Durante el embarazo, se producen una serie de cambios fisiológicos en el organismo de la mujer que afectarán prácticamente a todos y cada uno de los órganos y sistemas de su cuerpo. Esta etapa va a llevar asociadas unas necesidades nutricionales diferentes a cuando no se está embarazada. Por ello, nos centraremos en los requerimientos de micronutrientes en esta etapa. Algunos de estos tendrán aumentadas sus necesidades, incluso antes de la fecundación.
Conocer qué es la suplementación durante el embarazo y qué tipo de vitaminas y micronutrientes son esenciales en la gestación es fundamental para prevenir complicaciones maternas y fetales. Si conocemos cuáles son las cantidades que se necesitan y somos capaces de aportarlas a través de la alimentación y con la toma de suplementos, se podrán prevenir complicaciones maternas y fetales como los defectos del tubo neural (espina bífida), el labio leporino o que aparezcan situaciones patológicas en la mujer como puede ser la anemia en diferentes niveles de gravedad.
Incluso si la gestante arrastra un estado carencial previo, el embarazo va a aumentar estas carencias. Además, está demostrado que existe una repercusión positiva en varios resultados obstétricos y perinatales, en aquellas mujeres que tomaron durante su embarazo suplementos con múltiples micronutrientes junto con hierro y ácido fólico. Además, debemos tener consideraciones especiales ante situaciones como dietas veganas incorrectamente planificadas, síndromes de malabsorción, patologías maternas previas, hipotiroidismo endémico, etc.
¿Por qué es importante la suplementación durante el embarazo?
Muchas pacientes nos preguntan si tomar suplementos en el embarazo es realmente necesario. Es cierto que, con una dieta equilibrada, los principales requerimientos nutricionales están cubiertos. Sin embargo, desde la revolución industrial hemos vivido un descenso en la calidad de muchos alimentos. Algunos de ellos llegando a convertirse en productos, más que en verdaderos alimentos.
Durante el embarazo ocurren muchos cambios en la mujer y, el hecho de que un nuevo ser esté creciendo en su interior, hace necesario controlar el aporte de vitaminas y minerales. Es muy importante llevar una dieta saludable y variada, para intentar suplir la cantidad de nutrientes que va a requerir esta situación tan especial como es el embarazo. Por otro lado, la toma de suplementos vitamínicos antes y durante el embarazo debe estar siempre supervisada por el especialista.
Tomar suplementos vitamínicos prenatales asegura la ingesta de las cantidades extra necesarias de yodo, hierro, ácido fólico y la mayoría últimamente también de vitamina D. Una dieta equilibrada debería aportar el resto de vitaminas y minerales que necesitas durante el embarazo.
Ácido fólico: Un suplemento imprescindible
El ácido fólico, también conocido como folato, es un tipo de vitamina B importante para mujeres embarazadas. El folato se encuentra en vegetales de hoja verde (espinacas, col, espárragos, brócoli…), legumbres (alubias, garbanzos, lentejas, guisantes), cereales integrales, frutos secos (nueces), y algunos frutos cítricos (naranja, mandarinas, kiwi).
La ingesta de folatos (ácido fólico) a través de la dieta y la suplementación diaria son incuestionables a la hora de la prevención de malformaciones congénitas. Las recomendaciones sobre este micronutriente están muy bien estudiadas para la prevención de los defectos de tubo neural (DTN) y se considera que la dieta rica en ácido fólico y la suplementación diaria del mismo debe comenzar al menos un mes antes de la gestación (dos o tres meses en algunos casos) y durante los tres primeros meses del embarazo.
Es un alimento IMPRESCINDIBLE para el correcto desarrollo del embrión durante las primeras semanas del embarazo, ya que está implicado en la división celular. Ya se conoce desde hace décadas la importancia del ácido fólico en el desarrollo del tubo neural y la relación entre su déficit y la espina bífida.
Sin embargo, aun tomando estos alimentos, es difícil conseguir las cantidades recomendadas de ácido fólico a través de la dieta. Por eso, se recomienda que todas mujeres embarazadas o que quieran quedarse embarazadas, tomen un suplemento vitamínico diario que contenga la cantidad recomendada de ácido fólico. Además, la dosis recomendada de ácido fólico será mayor si la mujer tiene antecedentes relacionados con los defectos del tubo neural.
