Rosa Belmonte: Una Mirada Profunda a la Vida y Obra de una Columnista Singular

Rosa Belmonte, una de las voces imprescindibles de 'ABC' y de los diarios regionales de Vocento, ha cautivado a lectores con su estilo único y sin prejuicios. Pero, ¿quién es realmente Rosa Belmonte? Este artículo se sumerge en su vida, desde sus humildes comienzos en Murcia hasta convertirse en una columnista influyente en España.

Torre Vocento en Madrid, sede del grupo de comunicación Vocento.

De la Abogacía al Periodismo: Un Camino Inesperado

Originalmente abogada, Belmonte encontró su vocación en el periodismo a mediados de los 90, cuando comenzó a escribir en 'La Verdad'. Algunos la calificarían de periodista, pero ella nunca estudió tal cosa. Hoy, además de su trabajo en 'ABC', colabora en 'La Cultureta' de Onda Cero, analiza las revistas del corazón y charla con Garci sobre Cultura en 'Classics' (Trece TV).

Belmonte no se considera periodista. "Eso que quede claro", rotunda. "Yo veo y cuento. Y, sobre todo, escribo en los periódicos, esa es mi profesión".

Infancia y Juventud: Marcada por la Sencillez y la Determinación

La infancia de Belmonte fue en la huerta murciana, marcada por la separación de sus padres y su educación en un internado. Sus padres se separaron con una Rosa muy chica: «No los recuerdo viviendo juntos. Cada uno tenía su trabajo, él vivía en Alicante y ella en Murcia». Con la madre se quedaron las dos hermanas Belmonte, a las que separan 17 meses de edad. Y las tres iban bastante a Alicante. «Mi madre era una mujer separada, lo que a mí me parecía muy guay».

Belmonte recuerda cuando su madre aceptó ese trabajo de repartidora de Donuts porque venían mal dadas en la confección de ropa. En uno de esos momentos de grandísima crisis en los que no se vendía ropa, vio un anuncio en el periódico en el que se buscaba persona con furgoneta. Se presentó y era para ser repartidora de Donuts, de Panrico. Y lo fue durante un tiempo. Tenía una ruta larguísima que llegaba a algún pueblo de Granada. También iba al camping nudista de Vera, con todo el mundo en pelotas a su alrededor.

«Fue una infancia... no te voy a decir pobre y dickensiana, pero desde luego no con muchas ventajas. Con estas cosas que te avergüenzan cuando eres pequeño, como cuando te preguntan: «¿Tú dónde veraneas?». Pues en el Tai Otoshi, que era un club deportivo en el que me pasaba esos meses jugando al tenis, bañándome... El conserje del club era amigo de mi madre y allí me iba todas las tardes con él en su 1.500. Tengo la idea de que ser pobre en España es mejor que ser pobre en otro sitio, porque vives como si no lo fueras».

En el libro, Belmonte dice que estudió Derecho por no "prolongar la adolescencia". No estudió Periodismo porque en Murcia en aquella época no había.

El Internado: Una Experiencia Inolvidable

Al toque recuerda el colegio, pero "eso es una tontería". Estuvo interna en el centro de Murcia, de lunes a viernes: "Horrible. No era Torres de Malory precisamente". Estuvo interna en el centro de Murcia, de lunes a viernes: "Horrible. No era Torres de Malory precisamente". [La sonrisa sigue ahí, eh].

¿Era un colegio de monjas?

Sí, sí, de monjas muy monjas. Luego se relajó un poco, pero al principio Una cosa que no se relajó nunca era misa a las 7.30 de la mañana en la capilla y a las 19.30 el rosario.

No estudió Periodismo porque en Murcia en aquella época no había. Landaluce tampoco. "Y es una pena, porque un periódico bien hecho es la mejor puerta para conocer los diferentes mundos que hay. Buena parte de lo importante que aprendes en la vida lo lees en los periódicos", dice Emilia.

Su Visión del Mundo y la Sociedad

Belmonte no se toma nada demasiado en serio. En sus columnas, aborda temas diversos, desde la política hasta los realities, sin prejuicios. Escribe viendo la televisión, con Ana Rosa, Servir y proteger o Sálvame de fondo. Es lo que decía Pla de cosas mixtas, es ver cosas y contarlas, qué más da qué sea. Tú puedes contar cualquier cosa.

