Ser padre y madre implica no dejar de hacerse preguntas: ¿Por qué mi bebé no duerme? ¿A qué se debe la inquietud de los bebés al dormir? ¿Es normal que un bebé duerma mucho? ¿Cuándo dormirá toda la noche seguida? ¿Cuál es la mejor hora para acostarlo? ¿Cómo y cuándo adoptar una rutina del sueño? ¿Cuánto duerme un bebé de tres meses? ¿Y un niño de hasta un año? ¿Cuáles son sus horarios de sueño?
Durante muchos años (y todavía hoy en día) no ha sido extraño escuchar la afirmación «un biberón y toda la noche durmiendo», que venía a ser la plasmación de una idea muy extendida: que los niños alimentados con leche artificial dormían más y mejor que los alimentados con leche materna. Es importante abordar este tema con información actualizada y consejos prácticos.
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¿Es Cierto que el Biberón Ayuda a Dormir Mejor?
«Son leyendas urbanas que vienen de los años 60, 70 y 80 del siglo pasado, que fueron los años de oro de la lactancia artificial, cuando ésta era considerada un signo de estatus que, además, mejoraba la calidad de vida del niño y su desarrollo.
Entendiendo el Sueño del Bebé
Es esencial comprender que el sueño del bebé evoluciona considerablemente durante su primer año de vida.
Como puedes imaginar, durante su primer año de vida, las necesidades de sueño del bebé cambiarán de manera considerable.
¿Cuánto duerme un recién nacido? A no ser que a tu bebé le cueste dormirse, los recién nacidos duermen entre 14 y 18 horas al día (pero no del tirón, por desgracia, por más que los padres TAMBIÉN necesiten dormir…), con ciclos de sueño que pueden oscilar entre 30 minutos y 2 horas, o incluso más en el caso de algunos niños.
Los recién nacidos no distinguen entre día y noche y pueden dormir incluso más durante el día. Por cierto, cada bebé es un mundo. Algunos duermen mucho...
¿Alguna vez has oído hablar de «La noche de Java»? Es la segunda noche después de dar a luz. Tal vez notes que tu bebé empieza a estar despierto más rato: entre dos y tres horas seguidas.
A partir de ahora, tu bebé dormirá entre 12 y 15 horas al día. Poco a poco, irás descubriendo sus patrones de sueño y serás capaz de anticipar cuándo necesita dormir: además de durante la noche, tu bebé necesitará hacer tres siestas hasta que tenga seis meses (una por la mañana, una al mediodía y una al final del día) y, en los meses siguientes, pasará a hacer solo dos siestas (una por la mañana y otra por la tarde). Cuando cumpla los cuatro meses, será capaz de quedarse dormido solo y de volver a dormirse solo si se despierta.
Como probablemente sepas, los recién nacidos no distinguen entre el día y la noche. En esta fase, su reloj biológico (que permite ajustar las horas que pasamos despiertos y dormidos) todavía no está sincronizado.
Ahora bien, entre las ocho y las diez semanas de vida, el bebé ya es capaz de diferenciar el día de la noche. Y cuando tenga entre cinco y seis meses, podrás empezar a aplicar una rutina de sueño para ayudarlo a dormirse más fácilmente.
El tercer mes de vida de un bebé suele ser un acontecimiento que los padres y las madres con falta de sueño esperan impacientes. Y es que, a esta edad, un bebé normalmente pesa cinco o más kilos, lo suficiente para poder esperar entre dos tomas. Por este mismo motivo, llegados a este punto, algunos bebés empiezan a dormir más durante la noche que durante el día, y a intervalos más largos.
Estableciendo Rutinas de Sueño
Para ayudar al bebé a quedarse dormido, iniciar una rutina de sueño puede ser de ayuda, como explica Emmanuelle Rigeade: «Asegúrate de que el bebé se sienta seguro y tranquilo en su ambiente, en todas las edades. En los primeros meses, procura tenerlo en brazos y que te sienta cerca, y luego establece rutinas y crea un entorno seguro».
A partir de los seis meses, más o menos, un niño puede sentirse seguro con un peluche o con las rutinas que le marques. Mediante los intentos repetidos de quedarse dormido en su cuna y la presencia tranquilizadora de papá o mamá, el bebé irá descubriendo poco a poco cómo quedarse dormido de manera más autónoma.
Según Emmanuelle Rigeade, «la rutina nocturna es un conjunto de momentos calmantes que dura toda la noche: regresar a casa, tiempo de calidad, baño, juego, comidas, etc. Estas rutinas funcionan como momentos tranquilizadores para el niño, porque le permiten anticipar qué ocurrirá a continuación.
La rutina de la hora de dormir está relacionada con la separación que implica este momento. Es más breve y sirve como transición entre el momento en el que estáis juntos y el momento en el que el niño duerme en su cuna o cama. …y luego dar las buenas noches. Es un momento bastante breve y hay que estructurarlo para que el niño entienda su significado.
