La leche materna contiene los nutrientes esenciales que ayudan a proporcionar a tu bebé una base sólida para una buena salud desde el inicio de la vida. Analizamos la composición de la leche materna y su repercusión en bebé y mamá de acuerdo a la última evidencia científica. La Organización Mundial de la Salud y UNICEF recomiendan la lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses de vida, seguido de la introducción de alimentos complementarios seguros y nutricionales a partir de los 6 meses, continuando con lactancia materna a demanda hasta los 2 años de edad o más.
Pero, ¿por qué es tan buena para los bebés? La leche materna tiene la capacidad de adaptarse a las necesidades del bebé a medida que crece. Un bebé que la toma está obteniendo todos los beneficios de este “oro líquido”. Tanto si se alimenta directamente amamantando, a través de un biberón o incluso por vía enteral (a través de una sonda nasogástrica o una gastrostomía, por ejemplo), las ventajas que obtendrá son las siguientes.
Lactancia materna | Clínica Alemana
Composición de la Leche Materna
Podemos imaginar la leche materna como una emulsión especial de composición compleja: Incluye más de más de 200 componentes, carbohidratos principalmente, pero lípidos de alta calidad, proteínas y glóbulos grasos disueltos en una base acuosa. La leche materna es un 87,5% agua. A continuación, se detallan algunos de los componentes más importantes:
- Oligosacáridos: La leche materna contiene 10-12 gr./L de oligosacáridos, mientras que la leche de vaca solo contiene trazas.
- PUFAS de cadena larga: La leche humana procedente de mujeres sanas contiene la proporción óptima de ácidos grasos omega 3 y omega 6.
- Proteínas: La leche humana contiene pequeñas cantidades de proteínas, sólo 8,10 g / L. Las proteínas consisten en el justo equilibrio de las caseínas y las proteínas del suero de leche.
- Bacterias: Se detectan en cantidades bajas en muestras de leche humana.
Carbohidratos
La lactosa es importante para el desarrollo del sistema nervioso y del cerebro. La lactosa también es de gran importancia para una flora intestinal sana. Ellos están presentes a un nivel de entre 1 y 1,2 g por 100 ml. Los hidratos de carbono no digeribles en la leche materna sobreviven completamente intactos al paso a través del estómago, ya que no son digeridos por las enzimas en el tracto intestinal. Estos, s llegan al colon sin digerir y proporcionan allí un sustrato para el crecimiento de las importantes, Bifidobacterias s y lactobacilos. Una flora intestinal en la que el Bifidus es predominante puede ayudar a proteger frente infecciones y alergias.
Las bifidobacterias son capaces de excretar sustancias que inhiben el crecimiento de patógenos (que causan enfermedades) y gérmenes. También son capaces de crear un ambiente ácido, y por ello antibacteriano, a través de la producción de los ácidos acético y láctico. Son carbohidratos no digeribles que estimulan el crecimiento de bacterias beneficiosas para la salud en el intestino, principalmente bifidobacterias. Los científicos hablan de las «propiedades prebióticas» de los oligosacáridos.
Grasas
Con un promedio de 4,03 g de grasa por cada 100 gramos, la leche materna madura tiene un contenido de grasa muy alto. El contenido de grasa de la leche materna sirve para satisfacer la elevada necesidad de energía y calorías de los bebés a partir de un aporte relativamente pequeño de líquido. La composición de ácidos grasos de la leche materna depende de la dieta de la madre.
La leche materna tiene una mayor proporción de ácidos grasos insaturados que la leche de vaca. El ácido graso esencial -ácido linoleico-constituye el 10% del total de ácidos grasos en la leche materna, mientras que la leche de vaca contiene sólo un 2% de ácido linoleico. Además, la leche materna contiene una gran cantidad de ácido alfa-linoleico, así como otros ácidos grasos a los que se hace referencia conjuntamente como ácidos grasos poliinsaturado s de cadena larga (LCPs). Los más conocidos y los que representan mayor proporción, son el DHA (ácido docosahexaenoico) y AA (ácido araquidónico).
