Primera Semana de Desarrollo Embrionario: De la Ovulación a la Implantación

El desarrollo embrionario temprano es un proceso complejo y crucial que sienta las bases para el crecimiento y desarrollo de un nuevo ser. Desde la fecundación hasta la implantación, una serie de eventos coordinados deben ocurrir en la primera semana después de la ovulación. A continuación, exploraremos este fascinante viaje.

El Viaje del Espermatozoide

Durante el coito, los espermatozoides liberados en la vagina deben atravesar el cuello uterino y ascender por la trompa de Falopio para encontrarse con el ovocito. A lo largo de este trayecto, muchos espermatozoides se pierden, y solo unas decenas (menos del 1% del total) llegan al ovocito.

Fecundación y Formación del Blastocisto

A medida que se producen las primeras divisiones embrionarias, el ovocito se transforma en blastocisto. Este blastocisto desciende por la trompa hacia la cavidad uterina, llegando al útero aproximadamente al cuarto día después de la fecundación. Entre el séptimo y el 14º día, se produce la implantación.

Implantación

La implantación es el proceso mediante el cual el blastocisto se adhiere al revestimiento del útero, conocido como endometrio. Este proceso es esencial para establecer el embarazo y proporcionar al embrión los nutrientes necesarios para su desarrollo.

Detección del Embarazo

Los tests de embarazo en orina detectan la hormona gonadotropina coriónica humana (HCG), producida por la placenta. Un resultado positivo indica la presencia de esta hormona, confirmando el embarazo. El test puede realizarse unos días después del retraso menstrual, utilizando un test comprado en la farmacia y una muestra de orina (preferentemente la primera de la mañana).

Uno de los primeros síntomas que se pueden notar es alteraciones en las mamas: a los pocos días de retraso menstrual la mujer puede notar una plenitud inhabitual en sus pechos.

Desarrollo Fetal Posterior

Durante los 3 primeros meses el bebé se denomina “embrión” (palabra derivada del griego embrio, “semilla”) y experimenta un crecimiento muy rápido y cambios muy importantes en su forma externa. En la séptima semana el embrión ha crecido unas 10.000 veces más que el óvulo fecundado. Ya todos los órganos fetales están prácticamente formados y empiezan a funcionar.

A las 9 semanas los brazos y las piernas ya tienen sus tres partes: manos, antebrazo y brazo; y pie, pierna y muslo. Al principio del tercer mes, se diferencian los órganos sexuales. El cerebro del feto se recubre de huesos protectores, formándose el cráneo. Se observan primero los párpados y después las cejas. Los ojos se mantienen cerrados, gracias a que los párpados están fusionados entre sí.

Por estas mismas fechas aparece un unto sebáceo, llamado vérnix caseoso, segregado por las glándulas sebáceas de la piel, y que se mezcla con las células epidérmicas descamadas. Este sebo protege la piel del feto, evitando que se arrugue o deteriore al estar en contacto permanente con el agua.

El desarrollo de las diversas partes del organismo del feto es cada vez más manifiesto. Los dedos de los pies y manos exhiben unos endurecimientos que darán lugar a las uñas. El hígado y el riñón, aunque rudimentarios, empiezan a actuar. El feto se mueve, pero de forma tan suave y delicada que su madre aún no puede percibirlo. No obstante, estos movimientos pueden seguirse perfectamente por ecografía.

Se observa cómo el feto, si bien permanece inmóvil durante sus horas de descanso, se agita sin parar durante sus ratos de actividad. Protege al futuro bebé de golpes y ruidos, formando un almohadón líquido alrededor de él. También lo hace de los gérmenes que podrían llegarle de la vagina.

La cavidad amniótica es hermética, y el líquido de su interior es absolutamente estéril. También aporta agua y sales minerales al feto, que las deglute. Ayuda al cuello a dilatarse en el momento del parto. La acumulación del líquido amniótico en la parte inferior del útero, al final del embarazo, forma la “bolsa de las aguas” que, al descender, contribuye a la dilatación del cuello. “Romper aguas” equivale a la ruptura de las membranas.

La cabeza ya se puede distinguir perfectamente bien del tronco; y ya se pueden diferenciar sus ojos, nariz, boca y orejas. El feto empieza a moverse, abrir y cerrar las manos, bostezar...