Vamos a revelarte un secreto para establecer una rutina de sueño eficaz: repítela cada día para que tu bebé detecte pistas y asocie cada momento con el paso siguiente. Prepararlo para una siesta será diferente de prepararlo para dormir por la noche. Antes de acostarlo, puedes darle un baño y un masaje (recuerda que no conviene que sea «demasiado largo» porque tendrás que dárselo cada noche), luego ponle el pijama y mételo en su saco de dormir.
Consejos Adicionales para Fomentar el Sueño
- Crear un ambiente tranquilo: Intenta generar un ambiente tranquilo, sosegado, pon música suave y mece a tu bebé.
- Estar atento a las señales de cansancio: Si tu bebé todavía no tiene unos horarios de siestas (o sueño nocturno) establecidos, algunas señales te ayudarán a saber cuándo es el momento oportuno para ponerlo a dormir. Por descontado, si bosteza, se frota los ojos o empieza a llorar o gimotear, sabrás inmediatamente qué hacer.
- Consistencia: Es importante manteneros firmes y no traerle más chupetes desde que toméis la decisión. Acompañadlo, relajadlo y dadle mimitos, pero recordad: ya no hay vuelta atrás.
¿Qué Hacer Cuando el Bebé Llora?
Si bien todo el mundo sabe que los recién nacidos y los bebés desvelan a sus padres por la noche, muchos se preguntan por qué su bebé se despierta por la noche, incluso llorando. ¿Tendrá hambre? ¿Tendrá frío? ¿Se sentirá solo? ¿Tendrá ansiedad por separación? ¿Le dará miedo la oscuridad? ¿Querrá que le cambien el pañal porque está sucio?
Si te preguntas si tiene hambre, conviene que sepas que antes de los seis meses, tu bebé puede despertarte porque necesita que lo amamantes o le des un biberón, en función de la opción de alimentación que hayas elegido.
El consejo de Emmanuelle Rigeade: «Es importante dejar llorar al bebé y no intentar silenciarlo a toda costa. Abrázalo, mécelo y cógelo en brazos y, por lo general, se calmará. También es importante que los adultos se turnen, porque son momentos muy estresantes.
Y si no tiene hambre, ¿por qué llora? Si no necesita que le cambies el pañal, si no le están saliendo los dientes y no hay nada más que le moleste (por ejemplo, si tiene piel atópica y le pica o si hace demasiado calor), es posible que el bebé se despierte simplemente porque está entre dos ciclos de sueño.
El consejo de Emmanuelle Rigeade: «Es normal que los bebés se despierten por la noche durante los primeros meses, porque sus ciclos de sueño son cortos y necesitan comer de noche. Más adelante, si esto sigue ocurriendo, conviene plantearse los hábitos de sueño del niño, si se despierta en el mismo estado que cuando lo acostaste o no y qué recursos tiene para volverse a dormir.
Retrocesos en el Sueño
Veamos... Tu bebé lleva dos meses durmiendo toda la noche y ahora por fin esperas poder descansar... PERO hace poco ha empezado a despertarse de nuevo de madrugada y no sabes por qué. No te asustes: estos retrocesos son normales y pueden ocurrir cuando el bebé da un estirón, por ejemplo (en las primeras semanas, a los tres meses o a los seis meses), o si el bebé se desorienta o cambia de horarios, durante un viaje o en verano, por ejemplo.
Esta fase es perfectamente normal en un bebé y sucede en torno a los ocho meses de edad.
Como los adultos (¡o los padres jóvenes!), los bebés pueden sufrir una falta de sueño que puede acumularse a lo largo de días o incluso semanas. Si es el caso, notarás que a tu hijo cada vez le costará más quedarse dormido: puede parecer contradictorio, pero cuanto más cansado está un niño, más le cuesta dormirse. ¿Qué debes hacer en estos casos?
Tal vez te preguntes si es probable que un bebé duerma menos por la noche si ha dormido más de lo habitual durante el día. ¿Tendrías que despertarlo?
Según Emmanuelle Rigeade, «No se recomienda privar a un niño de sueño durante el día para que duerma mejor de noche, porque lo que se consigue es justo lo contrario: cuando un niño está demasiado cansado le cuesta más dormirse por la noche.
El Uso del Chupete
Todo superhéroe cuenta con un escudero de confianza y en el caso de nuestro bebé este es el chupete, su compañero de confianza y el mejor ahuyenta-lágrimas que puede existir, además de los mimos de papá y mamá. ¿Quieres saberlo todo sobre el uso del chupete? ¡Sigue leyendo!
Cómo esterilizar el chupete de tu hijo
Antes de regalarle a tu hijo o hija su primer contacto con el que será uno de sus mejores amigos, el chupete, o como dicen en inglés, el pacifier, conviene que te ocupes primero de su esterilización. ¡No temas, papá! No es tan difícil como suena y existen diversas formas para esterilizar el chupete:
- Hirviendo agua: mételo en un recipiente con agua y llévala a ebullición con el chupete dentro entre 15 y 20 minutos.