Los LCPs son la base de todas las membranas celulares. Los LCPs están involucrados en la formación de sinapsis (conexión entre las células nerviosas) y son fundamentales para el desarrollo cerebral. Esto progresa de forma especialmente rápida durante el último trimestre del embarazo y en los primeros meses de vida del niño. Después del nacimiento, el cerebro crece a un ritmo de 2 g al día - esto equivale a 60 gramos en un mes!
Proteínas
Las dos » proteínas «principales presentes en la leche materna son las proteínas del suero de leche y la caseína. La proteína de suero tiene una consistencia similar al yogur y es fácilmente digerible, garantizando así el vaciado rápido del l pequeño estómago del bebé. La caseína, por otro lado, se coagula en el ambiente ácido del estómago más rápidamente y se digieren más lentamente. La parte nutritiva es la que se descompone en aminoácidos y está disponible para el crecimiento.
Las proteínas que realizan una función protectora especial son las inmunoglobulinas (anticuerpos) IgA, IgG, IgM, IgE e IgD, por ejemplo. Cada madre produce un patrón único de inmunoglobulinas que depende de las infecciones a las que se haya expuesto a lo largo de su vida hasta ese momento. Esta protección especial, se transfiere al sistema inmunitario en desarrollo del niño.
Vitaminas y Minerales
La vitamina A es necesaria para el crecimiento y el desarrollo, para una piel sana, una buena vista y un funcionamiento eficaz del sistema inmunológico. Hay algunas características de las vitaminas D3 y K (que son importantes para el desarrollo de los huesos) que deben tenerse en cuenta. Nuestra fuente natural de vitamina D3 es la luz solar.
En los meses de invierno (de noviembre a febrero) solo producimos pequeñas cantidades de vitamina D3, debido al bajo nivel de radiación UV, y además la piel no es capaz de almacenarlo. La deficiencia de vitamina K puede desarrollarse en los primeros días de vida por varias razones:
- La cantidad de vitamina K en la leche materna es relativamente baja.
- El bebé tiene bajas las reservas de vitamina K al nacimiento.
- La flora intestinal Bifidus-dominante de los niños amamantados- parece que sólo puede elaborar cantidades pequeñas de vitamina K.
La leche materna contiene normalmente cantidades suficientes de las vitaminas hdrosolubles, es decir, vitaminas del grupo B y vitamina C. La dieta de la madre tiene una influencia limitada en el nivel de minerales y oligoelementos durante los primeros 5 a 6 meses de lactancia.
Los minerales importantes para el bebé son el calcio (Ca) y el fósforo (P), ya que ambos son esenciales para la mineralización ósea. En contraste con la de la leche de vaca, la leche materna tiene una relación de 2.3:1 de Ca: P, que es perfecta para la absorción máxima de calcio.
Los oligoelementos también pertenecen al grupo de los minerales inorgánicos. Se les llama así porque son sólo aparecen y solo se requieren en cantidades mnimas o trazas. El oligoelemento hierro (Fe) es importante para la formación de las células rojas de la sangre y el desarrollo cerebral. Los bebés nacen con una «reserva de hierro» llena, que se ajusta a sus necesidades para 4-6 meses.
Merece la pena mencionar a los nucleótidos. Ellos son el pilar de los ácidos nucleicos: el ADN, el portador de nuestra información genética, y el ARN que es responsable de la biosíntesis de las proteínas. En periodos de crecimiento rápido como durante infancia temprana, la producción normal dentro del organismo es insuficiente Por ello el organismo tiene que recurrir a una fuente de alimentación externa.
