El queso es uno de los alimentos preferidos por muchas personas, gracias a su sabor y versatilidad en la cocina. Sin embargo, durante el embarazo, es común que las futuras mamás se pregunten si pueden seguir disfrutando de este alimento.
El principal riesgo de consumir queso durante el embarazo es la posibilidad de contraer enfermedades como la listeriosis. Esta enfermedad puede causar serios problemas de salud tanto para la madre como para el feto. Por lo tanto, es crucial elegir los quesos adecuados y tomar precauciones.
¿Qué quesos puede comer una embarazada?
Durante el embarazo, puedes comer queso, siempre y cuando no estén hechos con leche cruda y estén pasteurizados. No importa si son de vaca, de cabra o de oveja, siempre que hayan sido elaborados con leche pasteurizada.
Los quesos que la futura mamá no puede comer por riesgo a contraer alguna bacteria, son los quesos elaborados con leche cruda o no pasteurizados, ya sean duros o más blandos.
Quesos seguros durante el embarazo: Los quesos elaborados con leche pasteurizada y con una maduración controlada, o los que han sido sometidos a tratamientos térmicos, son perfectamente seguros para el consumo durante el embarazo.
- Quesos curados o semicurados: Elaborados con leche de vaca, cabra, oveja o mezcla, siempre que estén pasteurizados.
- Mozzarella industrial: La que viene envasada al vacío, elaborada con leche pasteurizada.
- Ricotta o requesón pasteurizado: Asegúrate de que esté pasteurizado.
- Mató de vaca o cabra: Siempre que indique que es pasteurizado.
- Queso crema y similares: Siempre que estén pasteurizados.
- Quesos fundidos y untables industriales: Gracias al proceso térmico al que son sometidos, son completamente seguros.
- Quesitos en porciones: Siempre que sean industriales y pasteurizados.
- Queso rallado de bolsa: Siempre que sea industrial y pasteurizado.
- Untables tipo “queso para sandwich”
Algunos ejemplos específicos incluyen:
- Emmental: Este queso, de origen suizo, está hecho con leche de vaca entera.
- Gouda: Es un queso originario de Holanda y está hecho con leche de vaca.
- Mozzarella y Burrata: Son quesos de origen italiano hechos tradicionalmente con leche de búfala italiana, aunque ahora también se hacen con leche de vaca.
- Pecorino Romano: Este queso es de origen italiano y está elaborado con leche de oveja.
- Provolone: Es un queso también italiano que se caracteriza porque se presenta en piezas de unos 10-15 cm de diámetro.
- Cheddar: Originario de Inglaterra, este queso de sabor intenso está elaborado con leche de vaca.
- Edam: Es un queso neerlandés, fácilmente reconocible porque se presenta en forma de bola recubierta de una parafina de color rojo o amarillo, y su interior es de color amarillento.
- Parmesano: Un queso de origen italiano y de consistencia dura, que despierta muchas dudas acerca de si se puede consumir en el embarazo.
Quesos a evitar durante el embarazo
Es importante saber qué queso no puede comer una embarazada, ya que algunos tipos presentan un mayor riesgo de contener bacterias o parásitos peligrosos como la Listeria monocytogenes o el Toxoplasma gondii.
- Quesos blandos sin pasteurizar: Estos quesos, por su alta humedad y baja acidez, son un entorno ideal para el desarrollo de bacterias.
- Quesos azules (incluso pasteurizados): Aunque estén elaborados con leche pasteurizada, su maduración con mohos puede favorecer la presencia de listeria.
- Quesos frescos artesanales sin control sanitario: El problema no es el queso en sí, sino la falta de garantías en su elaboración.
- Brie: Queso originario de Francia, normalmente elaborado con leche cruda de vaca.
- Camembert: Este queso, típico de Normandía, en Francia, está producido con leche de vaca.
- Cabrales: Es un queso también de tipo azul que se elabora en la zona de Asturias, en España, a partir de leche de vaca, cabra u oveja, o mezcla de dos o tres de estos tipos de leche, sin pasteurizar.
- Gorgonzola: Este queso es azul de origen italiano, cremoso, elaborado con leche de vaca pasteurizada o sin pasteurizar, que son los que no se deben consumir durante el embarazo.
- Burgos: Este queso es típico de Burgos, en España, hecho en sus inicios con leche de oveja, aunque hoy en día se hace también con leche de vaca, o una mezcla de ambas.
¿Por qué la pasteurización es importante?
La pasteurización es un proceso térmico que se utiliza para matar microorganismos dañinos, como bacterias y patógenos, presentes en los alimentos. Cuando se aplica la pasteurización al proceso de producción de queso, la leche se calienta a una temperatura específica durante un tiempo determinado y luego se enfría rápidamente. Este proceso elimina una gran cantidad de bacterias dañinas, incluida la Listeria, la Salmonella y la E. coli.
Si una mujer embarazada consume queso elaborado con leche no pasteurizada, existe un riesgo potencial de contraer enfermedades transmitidas por alimentos, especialmente aquellas causadas por bacterias como la Listeria, la Salmonella o la E. coli.
