Mai Meneses, conocida artísticamente como Nena Daconte, ha compartido un relato honesto y profundo sobre sus luchas personales en su autobiografía 'Tenía tanto que darte'. Este libro revela los desafíos que enfrentó con el alcohol y las enfermedades mentales, que la mantuvieron alejada de la música durante muchos años. Tras cinco años de éxito arrollador y casi trece de silencio, Meneses ha resurgido, volviendo a la música en 2022 con temas como "Despiértame Madrid" y "Detrás de cada luz".
El Inicio del Silencio y la Recuperación
Llevaba años sin componer, pero en enero del año pasado comenzaron a surgir las primeras notas. Ese fue el inicio del fin de una recuperación en la que ha estado centrada los últimos años y que ahora comparte en su libro de memorias 'Tenía tanto que darte', título homónimo de uno de sus temas más conocidos.
La Ruptura con Kim Fanlo
Junto a su expareja sentimental, Kim Fanlo, saboreó entre 2005 y 2010 la fama que le trajeron canciones como "En qué estrella estará". Sin embargo, el cambio de década lo ensombreció todo y llegó la ruptura, tanto laboral como personal. Se enfrentaron en los tribunales por el uso del nombre Nena Daconte, del cual terminó resultando propietaria Mai Meneses.
"Expuso su negativa a que siguiera mi carrera musical con el nombre de Nena Daconte. Quedamos en volver a vernos después de las fiestas de Navidad, cuando todos estuviéramos más tranquilos, pero aquella reunión no tuvo lugar y comenzó su andadura judicial", recuerda la artista en su libro.
El Abismo del Alcohol y las Paranoias
Fue entonces cuando llegaron sus peores momentos. Se refugió en el alcohol, una forma de evasión que terminó llevándola por caminos todavía más oscuros.
"Pensaba que la gente me miraba por la calle, que hacían comentarios negativos cuando pasaba por su lado. Que hablaban de mí en la tele, en la radio, pero siempre de manera negativa. Además, creía en fantasmas y que estos me visitaban cada noche para acabar conmigo", relata.
Los profesionales le diagnosticaron una depresión psicótica por la cual tuvo que estar medicada durante años. Aunque asegura haber sufrido altibajos con el tratamiento, haber aparcado sus adicciones le ha traído la paz mental que buscaba.
"El abuso del alcohol es malísimo para la felicidad y la tranquilidad mental. El abuso siempre es peligroso. Dicen que hay personas que tenemos una especial predisposición y lo mejor en mi caso sería no haberlas probado nunca: el cerebro es muy delicado", recoge Europa Press del libro.
Psicosis y Distorsión de la Realidad
El abismo se abría frente a ella en sus peores momentos. El abuso de las drogas y el alcohol agravaba sus problemas mentales, que estaban protagonizados por episodios de psicosis y paranoias.
Nena Daconte y la salud mental: “Siempre he sido ‘maricomplejines’. El parón fue sanador” | EL PAÍS
"La psicosis no siempre es divertida, pero sí lo es en esencia. Es como si recordaras todos los sueños que tienes cada día, porque estás viviendo en el sueño. Que todo esté conectado es una sensación brutal, es la mejor montaña rusa del mundo. Con los medicamentos me da la sensación de que no hay cuaderno ni columpio, que no voy a poder escuchar la voz de mi alma", escribe, asegurando que se siente identificada con el relato de Ángel Martín en "Por si las voces vuelven".
Han pasado más de 10 años desde que a Mai Meneses se le empezó a distorsionar la realidad, el punto de inflexión que la animó a pedir ayuda para salir del agujero. Ahora ya respira fuera de esa burbuja, pero no sabe si algún día volverá a sumergirse en ella. Las pastillas mantienen estable la línea entre lo real y lo ficticio. Aunque encontrarlas no ha sido fácil.
"Yo sigo sin saber lo que tengo.
Mai Meneses ha contado en Salvados cuál fue el momento en el que tocó "fondo" por el consumo de alcohol durante su época de mayor fama con Nena Daconte. "Fue un día que estábamos en Murcia de concierto y yo bebí lo habitual que bebía siempre, un poco antes del concierto y después del concierto, seguí un poco de fiesta celebrando, y al día siguiente teníamos que volver a Barcelona y yo no me podía levantar de la cama de la resaca que tenía. Me dijeron que cuando me despertase, que me cogiera un tren de vuelta en Barcelona. Y yo recuerdo que en ese tren lo que lloré de pensar en la soledad que sentía y en cómo había terminado en esa situación", ha recordado.