- Esterilizador: hay aparatos ya destinados a este fin con los que puedes esterilizar tanto el chupete como el biberón y otros objetos del peque de forma sencilla y rápida.
- En el microondas: también existen recipientes para esterilizar los chupetes y los biberones especiales para el microondas a los que hay que añadirles agua y se encargan de esta función en tan solo unos 4 u 8 minutos.
Cuándo introducir el chupete
Tiene sonajeros, peluches, patitos de goma… pero nada le gusta tanto como el chupete. ¿Qué tipo de magia tiene este objeto tan pequeño para que tu bebé pase del llanto al bostezo casi con solo verlo? No son los colores ni las formas, mamá, detrás hay una explicación científica: succionar el chupete ayuda a tu bebé a liberar endorfinas, que son las hormonas de la felicidad y el bienestar, de ahí ese amor tan grande por su pacifier.
Pero, ¿cuándo empezar a darle el chupete? La verdad es que no hay edades específicas para empezar con el uso del chupete, pues este es un extra que les damos los papás para sentirse bien, aunque sí hay quien recomienda no introducir el chupete hasta que la lactancia esté bien asentada, algo que no suele ocurrir hasta que pasen 15 días o, incluso, un mes desde su nacimiento. Pero todo dependerá de las necesidades específicas de tu bebé, tanto si toma pecho como biberón, pues algunos demuestran necesitar más oportunidades de succión que las que les damos para alimentarse, algo que indican, por ejemplo, chupando el dedo o mordiéndote la mano.
Cuándo es recomendable quitar el chupete
El tiempo máximo recomendable para que tu peque se despida de su gran amigo el chupete es entre los 18 meses y los 2 años, Ese es el límite para evitar que su uso le afecte a los dientes o a los huesos maxilares, y, consecuentemente, a su mordida. Pero, claro, él quiere mucho a su compañero ahuyenta-lágrimas, por lo que el paso de quitar el chupete no siempre es tan fácil como a los papis nos gustaría. ¿Cómo quitar el chupete con el menor drama posible? ¡Trucos Nenuco al rescate!
- Los cambios de uno en uno: Aunque para vosotros solo sea un objeto de bebé, para vuestro pequeño la vida puede ser de un color muy diferente sin chupete. De ahí la importancia de elegir el momento más adecuado también para sacarle el chupete. El día que empieza la guarde, llega un nuevo hermanito a casa, estrena su nueva habitación o se le quita el pañal no es la mejor elección para este cambio tan importante. ¡Los cambios de uno en uno, papá!
- Chupetes que se van sin avisar: La edad puede influir mucho a la hora de quitarle el chupete a un niño. Si tu hijo o hija tiene menos de 15 meses, lo vas a tener más fácil. Un día, de repente, desaparecen todos los chupetes de la casa. Se van así, sin avisar y, a partir de ese día, se ponen en funcionamiento las otras técnicas que papá y mamá conocen e ingenian para calmar y relajar al niño, como hablarle, darle muchos mimos, relajarlo con un baño y caricias con olor a Nenuco…
- Los niños mayores no usan chupete: Si tu peque tiene más de 15 meses, seguramente necesitarás recurrir a otras medidas. Si es de esos niños apacibles y alegres que tienen mucha capacidad de aceptación, una charla explicándole que dentro de x semanas el chupete ya no hará más parte de su vida puede funcionar. Eso sí, conviene compensarle con una fiesta de despedida o algún ritual especial para decirle adiós a su fiel compañero.
- Los pájaros se han llevado los chupetes: Hay niños con los que esta conversación no da el resultado que quieren papá y mamá. En estos casos se necesitan otras técnicas un poco más elaboradas y que exijan poner a punto tus habilidades dramáticas. Una opción puede ser que, de repente, los chupetes desaparezcan y cuando pregunte y proteste por él, contarle que se lo han comido los pájaros o que se lo han llevado los Reyes Magos, Papá Noel o alguien mágico a quien le tenga mucho aprecio.
- Los chupetes rotos: Otra opción es que los chupetes vayan sufriendo día a día el deterioro de «ser mayor». Es decir, mamá y papá cortarán la punta del chupete, recortando cada día un poquito más, pero cuando el peque pregunte, ellos harán como que no se dan cuenta de que están cortados y le dirán que los va rompiendo él porque ya tiene dientes de niño mayor y, un día, ya no habrá chupete.
- Chupete que se va nunca vuelve: Lo sabemos, papás, verlo llorar porque su fiel compañero ya no será parte de su vida puede partiros el alma, pero recordad que es muy importante manteneros firmes y no traerle más chupetes desde que toméis la decisión. Acompañadlo, relajadlo y dadle mimitos, pero recordad: ya no hay vuelta atrás.
Ya sabes todo lo que tienes que saber para entender mejor el sueño del niño, desde el momento que nace hasta el año de edad.
