15 meses de edad y la segunda entre los 3 y los 4 años. Los adultos no vacunados contra la rubéola deberían recibir una dosis por lo menos. Esto resulta especialmente importante en mujeres que planeen quedarse embarazadas; la vacuna disminuye el riesgo de que una mujer embarazada contraiga la rubéola. Cuando la mujer que planee quedar embarazada no está segura de si fue vacunada o no, debe hacerse un análisis de sangre para saberlo con seguridad. Tras la vacunación se debe esperar durante 4 semanas para intentar el embarazo.

Los programas de vacunación después del parto han disminuido de forma significativa la rubéola en mujeres no vacunadas anteriormente.

En España los primeros esfuerzos por prevenir la rubeola congénita datan de 1978, con el programa de vacunación escolar de las adolescentes a los 11 años. Poco después, en 1981, se introdujo la vacuna TV en calendario infantil; en 1996 se incorporó oficialmente la segunda dosis, que reemplazaba la vacunación antirrubeólica de las adolescentes, si bien esta dosis se había empezado a administrar en 1988 y ya se aplicaba en todas las comunidades autónomas desde 1994.

En 2012 se adelantó la edad de administración de la primera dosis de TV a los 12 meses, estableciéndose la pauta actual de 12 meses (primera dosis) y 3-4 años (segunda dosis).

La vacunación universal en la infancia es la estrategia más eficiente para prevenir la rubeola.

Lo más eficiente para mantener la eliminación de la rubeola y del SRC es mantener altas coberturas de vacunación infantil con dos dosis de vacuna TV. El cribado de rubeola en gestantes y la vacunación pos-parto de las mujeres susceptibles funciona como herramienta adicional fortaleciendo la inmunidad de las futuras madres y previniendo la rubeola congénita.

Publicaciones populares: