En este artículo, exploraremos el significado del término "maduras asalta cunas", su contexto social, y cómo nuevos conceptos como "WHIP" están desafiando estos estereotipos. Además, abordaremos la transición de la cuna a la cama para los niños, un cambio importante en su desarrollo.
El Término "Maduras Asalta Cunas": Un Análisis Social
El término "maduras asalta cunas" ha sido históricamente utilizado de manera peyorativa para referirse a mujeres mayores que mantienen relaciones sentimentales con hombres más jóvenes. Este concepto, cargado de prejuicios, refleja una sociedad que tradicionalmente ha cuestionado y juzgado las relaciones donde la mujer es significativamente mayor que su pareja.
El término se utiliza para describir a una mujer mayor que busca o tiene relaciones con hombres mucho más jóvenes. Este término es despectivo y sugiere que la mujer está explotando o aprovechándose de la juventud de su pareja. La connotación negativa de este término se basa en la creencia tradicional de que los hombres deben ser mayores que sus parejas y que las mujeres que desafían esta norma están actuando de manera inapropiada.
La sociedad todavía cuestiona cuando una mujer se empareja con un hombre bastante o mucho más joven que ella. “En general, estas relaciones siguen estando mal vistas socialmente. Se acepta mucho más que el hombre sea mayor que la mujer”, explica Margarita Solé, psicoanalista.
En el 2001, dos investigadores de la Universidad de Manchester (Reino Unido) entrevistaron a 122 personas para pedirles su opinión sobre las parejas en las que hay una gran diferencia de edad. Y los entrevistados rechazaron con mucha más fuerza las relaciones en las que ella es mayor que él.
La Evolución de las Relaciones y el Surgimiento del Término WHIP
En contraposición al término "maduras asalta cunas", ha surgido un nuevo anglicismo conocido como WHIP (Women who are hot, intelligent, and in their prime), es decir, mujeres que son atractivas, inteligentes y que están en su mejor momento. Este término busca reivindicar la imagen de la mujer madura, valorando su experiencia, inteligencia y atractivo, en lugar de juzgarla por su edad o por sus relaciones.
En una sociedad en la que solo se valoran factores como la juventud y la precocidad, parece que la edad madura es sinónimo de aislamiento social. Quizá todos deberíamos aprender a valorar el ser adultos y/o maduros porque pasamos más años de nuestra vida envejeciendo que siendo jóvenes, por eso, neologismos como WHIP son necesarios.
Su origen es muy reciente, este verano la escritora Bibi Lynch lo empleó en el programa de televisión británico This Morning para referirse a mujeres en su situación. Mujeres maduras, hechas a sí mismas que no necesitaban a nada ni a nadie.
Porque desde hace años, que una mujer con más edad salga con un chico más joven era visto como algo negativo y extraño. Un hombre sí que puede salir con una mujer más joven, ser un sugar daddy, y esto le convierte en un campeón. En cambio, una mujer que sale con un hombre mucho más joven que ella es una cougar o asaltacunas. Si observas de forma detenida, el concepto hacia ellos es mucho más suave que el que se ha utilizado hasta ahora para referirse a ellas.
Factores que Contribuyen al Aumento de Relaciones con Mujeres Mayores
Pero las relaciones en las que la mujer es mayor cada vez son más frecuentes. La proporción de matrimonios en que la mujer es dos años o más mayor que el hombre ha pasado del 7,8% en 1976 al 16,4% en el 2010. ¿Qué es lo que ha cambiado para que cada vez haya más parejas de este perfil? Como explica Clara Cortina, profesora del departamento de Ciencias Políticas y Sociales de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona, “la mujer ocupa una posición social diferente con respecto a unas décadas atrás. Ahora es más independiente social y económicamente. Es mucho más frecuente que la mujer sea la mayor de los dos en las parejas más jóvenes, aquellas en que ella tiene menos de 40 años”.
Las mujeres disponen de más libertad para tomar decisiones. El criterio para iniciar una relación puede que sea el de la atracción por una persona con la que se disfruta. Además, ahora el número de rupturas de pareja es estratosférico comparado con el de veinte años atrás o, claro, cuando el divorcio no existía y el matrimonio era, de verdad, para toda la vida.