Al llegar al cuarto mes el aparato digestivo (hígado, estómago, intestino) y urinario (riñón, vejiga), empiezan a funcionar claramente. En el intestino se acumula una sustancia verde, el meconio, formado principalmente por bilis. Los miembros, tanto superiores como inferiores, adoptan su posición definitiva, dirigiéndose los codos hacia atrás y las rodillas hacia delante.

Puesto que su musculatura se desarrolla rápidamente, a partir de los 4 meses es perfectamente posible que la madre perciba pequeños movimientos fetales. El sistema circulatorio fetal es cada vez más perfecto. Las cavidades del corazón están perfectamente delimitadas y éste late con fuerza creciente.

El sistema nervioso no es aún muy perfecto, pero a medida que pasa el tiempo aumenta la coordinación de los movimientos, indicio de una progresiva maduración nerviosa. El desarrollo de la piel le da al feto un cambio importante en su aspecto. Hasta el cuarto mes su piel es lisa y muy fina.

Bajo la piel no existe todavía la grasa, por lo que el tronco, la cara y las extremidades son muy delgados. La grasa de debajo de la piel comienza a formarse a partir del quinto mes. Se alimenta principalmente mediante la sangre materna que le llega a través del cordón umbilical que lo une con ella a través de la placenta.

Por otra parte, el cuerpo del feto se adapta a los movimientos de la madre. Si ésta descansa, el feto aprovecha para moverse, pues entonces está sometido a menos presiones exteriores. Al llegar al segundo trimestre, las molestias que se presentaban en el primer trimestre desaparecen casi completamente. La gestante, que con frecuencia adelgaza en los primeros meses, ahora gana peso rápidamente. El abdomen aumenta visiblemente de volumen en esta época.

Alrededor del cuarto o quinto mes la embarazada empieza a percibir movimientos fetales. Al principio son poco intensos, como un rozamiento suave, casi imperceptible, en el bajo vientre, que puede semejarse y ser interpretado como un simple movimiento intestinal.

Es indispensable para el mantenimiento del embarazo y para el desarrollo del bebé, sirve a la vez de pulmón, riñón, intestino e hígado. La placenta sirve de auténtico pulmón al bebé. El oxígeno de la sangre de la madre pasa a través de las paredes de las vellosidades y oxigena la sangre del feto.

Esta sangre oxigenada irriga el hígado, el corazón, el cerebro y todos los demás órganos aún no funcionales del feto. A través de la placenta llegan al bebé, todos los nutrientes de base directamente procedentes de la degradación de los alimentos de la madre. El paso de agua, sales minerales y azúcares se realiza rápidamente.

Algunos productos son almacenados para constituir reservas, como el hierro y el calcio, mientras que otros son transformados gracias a una actividad metabólica importante. El nivel de glucosa sanguínea fetal es regulado por la placenta, hasta que el hígado del bebé pueda asumir esta función, muy al final del embarazo.

La placenta asegura la transferencia de vitaminas, en especial las del grupo B, así como las vitaminas D y E. Considerada como una verdadera glándula, la placenta segrega sus propias hormonas, necesarias para su buena marcha del embarazo y para el correcto desarrollo del bebé. Estas hormonas tomarán el relevo de los ovarios a partir del cuarto mes.

La placenta detiene muchas bacterias o sólo las deja pasar más tarde, hacia el final del embarazo, cuando la pared de las vellosidades se vuelve extremadamente fina para aumentar aún más los intercambios entre la sangre materna y la sangre fetal. Los virus, por el contrario, la atraviesan con facilidad hasta la 20ª semana, período durante el que aparecen en el bebé sus propias inmunoglobulinas.

El útero, como es un músculo, empezará a contraerse como consecuencia de este crecimiento, así como a estirarse los ligamentos que lo sujetan dando lugar a algunas molestias abdominales.

En los dos últimos meses el feto cambia de aspecto, pues adquiere ya la grasa bajo la piel, y ésta se pone más tensa y de color rosado. A partir de entonces, al piel empieza a ganar grosor y descamarse, y el feto se recubre de una sustancia untuosa blanquecina, principalmente en la espalda y los pliegues de las extremidades.

