El reflujo en bebés es una preocupación común para muchos padres, ya que puede causar malestar y angustia en los más pequeños. En Fisioclinics Palma, entendemos la preocupación de los padres por el reflujo en bebés. Por eso, estamos dedicados a proporcionar apoyo y soluciones integrales para mejorar el bienestar de los bebés y la tranquilidad de los padres.
El reflujo gastroesofágico (RGE) en bebés ocurre cuando la leche o el contenido del estómago sube hacia el esófago, el tubo que conecta la boca con el estómago. Se trata del retorno del contenido del estómago a la boca, generalmente sin esfuerzo y de forma esporádica. El reflujo ocurre en casi 1 de cada 5 bebés sanos. El reflujo en bebés lactantes es frecuente y, por lo general, temporal.
Quizás creías que solo los adultos tienen reflujo, pero también existe el reflujo en bebés. En este artículo explicaremos las causas de este problema. Sigue leyendo para saber más sobre los síntomas del reflujo o la ERGE en bebés, así como lo que puedes hacer al respecto. También indicamos cuándo es recomendable consultar al pediatra.
Es importante comentar que el reflujo gastroesofágico es un estadío que mejorará con el paso del tiempo por sí mismo, pero siempre dejará una huella en el sistema digestivo.
¿Qué es el Reflujo Gastroesofágico?
El reflujo gastroesofágico corresponde con el retorno del alimento hacia la boca, una vez ha pasado por el estómago, asociado a la presencia de síntomas molestos y ciertas complicaciones en los bebés. El reflujo en bebés, también conocido como reflujo gastroesofágico, ocurre cuando el contenido del estómago regresa al esófago, causando malestar y regurgitación.
Debemos diferenciar el reflujo gastroesofágico fisiológico de la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE), que sucede cuando el reflujo de la leche es más frecuente e intenso, llegando a causar inflamación del esófago (esofagitis por reflujo). En cambio, si este contenido del estómago lesiona el esófago, podemos tener síntomas importantes.
El reflujo gastroesofágico fisiológico y no patológico es el paso retrógrado del contenido del estómago al esófago, pero sin esfuerzo. Es decir, el retorno del alimento hacia la boca que no provoca síntomas en el bebé, ni tampoco esfuerzo. Le aparece el alimento casi por sí solo y el bebé no se queja en absoluto.
Sin embargo, la enfermedad por reflujo gastroesofágico, que es patológica, provoca en el bebé malestar y molestias. Con este reflujo notarás que tu bebé se queja, le duele algo y llorará de manera importante. Este tipo de reflujo es necesario que sea tratado con fisioterapia manual.
El reflujo fisiológico es el más común en los bebés lactantes. El reflujo patológico es menos frecuente y puede generar complicaciones si no se trata.
Causas del Reflujo en Bebés
La causa principal del reflujo gastroesofágico (RGE) en bebés es que el esfínter esofágico inferior, una especie de válvula que separa el estómago del esófago, aún no está completamente desarrollado en los primeros meses de vida. El sistema digestivo de los bebés es un sistema inmaduro. Esto provoca que el cardias, la unión entre el esófago y el estómago, permita el paso del bolo alimentario o la leche en sentido opuesto. Por lo tanto, la principal causa del reflujo en un bebé es la propia inmadurez de su sistema digestivo.
En ocasiones, el bebé puede presentar ciertas anomalías en el estómago (hernia de hiato por ejemplo) o el esófago que puedan provocar la enfermedad por reflujo gastroesofágico.
Casi todos los bebés tienen reflujo de vez en cuando, ya que el esfínter aún está madurando. Regurgitar o vomitar es bastante común en prácticamente la mitad de bebés menores de 6 meses y el 5 % de los bebés que ya han cumplido los 12 meses.
Normalmente, tu pequeño dejará de tener reflujo una vez que cumpla 1 o 2 años. Si el reflujo empeora o no desaparece llegados a este punto, puede haber un problema que requiere atención médica.
Cuando el reflujo en bebés se vuelve crónico (es decir, comienza a ocurrir todo el tiempo), se denomina «ERGE». Esta afección es algo que el pediatra puede tratar.