“Y ellas, aunque aspiren a volver a emparejarse, en general, con hombres de su edad, ven que estos suelen elegir a mujeres más jóvenes”, señala Antoni Bolinches, psicólogo clínico y terapeuta de pareja. “Así que tienen que fijarse en hombres mayores que ellas o más jóvenes”.
Internet está facilitando este tipo de relaciones. Los portales de contactos permiten que se conozcan personas de ámbitos y edades dispares. “Ellos saben que las mujeres mayores están más dispuestas sexualmente. Y en este tipo de ambientes es más fácil saltarse los prejuicios, gracias a la confidencialidad.
Otro factor que explica que aumenten las parejas en las que ella es mayor que él es, a juicio de Clara Cortina, “el que se haya roto la norma única sobre lo que debe ser una pareja”.
Dinámicas Afectivas y Sexuales en Parejas con Diferencia de Edad
¿Qué tienen de singular a nivel afectivo o sexual las parejas en las que la mujer es mayor que el hombre? ¿Se diferencian en algo de las relaciones entre personas de edades similares? ¿Qué encuentra una mujer en un hombre bastante o mucho más joven que ella? ¿Y un hombre en una mujer bastante o mucho mayor que él?
“Ella puede encontrar la vitalidad de la juventud”, opina Margarita Solé. “Por otro lado, a todos nos cuesta aceptar el paso del tiempo, y algunas mujeres pueden intentar frenarlo iniciando una relación con alguien diez años más joven. Pero esto, por cierto, también lo hacen ellos”.
Sin olvidar que, en muchas relaciones, se establece una dinámica de poder. “Algunas personas viven las relaciones como luchas de poder. Además, como explica Antoni Bolinches, “la mujer se puede sentir una triunfadora social por el hecho de estar con un hombre más joven. Muchas mujeres de mediana edad son atractivas. Y hay que tener en cuenta que la plenitud sexual del hombre se da a los 30 años, mientras que la mujer llega en plena forma a los 50”. Esa combinación sexual es muy satisfactoria para ambos porque se mezcla potencia y experiencia.
“Y el atractivo no sólo es el cuerpo”, explica Margarita Solé. “El mercado nos quiere atrapar en unos modelos de mujer concretos. Asimismo, “una mujer mayor puede ser muy acogedora”, señala Antoni Bolinches. “Así que el hombre tal vez encuentre en ella cosas que le da una pareja y también una madre, metafóricamente hablando”.
Claro que las parejas en las que él es más joven pueden ser sanas y equilibradas. Y una ventaja es que estas relaciones pueden ayudar a que el hombre madure”.
Desafíos y Presión Social
A juicio de Antoni Bolinches, “la viabilidad de estas parejas no suele ser buena a medio plazo. Muchas no superan la fase pasional porque, por ejemplo, tienen reticencias a hacer pública su relación o no ven claro qué proyecto de vida pueden tener en común. Son amantes durante un tiempo y ya está. No siempre tienen que ser relaciones problemáticas o cortas, pero se enfrentan a importantes dificultades”.
Y una de las más arduas es la de superar la presión social. “La mujer de 47 años, por ejemplo, que sale con un hombre de 29 hace pública su sexualidad”, señala Margarita Solé. Demuestra que tiene un deseo sexual desligado de la maternidad. “Y eso es algo que mucha gente todavía no acepta. Al hombre le dicen que podría estar con una más joven. A la mujer la critican o ridiculizan. O le dicen que él la dejará por una más joven. O si ella tiene 30 y él 20, por ejemplo, le dicen que su pareja podría ser su hijo, aunque sólo se lleven diez años.
Todo ello provoca una presión social que, en opinión de los expertos consultados, no viven las parejas en las que él es mayor que la mujer. “El poder es machista y defiende un modelo que beneficia a los hombres. En muchas películas, por ejemplo, se ven hombres de 50 años emparejados con mujeres de 30”, añade Antoni Bolinches. Es una presión social que ambos pueden interiorizar y que será una bomba de relojería para la relación.
La atracción, el enamoramiento o el deseo de estar con una persona no son garantía de que una relación vaya a durar. Y en este tipo de relaciones quizás ambas personas se encuentran en un momento vital muy diferente. Una mujer de 37 años que quiera tener hijos quizás se lo piense mucho antes de iniciar una relación con un hombre de 27 que ve la paternidad como un horizonte muy lejano.
