Canción de cuna es una película española de 1994 dirigida por José Luis Garci. Se trata de una adaptación de una de las obras teatrales más populares de Gregorio Martínez Sierra (pero en realidad escrita por su mujer, María de la O Lejárraga), en la que se ilustran los personajes de un convento de monjas que ha adoptado a una huerfana.
Este largometraje es el más personal de todos los proyectos del escritor y director José Luis Garci. Cabe destacar que esta obra fue la primera película española en el festival de Sundance, elegida personalmente por Robert Redford.
Gregorio Martínez Sierra, autor de la obra original.
Sinopsis
A finales del siglo XIX, en algún lugar de Castilla, una niña recién nacida aparece abandonada en el interior de una cesta a las puertas de un convento de monjas dominicas de clausura. Este hallazgo despierta en todas las monjas del convento su instinto maternal, así que deciden criarla y educarla en el convento. Para que todo sea correcto y legal, la Madre Teresa, la monja superiora del convento, habla con Don José, el médico del pueblo cercano y uno de los pocos varones que pueden acceder a la clausura.
El médico decide adoptar legalmente a la niña y se la deja a las monjas para que la eduquen. Pasarán los años, y la niña crecerá entre los muros del convento al cuidado de las monjas, que la ven como si fuera su propia hija. Un día conocerá a Pablo, un joven del pueblo del que se enamorará…
Ficha Técnica
- Año: 1994
- Duración: 101 min.
- País: España
- Dirección: José Luis Garci
- Guion: José Luis Garci, Horacio Valcárcel
- Basada en la obra de teatro de: Gregorio Martínez Sierra
- Reparto: María Massip, Virginia Mataix, Diana Peñalver, Dolores Aguado, Sonia Balsa, Carmen Jiménez, Olvido Lorente, Esperanza Morais…
Elenco Principal
El filme presenta un cuadro de prestigiosos actores. Entre ellos, María Luisa Ponte recibió el Goya a la mejor actriz de reparto. Alfredo Landa y Fiorella Faltoyano forman una de las parejas más hermosas de la historia del cine español - sus diálogos, sus silencios, sus miradas, sus gestos- rezuman ternura y contención.
Curiosidades
La obra de teatro en la que se basa el film de Garci se estrenó por primera vez en 1911 y, hasta la fecha, ha sido llevada al cine en cinco ocasiones. El estadounidense Mitchell Leisen hizo una versión en 1933 con el título de Cradle Song, y el propio Martínez Sierra dirigió una adaptación en Argentina, en 1941.
Garci escuchó por primera vez Canción de cuna en la radio cuando era un joven adolescente, y enseguida se marchó a la Biblioteca Nacional a leer la obra. Desde entonces, siempre quiso llevarla al cine, pero se trataba de un proyecto tan ambicioso como arriesgado, ya que iba a contracorriente del cine que se estaba haciendo, no solo en España, sino en todo occidente. Afortunadamente, y a pesar de las advertencias de sus amigos, Garci logró poner en pie el proyecto.
La fotografía de Manuel Rojas, la música de Manuel Balboa, los decorados de Gil Parrondo, director de arte español que ha participado en películas como Lawrence de Arabia, Doctor Zhivago, El Cid, Espartaco…, el vestuario de Yvonne Blake (resulta delicioso el color vainilla de los hábitos de las monjas) se combinan de una forma magistral para crear una atmósfera que oscila entre Dreyer y Zurbarán, algo subrayado por el hecho de que la película se rodara en el Monasterio de Silos y en el Convento de la Vid, en Burgos.
Una escena de la película "Canción de Cuna".
El libro que Don José regala a la madre superiora es de Juan Luis Vives, humanista y filósofo español del siglo XV, contemporáneo de Erasmo de Rótterdam. Aplicó la psicología en la educación, se opuso a los métodos tradicionales, recomendando el empleo del método inductivo y experimental. Precursor de la lengua materna junto a las clásicas, y defensor de la cultura de la mujer.
La fotografía es impresionante, cada fotograma parece un cuadro. Los enfoques, los planos cortos de los rostros son de una belleza y una sencillez apabullantes. La luz que se filtra por las celosías, la naturaleza, los cantos de los pájaros, transmiten paz y poesía. Curiosamente, la película no tiene nudo conductor, ni trama; es lenta, pero no lo parece. Te deleitas en cada diálogo, en cada mirada, en cada silencio. Los diálogos son precisos, concretos, todo está dentro del mismo engranaje. Dos mundos antagónicos, donde los sentimientos humanos están por encima de cualquier estereotipo.
El tema y el argumento podrían haberla convertido en un melodrama, pero es todo lo contrario; a ello contribuyen un equipo técnico y actoral en estado de gracia.
Sin duda, uno de los grandes momentos de Canción de cuna es el final del primer cuadro, cuando las monjas han decidido quedarse con la niña y la Madre Teresa (Fiorella Faltoyano) le pregunta a don José si podrá verla corretear. Los dos personajes se dan la mano (es una despedida) a través de la cancela del convento. En ese mismo espacio creado por Gil Parrondo concluye la cinta, cuando Carmelo Gómez, prometido de la joven Teresa le pregunta a la Madre Superiora (que ahora es Amparo Larrañaga) si puede ver los rostros de las monjas.
Diálogos Memorables
Algunas frases destacadas de la película:
- “Dios hizo el aire para las alas, y las alas para volar”.
- “Sé tan poco de Dios que ni siquiera sé que existe, y si existe, nos tiene un poco olvidados o quizás lo hemos olvidado nosotros a Él”.
- “Tengo la sensación de haber perdido algo que era mío y que ya quería”.
- “A veces la vida huele a tomillo”.
- “El cariño humano, pasa”
- “Los hombres son diferentes; ni mejores ni peores.
Recepción
Hay películas que resultan extraordinarias pero no sabemos exactamente por qué. Es lo que ocurre con Canción de cuna, acaso el más personal de todos los proyectos de José Luis Garci. Fue la primera película española en el festival de Sundance, elegida personalmente por Robert Redford, que vio en ella una forma de hacer cine ya extinta, la de los años cuarenta.
Unos años después la niña se ha convertido en una apuesta joven, que ha conocido al hombre de su vida, con el que desea contraer matrimonio.Un guión espléndido, una puesta en escena de altísima calidad y unas interpretaciones antológicas convierten a Canción de cuna en la mejor película de José Luis Garci y en uno de los mejores filmes españoles de los últimos años.
Adaptaciones
Canción de cuna, trasposición fílmica de la obra de teatro homónima de Gregorio Martínez Sierra (pero en realidad escrita por su mujer, María de la O Lejárraga), es una historia sin acción y sin conflicto, pero con mucha emoción, que subraya el paso del tiempo y la vida en una pequeña comunidad de monjas de clausura.
La obra de teatro en la que se basa el film de Garci se estrenó por primera vez en 1911 y, hasta la fecha, ha tenido hasta cinco trasposiciones distintas al séptimo arte: Mitchell Leisen la llevó al cine en 1933, con el título de Cradle Song, y el propio Martínez Sierra dirigió una adaptación en Argentina, ya después de la Guerra Civil, en 1941.
