Reanimación Cardiopulmonar (RCP) en Lactantes: Guía Detallada del Procedimiento

La parada cardiorrespiratoria (PCR) se define como el cese brusco, generalmente inesperado y potencialmente reversible de la ventilación y la circulación. Es el cese del funcionamiento del corazón y los pulmones, que son los encargados de hacer llegar la sangre y el oxígeno a todos los órganos del cuerpo. En la población pediátrica, la causa más frecuente es la parada respiratoria.

La RCP básica es una técnica esencial de primeros auxilios que salva vidas y es importante saber cómo realizarla en un lactante o un niño de 1 a 8 años. Además, también puede ayudar a reanimar a un bebé que ha sufrido una parada cardiorrespiratoria. Es importante saber que cuanto antes se inicien las maniobras, más probabilidades hay de que el niño se recupere.

¿Sabrías cómo actuar si un bebé sufre una parada cardiorrespiratoria? ¿Y si es un niño mayor de un año quien pasa por esa situación debido a un accidente de tráfico, a un ahogamiento o a cualquier otra circunstancia? Las técnicas de reanimación cardiopulmonar (RCP) varían dependiendo de si la persona que ha sufrido la parada es un bebé, un niño o un adulto.

Cuando se practica la reanimación cardiopulmonar a un bebé, la RCP es ligeramente distinta que cuando se hace a adultos o a niños de 1 a 8 años. La RCP puede salvar la vida de un niño en caso de parada cardiaca, mantener la oxigención y circulación sanguínea mediante técnicas y maniobras de soporte vital básico.

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Reanimación Cardiopulmonar (RCP) en lactantes - desde el nacimiento hasta 1 año de edad

Pasos Iniciales Ante una Posible Parada Cardiorrespiratoria

Los primeros pasos son cruciales para determinar la necesidad de RCP y preparar el entorno:

  1. Comprobar si el niño está consciente, para ello veremos si reacciona a estímulos, llamándole, pellizcándole y moviéndolo con suavidad.
  2. Si no responde, debemos pedir ayuda a alguien cercano, alzando la voz, pero sin dejar al niño. Esta segunda persona debe avisar inmediatamente al Servicio de Emergencias.
  3. Colocaremos al bebé o niño en una superficie plana y dura (en el suelo, mejor si es sobre una manta o alfombra para mantener el calor corporal).
  4. Comprobar si respira. Realizaremos la comprobación llamada “Ver-oír-sentir” durante 10 segundos. Para ello, abriremos la vía aérea mediante la maniobra frente-mentón e inspeccionamos que no exista objeto extraño que pueda obstruir la vía aérea.

Maniobras de Apertura de la Vía Aérea

Cuando el niño está inconsciente pierde la fuerza en todos sus músculos, incluida la lengua que caerá hacia atrás impidiendo la entrada correcta del aire hacia los pulmones. Para abrir la vía aérea, se utilizan dos técnicas principales:

  • Frente-mentón: Es la más fácil y la que usaremos habitualmente, salvo que el niño haya sufrido un accidente o caída y sospechemos que puede tener un daño en el cuello.
  • Tracción mandibular: Se realiza cuando sospechamos un daño en el cuello.

Una vez abierta la vía aérea, comprobaremos si el niño respira. Para ello acercaremos la cara a la del niño, mirando hacia el pecho.

Ventilación y Compresiones Torácicas

Si no respira, comenzaremos la RCP con 5 ventilaciones lentas (1 segundo). Para ello cogeremos aire e insuflaremos un volumen “suficiente” para mover el tórax y dejaremos que salga el aire de forma pasiva. En el caso de niños, realizaremos el “boca a boca” pinzando la nariz, mientras que en bebés realizaremos el “boca a boca-nariz”, sellando con nuestra boca la boca y la nariz del lactante. Si lo hacemos correctamente, veremos como el tórax se eleva ligeramente con cada insuflación. Tras ventilar, debemos comprobar si responde, se mueve, tose o respira.

Para realizar las compresiones torácicas el niño debe estar apoyado sobre una superficie dura (suelo o mesa). Existen dos técnicas principales:

  • Los pulgares: La usaremos cuando hay dos reanimadores. Abrazaremos el tórax del niño con ambas manos, de manera que nuestros pulgares apoyen sobre el tercio inferior del esternón.
  • Dos dedos: La usaremos cuando estemos solos. Colocaremos los dedos índices y corazón o corazón y anular sobre el tercio inferior del esternón del niño y deprimiremos, igualmente, un tercio del diámetro del tórax.