En ese momento, según ha contado la artista, tocó "fondo" y pensó que tenía que "cambiar algo" en su vida.
La Recuperación y el Regreso a la Música
Ni Mai Meneses ni Nena Daconte… Ella es María… Atrás quedaron aquellos difíciles años en los que estuvo sumida en un pozo por culpa de sus miedos, sus inseguridades y sus adicciones. “Para mí es como empezar de 0 porque tengo las mismas ilusiones que cuando tenía 15 años, cuando vivía la música con mucha autenticidad y mucho amor”, ha explicado María en Por Fin. Hoy puede decir bien alto que es una persona nueva y que quiere empezar de cero en todos los aspectos.
Hace 18 años lazó la canción que la catapultó a la fama "Tenía tanto que darte". María tenía al público de su parte y el éxito le sonreía, pero cada vez que se bajaba del escenario un mundo de sombras le atormentaba. Aún así siguió componiendo, cantando y publicando discos. Hasta que decidió apartarse de la música.
Había desarrollado miedo escénico. “Yo desarrollé miedo escénico, tenía muchas inseguridades… Con el tiempo me he dado cuenta de que no abrazaba la parte negra de mi vida, hay que aprender que el amor hacia uno mismo es muy importante. Ahora me subo a un escenario sin miedo y es lo más parecido a la felicidad y a la libertad que existe", ha expresado la artista.
Hace unos días que ha lanzado tu último sencillo, que se llama “Libre” y en el que explora el amor sin ataduras. María ha explicado que la canción "habla del amor en las relaciones abiertas, un amor sin ataduras, dejando atrás la necesidad de poseer, los celos…".
Actualmente prepara el lanzamiento de su séptimo álbum, “La Escafandra”, una historia de amor contada por etapas que verá la luz en 2025.
María Isabel Meneses (Madrid, 1978) habla despacio, como si no tuviera prisa. Parece estar en paz consigo misma y con su entorno. Ese que tantas veces le pareció convulso y que le hizo subir y caer demasiadas veces. María Isabel es Mai Meneses. Primera expulsada de la segunda edición de 'Operación Triunfo', pareja sentimental y profesional de Kim Fanlo, con el que creó el grupo Nena Daconte, nombre tomado de una novela de Gabriel García Márquez.
El Libro como Catarsis
Todo esto que le ha pasado lo cuenta en un libro, ‘Tenía tanto que darte’, editado por Plaza & Janés. Son 228 páginas que no se leerán sus padres -se lo ha prohibido- y que sí se ha leído Eduardo. “Para mí era importante contar con su apoyo, porque tenemos unos niños a los que hay que hablarles de todo esto”, cuenta. En marzo, nuevo disco en solitario con Subterfuge, su nueva compañía discográfica. Mientras, sigue de conciertos.
Mai Meneses/Nena Daconte. P. Vamos con una de clichés. Su padre es registrador de la propiedad, varios de sus hermanos también. Y usted sale cantante. ¿Lo llevaron todos bien? R. Yo soñaba con haber nacido en una familia de artistas, con eso te digo todo (risas). Creo que, si hubiera nacido en el entorno Bosé, las cosas hubieran sido más fáciles; pero, como no fue así, he tenido que convencerles una y otra vez hasta que al final, más o menos, se han dado cuenta de que la música es mi profesión. Pero aún hoy en día les cuesta un poco.
Mai Meneses/Nena Daconte. P. Primera expulsada de la segunda edición de 'Operación Triunfo', exitazo con ‘Tenía tanto que darte’ y Nena Daconte… Permítame que le recuerde un titular que publicó la revista '¡Hola!' en noviembre de 2011: “La boda de Mai Meneses, Nena Daconte, y Eduardo Baeza, 'community manager' del PP”. ¿Qué sintió cuando lo leyó? R. Yo nunca había salido en la prensa del corazón y me sorprendí, no era ningún personaje habitual de esas páginas. Salir ahí me puso en una situación muy rara. Me empezaron a preguntar por Rajoy en las entrevistas, por política, por el PP…, ¡pero si yo no he votado en mi vida! Me preguntaban por mi marido en vez de preguntarme por mi música y mis conciertos. Era un poco machista aquello.