Cuando uno escribe opinión a diario, es inevitable (y más en estos tiempos) ofender a alguien. "¿Y no será que falta mucho sentido del humor?" "Sobre todo falta comprensión lectora", se ríe. "A veces sí, ¿eh? A veces escribes con toda la intención del mundo, yo no me escondo, soy faltona muchas veces, llamo mamarracho a quien me parece, pero vivimos en la era del 'snowflakes', de los 'ofendidos'".

Además, Rosa Belmonte rompía ella sola toda la estadística, "la persona que más columnas escribe en España es una mujer, Rosa Belmonte, creo que me salieron trece columnas a la semana, fijas y sin que se haya muerto nadie, ¿cómo va a tener tiempo de escribir un libro?".

Feminismo a su Manera

Aunque no se considera una feminista militante, Belmonte reconoce la importancia del feminismo en su vida. Todas las vidas. "Ninguna mujer que tenga un dedo de frente puede decir que no es feminista", reivindica Landaluce, "otra cosa es el feminismo identitario de Irene Montero", matiza Belmonte.

"Si no llega a ser por el feminismo, yo estaría casada con un señor de Jerez con pantalón rojo, zapatos de ante y muchos hijos".

Influencias y Gustos Personales

Lo que sí es Belmonte es muy de coplas y boleros. Y Mari Trini. Y Cecilia... Y la ópera y la zarzuela. El huésped del sevillano o La rosa del azafrán se escuchaban de pequeña en su casa. «La película Volver», evoca, con La rosa del azafrán, «es como una magdalena proustiana». Adora comer. Alguna vez fumó... «Sí, sí, tabaco. Bueno, algún canuto ha caído, pero siempre compartido, siempre en casa de un amigo. Con los canutos me pasa como con los perros y con los barcos: prefiero los de los amigos».

¿Necesita más glamur la democracia? — Martín Bianchi Tasso y Rosa Belmonte

Y tiene pasión desmedida por el arte. «He llegado a ir al Prado a ver solo Las Meninas», dice: entrar, estar un rato y pa casa. El día hecho. Cuenta que tiene carencias artísticas, pero... Pero también viaja. ¿A dónde? «A esos sitios a los que de pequeña quieres ir. Nueva York, las cataratas del Niágara, el Cañón del Colorado, la Muralla China, Machu Pichu, el Taj Majal, Las Vegas, Egipto

Prefiere escribir a ejercer de abogada. Y también escribir antes que reportar el estado de las lechugas baby. Este trabajo, por cierto, duró sólo tres meses, aunque le parecieron tres años.

Anécdotas y Confesiones

Rosa Belmonte no tiene de momento camping gas ni ha almacenado nada, "si acaso alguna vela". "Lo único que me preocupa de eso es cómo demonios voy a enviar mis artículos".

En cuanto a la maternidad, Belmonte es clara: Ni he tenido intención. Tampoco planteamientos tipo «yo decidí no tener hijos». A mí me sorprendía cuando de mayor Maruja Asquerino decía que se había arrepentido de no tener hijos, para que la cuidaran. Me daría vergüenza decir eso. Yo sé que voy a morir mal y no va a haber quien me cuide, pero no voy a tener hijos, que además son carísimos.

Sobre el suicidio, Belmonte confiesa: Como en cualquier otra cosa. Además, es una idea muy estimulante, porque mientras sea una persona capaz y no Ramón Sampedro, siempre lo puedo dejar para mañana. No poder hacerlo por tu propia mano sí que es una tragedia.

Colaboración con Emilia Landaluce

Emilia Landaluce y Rosa Belmonte han reunido en un libro una sucesión de vivencias reales evocadoras, autoparódicas, frívolas (como solo puede serlo una niña atracándose de foie) o dickensianas que son capaces de entretener transportando al lector a mundos paralelos donde "siempre triunfan el humor y el capitalismo".

Aunque han ido de la mano en la elaboración del libro, Emilia reconoce que Rosa le ha censurado algún episodio demasiado escatológico. "Había más caca de lo razonable", se ríe Belmonte (se ríe mucho, siempre).

Landaluce no se cansa de glosar la figura de Belmonte, como si hiciera falta. "Me acuerdo que me invitaron a un congreso en el que manejaban un estudio que decía que solo el 10% de las columnistas eran mujeres. A mí no me salían las cuentas, y resultó que se habían olvidado de Vocento".


Aspecto Detalle
Profesión Columnista en ABC y diarios de Vocento
Formación Abogada
Influencias Coplas, boleros, ópera, zarzuela, arte
Colaboraciones Emilia Landaluce, La Cultureta, Classics
Visión Sin prejuicios, humorística, crítica

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