Componentes de la Leche Materna: Nutrición y Protección para el Bebé

La leche materna es una fuente nutritiva, pero también tiene otras funciones. La Organización Mundial de la Salud y UNICEF recomiendan encarecidamente que las madres alimenten a sus bebés únicamente con leche materna durante los primeros 6 meses, comenzando en la primera hora tras el nacimiento. Una mirada más cercana a la composición de la leche materna, de esa primera alimentación con calostro, nos muestra hasta qué punto es intrincadamente equilibrada la composición de la leche materna, para proteger, nutrir y preparar al bebé para el futuro.

La Composición Dinámica de la Leche Materna

El interés científico en estudiar la composición de la leche materna está creciendo, y cada vez se encuentran más componentes. Una cosa que la ciencia está descubriendo es que no hay una solución universal. La leche materna es diferente y específica en cada momento de la vida del lactante.

De hecho, se cree que la madre optimiza la leche materna, especialmente para las necesidades de su bebé. La composición del calostro difiere de la leche madura, y la composición de la leche madura cambia de una toma a otra, e incluso durante una sola toma. Por ejemplo, cuando un bebé nace prematuro, la leche materna "tiende a ser más alta en proteínas y grasas".

Profundizando un poco en esta afirmación, existen varios estudios que ponen de manifiesto la diferente composición de la leche materna entre diferentes madres (lo que se llama variación interindividual). La leche de cada madre tiene una impronta característica, como por ejemplo en su composición bacteriana, ya que la microbiota de cada individuo es única, a modo de huella dactilar, y eso se refleja también en la leche materna.

Un paso más: la leche de una misma mujer va cambiando a lo largo del periodo de lactancia (variación intraindividual). No tiene las mismas necesidades nutricionales, ni cualitativas ni cuantitativas, un recién nacido que un bebé de seis meses, y la leche materna tiene la capacidad de ir cambiando para adaptarse a esas necesidades.

Por otra parte, los estudios muestran que la composición de la leche materna no se ve demasiado afectada por las diferencias de raza, edad, dieta o si las madres han dado a luz previamente.

Componentes Clave y sus Beneficios

Los principales componentes de la leche son agua, proteínas, hidratos de carbono, grasas, minerales y vitaminas. Podemos imaginar la leche materna como una emulsión especial de composición compleja: Incluye más de más de 200 componentes, carbohidratos principalmente, pero lípidos de alta calidad, proteínas y glóbulos grasos disueltos en una base acuosa. La leche materna es un 87,5% agua.

La leche materna contiene los nutrientes que ayudan a proporcionar a tu bebé la base para una buena salud desde el inicio de la vida.

  • Oligosacáridos: la leche materna contiene 10-12 gr./L de oligosacáridos, mientras que la leche de vaca solo contiene trazas. Ellos están presentes a un nivel de entre 1 y 1,2 g por 100 ml . Son carbohidratos no digeribles que estimulan el crecimiento de bacterias beneficiosas para la salud en el intestino, principalmente bifidobacterias. Los científicos hablan de las «propiedades prebióticas» de los oligosacáridos.
  • PUFAS de cadena larga: La leche humana procedente de mujeres sanas contiene la proporción óptima de ácidos grasos omega 3 y omega 6.
  • Proteinas: La leche humana contiene pequeñas cantidades de proteínas, sólo 8,10 g / L. Las proteínas consisten en el justo equilibrio de las caseínas y las proteínas del suero de leche.
  • Bacterias: se detectan en cantidades bajas en muestras de leche humana. Estudios recientes han demostrado que la leche materna es una fuente de bacterias “amigas” (también llamadas “comensales”) como los lactobacilos, que forman parte natural de este fluido biológico.

La leche materna es el mejor alimento para el lactante, ya que está diseñado específicamente para él, y de forma perfecta. Una de las características más fascinantes de la lactancia materna es su capacidad de cambio permanente.

Al comienzo de la toma, la leche tiene una mayor composición de agua, lactosa y componentes hidrosolubles, y al final de la toma, la leche es más grasa. Es decir, que el principio de la leche es más hidratante y al final de la toma más saciante y nutritiva.

La lactosa es importante para el desarrollo del sistema nervioso y del cerebro. La lactosa también es de gran importancia para una flora intestinal sana.

