Que el bebé crezca sano durante el embarazo es una preocupación constante en los padres. Es frecuente que los papás se empiecen a preocupar por el peso del bebé desde el primer momento. Para saber si es el adecuado los médicos cuentan con unas tablas y gráficos llamados percentiles.
## ¿Qué son los Percentiles Fetales?¿Qué son los percentiles fetales de los que hablan los médicos al mirar la ecografía de tu bebé? Los percentiles son medidas estadísticas que se utilizan para comparar la altura y el peso de cada niño con el resto de la población en esa misma edad. En una gráfica de tallas, el percentil 1 será el niño más bajo y el percentil 100 el más alto. Cuanto más bajo sea ese percentil más pequeño es el bebé respecto al resto de bebés de su misma edad gestacional. No se trata de un peso real.
Para conocer los percentiles debes saber en qué semana del embarazo te encuentras. Realmente el peso fetal empieza a ser importante a partir del tercer trimestre, que es cuando se produce la mayor ganancia de peso. En las tablas de percentiles se valoran además de la edad gestacional, el sexo del bebé. Cuando el bebé es varón el peso es mayor que en el caso de las mujeres.
Ejemplo de gráfica de percentiles de IMC para niños.
Aunque en la ecografía del segundo trimestre, en la semana 20, se miden los huesos largos del feto para comprobar que su tamaño es el adecuado y se calcula el peso fetal, este no tiene mayor relevancia a no ser que nuestro embarazo se complique con una amenaza de parto prematuro a partir de la semana 23 de embarazo. En ese momento es importante valorar el peso del bebé para comprobar su viabilidad. En la semana 20 te harán una detallada ecografía de tu bebé.
¿Qué son los percentiles? Explicado por el pediatra
De ahí que la datación real de la gestación se haga en la ecografía de la semana 12. En ese momento el embrión pasa a considerarse feto, ya mide unos 7 cm. Al final de esta etapa el feto comenzará a acumular grasa bajo su piel y a ganar peso. En la ecografía de la semana 20, el obstetra comprobará las medidas de todos los huesos largos y también se asegurará de que la placenta funciona correctamente y la sangre le llega al bebé sin problemas. En este momento el bebé pesa alrededor de 300 g.
Es cuando realmente se produce la ganancia de peso. Ocurre a partir de la semana 26 de embarazo. A partir de ese momento, el bebé comienza a rellenar con grasa su tejido subcutáneo. En la semana 32, solo 6 semanas después, ya pesa cerca de 2 kilos. Y seguirá ganando peso de esta forma, hasta el final del embarazo.
## ¿Cuándo se considera que un bebé tiene bajo peso al nacer?Un bebé tiene bajo peso al nacer o, en términos más precisos, es pequeño para la edad gestacional (PEG), cuando su peso o su longitud se encuentran por debajo del percentil 3 en relación con su población de referencia, su sexo y su edad gestacional. El percentil 3 es la línea que, en un gráfico de estadísticas, marca el límite del conjunto del 3% inferior, en este caso, de bebés con menor peso o longitud. Por ello, se puede afirmar que los niños PEG son los que pertenecen al grupo del 3% de los más pequeños.
En ocasiones se señala que los bebés PEG son aquellos que pesan menos de 2,5 kilos al nacer, pero en realidad los percentiles en España para los nacidos a término están un poco por encima de esa cantidad. Como se observa en las tablas de los últimos Estudios Españoles de Crecimiento, con datos de 2010, el percentil 3 para el peso de los niños a la semana 42 de gestación se encuentra en torno a los 2.850 gramos, mientras que para las niñas la cifra es de unos 2.750 gramos. Por ello, para bebés nacidos a término, serían PEG si al nacer pesan menos que esas cantidades.
## Prevalencia y Causas del Bajo Peso al NacerLos especialistas señalan la importancia de distinguir entre PEG y crecimiento intrauterino retardado (CIR). En más del 90% de los casos aparecen juntos, se explica en los protocolos de neonatología de la Asociación Española de Pediatría (AEP), pero el CIR «exige un seguimiento en el tiempo mediante ecografía», con independencia de si, al nacer, el peso del niño esté o no por debajo de lo normal. La AEP apunta que «en nuestro medio se estima que una de cada diez gestaciones puede cursar con retraso en el crecimiento fetal», mientras que los bebés PEG «representan un 3-5% de la población».
