Filicidio: Causas y Factores Detrás de Madres que Matan a sus Hijos

El filicidio, el acto de un padre o madre que mata a su propio hijo, es uno de los crímenes más perturbadores y difíciles de comprender. Este artículo profundiza en las causas y factores que pueden llevar a una madre a cometer tal acto, examinando tanto los aspectos psicológicos como sociales.

Una imagen de madre e hijo.

La Tragedia del Filicidio Materno

No son frecuentes los crímenes como el de Carol Coronado, pero este tampoco se trata de un caso aislado. Según un estudio reciente de la Universidad de Brown, ha habido una media de doscientos casos de filicidios maternos (madres que matan a sus hijos) en los Estados Unidos al año entre 1976 y 2007. En España se han cometido 18 filicidios en lo que va de año, pero no hay rastro oficial porque el Gobierno sólo contabiliza siete.

Este tipo de casos provocan una reacción muy intensa por parte de la sociedad. Se consideran no solo un agravio contra la justicia, sino también contra la propia naturaleza. “Cuando pensamos en el amor de una madre por su hijo creemos que es algo sagrado y que lo va a proteger siempre, independientemente de los peligros a los que se exponga”, apunta Michelle Oberman, profesora de la facultad de Derecho de la Universidad de Santa Clara y coautora del libro When Mothers Kill (“Cuando las madres matan”). “El filicidio materno es muy impactante para todos. Todas esas personas están traicionando su rol como madre”.

La "víctima infantil", obra de Edvard Munch (1899).

Factores Psicológicos y Sociales

Problemas Mentales y Psicosis Posparto

Un análisis de la Universidad Case de la Reserva Occidental descubrió que predominan los problemas mentales entre las mujeres que están o bien encarceladas por un filicidio maternal o bien hospitalizadas por haber sido absueltas de sus cargos debido a su demencia. Sin embargo, los problemas mentales no son más que el principio. Las expectativas sociales de que la maternidad debería traer alegría y “naturalidad” pueden hacer que haya madres primerizas -a las que les da vergüenza pedir ayuda o les da miedo meterse en problemas- que luchen contra sus problemas mentales, como Carol Coronado, y no los dejen sin tratar.

La psicosis posparto es solo la punta de un iceberg que comienza con los cambios de humor y la depresión posparto, que se estima que afecta a más de una de cada diez mujeres y cuyos síntomas son los sentimientos de tristeza y culpa, entre otros. La psicosis posparto es menos común, ya que afecta a solo una, dos o tres mujeres de cada mil, según un análisis de 2017, pero también es más grave, ya que sus síntomas son los pensamientos desorganizados, las conductas erráticas y las ideas perturbadoras.

En 2014, Sepah, que actualmente es profesora clínica auxiliar de Psiquiatría en la facultad de Medicina de la Universidad del Sur de California y médica especialista en hospitales presbiterianos, diagnosticó psicosis a Carol Coronado, quien admitió “haber tenido pensamientos perversos y siniestros” el día de los asesinatos, pero sin poder recordar el proceso que la llevó a hacerlo y mucho menos el propio hecho.

Del 16 al 29 por ciento de los filicidios maternos acaban con el suicidio de la madre, mientras que muchos otros, como el de Carol Coronado, terminan con un intento de suicidio, según un estudio de la Universidad Case de la Reserva Occidental.

Motivaciones Altruistas y Psicosis Aguda

A diferencia de aquellos en los que existen maltratos, como el abandono, estos casos suelen tener un motivo “altruista”. “En vez de dejar que sus hijos crezcan sin madre en un mundo tan cruel o se enfrenten a lo que cree que es un destino peor que la muerte, la madre piensa que está actuando por su bien”, comenta Philip Resnick, unos de los investigadores y coautores del estudio sobre el filicidio. “Cree que matar a sus hijos los protegerá de abusos sexuales, secuestros y otros peligros”.