Alcohol y drogas son una bala más en la recámara para que te pase algo que afecte a tu salud mental y pierdas el control. P. Cuando habla de adicciones, expone con detalle su relación con el alcohol. También escribe: “La peor época fue la última etapa en Barcelona. Entonces me dio por beber cerveza, todas las que entraran desde las seis de la tarde, unos seis botellines, y después cenar con vino. Todas las noches me acostaba muy mareada. Borracha. Era un suave abandono. Una autodestrucción ligera y continua. Un caer en el río de forma plácida y tranquila”. R. Es que es mucho más habitual encontrar a personas que tienen problemas con el alcohol que con las drogas. O personas cuyo padre, madre o alguien cercano es alcohólico. Con el libro y lo que cuento en él no pretendo sentenciar nada, pero, como dice Ángel Martín, alcohol y drogas son una bala más en la recámara para que te pase algo que afecte a tu salud mental y pierdas el control. Mai Meneses/Nena Daconte.
Mai Meneses. / FERRAN NADEU¿El error que cometió en su peor época fue no pedir ayuda? No pedir ayuda y no dejar de fumar porros, que ya me sentaban muy mal. Tenía que haberlo dejado. Dice que con Kim conoció la marihuana ("me pasaba el día fumando porros", escribe) y que le dio todo el poder sobre su autoestima. Lo describe como frío, calculador y ausente. ¿Espera una respuesta de su expareja? No lo sé, aunque no me preocupa. Yo he contado mi verdad, pero hay cosas que tenía que explicar porque siempre he estado callada. No lo he hecho para hacerle daño ni que se moleste. Hace como 13 años que no le veo, así que no sé cómo es ahora mismo.
Confiesa que se enganchó a las paranoias, que la sacaban de la monotonía porque su vida era como en un videojuego. Eso le pasa a mucha gente, me he dado cuenta después de escribir el libro. Es como si el mundo real a veces resultara un poco anodino y, en cambio, el otro es como vivir en un sueño constante y donde además tú eres el centro del universo. "Cuando mi médico me lo permita, volverá a dejar la medicación a ver qué pasa"Explica que trabajar en la música le sentaba fatal, que era su kryptonita. ¿Cómo lo vive ahora? Porque el próximo marzo sacará disco.
Lo que me pasaba con la música era que mi nivel de autoexigencia era muy alto, competía tanto conmigo misma e intentaba ser tan perfecta que me hacía mucho daño. Y ahora es todo lo contrario: ha bajado mi nivel de expectativas hacia lo que puedo llegar a alcanzar, conozco mis limitaciones y mis talentos, porque en aquella época me menospreciaba.
Hablando de autoestima... Llega a escribir: "Nunca he tenido demasiado carácter y en mi vida acaba opinando hasta el apuntador”. Ahora ya no es así, pero si me descuido podría volver. Tengo ese defecto, me cuesta la confrontación, decir que no, poner los límites en el momento en el que tengo que ponerlos. ¿'OT' hizo que una persona con baja autoestima como usted viera cómo se agudizaba ese problema? Porque allí la comparaban con el resto de compañeros. Yo creo que sí, que hizo un poco de mella. En el primer momento no lo vi, me reía un poco de la experiencia que estábamos viviendo, decía que era la telonera de los chicos de 'OT'. Pero viéndolo desde la distancia, sí que dejó una herida importante, porque si no el éxito no me hubiera sentado tan mal. Todo el rato pensaba que no tenía talento.
