¿Qué tomar para disminuir la producción de leche materna? Guía completa

Son muy escasas las situaciones que contraindican la lactancia materna. La gran mayoría de las enfermedades maternas y sus tratamientos son perfectamente compatibles con amamantar. La decisión de amamantar o no corresponde de forma exclusiva a la madre. Corresponde al profesional sanitario la obligación de ofrecerle información clara y exhaustiva de los riesgos de no amamantar para la salud de su hijo y la suya propia.

Hay diversas circunstancias en las que puede ser necesario disminuir la producción de leche. Ya sea buscando un destete, por la existencia de una sobreproducción o para la vuelta al trabajo.

Medicamentos para inhibir la lactancia

En caso de que la madre decida no iniciar la lactancia tras el parto, es eficaz la administración de cabergolina como fármaco inhibidor. El mecanismo de acción de este principio activo, aunque no es conocido del todo, consiste en disminuir la producción de prolactina en la hipófisis. Si durante la fase de instauración de la producción de leche (las primeras semanas) no aparece el pico de prolactina, no se produce la síntesis láctea. Después de la fase de instauración (pasadas las primeras semanas), esta medicación resulta casi siempre totalmente ineficaz para cortar la producción de leche. Esto se debe a que el nivel de prolactina ya ha subido y la producción de leche se regula por la succión del bebé y por factores locales del pecho, siendo mucho menos dependiente de la producción en la hipófisis.

Si la lactancia aún no se ha establecido, se administra una dosis única de 1 mg de cabergolina durante el primer día después del parto. Si la lactancia ya se ha establecido, por ejemplo, en casos de muerte neonatal o cuando la madre decide continuar con la lactancia y posteriormente opta por inhibirla, se recomienda una dosis de 0,25 mg de cabergolina cada 12 horas durante 2 días (4 dosis). La cabergolina inhibe la secreción de leche materna en el 75-80% de los casos y reduce la congestión y dolor en las mamas en 9 de cada 10 mujeres. La cabergolina puede tener efectos secundarios en hasta un 16% de mujeres.

En cuanto a la bromocriptina, se necesitan 2 dosis diarias (de 2,5 mg) durante 14 días. En mujeres con hipertensión o preeclampsia, los agonistas de dopamina (como la cabergolina o la bromocriptina) deben usarse con precaución, ya que pueden aumentar la presión arterial y se asocian con hemorragia intracerebral. Si la cabergolina está contraindicada, otra opción es la piridoxina (vitamina B6).

  • Dostinex® (Cabergolina): Causa una bajada de la prolactina en sangre, lo que se puede traducir en una bajada de producción de leche. A pesar de que se llaman pastillas para cortar la leche, hay que tener muy presente que el medicamento no hace desaparecer la leche, “no la corta”.
  • La cabergolina parece que solo hace algo de efecto si la madre lo toma justo después del parto. A pesar de haber tomado la medicación es muy habitual que, una vez en casa, la madre tenga una subida de leche espectacular. Cuando la madre ya ha tenido la subida de leche, la medicación no tiene ningún efecto. Por esa razón, no se debería recomendar tomarlas cuando la madre ya ha empezado a lactar.

Importante: La cabergolina no debe administrarse a la vez que los antagonistas de la dopamina (D2), como fenotiazinas, butirofenonas, tioxantenos o metoclopramida, ya que este hecho podría reducir la acción del fármaco sobre la disminución de la prolactina. Según indica la ficha técnica del medicamento, la cabergolina tampoco debe asociarse con otros alcaloides ergóticos ni con antibióticos macrólidos (por ejemplo, eritromicina), ya que los efectos adversos podrían aumentar.

Alternativas naturales para disminuir la producción de leche

Hay madres que al querer dejar la lactancia no quieren recurrir a medicamentos y optan por métodos más naturales:

  • Infusión de salvia: Se recomienda tomar 1 taza de té tres veces por día. Tendrás el mismo efecto del té si tomas 2 goteros enteros de la tintura.
  • Vitamina B6: Las altas dosis de suplementos de vitamina B-6 han reportado reducir la producción de leche materna.

No hay suficiente evidencia científica que compruebe la efectividad de infusiones de salvia, menta o té de jazmín para inhibir la lactancia. A pesar de esto, siguen siendo relativamente populares para este fin.

Estrategias para reducir la producción de leche de forma gradual

Lo primero que hay que entender es que la leche no se seca. La producción puede disminuir pero la leche tarda años en desaparecer completamente. La lactancia materna funciona mediante la oferta y la demanda. A más leche sacas, más leche tienes. Si se queda leche dentro del pecho, nuestro cuerpo se regula solo gracias a una enzima el FIL (Factor Inhibidor de la Lactancia), que se encarga de gestionar la producción. Cuanta más cantidad de esta hormona sale con la leche cuando el bebé mama o cuando extraemos leche con el sacaleches, más leche se produce.