Cada una de estas situaciones responde a causas distintas y acarrea riesgos y consecuencias diferentes. En la mayoría de las ocasiones, el motivo del PEG no está claro, señala la AEP, aunque «se han descrito como factores implicados causas maternas, placentarias y fetales«. Las causas maternas parecen estar asociadas en la mitad de los casos, sobre todo a partir de problemas como la hipertensión arterial y -un factor muy evitable- el tabaquismo de la mujer. Las causas fetales, por su parte, corresponden al 15% de los casos «y, en general, suelen ser más graves y de peor pronóstico», añade el documento de los pediatras.
Causas del retraso en el crecimiento intrauterino.
El bajo peso al nacer tiene múltiples riesgos y consecuencias. A continuación se enumeran los más importantes:
- La mortalidad perinatal en los niños PEG es entre 10 y 20 veces más grandes, sobre todo como consecuencia de hipoxia (deficiencia de oxígeno en la sangre, células y tejidos) o anomalías congénitas.
- Estos pequeños también tienen mayores riesgos de sufrir, en algún momento, diabetes, enfermedad cardiaca, alta presión arterial o el llamado síndrome metabólico o síndrome X, que se produce cuando se padecen todos esos problemas a la vez y que genera un riesgo de vida importante a una edad relativamente joven.
- Existen efectos sobre el desarrollo neurológico y de la conducta. Entre el 8% y 10% de los niños PEG son personas con talla corta en la edad adulta, que se asocia a «desventajas psicosociales y problemas del comportamiento», según los protocolos de los pediatras. Por ello, en estos casos es importante el acompañamiento psicológico.
- La mayoría de los bebés PEG presenta el llamado «crecimiento recuperador», que es «una velocidad de crecimiento mayor que la media para la edad cronológica y sexo durante un periodo definido de tiempo, después de una etapa de inhibición del crecimiento». Gracias a este crecimiento acelerado, que en más del 85% de los niños se produce durante los primeros dos años de vida, los pequeños alcanzan su canal de crecimiento normal. Si a los dos años el niño no ha experimentado este crecimiento recuperador, el riesgo de que tenga talla baja en la adultez es entre 5 y 7 veces mayor, por lo cual los especialistas recomiendan, en tal situación, acudir a un endocrinólogo pediatra.
Las consecuencias negativas del bajo peso al nacer también pueden ser déficit de atención, peor capacidad de adaptación al medio y peor movilidad. Esa fue una de las conclusiones de la tesis doctoral de Daniel Orós López, titulada ‘Resultados perinatales y sobre el neurodesarrollo del crecimiento fetal tardío‘ y presentada aprobada por la Universidad de Barcelona en 2010.
El estudio en cuestión comparó las habilidades neurológicas de dos grupos de bebés: 100 de peso normal y 102 pequeños para la edad gestacional. Se realizó con ellos una prueba llamada Escala de Evaluación del Comportamiento Neonatal, que mide capacidades como la atención, la movilidad, la respuesta a estímulos visuales o auditivos y la adaptación al medio. En todos los campos, el rendimiento de los niños PEG fue inferior al de los de peso normal, incluso en menores que, en el momento del trabajo científico, tenían un peso y una talla ya normalizados.
Por ello, si bien los investigadores señalaban la importancia de nuevas pruebas para confirmar estos datos, enfatizaban la importancia que puede tener la prevención de estas situaciones, las cuales hasta pueden afectar al desarrollo sensorial y cognitivo futuro durante toda la niñez y la adolescencia.
## ¿Cómo podemos hacer frente a esta situación?La experta indica que siempre que unos padres tengan dudas o preocupación sobre el crecimiento de sus hijos deben consultar con su pediatra. “Si realmente nos encontramos con una talla baja, si la talla del niño no es acorde con la de sus padres o si la velocidad de crecimiento es menor de lo esperable, será necesario hacer un estudio completo que incluya historia clínica, exploración física completa, radiografía de la mano, analíticas de sangre...”, sostiene.
Por otro lado, asegura que es imprescindible hacer un seguimiento por parte del pediatra de atención primaria y/o endocrinólogo infantil. La prueba del percentil es una de las más esperadas por los padres una vez que su bebé nace.
