Quedarse embarazada de forma tardía puede ser desafiante, pero con la atención adecuada los problemas se reducen. Cada vez son más mujeres que deciden ser madres más tarde.
He aquí algo parecido a una paradoja: las posibilidades de quedar embarazada a partir de los 40 años son mucho más reducidas que en edad joven, pero cada vez son más las mujeres que tienen niños en edades tardías. Por ejemplo, en 2020 hubo en España 5.972 mujeres que dieron a luz con 40 años, frente a los 3.830 bebés que nacieron de madres con 25 años. Los embarazos a los 40 años cada vez son más frecuentes en España. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2020 hubo 5.972 mujeres que dieron a luz con 40 años, frente a los 3.830 bebés que nacieron de madres con 25 años.
Obviamente, se trata de un parto de riesgo, pero con las ideas claras y los cuidados necesarios, las posibilidades de éxito aumentan notablemente.
Quedarse embarazada por primera vez con más de 40 años también tiene ciertas ventajas: cuidan más su salud, lo que beneficia al bebé, y cuentan con una mayor estabilidad emocional y profesional, lo que favorece el desarrollo del niño.
Cuando la embarazada tiene más de 40 años, los riesgos de que se complique el parto son mayores, aunque no siempre es así y depende mucho del estilo de vida que la futura mamá tenía antes del embarazo. Sea cual sea la causa, ser madre después de los 40 es una realidad cada vez más frecuente en nuestra sociedad. Por eso, también es una duda habitual entre quienes quieren serlo conocer qué es y cuándo se considera embarazo de riesgo a edad avanzada.
Por eso, en las siguientes líneas te queremos ofrecer toda la información que necesitas.
Embarazo después de los 40 años
¿Por Qué Es Más Difícil Quedar Embarazada a Los 40?
Quedarse embarazada a partir de los 35 o 40 años de forma natural puede resultar difícil.
El motivo nos lo explica la doctora Paula Ferrer, ginecóloga de la clínica de reproducción asistida CREA, de Valencia: “La fertilidad disminuye progresivamente a medida que aumenta la edad de la mujer, ya que la reserva de óvulos se va agotando. Las mujeres nacemos con todos los ovocitos que usaremos a lo largo de nuestra vida y no generamos nuevos, por lo que su número va mermando”.
Pero no es solo que a partir de esa edad queden pocos óvulos. Es que los que aún no se han utilizado en las sucesivas ovulaciones tras la pubertad están envejecidos. “Con la edad no solo se ve afectada la cantidad, sino también la calidad de los ovocitos debido, principalmente, a un aumento de las alteraciones cromosómicas”.
Es cierto que tanto la baja reserva ovárica como el envejecimiento de los óvulos son circunstancias contra las que no se puede luchar. “Es un proceso fisiológico, que es biológicamente normal”, apunta la doctora Ferrer.
En tu mano está aprovechar al máximo las posibilidades que la naturaleza te ofrece para quedarte embarazada, tanto si se trata de una gestación natural o con la ayuda de técnicas de reproducción asistida. A continuación, te damos 9 consejos que ayudan a quedarse en estado cuando ya se han cumplido los 40 años.
Consejos para Aumentar la Fertilidad y Prepararse para el Embarazo
- Consulta con tu ginecólogo: Conviene que solicites una cita con tu ginecólogo cuando decidas que deseas ser madre para “confirmar que todo esté bien, iniciar la suplementación con ácido fólico, que es indispensable para el correcto desarrollo del sistema nervioso del feto”, explica la dra. Paula Ferrer.
- Suplementación con micronutrientes: “Es importante no tener un déficit de nutrientes (vitaminas y minerales), ya que este podría afectar a la fertilidad y al correcto desarrollo del embrión y del feto. Siempre se recomienda tomar suplementos con micronutrientes que contengan ácido fólico, ya que su carencia se relaciona con defectos en la formación del sistema nervioso fetal”. Se ha comprobado científicamente que el riesgo de malformación del tubo neural y por lo tanto de espina bífida o incluso de anencefalia (ausencia de cerebro) aumentan cuando la madre tiene bajos niveles de ácido fólico en las primeras semanas del embarazo.
- Abandona el tabaco: Si fumas, debes abandonar este hábito. Si te crea mucha ansiedad, acude a tu centro de salud. Actualmente hay diferentes terapias que te pueden ayudar. Pero ten presente que esa ansiedad es menos dañina que el humo que inhalas. Las sustancias que están presente en él llegan hasta el embrión o incluso el feto, dado que la placenta no es capaz de filtrarlos, provocando que el embrión crezca menos de lo que debiera. También se ha comprobado que las mujeres fumadoras tienen más riesgo de embarazo ectópico, es decir, cuando el embrión en lugar de implantarse en las paredes del útero lo hace en las trompas de Falopio o en la cavidad abdominal. Son gestaciones que no pueden prosperar y terminan en un aborto espontáneo.