Los hidratos de carbono no digeribles en la leche materna sobreviven completamente intactos al paso a través del estómago, ya que no son digeridos por las enzimas en el tracto intestinal. Estos, llegan al colon sin digerir y proporcionan allí un sustrato para el crecimiento de las importantes, Bifidobacterias y lactobacilos.

Una flora intestinal en la que el Bifidus es predominante puede ayudar a proteger frente infecciones y alergias. Las bifidobacterias son capaces de excretar sustancias que inhiben el crecimiento de patógenos (que causan enfermedades) y gérmenes. También son capaces de crear un ambiente ácido, y por ello antibacteriano, a través de la producción de los ácidos acético y láctico.

Grasas

Con un promedio de 4,03 g de grasa por cada 100 gramos, la leche materna madura tiene un contenido de grasa muy alto. La grasa es el componente más variable. Las concentraciones aumentan desde 2 g/100 ml en el calostro hasta alrededor de 4 a 4,5 g/100 ml a los 15 días posparto. El contenido de grasa de la leche materna sirve para satisfacer la elevada necesidad de energía y calorías de los bebés a partir de un aporte relativamente pequeño de líquido.

La composición de ácidos grasos de la leche materna depende de la dieta de la madre. La leche materna tiene una mayor proporción de ácidos grasos insaturados que la leche de vaca. El ácido graso esencial -ácido linoleico-constituye el 10% del total de ácidos grasos en la leche materna, mientras que la leche de vaca contiene sólo un 2% de ácido linoleico.

Además, la leche materna contiene una gran cantidad de ácido alfa-linoleico, así como otros ácidos grasos a los que se hace referencia conjuntamente como ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga (LCPs). Los más conocidos y los que representan mayor proporción, son el DHA (ácido docosahexaenoico) y AA (ácido araquidónico).

Los LCPs son la base de todas las membranas celulares. Los LCPs están involucrados en la formación de sinapsis (conexión entre las células nerviosas) y son fundamentales para el desarrollo cerebral. Esto progresa de forma especialmente rápida durante el último trimestre del embarazo y en los primeros meses de vida del niño. Después del nacimiento, el cerebro crece a un ritmo de 2 g al día - esto equivale a 60 gramos en un mes!

Proteínas

La leche materna también contiene más de 400 proteínas. Las dos » proteínas «principales presentes en la leche materna son las proteínas del suero de leche y la caseína. La proteína de suero tiene una consistencia similar al yogur y es fácilmente digerible, garantizando así el vaciado rápido del pequeño estómago del bebé . La caseína, por otro lado, se coagula en el ambiente ácido del estómago más rápidamente y se digieren más lentamente.

La parte nutritiva es la que se descompone en aminoácidos y está disponible para el crecimiento. Las proteínas y otros macronutrientes son esenciales para el desarrollo del tubo digestivo, y actúan como un probiótico para promover un microbioma intestinal sano, otra manera de estimular la capacidad del bebé para combatir las infecciones y mantener un metabolismo sano. ¡Incluso hasta la edad adulta!

Las proteínas que realizan una función protectora especial son las inmunoglobulinas (anticuerpos) IgA, IgG, IgM, IgE e IgD, por ejemplo. Cada madre produce un patrón único de inmunoglobulinas que depende de las infecciones a las que se haya expuesto a lo largo de su vida hasta ese momento. Esta protección especial, se transfiere al sistema inmunitario en desarrollo del niño.

Vitaminas y Minerales

Desde el hierro, el cobre y el zinc hasta las vitaminas A, C, D, E, K y B, el bebé recibe un aumento de micronutrientes al principio, cuando empieza con el calostro. Se trata de vitaminas y minerales que nuestros cuerpos no pueden producir (excepto la vitamina D, que es sintetizada por la piel a partir de la luz del sol).

La vitamina A es necesaria para el crecimiento y el desarrollo, para una piel sana, una buena vista y un funcionamiento eficaz del sistema inmunológico. Hay algunas características de las vitaminas D3 y K (que son importantes para el desarrollo de los huesos) que deben tenerse en cuenta.