Pues como te decía, se trata de que cada vez saques menos leche del pecho, de forma progresiva. Cuando te moleste el pecho, saca un poco de leche pero deja un poco dentro. Tienes que ir sacando la cantidad mínima que te sirva para no tener dolor pero que a la vez permita a la glándula entender que debe reducir la producción. Es un proceso bastante intuitivo y cada madre encuentra por sí misma cuánta leche necesita sacarse para encontrarse bien mientras sigue disminuyendo la producción. Habrá un momento en que será evidente que el pecho ya no necesita este vaciado continuo y será el momento de parar. El resto de opciones para disminuir o eliminar la leche materna no tienen tanta efectividad, pueden ser peligrosas o incluso traumáticas.

Disminuyendo el estímulo del pecho se consigue que la producción sea cada vez menor. Para retirar la lactancia, se van sustituyendo tomas de pecho por tomas de biberón. Por ejemplo, se puede empezar con la toma de media mañana. Dos o tres días después, sustituye la toma de media noche. Varios días después, la de media tarde. La primera vez que sustituyas una toma, puedes notar molestias por tener el pecho lleno. Si la molestia es leve, no lo estimules. Según pasen los días, irá disminuyendo hasta desaparecer. Pero si lo precisas, puedes extraer un poco para aliviar la molestia. No se recomienda vaciar el pecho, pues no disminuiría la producción de leche.Por ejemplo, si el primer día necesitas extraer un poco una hora después de lo que hubiera tocado la toma, extrae lo justo para que no moleste. Probablemente el día siguiente pasarán dos horas, y el próximo no lo necesitarás.

En estos casos lo que hacemos es sacar un poco de leche del pecho mediante extracción con sacaleches o manual. La idea es ir pudiendo eliminar tomas de leche, disminuir las extracciones y espaciar el tiempo de extracción entre las mismas. De esta manera, el proceso es gradual y permite tanto al bebé como al pecho adaptarse a la nueva etapa que se acerca.

Si hemos dejado de ofrecer el pecho o el bebé no quiere mamar, la idea es realizar extracciones, ya sea con sacaleches o de manera manual, e ir consiguiendo una cantidad suficiente de leche como para notar alivio y no sentir dolor. No se trata de intentar extraer la mayor cantidad de leche posible, solo se extrae la cantidad justa para que la glándula ajuste la producción a la baja. En paralelo, lo que vamos a hacer es intentar ir espaciando las extracciones de leche, de manera que cada vez podamos ir aguantando más tiempo sin realizar extracciones. Podemos añadir al proceso la aplicación de frío en el pecho y hablar con un sanitario para que nos paute antiinflamatorios.

En cuanto al uso de frío, se recomienda aplicarse una bolsa de hielo por períodos de 15 a 20 minutos, al menos 4 veces al día, o según sea necesario.

Hiperlactancia: ¿Qué hacer ante la sobreproducción de leche?

Tener exceso de producción lejos de ser un sueño hecho realidad suele ser una pesadilla. En estos casos lo primero que intentamos es modificar la posición de la madre para amamantar, rescostando el cuerpo hacia atrás, de manera que el bebé quede encima y pueda así deglutir con más facilidad. Con esta técnica podemos llegar a resolver el malestar del bebé, pero la hiperproducción es posible que siga.

Otra opción, al hilo de intentar facilitar la succión al bebé, es usar pezoneras. En todos los casos es importante el control cercano y certero de una profesional de la lactancia para poder ir evaluando los cambios que se vayan produciendo.

Una de las técnicas que utilizan los especialistas en lactancia es el “reseteo del pecho”. Éste consiste en tratar de cambiar la producción de la leche del cuerpo de una forma natural, alterando la información que recibe el pecho. En primer lugar, se ha de vaciar el pecho todo lo que sea posible ayudándose de un extractor. Es recomendable que la extracción se realice a la vez, aunque si no se puede, se extrae la leche de una mama y después de la otra. Cuando se ha extraído la leche, se coloca al bebé en el pecho y se deja que succione todo lo que necesite. Suele tardar poco y se queda dormido rápidamente porque extrae la parte más grasa y se queda satisfecho con más facilidad. Al terminar, se debe vaciar todo lo que se pueda de nuevo, pero ya de forma manual.

Durante un tramo horario (se puede empezar con bloques de 2 o 3 horas), se debe colocar al bebé en uno de los dos pechos cada vez que el bebé lo demande. Cuando termine ese bloque horario, en el siguiente período, se pone al bebé en el otro pecho en caso de que siga demandando leche. Una vez que se ha realizado la técnica durante unos días, se puede notar la mejoría y volver a la lactancia a demanda sin control de horarias, es decir, cada vez que el bebé lo requiera y dando los dos pechos en cada toma si fuera necesario.