- Evita el alcohol: Desde el momento que decidas intentar ser madre, no tomes bebidas alcohólicas. Aunque te digan que “tomar un vaso de vino no pasa nada, no es cierto. El alcohol puede causar una disminución de la fertilidad, y una vez conseguido el embarazo, no hay ninguna dosis segura.
- Limita el consumo de café: Los estudios sobre el café en el embarazo son contradictorios. Algunos estudios afirman que un consumo inferior a 200 mg (una o dos tazas) no afecta a la fertilidad. Pero algunos especialistas creen que es mejor prescindir incluso de esa pequeña cantidad de café mientras se está buscando el embarazo y cuando ya se ha conseguido.
- Alimentación equilibrada: “La alimentación de ver ser completa y equilibrada”, señala la doctora Ferrer, quien aconseja evitar la ingesta de alimentos ultraprocesados. “Los problemas de alimentación pueden deberse a desnutrición o déficit de alimentos, que no es lo habitual en nuestro entorno, o por la sobrealimentación y dietas desequilibradas. Ambos casos pueden llevar a un déficit de micronutrientes, como las vitaminas y los minerales, que pueden afectar negativamente a la fertilidad y al desarrollo del embrión y del feto”. Haz una dieta variada, rica en frutas y verduras, con proteínas procedentes sobre todo de legumbres, pescados y carnes de ave o conejo. Evita los dulces y los alimentos muy calóricos y sin apenas nutrientes, como las patatas fritas tipo chips.
- Controla el sobrepeso: Si tienes sobrepeso, trata de perderlo con una dieta sana y practicando ejercicio. “Es muy importante que se haga de forma controlada, siguiendo las indicaciones de un endocrinólogo o nutricionista, con una dieta equilibrada (no dietas “milagro”) y ejercicio físico moderado”, aconseja la ginecóloga del centro CREA.
- Realiza ejercicio moderado: Realiza algún deporte y evita el sedentarismo. Según la doctora Paula Ferrer “el ejercicio físico moderado es beneficioso para la salud reproductiva de la mujer, mientras que, si es excesivo, puede resultar perjudicial”. Caminar, nadar, montar en bicicleta, hacer yoga… cualquiera de estas actividades te puede ayudar.
- Reduce el estrés: “El estrés está reconocido como causa y agravante de la esterilidad, creando un círculo vicioso que deteriora la calidad de vida de los pacientes e, incluso, su relación de pareja.
Cuidados Prenatales Específicos Después de los 40
Las mujeres de 40 años o más ya no somos las de hace medio siglo. Probablemente, nuestros 40, sean en apariencia los “nuevos 30”. Estamos estupendas por fuera: seguimos activas laboralmente, sexualmente, hacemos deporte y físicamente nos conservamos bien.
- Revisión ginecológica previa: Con la edad tenemos más predisposición a desarrollar miomas, pólipos, quistes e incluso patología de mama. Así que no descuides la revisión ginecológica previa para tener controlada cualquier patología que pudiera haber surgido al cumplir años.
- Conciencia y valoración de los cambios: Con 40 años somos mujeres más maduras, más preparadas y conscientes de todos los cambios que vamos a sufrir. Detente y valora cada cambio en tu cuerpo, de los movimientos del bebé, compártelos con tu pareja.
- Evitar gestaciones múltiples: Si de forma espontánea te quedas embarazadas de gemelos o trillizos, ¡bienevenidos sean! Pero si te estás sometiendo a un ciclo de fecundación in vitro o inseminación, trata de evitar que sea una gestación múltiple, pues es una gestación de alto riesgo.
- Control de la tensión arterial: Al cumplir años, tenemos mayor predisposición a tener la tensión elevada, debido fundamentalmente a que nuestros vasos y arterias se vuelven más rígidos. Además, pueden empezar a aparecer placas de ateromas (colesterol que se acumula en el interior de nuestros vasos) y es más probable que podamos sufrir tensión alta, lo que puede entrañar ciertos riesgos para el embarazo.
- Vigilar los niveles de azúcar: Con 40 años o más, también es más probable tener el azúcar alto, sobre todo si tienes sobrepeso o antecedentes de diabetes en la familia (de ésas que aparecen de mayor, en nuestros padres o abuelos), que puedas tener diabetes en el embarazo o intolerancia a la glucosa, que es un grado más leve de alteraciones del azúcar. Pídele a tu médico que te haga una analítica para conocer si tus niveles son los adecuados y, si no, ajustarte los mismos antes y durante el embarazo: con dieta, ejercicio o incluso pastillas o insulina.