Otro cambio de la piel es su revestimiento velloso, principalmente a partir del quinto mes. Así, en el séptimo el feto está recubierto de un vello tenue, de color rubio, llamado lanugo.

En el tercer trimestre el bienestar de la madre del trimestre anterior y la relativa ligereza que lo acompaña, disminuyen gradualmente. El útero ha aumentado notablemente para albergar al feto que crece cada día que pasa, así como el líquido que lo rodea y la placenta, cuyo desarrollo es también progresivo.

La presión sobre los huesos de la pelvis provoca los dolores que en esta parte del cuerpo se experimentan. También, los movimientos del feto, que la embarazada nota desde meses antes, son ahora más potentes. Pueden incluso ser dolorosos y a menudo son visibles, no solamente examinando el vientre desnudo, sino incluso con la ropa puesta.

Se pueden notar sacudidas rítmicas que duran algo más de media hora; probablemente debidas a hipo. La gran ambivalencia del embarazo, alegría y temor, va a volver a hacer su aparición, la embarazada se siente cansada y con ganas de que llegue el parto, pero al mismo tiempo teme el enfrentarse a algo que desconoce.

Es bueno pensar en el parto, preguntarse cómo será, pero hay que hacerlo sin angustiarse y confiando en que los profesionales nos ayudarán a pasar esas horas y nos informarán en cada momento de cómo va todo.

Es una especie de espiral blancuzca de 1 a 2 centímetros de diámetro, constituida a partir de las células del amnios. Flexible y elástico, el cordón difícilmente se comprime, lo que garantiza el transporte sanguíneo.

En las primeras semanas los cambios no son visibles en el cuerpo materno, salvo las mamas que suelen aumentar de tamaño y están más sensibles. Hacia la semana 12 puede notarse el útero al palpar la pared abdominal. Si se trata del primer embarazo, se empiezan a notar los primeros movimientos fetales a partir de las 22 semanas de gestación.

En el primer trimestre del embarazo puede ser normal no incrementar o, en ocasiones, incluso puede perderse peso. Es normal que se deforme el ombligo durante el embarazo debido al incremento del volumen abdominal.

En el tercer trimestre del embarazo los bebés acostumbran a moverse todos los días, principalmente después de las comidas y cuando la madre está más relajada. Para objetivar si un bebé se mueve poco o mucho, se debería efectuar un control diario de los movimientos fetales.

Después de las tres principales comidas y durante 1 hora se debería contar el número de movimientos que se producen. Normalmente el 96% de los fetos se colocan en posición cefálica alrededor del séptimo mes de embarazo. El crecimiento del bebé depende del estado nutritivo de la madre previo al embarazo.

Si la madre estaba con un sobrepeso, es normal que gane poco peso durante el embarazo. Si la dieta es variada, el bebé va a nacer con el peso que le corresponde.

La ciencia ha demostrado que la música estimula las zonas creativas y motivadoras del cerebro, se ha comprobado que la música clásica estabiliza el ritmo cardiaco, lo contrario que sucede con la música rock. El feto también es muy sensible a la voz de su madre, especialmente a su timbre emocional.

Descubre cómo se desarrolla el feto semana a semana desde la concepción hasta el parto, con información sobre su crecimiento, órganos y sentidos. El mundo del bebé antes de nacer, es decir, el desarrollo del feto, hasta hace unas pocas décadas era todo un misterio.

Cómo crecía, cómo evolucionaban sus órganos, cómo se movía, o en qué semana es capaz de percibir sonidos, solo se podía suponer. Los médicos desconocían cómo se producía la formación del bebé desde las primeras semanas del embarazo hasta su nacimiento.

Pero hoy, gracias a nuevas tecnologías como la ecografía o los ultrasonidos, se ha conseguido "invadir" ese ignoto territorio y sabemos cómo se forma el bebé desde el primer día, cuando dos diminutas células se unen, el óvulo y el espermatozoide, y se produce la fecundación hasta el momento del parto.

¿Cómo es un embrión en la semana 4? ¿Y un bebé con 33 semanas de gestación? En esta serie vamos a descubrir cómo es ese desarrollo y los fascinantes cambios que se producen cada semana en el bebé, para que las futuras madres puedan saber cómo crece su hijo dentro de su útero.