El ritmo debe ser de 100 compresiones por minuto. Durante la RCP en niños de 1 a 8 años debemos administrar respiraciones artificiales entre cada serie de 30 compresiones torácicas. Iremos repitiendo la secuencia de 30 compresiones y 2 ventilaciones.

Soporte Vital Avanzado (SVA)

El técnico responsable dirá: "parada".

Análisis de la Situación (A)

  • Realice maniobras de apertura de vía aérea: frente-mentón o tracción de mandíbula, según la existencia de riesgo cervical.
  • Valore la colocación de una cánula orofaríngea de Guedel. En los lactantes, introdúzcala con la convexidad hacia arriba.
  • Si sospecha una obstrucción de vía aérea por cuerpo extraño, mientras prepara el material necesario para la desobstrucción instrumental, proceda según el procedimiento de desobstrucción de la vía aérea de SVB (primero golpes en la espalda si consciente; si no funciona, compresiones torácicas en menores de 1 año y compresiones abdominales con cuidado en la ejecución en mayores de 1 año.
  • Insufle el volumen mínimo necesario para movilizar el tórax y a las frecuencias indicadas anteriormente.

Monitorización y Desfibrilación

  • Registre mediante monitor ECG o DESA si se trata de un ritmo desfibrilable (FV o taquicardia ventricular sin pulso) o no (asistolia, AESP).
  • Si detecta ritmo desfibrilable, la desfibrilación es prioritaria.
  • El DESA puede ser utilizado en niños entre 1 a 8 años con atenuadores de energía (electrodos pediátricos). En los lactantes más pequeños, coloque los últimos 4 dedos en la espalda del niño.
  • Realice desfibrilación inmediata a 4 J/kg como dosis de energía estándar para las descargas con desfibrilador manual o con DESA (a energía programada) por encima de un año. Se recomienda no utilizar dosis superiores a las utilizadas para adultos (120-200J, según tipo de desfibrilador).
  • Si la desfibrilación tuvo éxito pero la FV/TV recurre, reinicie las maniobras de RCP y administre Amiodarona iv a dosis de 5 mg/kg (2ª dosis máximo 150mg), desfibrile de nuevo y comience con una perfusión de Amiodarona (Prepare 1 ml de Trangorex/10 kg + 500 ml de SG 5%.

Acceso Vascular y Fluidoterapia

  • Canalice vía venosa periférica mediante un catéter sobre aguja tipo Abbocath®, según posibilidades. Si no consigue acceso iv en 90 sg, intente acceso intraoseo.
  • Utilice los fluidos como expansores si la PCR es secundaria a hipovolemia severa o en AESP.
  • Déficit de CO3H = 0,3 x kg de peso x EB.

Consideraciones Adicionales

  • et: 0,1 mg/kg (0,1 ml/kg de una ampolla de Adrenalina sin diluir 1:1.000).
  • Considere las posibles causas que las pueden desencadenar (5 'H' y 5 'T').
Tabla 1. Resumen de Técnicas de Compresión Torácica
Técnica Descripción
Compresión con dos dedos Perpendiculares al tórax para lactantes
Compresión con el talón de una mano En el tercio inferior del esternón para niños mayores
Tabla 2. Dosis de Medicamentos en RCP Pediátrica
Medicamento Dosis Observaciones
Adrenalina IV/IO: 0,01mg/kg (máx. 1mg) Diluir 1ml de adrenalina 1:1000 con 9 ml SSF (utilizar 0,1ml/kg de esa dilución)
Amiodarona IV/IO: 5mg/kg (máx. 300mg) Sin diluir
Bicarbonato IV: 1 mEq/kg (máximo 50 mEq)
Calcio IV: 0,2 mEq/kg Máximo

IV: intravenoso. IO: intraóseo.

Después de la Reanimación

Si lo hacemos correctamente, veremos como el tórax se eleva ligeramente con cada insuflación. Tras ventilar, debemos comprobar si responde, se mueve, tose o respira.

  • Si está consciente, le pondremos en posición de seguridad (PLS)(siempre que no haya sospechas de lesión en el cuello). Permaneceremos junto a él para reevaluar constantemente y pediremos ayuda médica si es necesaria.
  • Si no responde, gritar ¡AYUDA!

Hace unos días celebrábamos el Día Europeo de Concienciación del Paro Cardiaco recordando que podríamos reducir el número de muertes por parada cardiorrespiratoria si todos supiéramos aplicar las maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP): las posibilidades de supervivencia de una persona que sufre una parada cardiorrespiratoria aumentan en un 70% si se actúa antes de que lleguen los equipos de emergencias. La actuación consiste en una serie de sencillos pasos que podemos aprender en talleres impartidos por profesionales especializados.

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