Nuestra fuente natural de vitamina D3 es la luz solar. En los meses de invierno (de noviembre a febrero) solo producimos pequeñas cantidades de vitamina D3, debido al bajo nivel de radiación UV, y además la piel no es capaz de almacenarlo. La deficiencia de vitamina K puede desarrollarse en los primeros días de vida por varias razones:

  • La cantidad de vitamina K en la leche materna es relativamente baja.
  • El bebé tiene bajas las reservas de vitamina K al nacimiento.
  • La flora intestinal Bifidus-dominante de los niños amamantados- parece que sólo puede elaborar cantidades pequeñas de vitamina K.

La leche materna contiene normalmente cantidades suficientes de las vitaminas hdrosolubles, es decir, vitaminas del grupo B y vitamina C.

La dieta de la madre tiene una influencia limitada en el nivel de minerales y oligoelementos durante los primeros 5 a 6 meses de lactancia. Los minerales importantes para el bebé son el calcio (Ca) y el fósforo (P), ya que ambos son esenciales para la mineralización ósea. En contraste con la de la leche de vaca, la leche materna tiene una relación de 2.3:1 de Ca: P, que es perfecta para la absorción máxima de calcio.

Los oligoelementos también pertenecen al grupo de los minerales inorgánicos. Se les llama así porque son sólo aparecen y solo se requieren en cantidades mnimas o trazas. El oligoelemento hierro (Fe) es importante para la formación de las células rojas de la sangre y el desarrollo cerebral. Los bebés nacen con una «reserva de hierro» llena, que se ajusta a sus necesidades para 4-6 meses.

Merece la pena mencionar a los nucleótidos. Ellos son el pilar de los ácidos nucleicos: el ADN, el portador de nuestra información genética, y el ARN que es responsable de la biosíntesis de las proteínas. En periodos de crecimiento rápido como durante infancia temprana, la producción normal dentro del organismo es insuficiente Por ello el organismo tiene que recurrir a una fuente de alimentación externa.

Cómo aumentar la producción de leche. Consejos para madres lactantes.

Calostro: La Primera Inmunización

Desde el principio, los bebés reciben una dosis saludable de anticuerpos en el calostro, para protegerlos inmediatamente en cuanto comienzan la vida fuera del útero. El calostro es rico en otros nutrientes, como sodio, cloruro y magnesio, así como vitamina A, C y E. La primera semana de lactancia también aporta niveles cada vez más altos de lípidos.

La leche de los primeros días (también llamada calostro), es más rica en inmunoglobulinas, lactoferrina y proteínas, y tiene una mayor densidad (más calorías en menor volumen). El recién nacido necesita más calidad que cantidad y precisa defensas adecuadas para adaptarse a la vida extrauterina. Por eso realiza tomas frecuentes y de escasa cantidad, al ser aún su estómago muy pequeño.

Adaptación Continua a las Necesidades del Bebé

Para satisfacer las necesidades cambiantes de un bebé en crecimiento, la composición de la leche materna cambia a medida que pasan las semanas, y la naturaleza garantiza que los bebés obtienen los anticuerpos y nutrientes específicos que necesitan para crecer.

A medida que el bebé crece Para satisfacer las necesidades cambiantes de un bebé en crecimiento, la composición de la leche materna cambia a medida que pasan las semanas, y la naturaleza garantiza que los bebés obtienen los anticuerpos y nutrientes específicos que necesitan para crecer. Los componentes bioactivos en la leche materna, como la inmunoglobulina y los macrófagos, protegen a los bebés de las infecciones, potencian su sistema inmunológico y evitan inflamaciones.

Unos días más tarde, la leche se va haciendo más nutritiva, más grasa y menos concentrada, hasta llegar finalmente a la que se denomina leche madura, con los nutrientes esenciales para el adecuado crecimiento y desarrollo del bebe en cada etapa.

Los componentes bioactivos en la leche materna, como la inmunoglobulina y los macrófagos, protegen a los bebés de las infecciones, potencian su sistema inmunológico y evitan inflamaciones. Hay incluso células madre para reparar cualquier daño.

Tabla 1: Péptidos bioactivos con actividad opiácea presentes en la leche materna

Péptido Proteína de origen Efectos
β-casomorfinas Caseína Reducción de la secreción gástrica y la motilidad intestinal
a-lactorfina Lactoalbúmina Actividad antihipertensiva
Casoplatelina k-caseína Actividad antitrombótica

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