- Cuidado de la postura y la espalda: Por este motivo, es muy importante que no descuides tus posturas, la carga de peso y que intensifiques los estiramientos y el deporte que aporte un buen tono a tu musculatura de la espalda. También es importante que evites aquellos deportes bruscos, de carga, de impacto, que puedan dañar tus articulaciones.
- Actividad física diaria: Al hilo de lo que os contábamos en el consejo anterior, es fundamental realizar alguna actividad física de forma diaria. No sólo va a ayudar a controlar tu peso, tus niveles de azúcar, sino que va a evitar esos dolores articulares y pinzamientos tan molestos y que tan frecuentemente aparecen en el embarazo. Andar, yoga, tai-chi, Pilates y la natación son deportes excelentes, que adaptados a cada etapa del embarazo pueden ayudarte mucho a evitar esas patologías que tanto nos incordian.
- Cuidado de la piel: Todas sabemos que nuestra piel no es la misma con 20 que con 40 años. Empiezan a aparecer arruguitas, manchas, flacidez, estrías… Y ya sabéis que esto se acentúa en el embarazo. Así que protégete del sol (lleva factor de protección 50 en la cara al menos todos los días), si no quieres llenarte de manchas. Hidrata tu piel mucho: las cremas que llevan centella asiática y vitamina E pueden ayudarte a evitar las antiestéticas estrías. Evita el alcohol y bebe mucha agua para tener tu piel bien hidratada.
- Atención a la digestión: A partir de los 40, también las malas digestiones y el estreñimiento son cada vez más frecuentes porque todo envejece, hasta nuestras células digestivas. Ten una dieta rica en fruta y verduras, que tenga mucha fibra vegetal, abundante en agua. Evita comidas precocinadas y con conservantes que “repitan”, para que no sufras de estreñimiento, y acidez.
- Control del peso: Procura no ganar más de 12 kilos si partías de un peso normal. O no incrementes por encima de los 16 si tenías un bajo peso. Si en cambio tenías obesidad o sobrepeso, no se recomienda engordar más allá de 3-6 kilos, respectivamente, en todo el embarazo.
Riesgos Asociados al Embarazo a Edad Avanzada
En términos de probabilidad, las mujeres menores de 35 años de edad tienen una probabilidad de tener un aborto involuntario del 15%, mientras que en las mujeres de entre 35 y 45 años las posibilidades son de entre el 20% y el 35%. Una vez superados los 45 años, el riesgo aumenta hasta el 50%.
Sin embargo, gracias al gran desarrollo de las técnicas de reproducción asistida, la maternidad a edad avanzada se ha convertido en una realidad cada vez más habitual y su desarrollo mucho más controlado y seguro. Por eso, es recomendable buscar asesoramiento y ayuda, ya que resultará clave a la hora de evitar riesgos asociados al embarazo en esta edad.
El primer gran hándicap después de los 40 años es la disminución de las probabilidades de quedar embarazada naturalmente. La reserva ovárica de una mujer de 40 años ha disminuido y, aunque aún es posible tener un embarazo y un parto completamente normales, su fertilidad es cada vez menor.
A partir de los 40 años, suelen existir otros problemas de salud, como por ejemplo la tensión alta. Un factor de riesgo en un embarazo a los 40 años que puede dar lugar a una complicación llamada preeclampsia.
En cuanto a otros riesgos de un embarazo a edad avanzada, el riesgo de abortos en el primer trimestre, debido a problemas cromosómicos es mayor.
Por otro lado, aumentan las posibilidades de que se desarrollen anomalías cromosómicas, como el síndrome de Down, debido a la disminución de la calidad de los ovocitos y el esperma conforme pasan los años.
Aunque en este artículo te contamos qué puede ocurrir en un embarazo de riesgo por edad avanzada, esto no quiere decir que siempre ocurra. En cualquier caso, es importante afrontar un embarazo a la edad que sea con un buen estado de salud, e intentar mantener unos hábitos de vida saludables durante el mismo.
Un embarazo de alto riesgo es aquel que puede verse afectado por factores que pueden conducir a un resultado desfavorable.
Si quieres quedarte embarazada y estás ya en la edad de riesgo por edad avanzada, intenta mantenerte lo más sana posible. Es importante abandonar el consumo de tabaco y alcohol y elegir una alimentación saludable.
En caso de embarazo de alto riesgo, tu médico te indicará cuáles son las recomendaciones a seguir, que suelen ser priorizar el descanso, limitar el esfuerzo físico y tomar algunos medicamentos prescritos.