Resnick añade que la psicosis aguda puede incitar a las madres a matar sin ningún motivo comprensible.

Depresión Posparto y Factores de Riesgo

Sepah confirma que Coronado también sufría una depresión posparto grave que iba empeorando con cada embarazo posterior, lo que incrementa el riesgo de psicosis. “La depresión echa más leña al fuego”, asegura.

Muchas de las madres del estudio de Oberman experimentaron problemas mentales después del parto provocados por la soledad, ya que pasaban muchísimas horas al día a solas con sus hijos. Sepah declaró que tener un historial traumático también puede incrementar el riesgo de psicosis. De hecho, Carol Coronado había sufrido abusos sexuales a punta de pistola con cinco años y fue violada por una banda de adolescentes, según el testimonio de Diana Lynn Barnes, psicóloga especialista en familias y matrimonios.

Sepah puntualiza que la falta de sueño también fue un factor de riesgo, puesto que nadie había estado ayudando a Carol Coronado a cuidar a sus hijos por las noches. Su marido dijo en los tribunales que una de las causas del crimen fue “no haber dormido durante varios días seguidos”, comenta.

El Papel de la Sociedad y la Atención Médica

A pesar de que las familias de clase baja, como la de los Coronado, suelen luchar para poder tener acceso a los servicios de salud mental, el condado de Los Ángeles lo ofrece de manera gratuita a los residentes que no lo pueden conseguir por otros medios. El problema es, según ella, que la comunidad médica necesita informar mejor a la ciudadanía acerca de cómo detectar cambios anormales en las madres primerizas para poder prevenir ciertos problemas. Además, la psicosis posparto responde a la medicación.

“Sin embargo, es posible que a las madres primerizas les dé vergüenza compartir su lucha con los problemas mentales, ya que desde fuera se ve todo de color de rosa, por lo que pueden pensar, ¿Y entonces qué me pasa?”, recalca Sepah. “Se supone que debería estar en la gloria”.

Los médicos suelen hacerse eco de esa expectativa cultural, ya que no dudan en felicitar a los pacientes. “No siempre damos a la mujer la oportunidad de que nos comunique que no duerme bien, que necesita ayuda, que está triste o que tiene pensamientos perversos. No estamos pendientes de eso porque hemos convertido la maternidad de manera ficticia en la experiencia más maravillosa del mundo.

“Carol Coronado se esforzó por mantener una actitud positiva para ser ‘el pilar’ de su familia, lo que pudo dificultar la tarea de identificar los síntomas peligrosos”, indica Sepah. “Hizo todo lo que pudo por no caer en la depresión.

Hasta las generaciones más recientes, los vecinos, amigos y familiares de una madre primeriza le echaban una mano con el niño, lo que le permitía tener ratos libres en los que poder echarse una siesta o darse un baño. Para Oberman, “ese modelo ya no existe, pero todavía no hemos eliminado del todo la imagen simbólica de la madre dulce”. Esperamos que las madres mantengan la calma al nivel de una superheroína mientras cuidan sin ayuda externa al recién nacido y sin tiempo para descansar.

Además, según Oberman, nuestro sistema capitalista, para el que tener hijos es una decisión privada cuyas consecuencias son individuales, no se construyó para satisfacer los intereses de las madres primerizas y los bebés. Sabiendo que el cuidado de los hijos ya no supone un esfuerzo colectivo, la única alternativa posible es recurrir a profesionales, siempre y cuando se lo puedan permitir.

Otras Causas y Factores

La investigación de Resnick ha identificado más razones por las que existen estos filicidios, entre las que se incluyen ver al hijo como un estorbo y matarlo accidentalmente debido a maltratos como el abuso o el abandono. Incluso esto se explica con problemas del sistema más complejos.

No es muy frecuente que uno de los padres mate a sus hijos como venganza contra su cónyuge.

“Lo que le pasó a Carol es una representación de nuestra visión cultural de lo que debería ser la maternidad”, sostiene Sepah. “En esencia, todos somos responsables de lo que pasó, incluso aquellos que no estábamos allí y no conocíamos a Carol.