Estas bacterias pueden causar una enfermedad llamada listeriosis, salmonelosis o infección por E. coli, respectivamente, que pueden ser graves para la madre y el feto. Los síntomas de estas enfermedades pueden incluir fiebre, dolores musculares, náuseas, vómitos y diarrea.
Queso de Cabra y Embarazo
Sí que se puede tomar queso de cabra en el embarazo siempre que la leche se haya pasteurizado o se haya cocinado. Lo importante a tener en cuenta a la hora de comer queso estando embarazada no es el tipo de leche del cual se trate, sino que haya sido sometido a un proceso de pasteurización.
Con este proceso de calentamiento, se eliminan posibles bacterias perjudiciales, como la listeria monocytogene, que puede ocasionar la listeriosis, con graves consecuencias tanto para la futura mamá como para el feto.
Si el queso de cabra es duro y está pasteurizado, sí que se puede tomar en el embarazo. Sin embargo, la forma en que podrías consumir cualquier tipo de queso de cabra es sometiéndolo a un proceso de cocción, es decir, cocinándolos a más de 74 grados centígrados.
Queso Crema y Embarazo
El queso crema es un producto que, en general, puede ser seguro para las mujeres embarazadas, siempre y cuando esté hecho de leche pasteurizada. La pasteurización elimina bacterias dañinas como la Listeria, que pueden ser perjudiciales para el feto.
El queso crema aporta varios beneficios nutricionales, especialmente cuando está elaborado con leche entera o descremada. Es una buena fuente de calcio, esencial para el desarrollo de los huesos del bebé, y contiene vitaminas A y B12, que son importantes para el crecimiento celular y el metabolismo.
Al elegir un queso crema durante el embarazo, es útil comparar diferentes productos. Hay diversas marcas y tipos en el mercado, que varían en sabor, textura y composición nutricional. Por ejemplo, algunas opciones son el queso crema tradicional, el queso crema ligero y el queso crema orgánico. El queso crema ligero generalmente tiene menos grasa y calorías, mientras que el orgánico asegura que no haya aditivos químicos.
Durante el embarazo, es importante ser cauteloso con los productos lácteos. El queso crema, especialmente el que está pasteurizado, generalmente se considera seguro. Sin embargo, hay que evitar los quesos frescos o blandos no pasteurizados, ya que pueden contener listeria, una bacteria peligrosa.
Es importante evitar quesos blandos y no pasteurizados, como el roquefort y el feta.
¿Cómo se compara el contenido de grasa y calorías del queso crema con el de otros embutidos? El queso crema generalmente posee un contenido de grasa y calorías más alto que muchos embutidos. Por ejemplo, mientras que el queso crema puede tener entre 30% y 35% de grasa, algunos embutidos como el jamón o el pavo suelen tener menos del 10% de grasa. Esto se traduce en que el queso crema es más calórico, con aproximadamente 350-400 calorías por cada 100 gramos, en comparación con los embutidos que rondan las 150-250 calorías por la misma cantidad.
Consejos adicionales
- Higiene y seguridad alimentaria: Si siempre hay que cuidar la higiene y la seguridad alimentaria en la cocina, mucho más durante el embarazo. Evita los alimentos crudos, como algunos quesos, pescados ahumados o mariscos poco hechos, desinfecta las frutas y verduras que vayas a consumir en crudo, y lava bien las que vayas a cocinar. Además, extrema la limpieza de todos los utensilios y superficies que entren en contacto con los alimentos, y también tus manos.
- Conservación del queso: Una vez abierto, envásalo correctamente utilizando film transparente o papel encerado. Guárdalo en la nevera, idealmente en la parte menos fría, dentro de un recipiente cerrado o cajón específico para quesos. Evita dejarlo a temperatura ambiente y revisa la fecha de caducidad y aspecto antes de consumirlo.
- Cocinar el queso: Cocinar el queso a altas temperaturas puede eliminar posibles bacterias como la listeria, incluso en algunos quesos de riesgo (aunque no se recomienda su consumo regular por precaución).
Ideas seguras y sabrosas:
- Lasañas o pastas gratinadas con mozzarella pasteurizada o queso rallado.
- Tortillas o huevos al horno con queso curado rallado.
- Paninis o tostadas calientes con queso fundido tipo emmental o cheddar.
- Verduras al horno con queso mató pasteurizado o ricotta.
En platos horneados o gratinados, los quesos alcanzan temperaturas superiores a 70 °C, lo que aporta una capa extra de seguridad.
El embarazo es una etapa única, llena de emociones, cambios… y decisiones importantes, especialmente en lo que respecta a la alimentación. Pero cuidarse no tiene por qué significar renunciar a los placeres de siempre. Al contrario: es una oportunidad para descubrir nuevas formas de disfrutar los alimentos con seguridad y conciencia.
Con una buena elección -priorizando siempre los quesos pasteurizados, bien conservados y elaborados por productores responsables- puedes seguir incorporando este alimento a tus recetas, meriendas y momentos especiales. Porque cuidarse también es darse gustos que nutren, aportan y reconfortan.