## Prevención del Bajo Peso al NacerUn 30% de las embarazadas con alto riesgo de tener un neonato con bajo peso tienen en sus manos evitarlo, siguiendo una dieta mediterránea y controlando el estrés, según un estudio publicado hoy en JAMA y coordinado por investigadores de BCNatal, del Hospital Clínic - IDIBAPS y el Hospital Sant Joan de Déu, de Barcelona, con el apoyo de la Fundación "la Caixa". Hasta ahora, no se conocía ningún tratamiento o intervención que pudiera prevenir o mejorar el bajo peso en el nacimiento.
Este estudio, único en la literatura médica internacional, supone un cambio de paradigma en la prevención del bajo peso al nacer (causado por un retraso del crecimiento fetal por falta de oxígeno y nutrientes) al empoderar (o responsabilizar) a un tercio de las gestantes para tratar de evitarlo con cambios en su estilo de vida; para el resto, con factores genéticos y otros aún no descritos/conocidos, va a seguir siendo muy difícil.
El estudio, que ha demostrado una reducción de entre el 29 y el 36% de los bebés nacidos con bajo cuando se interviene en la dieta de la madre y se rebaja su nivel de estrés, ha sido coordinado por Eduard Gratacós, director de BCNatal del grupo de Medicina Fetal y Perinatal del Idibaps y del Ciberer, y por Francesca Crovetto (Hospital Sant Joan de Déu) y Fàtima Crispi (Hospital Clínic), del Servicio de Medicina Maternofetal de BCNatal e investigadoras de esos mismos grupos. Han colaborado los equipos de Ramon Estruch, del Servicio de Medicina Interna del Clínic, jefe del grupo de Riesgo Cardiovascular, Nutrición y Envejecimiento del Idibaps e investigador del Ciberon; Eduard Vieta, jefe del Servicio de Psiquiatría y Psicología del Clínic, del grupo de Trastornos Bipolares y Depresivos del Idibaps y director científico del Cibersam, y profesionales del Instituto esMindfulness, dirigido por Andrés Martín-Asuero.
En el estudio, llamado IMPACT Barcelona, han participado durante tres años más de 1.200 embarazadas con alto riesgo de tener un bebé pequeño (con menos de un 10% del peso normal). Las mujeres embarazadas de la muestra fueron divididas al azar en tres grupos: un grupo (407 mujeres) en el que las embarazadas tenían visitas con una nutricionista para seguir una dieta mediterránea; un grupo (407) en el que se siguió un programa de mindfulness para reducir el estrés, y el grupo de control (407 mujeres), con el seguimiento habitual.
La intervención sobre la dieta se basó en los métodos utilizados en el estudio Predimed (Prevención con Dieta Mediterránea), que puso de manifiesto los beneficios de la dieta mediterránea en la prevención de enfermedades cardiovasculares y que ha sido avalado por la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association). Las embarazadas de este grupo acudieron a visitas mensuales con una nutricionista para cambiar el patrón de la dieta y adaptarlo a la dieta mediterránea incorporando más fruta y verdura, carne blanca, pescado azul, lácteos y cereales integrales. Además, se les proporcionó de forma gratuita productos altos en omega-3, es decir, aceite de oliva virgen extra y nueces.
La intervención para reducir el estrés se basó en el programa MBSR (Mindfulness Based Stress Reduction), desarrollado por la Universidad de Massachusetts y adaptado al embarazo por los investigadores de Barcelona. Se hicieron grupos de 20-25 mujeres que siguieron el programa adaptado al embarazo durante 8 semanas.
De esa forma, el estudio ha demostrado, por primera vez, que, cuando se utiliza de forma estructurada y guiada una dieta mediterránea o se hace mindfulness durante el embarazo, se reduce el porcentaje de bajo peso fetal y también las complicaciones de la gestación, como la preeclampsia o la muerte perinatal.
“Los resultados fueron claros: las embarazadas del grupo de control tuvieron un 21,9% de recién nacidos con bajo peso y el porcentaje se redujo de forma significativa en los grupos de dieta mediterránea (14%) y mindfulness (15,6%)”, ha destacado Crispi.
| Grupo | Intervención | Porcentaje de Recién Nacidos con Bajo Peso |
|---|---|---|
| Control | Seguimiento habitual | 21.9% |
| Dieta Mediterránea | Visitas con nutricionista y dieta mediterránea | 14% |
| Mindfulness | Programa MBSR adaptado al embarazo | 15.6% |
Resultados del estudio IMPACT Barcelona.
Gratacós ha anunciado que estudiarán también si con estas medidas de prevención cambia la configuración cerebral de la madre y del feto, la microbiota, la epigenética e, incluso, el ADN.