El bebé con reflujo ácido ¿qué hacer?
Síntomas del Reflujo y la ERGE
Hay una serie de síntomas o señales de alarma que pueden indicar que tu bebé presenta la enfermedad por reflujo gastroesofágico.
Si tu bebé muestra alguno de estos síntomas antes o después de comer, es posible que tenga reflujo (o ERGE si la frecuencia es mayor):
- Vómito o regurgitación frecuentes
- Períodos de tos, ahogamiento o asfixia, sobre todo si el reflujo llega hasta la tráquea
- «Eructos húmedos» o hipo
- Irritabilidad o llanto después de comer
- Dificultad para tragar
- Rechazo de la comida o ingesta de cantidades muy pequeñas
- Espalda arqueada
- Insuficiencia ponderal o falta de aumento de peso
- Regurgitación después de cumplir 1 año
- Eructos frecuentes y potentes
- El bebé adopta posturas estirando mucho hacia atrás el tronco y abriendo los brazos
- Presenta ronquidos y tos frecuentes, sobre todo, por la noche
Estos síntomas pueden empeorar si se tumba al bebé o se le coloca en una sillita.
Diagnóstico del Reflujo Gastroesofágico
En la mayoría de los casos el cuadro clínico es suficiente para el diagnóstico. Se basa principalmente en una adecuada anamnesis y exploración física. En la historia clínica se debe recoger la edad de inicio de los síntomas (el RGE rara vez aparece en la primera semana de vida o más allá de los 6 meses), el tipo de alimentación (fórmula adaptada o lactancia materna), el volumen de las tomas, el tiempo entre tomas, aquellos alimentos que pudieran actuar como alérgenos, el patrón de regurgitación: inmediato tras las tomas, nocturno, vómito proyectivo o regurgitación, la presencia de arqueamiento de tórax después de las tomas, episodios de atragantamiento, los antecedentes familiares de interés (incluido el tabaquismo), la presencia de posibles desencadenantes incluida la historia psicosocial de la familia y el patrón de crecimiento del niño para ver si tiene repercusión nutricional.
Asimismo, se preguntará por la medicación o las medidas dietéticas aplicadas para el RGE. En el niño pequeño, al no saber describir sus síntomas, se han desarrollado cuestionarios con objeto de discernir entre el RGE y el ERGE, pero su sensibilidad y especificidad es variable según la población en la que se aplique.
En la ERGE, los pacientes pueden referir síntomas similares a los adultos, consistentes en pirosis, sensación de ascenso de comida, dolor urente retroesternal, epigastralgia o regurgitaciones. Es frecuente que tengan relación con algún alimento en particular y con comidas copiosas o tardías.
Tratamiento del Reflujo en Bebés
El tratamiento debe ser escalonado, basándose primero en la modificación del estilo de vida y medidas dietéticas. El tratamiento del reflujo fisiológico se basa en una serie de medidas higiénico-dietéticas encaminadas a disminuir el número de episodios de reflujo.
A continuación, te damos siete ideas para evitar que el reflujo en bebés o que este se convierta en ERGE:
- Evita alimentar en exceso al bebé - Consulta la tabla de alimentación completa para bebés de 0 a 12 meses
- Dale cantidades pequeñas con mayor frecuencia
- Haz que el bebé eructe con mayor frecuencia, tanto durante como después de comer
- Después de comer, limita el juego y las actividades. Evita tumbarle boca abajo durante mucho tiempo
- Después de comer, coloca al bebé en posición vertical durante al menos 30 minutos
- Con previa aprobación del pediatra, espesa la leche materna o de fórmula del bebé con una cucharada de avena (como máximo)
- Si le das leche de fórmula, considera cambiarla
Además, cabe mencionar la importancia de realizar un buen trabajo nutricional con la madre durante la lactancia materna, para que no se produzca irritación a nivel del sistema digestivo del bebé.
En algunas ocasiones se utiliza leche artificial antireflujo. Estas leches son más espesas y por tanto cuesta más que suban a la boca. Las leches antireflujo no siempre nos van a ayudar en este sentido.