Es evidente que todas las parejas corren el riesgo de enfrentarse a dificultades o crisis a lo largo de su relación.
Famosas y Famosos que Desafían los Estereotipos
La cantante Shakira, de 36 años, y su pareja, Gerard Piqué, de 26 años y jugador de fútbol del FC Barcelona, tienen un hijo. Jennifer López, cantante y actriz, tiene 43 años, y Casper Smart, su pareja, 25. El actor Hugh Jackman es trece años más joven que su mujer, Deborra-Lee Furness.
¿Ayudan las parejas de famosos a normalizar las relaciones de pareja en las que la mujer es mayor que el hombre? “Creo que pueden animar a otras personas a iniciar este tipo de relaciones”, opina la psicoanalista Margarita Solé. “Pero también hay que dejar clara una cosa: la sociedad acepta que estas famosas estén con hombres más jóvenes porque, en general, ellas suelen aparentar menos edad de la que tienen”. Y ellos suelen ser hombres atractivos.
| Pareja Famosa | Diferencia de Edad (Años) |
|---|---|
| Shakira y Gerard Piqué | 10 (Shakira mayor) |
| Jennifer López y Casper Smart | 18 (Jennifer López mayor) |
| Hugh Jackman y Deborra-Lee Furness | 13 (Deborra-Lee Furness mayor) |
| Brigitte Trogneux/Brigitte Macron y Emmanuel Macron | 24 (Brigitte Trogneux/Brigitte Macron mayor) |
| Kourtney Kardashian y Younes Bendjima | 14 (Kourtney Kardashian mayor) |
| Eva Mendes y Ryan Gosling | 7 (Eva Mendes mayor) |
Independientemente de las mujeres con parejas más jóvenes, aquí lo importante es que se empiece a valorar a una mujer por su fuerza, su carácter, su individualidad y su independencia. A medida que una mujer cumple años, en general, se vuelve más fuerte y segura de sí misma por lo que encontrar pareja le es más difícil porque intimida e impone. Por el contrario, a los hombres les es más fácil cautivar a alguien por su carisma y su experiencia en la vida. Así que por eso son importantes neologismos como WHIP, para ensalzar la madurez de la mujer, su relación con los hombres y, sobre todo, su relación con mujeres más jóvenes.
¿CUÁNDO hacer la transición del bebé de la cuna a la cama?💤
Transición de la Cuna a la Cama: Una Etapa Crucial
La transición de la cuna a la cama suele ser un cambio importante y la mayoría de padres temen el momento de hacerlo, sobre todo si su peque está durmiendo bien. Por esta razón es crucial preparar la transición para hacer el cambio del entorno de sueño de la manera más adecuada. Lo primero de todo: elegir el momento.
No existe una edad estricta en la que un niño pequeño esté listo para pasar a una cama. Generalmente hacen el cambio en cualquier momento entre los 18 meses y los 3 años y medio, idealmente lo más cerca posible de los 3 años.
Un estudio publicado en 2018 (Caregiver-perceived sleep outcomes in toddlers sleeping in cribs versus beds) concluyó que: “dormir en una cuna en lugar de una cama se asocia con una mayor cantidad y calidad de sueño informada por los cuidadores de los niños pequeños en los países occidentales.
Si tu peque tiene dificultad para conciliar el sueño, tiene múltiples despertares nocturnos y necesita ayuda para volver a dormir o empieza el día a las 5h de la mañana, es posible que este cambio empeore la situación. Está contento en su cuna. Algunas familias introducen la cama porque se supone que deben hacerlo a cierta edad. Hay peques que habiendo cumplido los 3 años, siguen durmiendo en la cuna y están encantados. Si todavía está por debajo del límite de peso y altura de su cuna, no es necesario hacer ningún cambio.
El autocontrol es uno de los factores que hará más fácil la adaptación al cambio para dormir en una “cama de niño mayor”. En ocasiones, un peque puede dar señales confusas. Hay peques que cuando aprenden a ponerse de pie, sienten curiosidad e intentan salir de la cuna. Otro de los momentos más frecuentes para hacer la transición es la llegada de un hermanito.