Tomar suplementos con 400 microgramos de ácido fólico todos los días, tres meses antes del embarazo y durante la gestación ayuda a prevenir que el bebé se desarrolle con algunas malformaciones muy graves, como la espina bífida y otros defectos del tubo neural (DTN). Todos los organismos internacionales, como la OMS, o de nuestro país, como la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), señalan que todas las mujeres que deseen ser madres o que ya estén embarazadas tomen a diario estos suplementos de ácido fólico.

Las investigaciones científicas afirman que solo el ácido fólico formulado con ácido pteroilmonoglutámico o ácido fólico hidrato ha demostrado eficacia en la prevención de los DTN. El resto de folatos no cuentan con estudios que aseguren esta eficacia.

Desde la semana 2 (que en realidad corresponde a la semana 4 del calendario del embarazo) hasta la 8 ocurre la etapa embrionaria. Tu bebé aún es un embrión, del tamaño de un grano de arroz. No tiene un aspecto humano, sino que más bien parece un “renacuajo”. En la semana quinta se desarrolla un primitivo corazón que a partir de entonces latirá sin descanso.

Desde la semana 8 el bebé ya es todo un feto. Si te haces una ecografía en 4D (entre la semana 24 y 30 de embarazo es el mejor momento) o una ecografía 5D es muy probable que la imagen que veas en la pantalla del ecógrafo sea muy similar a la de un bebé recién nacido. Sobre todo, si te la haces avanzado el tercer trimestre, cuando ya está más regordete. Sin embargo, para los médicos hasta que tu hijo no nazca, le van a seguir considerando un feto.

Cuando el bebé nazca, podrá ver oír, oler, degustar y sentir a través de su piel. Pero sus sentidos se desarrollan mucho antes, en el vientre materno. Y lo hacen muy pronto. Aunque su mundo dentro del útero es oscuro, se sabe que si en el segundo trimestre de embarazo se acerca un foco de luz al vientre materno, el bebé ya aparta la cara.

El sentido del oído en el feto es el más estudiado. El bebé puede percibir sonidos desde la semana 16, pero ten en cuenta que están muy atenuados ya que tu pequeño vive completamente aislado dentro del útero y rodeado por el líquido amniótico. A lo largo del embarazo, el bebé traga líquido amniótico, cuyo sabor va a depender en parte de tu alimentación. Sus papilas degustativas comienzan a formarse a partir de la semana 7, y a partir del tercer mes de gestación puede saborear.

Es el sentido más temprano y el que más desarrollado tiene el bebé al nacer. A la sexta semana de gestación tiene los receptores sensoriales de presión y temperatura. Tu pequeño, aunque no lo crear percibe olores: el líquido amniótico tiene su propio olor.

Los investigadores han podido saber también cómo es el día a día del bebé dentro del vientre materno. ¿Y dónde va ese pipí que “fabrica” el bebé? Retorna de nuevo al líquido amniótico, creándose un “circuito cerrado” perfecto. En las ecografías es fácil ver al feto como se chupa el dedo.

Cuando nazca tu bebé, será perfecto. Desde el momento que salga de dentro de ti y te le pongan sobre tu pecho, no te cansarás de mirar sus deditos, sus manitas, su carita… A simple vista no le falta nada. Dentro de ti, tu bebé no los necesitaba. Estaban formados, pero a diferencia de otros órganos, como el corazón o los riñones, no “funcionaban”, ya que el oxígeno le llegaba a través del cordón umbilical procedente de la placenta.

Pero al nacer tomará su primera bocanada de aire y sus pulmones se llenarán de oxígeno y también de vida. Es posible que te preguntes que si aún no estás embarazada por qué debes cuidarte y por qué seguir algunas recomendaciones como no beber alcohol o vigilar tu alimentación.

"El alcohol es tóxico para el organismo y tiene un efecto teratogénico durante el embarazo (produce malformaciones). Ningún estudio realizado ha sido capaz de determinar una dosis mínima segura de alcohol durante el embarazo. Además se ha visto, que las mujeres que consumen alcohol regularmente tardan más en concebir frente a las que no. Dra. Esta medida conviene que también la adopte el futuro padre.