Dosis recomendadas de ácido fólico
Las dosis de folatos van a variar en función de:
- Embarazo planificado y sin antecedentes DTN, 0,4 mg/día.
- Embarazo planificado y con antecedentes DTN, 4 mg/día.
- Embarazo con factores de riesgo de tener un hijo con DTN, aumentar la ingesta de alimentos ricos en folatos y la suplementación diaria con ácido fólico a dosis altas 5 mg/día:
- Epilepsia.
- Diabetes mellitus insulino-dependiente.
- Obesidad (IMC > 30 kg/m2 ).
- Antecedentes familiares de DTN.
- Embarazo no planificado o que incumple las recomendaciones sobre dieta rica en folatos o toma irregular de la suplementación, consumidora de tabaco, alcohol u otras drogas, debe suplementarse con 5 mg/día.
- La gestación múltiple, durante los tres trimestres de embarazo 1mg/día.
La suplementación con ácido fólico se recomienda en todos los casos entre 1 y 3 meses antes de la concepción, durante todo el embarazo, en el posparto de 4 a 6 semanas y mientras se mantenga la lactancia materna se puede tomar en forma de multivitamínicos (contienen en la mayoría de presentaciones entre 0,4 y 1 mg) siempre que los factores de riesgo no aconsejen aumentar la dosis diaria.
Fuentes de ácido fólico
Pese a lo mencionado anteriormente, la dieta también tiene un papel fundamental y se recomienda ingerir alimentos ricos en ácido fólico como:
- Vegetales de hoja verde y frutas.
- Legumbres.
- Hígado.
- Cereales.
- Frutos secos.
Yodo: Esencial para la función tiroidea
Durante la visita preconcepcional y en las del seguimiento del embarazo se recomienda consumir alimentos ricos en yodo como son los lácteos y el pescado, así como incluir el uso de sal yodada en tu dieta.
Los niveles adecuados de yodo son imprescindibles para el correcto funcionamiento de la glándula tiroidea, tanto materna como fetal. El déficit de yodo era la causa del “cretinismo”.
En muchas ocasiones ni siquiera siguiendo estas recomendaciones se alcanzan los niveles mínimos diarios de yodo, siendo necesario un suplemento de 200 µg/día durante el embarazo y la lactancia.
Las principales fuentes naturales de yodo en la dieta son la sal yodada, el marisco en general, el pescado, los huevos y las algas, pero es difícil obtener los 175 microgramos diarios recomendados durante el embarazo a partir de esas fuentes.
Hierro: Prevención de la anemia ferropénica
La aparición de anemia ferropénica es frecuente durante la gestación, siendo su profilaxis uno de los objetivos del seguimiento del embarazo. Se recomienda seguir una dieta variada que incluya alimentos ricos en hierro (carne, pescado, espinacas, acelgas, lentejas, etc.), de manera que se intente asegurar un aporte diario de 30 mg de hierro elemental, 60 mg/día en el caso de gestaciones múltiples y durante la lactancia 15 mg/día.
El embarazo, sobre todo en el tercer trimestre, es un periodo en el que los requerimientos de hierro se elevan. Para prevenir la anemia ferropénica, se recomienda tomar como suplementos en el embarazo con, al menos, 28 mGr diarios de hierro durante el segundo y tercer trimestre.
Tu cuerpo utiliza el hierro para producir una sustancia que permite a los glóbulos rojos transportar el oxígeno a todos tus órganos y tejidos. Durante el embarazo, necesitas una cantidad extra de hierro -aproximadamente el doble de la cantidad recomendada para mujeres no embarazadas-, ya que, desde los inicios de la gestación, tu volumen de sangre aumenta, y con él la necesidad de hierro para suministrarte oxígeno a ti y a tu bebé. La dosis diaria de hierro recomendada durante el embarazo es de 25-27 miligramos, y puede encontrarse en la mayoría de suplementos vitamínicos prenatales.