Si observas que las noches se complican mucho y hay rabietas importantes a la hora de ir a dormir, es posible que tu peque no estuviera listo para hacer el cambio. Es importante prestar atención a cómo se adapta y se siente tu peque en la transición. Si es necesario, podéis volver a la cuna. No siempre es fácil saber cuándo un peque está listo.
El tamaño del espacio de sueño debería evolucionar al ritmo (y tamaño) del peque. Según declaraciones de la experta Lisa Meltzer comentando el estudio antes citado «los adultos tienden a ver las cunas como jaulas, pero no es así como las ven los niños». También afirma que a los peques “les gustan los espacios pequeños porque se sienten seguros y cómodos con ellos.
El peque se hace mayor. Y a nosotros como padres nos surgen las dudas. ¿Es el momento de cambiarle de cama?, ¿qué tipo de cama es mejor para él?, ¿qué colchón necesita? No te preocupes, respira hondo, porque hoy te contamos cuándo pasar de cuna a cama y cómo hacerlo.
A menudo resulta difícil aprender a soltar lazos y dejar a nuestros hijos el espacio que necesitan. Pero si ya notas que escala y salta encima de la cuna o que se encoge porque la cama se le ha quedado pequeña, quizás sea el momento de dar el salto.
Es difícil establecer cuándo pasar de cuna a cama. Y es que no hay una edad concreta en la que un niño pequeño deba pasar de su cuna a una cama infantil, aunque la mayoría lo hacen entre los 2 y los 3 años de edad. De hecho, muchos expertos aseguran que nunca se debe hacer antes de los 36 meses porque los pequeñines no están listos.
Consejos para una Transición Exitosa
- Hazle partícipe del cambio: Ten en cuenta su opinión y gustos.
- Decora su nueva habitación con sus viejas pertenencias: Le resultarán familiares y le darán seguridad.
- Viste la cama con textiles en tonos vistosos: Le darán un toque de color.
- Coloca un almohadón grande en el cabecero: Notar los límites del lugar donde está le dará seguridad.
¿Qué Tipo de Cama es la Mejor para Él?
Las camas de tamaño infantil son más pequeñas de lo habitual y proporcionan una altura segura para ellos y unas dimensiones cómodas para que no sientan «perdidos» dentro de ellas. Según la filosofía del método Montessori lo ideal son las camas bajas o incluso las camas a ras del suelo, para permitir esta libertad y autonomía desde el inicio, y así evitar caídas o golpes.
¿Qué Colchón Elegir?
Cuando ya tienes claro cuándo pasar de cuna a cama, una de las cosas que hará que su adaptación sea más fácil será la buena elección del colchón. Aquí entran en juego varios factores:
- Transpirable: Los niños son calurosos. Los colchones de muelles ensacados son recomendables.
- Antiácaros y Antibacteriano: Prioridad a la hora de escoger un colchón para niños.
Ahora que ya sabes cuándo pasar de cuna a cama, cómo hacerlo y qué colchón elegir, es el momento de ponerlo en práctica. Recuerda que es normal que al principio le cueste y proteste.
Seguridad y Desarrollo Infantil
Saber cuándo debemos preocuparnos al ver un retraso en el desarrollo de nuestro hijo es fundamental. El instrumento más utilizado para el cribaje (screening) de los trastornos del espectro autista es el M-CHAT. Este instrumento sirve para identificar posibles señales de alerta de un posible trastorno del espectro autista en un niño pequeño. Es solo un instrumento de que indica riesgo de tener autismo, no es un instrumento que diagnostica el autismo.
Puede ser que su hijo emita sonidos extraños y no diga más de tres palabras a la edad de 14 meses. Hiporreactividad o hiperreactividad a los sonidos u otras formas de estimulación sensorial.
Es importante prestar atención a las necesidades de seguridad del niño, especialmente cuando aprende a saltar de la cuna. Algunas opciones incluyen:
- Poner una cama bajita o colchón en el suelo.
- Enseñar al niño a bajarse de la cuna de forma segura.
- Eliminar algunos barrotes de la cuna para que salga por el agujero.
- Asegurar enchufes y productos tóxicos fuera del alcance.