Enzimas
El sistema de lactoperoxidasa es especialmente importante en la leche cruda, donde actúa como un conservante natural, inhibiendo el crecimiento de microorganismos patógenos y, por lo tanto, ayudando a prolongar su frescura. Como decíamos, la lactoperoxidasa es una enzima que cataliza la oxidación de haluros, como el yoduro y el tiocianato, en presencia de peróxido de hidrógeno para formar productos antimicrobianos.
Beneficios de la lactoperoxidasa:- Combatir el acné: Las propiedades antibacterianas de lactoperoxidasa son beneficiosas para eliminar las bacterias que causan acné en la piel.
- Prevenir la caries: La lactoperoxidasa es una de las cuatro enzimas antimicrobianas que se encuentran en la saliva. La saliva de una boca sana tiene un pH entre 6,75 y 7,25, pero la alimentación moderna altera este pH, haciendo que proliferen bacterias que pueden dar lugar a placa y caries y que disminuyan los niveles de lactoperoxidasa de la boca.
La investigación continúa explorando todas sus aplicaciones y efectos en la salud humana. No hay efectos secundarios adversos de productos que contengan lactoperoxidasa en concentraciones normales y su uso es seguro siempre que se sigan las indicaciones del fabricante en los diferentes productos que puede encontrarse o provenga de fuentes naturales. Sin embargo, como con cualquier sustancia, existen circunstancias bajo las cuales la lactoperoxidasa podría tener efectos secundarios o ser motivo de precaución.
El calostro (primera leche que dura desde el nacimiento hasta el cuarto día aproximadamente) es rico en proteínas y en inmunoglobulina, unos factores que se erigen como gran defensa contra las infecciones. La leche de transición va desde el cuarto al decimoquinto día y es una mezcla entre el calostro y la leche materna madura. Este líquido aporta más calorías al bebé por lo que es muy beneficioso para su crecimiento. La leche madura suele aparecer entre los diez y quince días desde el parto. Su composición se basa en agua (casi un 90%), minerales, vitaminas, hidratos de carbono, proteínas y grasas.
Beneficios Inmunológicos de la Leche Materna
El ser humano, al igual que el resto de mamíferos, ha conseguido gracias a la ayuda inestimable de la evolución de la especie que la leche de las hembras sea el mejor alimento para su prole desde el mismo momento de su nacimiento.
Anticuerpos
La leche humana tiene anticuerpos (inmunoglobulinas) que protegen al bebé contra bacterias y virus. La inmunoglobulina principal es la IgA, que representa hasta el 90% de todas las inmunoglobulinas en la leche materna. Esta tiene la capacidad de unirse a virus y bacterias y evitar que penetren en la mucosa intestinal. De esta forma, inhiben la colonización en el intestino del bebé.
Hormonas
Algunas de las hormonas de la leche materna son: oxitocina, prolactina, corticosteroides, insulina, tiroxina y hormona estimulante de la tiroides (TSH).
Como explica la Sociedad de Endocrinología del Reino Unido, se ha demostrado que la oxitocina es esencial en el comportamiento humano. Por ejemplo, en el vínculo madre-hijo, la confianza y el reconocimiento de la ansiedad. Por eso la oxitocina también se conoce como la “hormona del amor”.
La prolactina también es una hormona importante. Tiene un papel clave en la producción de leche materna. Además, se ha demostrado que tiene más de 300 funciones distintas en el cuerpo humano.
Vitaminas
Las vitaminas A, C, D y E están presentes en la leche de la madre.
El Servicio Nacional de Salud de Reino Unido (NHS) confirma que las vitaminas A y E ayudan a las defensas naturales del cuerpo contra las enfermedades. Es decir, ayudan al sistema inmunológico a combatir infecciones. Ambas vitaminas también mantienen la piel y los ojos saludables.
La vitamina C ayuda a curar las heridas y protege las células del bebé. Mantiene los huesos, los vasos sanguíneos (venas y arterias) y la piel sanos.
Se necesita suficiente vitamina D para regular la cantidad de calcio y fosfato que hay en el cuerpo del bebé. Aunque la leche materna contiene cierta cantidad de vitamina D, no es suficiente para cubrir las necesidades del bebé en ese período de crecimiento.