A partir de la semana 20 de embarazo y tras valorar la evolución de los resultados analíticos, es probable que se tenga que iniciar una suplementación diaria de hierro, y aunque actualmente se considera que no es necesaria la suplementación universal de hierro en el embarazo, estos suplementos deben indicarse de forma individualizada.
Es importante que antes de iniciar la suplementación de micronutrientes consultes con tu matrona u obstetra de referencia.
Si existe un riesgo incrementado de anemia ferropénica como en los embarazos múltiples, cirugías gastrointestinales, dietas pobres en hierro, adolescentes o periodos intergenésicos cortos, se puede valorar estudio específico mediante con un perfil férrico
Se recomienda tomar los suplementos al acostarse o entre comidas junto con vitamina C para favorecer su absorción y no deberían tomarse con té, leche o café.
Fuentes de hierro
En cuanto a la dieta, algunos alimentos ricos en hierro son:
- Almejas, chirlas y mejillones.
- Carnes rojas y vísceras (consultar al especialista acerca del consumo de estas últimas).
- Legumbres.
- Frutos secos.
Por otro lado, es importante mencionar que los suplementos de hierro se deben tomar en ayunas o con el suficiente espacio de tiempo entre comidas. Además, hay que evitar tomar este tipo de suplemento con leche, ya que dificulta su absorción.
Calcio: Desarrollo óseo y prevención de la preeclampsia
Los suplementos solo se recomiendan cuando se considera que el aporte a través de la dieta resulta insuficiente. Las necesidades de calcio en la embarazada varían de 1.000 mg/día a 2.500 mg/día dependiendo de la edad y del trimestre de gestación. La administración de suplementos de calcio (>1g/día) podría reducir el riesgo de preeclampsia y parto pretérmino en mujeres con ingesta baja de calcio, pero no existen aún estudios suficientes que confirmen o desmientan totalmente esta recomendación.
El calcio se utiliza para construir los huesos y los dientes de tu bebé. La vitamina D trabaja junto al calcio para ayudar al desarrollo de los huesos y los dientes del bebé y su sistema inmune.
El aporte de calcio desde la madre al feto también es fundamental para el correcto desarrollo de sus huesos y dientes. Además, niveles bajos de este mineral se han relacionado con preeclampsia en la mujer embarazada. Sin embargo, el aporte necesario de calcio normalmente se suele conseguir de la dieta. Por tanto, no es habitual que la mujer gestante tenga que recurrir a su suplementación.
Fuentes de calcio
En este sentido, los alimentos ricos en calcio son los siguientes:
- Lácteos.
- Sardinas.
- Coles.
- Semillas de sésamo y almendras.
- Garbanzos.
No obstante, hay ciertos casos en los que sí puede ser necesaria la suplementación de calcio. Por ejemplo, en mujeres que no ingieren las cantidades adecuadas de calcio el especialista podría pautar su administración mediante suplementos.
Otros micronutrientes necesarios en el embarazo
Además de los suplementos mencionados, existen otros micronutrientes que son importantes durante el embarazo:
- Vitamina D: La administración de suplementos de esta vitamina probablemente puede reducir el riesgo de preeclampsia, diabetes gestacional, bajo peso al nacer y de hemorragia posparto grave. Si la vitamina D va acompañada con calcio puede aumentar el riesgo de parto prematuro, sin embargo, no se pueden establecer conclusiones firmes con los conocimientos y estudios a nuestra disposición.
- Vitamina A: El aporte a través de la dieta suele ser suficiente para cubrir las necesidades durante el embarazo, no siendo necesarios los suplementos.
- Magnesio: Primer trimestre 15 mg/día y 30 mg/día en el resto.
- Omega 3: Se recomienda ingerir 2 g/día de omega 3 (DHA) en los dos primeros trimestres, siendo la necesidad entre 2 y 2,5 g/día en el tercer trimestre y el periodo de lactancia materna. La mayoría de los suplementos de micronutrientes destinados al embarazo contienen unos 200 mg de omega 3 por cápsula. El omega 3 interviene en el desarrollo neurológico y visual del feto y el recién nacido.
Es importante que antes de iniciar la suplementación de micronutrientes consultes con tu matrona u obstetra de referencia.