Su momento de mayor éxito, con Nena Daconte, lo vivió como un infierno. "El hecho de estar triunfando me sentaba fatal. La culpa me devoraba por dentro”, dice en el libro. Tenía el síndrome de la impostora, pensaba que no me merecía todo lo que estaba consiguiendo."No me preocupa lo que diga Kim. Hace 13 años que no le veo"Se enganchó a los porros y al alcohol. "La mejor época de mi vida está escondida en una neblina. No recuerdo casi nada", asegura. ¿Se enganchó por la falta de autoestima o porque no sabía digerir el éxito? Yo empecé por curiosidad. Cuando fumaba porros al principio, era como si se me encendieran luces en el cerebro, escuchaba la música en tres dimensiones. Todo se torció cuando empezó la presión, el estrés, el cansancio físico... Eso fue lo que comenzó a hacer que me empezara a rallar con las personas, a ser muy susceptible y me sentara mal todo. En el libro, al capítulo de Nena Daconte casi no le dediqué páginas porque no recordaba casi nada.
En el libro hace también una crítica a la industria discográfica. Comenta que se pactó que solo sonarían siete cantantes de 'OT' en la radio, y usted no estaba en la lista. ¿Sintió rechazo por parte de otros artistas por haber estado en 'OT'? Yo no tanto, porque enseguida, con el nombre de Nena Daconte, quedó diluido que yo había sido 'triunfita', pero sí que otros compañeros me lo han dicho. A partir de la edición de Amaia y Aitana todo cambió, pero sí que hubo una época, la de nuestro año, que nos miraban por encima del hombro. ¿Por qué ha prohibido a sus padres leerse el libro? Para que no sufran. Cuando volví de Barcelona ellos ya me echaron una mano, pero todo eso quedó en el pasado. No quiero que indaguen ni remover cosas. ¿Se lo ha leído su marido, que fue su antiguo amigo de la facultad? Sí. Si no me hubiera apoyado, no lo habría publicado. El papel del acompañante es fundamental. A veces nos olvidamos porque estamos muy centrados en nosotros mismos, en nuestra enfermedad, y las personas que nos acompañan lo pasan peor incluso porque no saben qué decir ni qué hacer. Sus hijos tienen 10 y 8 años.
Hace ya 20 años que España descubrió brevemente a Mai Meneses, la concursante que se convirtió en la primera expulsada de la segunda edición de ‘Operación Triunfo’. A pesar de que ella misma dice que se sintió “la fracasada más famosa de España”, supo llegar al éxito siendo la voz del grupo Nena Daconte, unos años que, sin quererlo, se volvieron en su contra cuando comenzó a aparecer el estrés y el cansancio.
“Teníamos muchísimo trabajo. Estaba muy cansada y eso me hizo como deprimirme un poco”, contaba la artista en una entrevista a la Cadena Ser, donde revelaba que su única vía de escape era la bebida. “Me ponía a beber primero cerveza, luego me abría una botella de vino y cuando me daba cuenta me lo había bebido todo. Me desmayaba, a las cinco de la mañana me despertaba y al día siguiente un poco de lo mismo”, contaba la cantante.
La bebida la utilizaba como mecanismo para desinhibirse antes de subir al escenario porque era la única forma que tenía para sacar fuerzas para cantar ante el público ante su inseguridad e incluso el síndrome del impostor que desarrolló. “Una vez canté tan mal por el estado en el que estaba que el promotor habló con mi manager para que devolviéramos el dinero. Después de cosas así venía la culpa y la vergüenza”, relataba hace poco.
“Los mejores años de mi vida profesional no los recuerdo porque me pasaba el día fumando porros. A la larga resultó una pesadilla”, contaba hace poco a Socialité. Con la ayuda de psiquiatras consiguió salir adelante y entender qué le pasaba tras diagnosticarle bipolaridad y depresión psicótica. Los porros, admite, comenzó a consumirlos por temas de creatividad, pero llegó un punto que no le sentaban bien y seguía "fumando y bebiendo para destruirme".
Aquellos años que bien podían parecer los mejores de la vida de la cantante se convirtieron en una pesadilla. Hace unas semanas declaraba en el Deluxe que en ocasiones tenía que comprarse ropa por no tener tiempo de lavarla debido a la alta carga de trabajo. “No era feliz, estaba completamente superada y recurría al alcohol y las drogas para sobrellevar la realidad”, confesaba a Jorge Javier Vázquez. Tras más de diez años, varios de ellos los pasó retirada de la música, ha conseguido entender sus problemas de salud mental y a tratarlos con normalidad y sin avergonzarse. “Es como el que tiene enfermo el hígado o el páncreas, yo no tengo bien la química de mi cerebro”, explicaba en el programa de Telecinco.