Tipos de Leche Materna
La leche materna contiene todo lo que el bebé necesita para su crecimiento y desarrollo. Su composición varía durante las últimas semanas del embarazo y también durante el periodo de lactancia.
En general, se puede hablar de cuatro tipos de leche materna: precalostro, calostro, leche de transición y leche madura. Cada uno de estos tipos de leche materna son buenos, por lo que no hay una leche mejor que otra. Lo que ocurre es que la leche materna cambia según las exigencias nutricionales de cada momento.
- Precalostro y leche pretérmino: El precalostro es una secreción mamaria producida durante el tercer trimestre de gestación. Por tanto, se trata de la primera leche que secretan las glándulas mamarias. Uno de los beneficios del precalostro es que ofrece protección inmunológica al bebé, ya que suelen tener más riesgo de contraer una infección en los primeros días de vida. Además, aquellas mujeres que sufren un parto prematuro, producirán leche pretérmino para alimentar al bebé prematuro durante un mes aproximadamente. Este tipo de leche materna contiene mayor cantidad de proteínas que la leche madura, ya que el bebé prematuro requiere un mayor aporte proteico.
- Calostro: Este tipo de leche materna se secreta desde la semana 12-18 de embarazo hasta los primeros días tras el parto. El calostro es espeso, denso y de color amarillento debido a la alta concentración de carotenos. Su volumen puede variar entre 2 a 20 ml por toma. Esta cantidad de calostro es suficiente para satisfacer las necesidades del recién nacido. Uno de los beneficios del calostro es que facilita la colonización de Lactobacilus bifidus, evitando la adherencia de patógenos en el intestino. Así mismo, este tipo de leche materna contiene numerosas enzimas que ayudan al aparato digestivo, ayudando a la evacuación de las primeras heces. De este modo se evitará la ictericia neonatal, es decir, el color amarillento en el bebé. Todo esto prepara al bebé para recibir la leche materna.
- Leche de transición: En torno al cuarto o quinto día del parto tiene lugar la famosa subida de leche. Esto significa que la mujer notará sus pechos inflamados y comenzará a secretar lo que se conoce como leche de transición. Se trata de una leche más líquida que el calostro, pero no tanto como la leche madura. La duración habitual de la leche de transición es de unos 15 días aproximadamente. Durante este tiempo, se secretan unos 600-700 ml/día. En relación a su composición, la leche de transición tiene un mayor contenido de grasa, lactosa y vitaminas hidrosolubles que el calostro. El contenido en proteínas hidrosoluble en la leche de transición también es elevado. Por lo tanto, este tipo de leche aporta más calorías al recién nacido.
- Leche madura: Cuando han transcurrido alrededor de dos semanas desde el momento del parto, la leche materna comienza a madurar. Sin embargo, no se considerará leche madura hasta las 4 semanas de vida del bebé. La leche madura tiene pH neutro, es de color blanco y mucho más líquida que el resto de tipos de leches maternas. En este caso, la leche madura está compuesta por un 88% de agua, pero el contenido en proteínas es menor que en el caso del calostro o de la leche de transición. No obstante, la cantidad de carbohidratos y grasas que tienen la leche madura es mayor para así aportar más calorías al recién nacido. La leche madura es ligera al principio de la toma del bebé; mientras que al final se vuelve cremosa por la grasa. Gracias a este cambio de textura se permite que el recién nacido sacie primero su sed y luego el apetito. La administración de leche madura se recomienda hasta los dos años de edad o más, junto con alimentación complementaria.
En resumen, la leche materna es una fuente inigualable de nutrientes y factores inmunológicos que benefician tanto al bebé como a la madre. Su composición dinámica y adaptabilidad la convierten en el alimento ideal para los primeros meses de vida, proporcionando protección contra enfermedades y promoviendo un desarrollo saludable.