También puede ayudar la succión en sí misma. Al succionar, se favorece la secreción de saliva, que neutraliza el ácido. La succión también promueve el peristaltismo (el movimiento intestinal), lo que ayuda a que el estómago se vacíe con mayor rapidez y así haya menos reflujo.
Medidas posturales: se debe instruir a los padres sobre la manipulación de los niños en el periodo posprandial para evitar el decúbito inmediato o las movilizaciones que favorezcan el reflujo. El decúbito prono disminuye el índice de reflujo por pH-metría.
El papel de las fórmulas con espesantes (fórmulas antirreflujo [AR]) es controvertido, ya que disminuyen los episodios visibles de regurgitación o vómitos pero no modifican el índice de reflujo en la pH-metría.
La última guía ESPGHAN/NAPSGHAN recomienda realizar una prueba o ensayo de supresión de proteínas de la leche de vaca de 2-4 semanas de duración en aquellos lactantes con sospecha de ERGE después de que un tratamiento no farmacológico óptimo haya fracasado. Si son lactados al pecho, la madre seguirá una dieta sin proteínas de leche de vaca.
En los lactantes alimentados con fórmula se debe cambiar por una fórmula de proteínas extensamente hidrolizada o una fórmula elemental. Se mantendrá esta medida durante 2-4 semanas, con reintroducción progresiva de la fórmula artificial y las proteínas de leche en la dieta materna. Pueden aparecer síntomas hasta 4 semanas después, por lo que conviene advertir a los padres sobre este aspecto.
Estilo de vida y medidas dietéticas: en los niños obesos se recomendará la pérdida de peso. Si no existe mejoría de los síntomas tras el tratamiento conservador, se puede realizar una prueba terapéutica durante 4-8 semanas.
El tratamiento ácido supresor puede aumentar el riesgo de neumonía adquirida en la comunidad, de gastroenteritis, de candidemia y de enterocolitis necrotizante en los prematuros.
Inhibidores de la bomba de protones: se recomiendan como primera línea de tratamiento. Actúan bloqueando la secreción de ácido mediante unión irreversible e inhibición de la bomba hidrógeno-potasio-ATP-asa de las células parietales. Asimismo, inhiben (de manera secundaria) la acción de la gastrina, la histamina y los agentes muscarínicos. Han demostrado disminuir el IR y mejorar los hallazgos histológicos.
Antirreceptores de histamina tipo 2: Actúan inhibiendo la secreción ácida mediante la inhibición de los receptores H2 de las células parietales gástricas. Han demostrado disminuir el índice de reflujo y mejorar los hallazgos histológicos.
Antiácidos: no se recomienda su uso como tratamiento crónico.
Procinéticos: la evidencia actual desaconseja el uso de procinéticos para el tratamiento del RGE.
Fisioterapia Manual para el Reflujo
La fisioterapia manual juega un papel fundamental para conseguir aliviar los síntomas del reflujo gastroesofágico. En cuanto a la fisioterapia, lo más importante es el conocimiento de la anatomía. En primer lugar, realizaremos a los padres una serie de preguntas que nos proporcione toda la información necesaria para ver si hay alguna relación del reflujo gastroesofágico con el embarazo, estrés, parto, alimentación, antecedentes personales o familiares. Cualquier dato es importante para nuestro enfoque del tratamiento.
En cuanto al tratamiento, trabajaremos la inervación que llega al estómago y al esfínter esofágico inferior, fundamental para mejorar el funcionamiento de estos órganos. Las sesiones con los bebés suelen tener una duración menor que en los adultos, pues los niños se cansan antes. Aunque siempre depende del transcurso de la sesión y lo que vayamos haciendo. Pero siempre reservaremos una hora con ellos.
Son técnicas muy efectivas, por lo que rápidamente el bebé notará mejoría. Para esto, es necesario que los padres se involucren y puedan seguir los consejos que vamos dando para el alivio de los síntomas del bebé. Realizamos todas nuestras sesiones a través de la terapia manual y el enfoque global del cuerpo, lo que nos permite conocer el origen de los síntomas. Las técnicas que utilizamos con los bebés son muy suaves, no les provocan dolor y son muy efectivas.