Con ‘Tenía tanto que darte’, el libro que se titula como uno de sus mayores éxitos musicales, ha hecho una especie de terapia, aunque tuvo dudas sobre publicarlo hasta que se encontró con el libro ‘Por si las voces vuelven’, de Ángel Martín, gracias al que se atrevió a publicarlo.
Tras esa voz, Mai Meneses, más conocida como Nena Daconte, sabe que eso no volverá a suceder. “He saboreado el éxito, pero también el fracaso. He tenido subidones eufóricos seguidos de periodos depresivos. He abusado del alcohol y de las drogas. He amado y odiado la música. La ansiedad y la paranoia han habitado mucho tiempo en mi cabeza. Puedo cambiar mi nombre, pero hay cosas de las que nunca podré huir”, confiesa la cantante en un libro en el que desnuda su vida al completo, desde que llegó a la fama y sus canciones sonaban continuamente en la radio, hasta que acabó en una consulta psiquiátrica y diagnosticada con depresión psicótica. Su libro, al igual que su mayor éxito musical, se titula 'Tenía tanto que darte' y, con la gira del mismo, ha recalado esta semana semana en Bilbao, junto a su compañero a la guitarra, Chema Moreno.
Desde entonces, los éxitos no pararon de sumarse y durante años el grupo estuvo en lo más alto de las listas de reproducciones. “Nos fichó Universal y llegó el éxito arrollador. 'En qué estrella estará' sonaba grande y con derecho propio. Premios, giras, todas las puertas abiertas...Pero en aquella época fumaba porros y empecé a abusar del alcohol. Comenzó una etapa de autodestrucción que terminó en mi primer brote psicótico”, detalla la artista. Un año después de aquel éxito, escribió 'Tenía tanto que darte', que superó el primero. “Fue algo imparable, demoledor, pero continuaron las paranoias, la ansiedad y el miedo. Difícil combinación. Todo era malo en mi cabeza. El triunfo me sentaba fatal, la culpa me comía por dentro y destruía cualquier cosa que viniera de mí”, sostiene la cantante, que confiesa que tras las giras su salud mental empeoró y desde entonces tuvo distintos diagnósticos psiquiátricos, entre ellos depresión psicótica, trastorno bipolar de la personalidad y ansiedad.
En el libro cuenta que en la industria solo había sitio para siete 'triunfitos'. Eso fue lo que me dijeron, que habían hecho un pacto en la industria, las radios y los propios artistas consagrados y que solo iban a dejar que siete 'triunfitos' sonaran en la radio. ¿Hay prejuicios con los 'triunfitos'? Ahora ya no tanto, pero en nuestra época había mucho y se miraba a los cantantes salidos de Operación Triunfo por encima del hombro. Parecía que no teníamos suficiente cultura musical. Luego llegó Nena Daconte y, con ello, la fama. Recuerdo cosas muy bonitas a la vez que cosas bastante oscuras. En la época de mayor éxito de mi vida a nivel profesional yo me dediqué a autodestruirme, estaba viviendo un momento muy inseguro, tenía la autoestima por los suelos, todo lo que me decía a mí misma era malo, tenía el síndrome de la impostora, y lo pasé mal hasta que me di cuenta de que estaba teniendo un problema y, entonces, pedí ayuda. En el año 2009. Llevaba ya dos años, casi tres, metida en el pozo. Un día mis padres me vieron, les estuve explicando y decidieron ayudarme a ir al psiquiatra.
En la industria musical, las multinacionales van buscando números, mientras les das buenos resultados todo va bien, pero en el momento en el que los números no funcionan, te echan. Las discográficas son como las fábricas de coches, si un modelo no funciona dejan de fabricarlo. Al principio fue una relación de amor, después de amistad y, después de nada. El año pasado publicó una serie de dibujos en sus redes sociales en los que mostraba su relación conflictiva con Kim Fanlo y con la industria. La verdad es que fue un impulso que surgió porque sentía que dentro de mi corazón había rabia hacia determinados episodios de mi pasado. Al describirlos en forma de dibujo me parecía que le quitaba hierro al asunto y que lo hacía con humor. No. Está escrito desde el amor, desde intentar contar mi verdad y no tiene la intención de hacer daño a nadie ni está escrito con rencor. Me ha costado bastante asimilarlo. Es una cosa que ya me va a acompañar toda la vida y sé que tendré que estar medicada el resto de mi vida, probablemente. Al principio es duro, pero después comprendes que es como si tuvieras diabetes, pero en la mente. Es algo que no es culpa mía, es una química que se ha desorganizado en mi cerebro, pero podía haber tenido un cáncer o un problema en el hígado y es lo mismo.