Filicidio y Violencia de Género

La violencia de género es la mayor lacra de las sociedades democráticas. Las múltiples violencias que se ejercen contra las mujeres son visibles, pero la tolerancia social impide ponerles freno: prostitución, trata, acoso sexual y por razón de sexo, maternidad subrogada, brecha salarial, agresión sexual fuera y dentro de las relaciones de pareja, golpes, destrucción moral, humillaciones, torturas…. todo en un marco de violencia simbólica que permite su legitimación.

La violencia vicaria es la más cruel y despiadada porque causa un daño irreparable y destruye a la mujer. El objetivo de esta violencia es el control sobre la mujer. La violencia vicaria es aquella que tiene como objetivo dañar a la mujer a través de sus seres queridos y especialmente de sus hijas e hijos. El padre ejerce una violencia extrema contra sus criaturas, llegando incluso a causarles la muerte y utilizando recursos de particular crueldad para la eliminación de los cadáveres en muchas ocasiones. El ánimo de causar daño a su pareja o expareja a toda costa supera cualquier afecto que pueda sentir por ellas/os.

El asesinato de las hijas o hijos es la parte más visible de esta forma de violencia extrema que destruye a la mujer para siempre; pero es habitual la manipulación de hijas o hijos para que se pongan en contra de la madre o incluso la agredan. Esas hijas e hijos sufren un daño irreparable y son también víctimas de violencia de género.

La violencia vicaria cuenta con la complicidad de una sociedad que cuestiona permanentemente a las mujeres, que las priva de autoridad y pone en duda su palabra. Las mujeres suelen intentar que su voz se oiga en el colegio de esas hijas o hijos, entre las amistades, en la propia familia, en los juzgados, pero los imaginarios del “buen padre” y la “mala madre” se imponen. Se prefiere escuchar al varón y apoyar al hombre que juega a ser víctima, que a esas mujeres que, desesperadas, intentan hacer oír su voz para evitar que el padre haga daño a sus hijas o hijos.

La violencia vicaria es violencia de género. Se sustituye a la persona en la acción directa física o psicológica de la violencia para causar un daño mayor y permanente a la mujer. El objetivo es la mujer. Porque se sustituye a una persona por otra para ejercer la acción, en este caso a las hijas o los hijos a quienes se asesina para destruir la vida de la madre, o a quienes se pone en contra de la madre para causarle un daño permanente que en muchos casos lleva al suicidio de la mujer.

Cuando un hombre amenaza a una mujer con quitarle a sus hijas o hijos está dando signos claros de violencia vicaria. Las amenazas a las mujeres con sus hijas o hijos deben hacer saltar todas las alarmas. Con un compromiso firme en la lucha contra la violencia de género, que implica deconstruir el conocimiento androcéntrico. Lo que conlleva un plan de formación exhaustivo en valores democráticos y género, que permita romper con la ceguera sobre qué es la violencia contra las mujeres y cuáles son sus causas y consecuencias, al tiempo que como institución rechaza cualquier manifestación negacionista de la violencia de género.

Tipos de Filicidio

Según Resnick (1969, 1970), existen diferentes tipos de filicidio:

  • Filicidio altruista: La madre cree que está actuando por el bien del niño, protegiéndolo de un futuro sufrimiento.
  • Infante no deseado: El niño no era deseado o querido por el padre o la madre.
  • Filicidio accidental: Incluye maltrato fatal, donde no hay intención de homicidio, sino explosiones violentas e impulsivas.
  • Filicidio por venganza al cónyuge (Síndrome de Medea): El objetivo es hacer sufrir a la pareja a través del homicidio del hijo.