Alergias Alimentarias y Reflujo
El reflujo gastroesofágico (RGE) y las alergias alimentarias son dos de las condiciones más frecuentes en la práctica pediátrica, especialmente durante los primeros meses de vida de los pacientes. “Las alergias alimentarias, particularmente la alergia a la proteína de la leche de vaca, se diagnostican cada vez con más frecuencia en lactantes. Se estima que esta alergia afecta al 2-3% de los niños menores de un año. Sus síntomas más comunes pueden ser la regurgitación persistente y llanto prolongado, la presencia de sangre o mucosidad en las heces o las erupciones cutáneas como el eczema. Por ello, para el pediatra, puede ser complicado distinguir entre el reflujo gastroesofágico y las alergias alimentarias”, añade la Dra.
¿Cuándo Visitar al Pediatra?
Si tu bebé sigue teniendo reflujo tras aplicar las medidas de prevención mencionadas anteriormente, pide al pediatra que le examine. En algunos casos, puede que le derive a un gastroenterólogo pediátrico. Si diagnostica ERGE a tu pequeño, el pediatra puede recetarle medicamentos o sugerir algunos cambios en la dieta (por ejemplo, cambiar de fórmula) para comprobar si la afección se debe a alguna alergia.
Si crees que el reflujo del bebé está empeorando, consulta al pediatra para que le ayude. Te recomendamos actuar cuanto antes para evitar que el reflujo empeore y se convierta en ERGE.
En algunos casos, puede que le derive a un gastroenterólogo pediátrico. Si diagnostica ERGE a tu pequeño, el pediatra puede recetarle medicamentos o sugerir algunos cambios en la dieta (por ejemplo, cambiar de fórmula) para comprobar si la afección se debe a alguna alergia.
Pruebas para Detectar el Reflujo y la ERGE
Si tu bebé no logra aumentar de peso adecuadamente o se siente incómodo debido al reflujo, el pediatra puede recetarle medicamentos. También puede realizar pruebas para descartar otros problemas.
Las pruebas para diagnosticar la ERGE pueden incluir un trago de bario, en el que el bebé debe ingerir una solución y hacerse una radiografía, o una endoscopia de las vías digestivas altas, en la que el médico usa una pequeña cámara de fibra óptica para mirar dentro del esófago o el estómago.
Es conveniente que ofrezca estrategias no farmacológicas, como los cambios posturales, para evitar la medicalización innecesaria.
La figura del pediatra es clave en la evaluación, el diagnóstico, el manejo y el seguimiento de los lactantes con reflujo gastroesofágico y alergias alimentarias.
Para el diagnóstico, el pediatra debe dirigir una evaluación cuidadosa enfocada en distinguir entre ambas patologías. El pediatra también debe saber adaptar sus recomendaciones a las características y necesidades del lactante.
Asimismo, se preguntará por la medicación o las medidas dietéticas aplicadas para el RGE. En el niño pequeño, al no saber describir sus síntomas, se han desarrollado cuestionarios con objeto de discernir entre el RGE y el ERGE, pero su sensibilidad y especificidad es variable según la población en la que se aplique.
Tabla 1. Signos y síntomas frecuentes en la ERGE2.
Tabla 2. Síntomas y signos de alarma en el RGE2.
Tabla 3. Diagnóstico diferencial en la ERGE2.
No es necesario realizarlas de forma sistemática en todos los pacientes. La pH-metría consiste en la colocación de una sonda de medición de pH por encima del esfínter esofágico inferior.
Permite detectar disminuciones del pH en el esófago por reflujo de contenido gástrico que es ácido. Es necesario saber que no existe un gold standard aunque el parámetro más utilizado es el índice de reflujo (IR) (porcentaje de tiempo con pH <4 en 24 h).