“El consumo de alcohol se relaciona con una reducción de testosterona, de la concentración y calidad del semen, del número de espermatozoides. Además puede provocar impotencia o disfunciones sexuales. ¿Por qué empeora la calidad del semen y de los espermatozoides?

El organismo de la mujer se prepara cada mes para engendrar un bebé. Ese sangrado ocurre cuando no hay embarazo y se debe a que del útero se desprende la última capa del endometrio, ricamente irrigada, que se había engrosado para alojar a un embrión en el caso de que hubiese habido un embarazo. En esa primera semana del ciclo los niveles de estrógenos y progesterona son muy bajos y así continúan hasta unos días antes de la ovulación.

"La ingesta de ácido fólico debe iniciarse al menos un mes previo a la concepción y debe mantenerse como mínimo hasta el final del primer trimestre, aunque lo más recomendado es mantenerlo durante todo el embarazo incluida la lactancia. La dosis recomendada en población general es de 0.4 mg al día. La toma debe ser diaria e ininterrumpida ya que no se almacena en el organismo y un consumo irregular disminuye su efecto protector. Dra. 4. 5. 6.

Aunque no es posible siempre, saber identificar los síntomas de la ovulación puede ser de gran ayuda para lograr el embarazo. Seguramente la mujer ha decidido abandonar los métodos anticonceptivos para quedarse embarazada. Es posible que en la segunda semana al producirse la ovulación, note algunas molestias en al área abdominal, como una especie de escozor por la sangre que al liberarse el óvulo toca la zona peritoneal. Pero no todas las mujeres experimentan síntomas.

En cambio, sí que son comunes algunos cambios en el organismo de la mujer. El Dr. Si la futura madre se toma todos los días la temperatura con un termómetro basal -a la misma hora y desde el primer día de regla- observará que hacia el día 14 o 15 (según la duración de su ciclo menstrual) asciende alrededor de medio grado.

Desde que la mujer toma la decisión de abandonar los anticonceptivos para lograr una gestación, lo ideal es que empiece a tomar suplementos de ácido fólico . El objetivo es que la formación del tubo neural del feto, que ocurre entre las semanas 5 y 6 de gestación, sea la correcta y se cierre perfectamente. También debe empezar a tomar suplementos de yodo, ya que en los cinco primeros meses de gestación, el feto adquiere la cantidad de una hormona, la tiroxina, mediante la aportación de yodo materno, puesto que sus glándulas tiroideas no tiene capacidad para producirla. Sin embargo, en ese periodo es cuando se forma la corteza neuronal y para ello es imprescindible esta hormona.

Puesto que en las semanas 1 y 2 aún no se ha producido la concepción, la madre se encuentra sin ningún síntoma, pero conviene "ir preparándose". Por ejemplo, si su piel tiene tendencia a las estrías, lo mejor es que se aplique alguna crema hidratante tras la ducha todos los días. Una de tus preocupaciones ahora que estás embarazada es el correcto desarrollo de tu bebé.

Y en tu alimentación tienes una aliada. Ya sabes que todo lo que tú comas repercute en la salud de tu bebé, ahora y cuando sea mayor. Las investigaciones así lo aseguran. El desarrollo del cerebro de tu bebé es un proceso complejo que comienza ya en las primeras semanas del embarazo continúa a lo largo de la gestación y no finaliza en el parto, sino años después de su nacimiento.

Durante el embarazo, tu bebé recibe algunos estímulos: notará cómo acaricias tu tripa, podrá oír tu voz, “degustar” sabores… Al nacer, llega a un mundo lleno de luz, ruido, olores… Si observamos una ecografía de las primeras semanas de embarazo, cuando el bebé es un embrión de cuatro o cinco semanas, a ambos lados de lo que en pocos días se convertirá en su cabeza, ya se perciben unas diminutas manchas negras.

Tabla Resumen del Desarrollo Embrionario en la Primera Semana

Día Evento Principal
0-1 Fecundación en la trompa de Falopio
2-3 División celular y formación del embrión
4-5 Llegada del blastocisto al útero
6-7 Implantación del blastocisto en el endometrio

Embarazo mes a mes [Fecundación y desarrollo de embrión a feto, y a bebé]

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