Consideraciones adicionales

La leche no se deja de producir de inmediato. Si has decidido amamantar a tu bebé, es probable que tengas dudas sobre el riesgo de tomar algunos medicamentos. El mejor consejo es que preguntes a tu ginecólogo/a. En general, la mayoría de los que no requieren receta son prácticamente inofensivos, y los que se aplican sobre los ojos y la piel también. En cuanto al resto de los fármacos, como requieren receta es importante que siempre informes al médico que te los prescribe que estás dando el pecho. También existe una web muy útil denominada e-lactancia.org, que puedes consultar.

En cuanto al consumo de fármacos, la mayoría de los fármacos habituales son compatibles con la lactancia y en pocas ocasiones es necesario suspenderlos; pero si estás tomando alguna medicación, es recomendable que lo comentes con tu ginecólogo o pediatra. Se debe evitar el consumo de cafeína, alcohol y tabaco, así como de productos de fitoterapia, ya que pueden contener principios activos que pueden provocar toxicidad en el bebé.

El efecto del fármaco inhibidor de la lactancia no es irreversible. Si con posterioridad a su administración la madre decide relactar, puede hacerlo ofreciendo el pecho al niño con gran frecuencia, y estimulando el pecho con otros medios como la extracción manual o mediante sacaleches.

Si has tomado la pastilla para cortar la leche y ahora has cambiado de opinión y quieres relactar, puedes hacerlo.

Si la retirada de la lactancia se debe a problemas con ella -sensación de poca leche o dolor en las tomas- y quieres continuar, solicita ayuda a tu matrona.

Es normal sentir un poco de dolor en el útero y tener algo de sangrado cuando estás sacando leche. Esto pasa porque se libera una hormona llamada oxitocina durante este proceso.

Algunas mujeres deciden seguir lactando, ya sea por poco o mucho tiempo, con o sin un motivo específico. Para algunas mujeres, seguir lactando después de una pérdida puede ser una forma de acompañar el proceso de duelo. Es una práctica segura que se realiza en muchos países, por lo que la pérdida de un bebé no impide donar leche. La extracción de leche puede hacerse con o sin un fin específico, y es una decisión totalmente personal.

Medicamentos compatibles con la lactancia

En este post la Dra. Sonia Martínez de nuestro centro ofrece algunas orientaciones generales sobre fármacos de uso frecuente:

  • Paracetamol.
  • Ibuprofeno.
  • Antibióticos: Prácticamente todos los de uso habitual son compatibles con la lactancia, aunque algunos pueden ser menos recomendables o estar contraindicados.
  • Hormonas: Casi todas las hormonas, incluidos los corticoides, la insulina y la tiroxina son compatibles con la lactancia; sólo hay que evitar los estrógenos, pues provocan disminución en la producción de leche. Si se han de usar anticonceptivos, los mejores son los mecánicos (preservativo, DIU) y las píldoras con progestágenos.
  • Fármacos antitiroideos.
  • Fármacos para la migraña: La ergotamina se puede utilizar.
  • Descongestionantes.
  • Antiinflamatorios.
  • Psicofármacos: Hay que consultar. Algunos pueden utilizarse durante el embarazo y la lactancia para tratar trastornos de ansiedad, depresión, insomnio y otras psicopatologías que pueden presentarse durante el periodo perinatal.
  • Sustancias radiactivas que se utilizan para procedimientos de diagnóstico: Hay que consultar siempre.
  • Metamizol (Nolotil): Debe hacerse un uso puntual y limitado.
  • Antineoplásicos: Durante el tratamiento del cáncer hay que interrumpir la lactancia debido a los efectos secundarios potencialmente graves para el lactante.
  • Yodo.
  • Café.
  • Alcohol: La cantidad excretada en leche materna depende del tiempo que haya pasado de la toma de bebida alcohólica y la graduación de dicha bebida.
  • Tabaco: Afecta a la producción de leche y también a su composición.

Relactación: Recuperando la producción de leche

La relactación, o lactancia inducida, es el proceso mediante el que se recupera la producción de leche materna después de que haya disminuido o incluso desaparecido.

Otras preguntas frecuentes

Consejos para extraer la leche materna

  • ¿Cómo puedo mantener la lactancia a mi bebé cuando vuelva a trabajar? Realmente no es fácil compaginar nuestra actividad laboral con la lactancia materna.
  • ¿Es útil el cojín de lactancia? El cojín de lactancia ¿es útil o no? ¿Conviene comprar esta clase de almohada? ¿Es necesario para dar el pecho? ¿Qué beneficios aporta a la madre cuando da de mamar a su bebé?
  • La lactancia materna prolongada es la lactancia que se mantiene más allá del año de vida del bebé.

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