No hay mucho consenso sobre los rangos que se consideran patológicos. Los más utilizados son: valores inferiores al 3% se consideran normales, de 3-7% indeterminados y >7% anormales.
| Prueba | Utilidad | Inconvenientes |
|---|---|---|
| pH-metría | Correlacionar síntomas con episodios de reflujo, aclarar el papel del reflujo ácido en la esofagitis, determinar la eficacia del tratamiento ácido supresor. | No informa sobre los reflujos no ácidos, no se correlaciona con los síntomas extraesofágicos. |
| pH-impedanciometría | Detectar reflujos no ácidos, correlacionar síntomas persistentes con episodios de RGE ácido y no ácido, comprobar la eficacia del tratamiento antisecretor. | - |
| Esofagogastroduodenoscopia con biopsia | Evaluar complicaciones de la ERGE, identificar otras causas de esofagitis, reevaluar la respuesta al tratamiento antes de intensificarlo. | Prueba invasiva, baja especificidad. |
| Prueba terapéutica con IBP | Apoyar el diagnóstico en niños mayores y adolescentes con clínica típica de ERGE. | - |
| Tránsito baritado | Diagnóstico de malformaciones. | Radiación del paciente, bajo valor predictivo negativo. |
| Ecografía | Descartar anomalías anatómicas, diagnóstico diferencial de otras entidades. | - |
| Manometría | Diagnóstico de los trastornos de la motilidad esofágica. | - |
| Gammagrafía | Apoyar el diagnóstico de RGE con hallazgos como el retraso del vaciamiento gástrico o microaspiraciones pulmonares. | Radiación, muy baja especificidad. |
Sus indicaciones son: correlacionar los síntomas o molestias del paciente con los episodios de reflujo, aclarar el papel del reflujo ácido en la etiología de la esofagitis y otros signos y síntomas sugestivos de ERGE y determinar la eficacia del tratamiento ácido supresor.
Entre sus inconvenientes destacan que no informa sobre los reflujos no ácidos y no se correlaciona con los síntomas extraesofágicos.
La pH-impedanciometría o pH-metría combinada con impedanciometría intraluminal multicanal (IIM) ofrece ventajas sobre la pH-metría al permitir detectar reflujos no ácidos y así aumentar la sensibilidad en la detección del RGE.
Utilidad: correlacionar los síntomas molestos persistentes con eventos o episodios de RGE ácido y no ácido y comprobar la eficacia del tratamiento antisecretor. Además, en los pacientes con endoscopia normal ayudar a discriminar entre la enfermedad por reflujo no erosiva, la hipersensibilidad esofágica y la pirosis funcional.
La esofagogastroduodenoscopia con biopsia. Utilidad: evaluar complicaciones de la ERGE como esófago de Barret o la estenosis esofágica, identificar otras causas de esofagitis (esofagitis eosinofílica o infecciosa) y reevaluar la respuesta al tratamiento antes de intensificarlo.
Inconvenientes: es una prueba invasiva que tiene baja especificidad, ya que biopsias normales no permiten descartar ERGE.
Prueba terapéutica con inhibidores de la bomba de protones (IBP): en niños mayores y adolescentes con clínica típica de ERGE (pirosis, dolor retroesternal o epigástrico) se puede realizar una prueba terapéutica con IBP durante 4-8 semanas.
Utilidad: la desaparición de los síntomas apoya el diagnóstico.
El tránsito baritado. Utilidad: diagnóstico de malformaciones (hernia de hiato, estenosis esofágica, anillos vasculares, fístula esofágica, etc.), o para el diagnóstico diferencial en aquellos pacientes en los que ya se ha realizado una cirugía antirreflujo pero persisten los síntomas.
Inconvenientes: radiación del paciente y su bajo valor predictivo negativo, que no permite descartar el reflujo.
La ecografía. Utilidad: descartar anomalías anatómicas, y diagnóstico diferencial de otras entidades que pueden tener síntomas similares como la estenosis pilórica, el síndrome de la unión pieloureteral o la torsión ovárica.
La manometría. Utilidad: diagnóstico de los trastornos de la motilidad esofágica, principalmente la acalasia, y otros trastornos neuromusculares.
La gammagrafía. Utilidad: apoyar el diagnóstico de RGE con hallazgos como el retraso del vaciamiento gástrico o microaspiraciones pulmonares.
Inconvenientes: radiación y muy baja especificidad.