D’Orban (1979) redefinió la clasificación de Resnick, basándose en su estudio de 89 mujeres e intentando identificar el riesgo de matar a sus hijos/as:

  • Filicidio de Madres abusadoras, quienes agreden a la víctima de forma impulsiva.
  • Mujer vengativa, que acaba con la vida de su hijo como venganza contra su pareja.
  • Homicidio por compasión, cometido por la madre para evitar el sufrimiento del bebé.
Simbolo de la maternidad.

Estadísticas y Datos Relevantes

Estos datos subrayan la importancia de abordar este problema desde múltiples perspectivas, incluyendo la salud mental, el apoyo social y la prevención de la violencia de género.

En 2021, según noticias encontradas, hubo 21 asesinatos y muertes a manos de sus progenitores, de los cuales sólo fueron contabilizadas 7 por el gobierno. A este ritmo, las cifras de filicidios de 2024 duplicarán las registradas en años anteriores. Echando la vista a atrás, en 2019 hubo 22 (aunque el relato oficial solo reconoció cuatro); en 2021, un total de 17 menores fallecidos (el Gobierno solo contabilizó siete). Por tanto, los 53 casos de violencia reportados desde 2013 distan mucho de reflejar la verdadera magnitud del problema. La cifra real podría superar los 200 casos.

Año Número de Filicidios (Datos Oficiales) Número de Filicidios (Estimaciones)
2019 4 22
2021 7 17
Total desde 2013 53 Más de 200 (Estimado)

En EEUU, un país con 325 millones de habitantes, las cifras se disparan. Un estudio publicado en la revista Forensic Science International analizó los filicidios ocurridos en ese país entre 1976 y 2007, concluyendo que cada año se produjo medio millar de asesinatos de niños a manos de sus progenitores. Globalmente, el 2,5% de los crímenes registrados durante esos 32 años fueron filicidios. En el 57,4% de los 15.691 casos estudiados, el asesino fue un hombre frente al 42,6,% de mujeres. El 90% de los filicidios fue cometido por los padres biológicos y sólo el 10% de los crímenes fueron perpetrados por los padrastros o madrastras.

Es importante comprender todos los aspectos del filicidio para su prevención. La evaluación de los factores de riesgo durante los períodos de alta dependencia como la infancia y la primera infancia y el conocimiento de las características psicodinámicas y familiares complejas que pueden causar la susceptibilidad al filicidio o al filicidio accidental son muy importantes para la prevención del filicidio.

Tasas de filicidio por región.

En casos de filicidio incompleto, se debería evaluar correctamente al paciente y la situación y ver los riesgos puede salvar la vida del niño intervenido y de los demás hermanos.

Por ello, se requiere una evaluación integral y detallada de estos casos con un enfoque multidisciplinario a través de la investigación de los sistemas de creencias y la cultura de la familia, los niveles de desarrollo de los individuos, la relación madre-bebé y la relación del bebé con los demás miembros de la familia, así como la dimensiones bio-psico-sociales.

Los métodos utilizados por los progenitores para matar a sus hijos difieren de los métodos habituales de homicidio, y también se observan diferencias en relación al sexo. En los casos de filicidio paterno, los padres son más propensos a usar métodos más violentos como golpear, apretar o apuñalar, y también son más propensos que las mujeres a usar armas (Palermo, 2002; Pitt & Bale, 1995).

Abuso infantil.

Independientemente de quién sea el asesino, todos los casos de niños asesinados por sus progenitores deberían enfocarse desde lo que son, “Actos trágicos horribles contra natura” que no se deben justificar ni defender nunca, indistintamente de quien los cometa.

Conclusión

El filicidio materno es un fenómeno complejo y devastador que requiere una comprensión profunda de los factores psicológicos, sociales y culturales que pueden contribuir a este acto. La prevención es clave, y esto implica mejorar el acceso a la atención de la salud mental, brindar apoyo a las madres primerizas y desafiar las expectativas sociales poco realistas sobre la maternidad. Al abordar estos problemas de manera integral, podemos trabajar para proteger a los niños y prevenir futuras tragedias.

Filicidios: cómo se realizan las pericias psicológicas

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