En el libro dice que de todas las relaciones tóxicas que ha tenido, la peor ha sido con la música. Con esa frase no me refiero a la música como arte, sino con todo lo que la rodea: el éxito, el fracaso, la buena o mala suerte que he tenido, la industria musical, la presión. Todo eso que rodea a la música es lo que a mí me ha llevado en muchos momentos a odiarla y a apartarla de mi vida. Quería hacer una terapia contando lo que me pasaba, pero con un lenguaje no tan metafórico, sino más real y directo, y escribí el libro en un mes. Lo dejé en un cajón unos seis meses y me leí el libro de Ángel Martín, el de 'Por si las voces vuelven'. Después de leerlo me entraron ganas de compartir mi historia para que le sirviera a más gente, porque a mí el libro de Ángel me ayudó muchísimo. Se está hablando de las adicciones desde un punto negativo, en algunos medios de comunicación están entresacando cosas del libro que si te lo lees te das cuenta que está explicado en un contexto y es más bonito. Esa parte está siendo dura. Acaba de cantar una nueva canción que dice “he dejado que otros canten mi canción”. Sí. Se pueden mantener carreras sin caer, lo que pasa es que para eso hace falta tener mucha cabeza y no autodestruirse. Tener buena gente a tu alrededor que te ayude y te apoye y una mentalidad de deportista de élite. No hay que tomarse este trabajo desde el punto de sexo, drogas y rock and roll, los músicos deberíamos dejar esa vida y tomárnosla como la de un deportista que tiene un trabajo intenso y tiene que dormir bien, comer bien, cuidarse y que todo el mundo a su alrededor entienda que está haciendo un gran esfuerzo. Sí, además es verdad que las personas que tienen una bipolaridad son muy creativas y acaban en la música, y es cierto que tienen una predisposición especial a caer en todo tipo de adicciones. Le diría que no se tomara las cosas tan en serio y que el futuro le deparará cosas maravillosas. Creo que les va a gustar leerlo y ver mi historia porque en el libro voy contando cómo fui componiendo determinadas canciones y las intento explicar.
Sin embargo, la vida personal de la vocalista Mai Meneses no era del todo color de rosa en el momento que logró la máxima fama con el grupo musical Nena Daconte. “Me compraba 'packs' de seis botellines de cerveza y esperaba que fueran las 18.00 horas para empezar todo mi ritual. Estaba en casa, en Barcelona, me ponía música, me fumaba un porro y empezaba a beber, cenaba vete tú a saber qué, y luego me abría mi botella de vino, la seguía bebiendo, seguía fumando, y era eso todo los días”, ha explicado a Fernando González 'Gonzo' en ‘Salvados’. Pese a que era consciente que este estilo de vida la estaba perjudicando en todos los ámbitos de su vida, siguió haciéndose daño. “No me di cuenta y me empecé a meter en una depresión psicótica, un poco mezcla de todas las cosas, y acabé necesitando ayuda y necesitando parar”, ha expresado la excantante.
Mai Meneses ha reconocido que no ha querido dejar de beber porque le gusta y le relaja, “Soy tímida y el alcohol me quita la timidez y me transforma un poco”, confiesa la artista. El alcohol fue sin duda alguna uno de los grandes responsables que afectaron negativamente en su carrera y en su vida, hasta el punto decidió dejar Nena Daconte y volver a casa de sus padres.
La fama le afectó cuando salió de OT con apenas 24 años. “Era muy inocente, muy ingenua, y cuando veo los videos de aquella época me da hasta penita. Era como si tuviera un sueño en mi cabeza, que era vivir de la música, pero no tenia concretado el sueño, y cuando llegó me pasó un poco de largo.