Las bajas médicas dependen de cada mujer y del riesgo que le conlleva estar embarazada. La Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia elaboró una tabla para las mutuas para orientarles en este tema. Esta tabla -llamada la tabla SEGO- establece la baja desde el primer día en aquellos casos en los que exista un riesgo obvio para el embarazo o el embarazo se etiquete como de alto riesgo.
Una vez presentada la solicitud de baja, el plazo de resolución, según lo que estipula el RD 286/2003, no debe superar los 30 días.
El riesgo de aborto espontáneo es mayor hasta la semana 12 de embarazo, tanto en embarazos de edad avanzada como en el resto de casos.
Como hemos visto, existen factores que aumentan el riesgo de aborto en el embarazo, como trastornos hormonales, defectos genéticos del embrión, defectos inmunológicos, etc.
En este sentido, el final del primer trimestre de embarazo es el momento en que se suele considerar que disminuye el riesgo de aborto espontáneo y comienza un período más tranquilo para la futura madre.
En Eugin podemos hacer ciertas pruebas genéticas para evitar la transmisión de alteraciones genéticas hereditarias en nuestra descendencia. El estudio genético de cribado de portadores permite detectar, antes de iniciar el tratamiento, si los futuros padres o los donantes (en caso de necesitar usarlos) son portadores de enfermedades recesivas en su ADN.
Es verdad que el término «alto riesgo» preocupa, pero a menudo las mujeres con embarazos de alto riesgo por edad no suelen tener problemas y su embarazo transcurre plácidamente.
Como hemos dicho antes, tener un peso adecuado, una dieta saludable (fruta, verdura, cereales, evitando los alimentos procesados y azucarados, así como el consumo excesivo de sal) y eliminar el tabaco, son hábitos fundamentales.
A nadie le gusta que le digan que su embarazo es de riesgo por la edad, pero por suerte muchas «madres añosas» consiguen su sueño de serlo sin problemas. Lo vemos diariamente en nuestro centro.
Halle Berry tuvo a su hija a los 41 años. Nicole Kidman, también. Y Susan Sarandon fue madre a los 45.
La maternidad tardía es algo cada vez más habitual en nuestra sociedad. Hoy en día, la mujer prioriza centrarse en su vida profesional y no decide tener hijos hasta haber conseguido una estabilidad económica.
El problema de retrasar la maternidad hasta los 40 años es la disminución de la fertilidad. Por desgracia, la edad biológica para ser madre se encuentra entre los 20 y 30 años, aproximadamente. Sin embargo, esto no siempre coincide con la edad ideal en la que cada una desea tener un hijo.
Afortunadamente, cada vez hay mayores avances en la reproducción asistida que permiten ser madre a una edad avanzada y, además, España es uno de los países con mejores profesionales y más clínicas de fertilidad.
Opciones Reproductivas
Con 40 años, lo más probable es que la mujer tenga una reserva ovárica más disminuida que en años anteriores. Esto significa que el número de óvulos disponibles para dar lugar a un embarazo es cada vez menor y, además, su calidad también se encuentra afectada por el envejecimiento de los ovarios.
A todo esto, hay que sumar la acumulación de mutaciones genéticas y aneuploidías en los óvulos debido a la edad, lo cual aumenta el riesgo de aborto espontáneo o, lo que es peor, el nacimiento de un niño enfermo.
Para evitar que esto suceda y poder tener un hijo sano con más de 40 años, la reproducción asistida cuenta con las técnicas más adecuadas: preservación de la fertilidad, FIV con DGP y FIV con óvulos de donante.
Preservar la Fertilidad
Gracias a la técnica de vitrificación de óvulos, hoy en día es posible retrasar la maternidad sin que la probabilidad de éxito se vea seriamente afectada.
Después de una estimulación ovárica controlada, es posible obtener un número elevado de óvulos que serán congelados para su futuro uso. Estos óvulos pueden permanecer vitrificados durante largos periodos de tiempo sin que su calidad se vea afectada.
Además, la tasa de supervivencia de los óvulos después de su desvitrificación es superior al 90%.
La preservación de la fertilidad es la técnica más sencilla y adecuada para poder tener un hijo biológico una vez pasados los 40 años.
Lo más recomendable para todas aquellas mujeres que deseen aplazar la maternidad a una edad más avanzada es congelar sus óvulos antes de los 30 años, cuando su reserva ovárica aún es óptima.
FIV con DGP
En caso de no haber congelado los óvulos a una edad más temprana, las mujeres con 40 años o más todavía tienen la posibilidad de convertirse en madres gracias a la fecundación in vitro (FIV).
Para ello, es necesario contar con una reserva ovárica que aún permita obtener suficientes óvulos después de una estimulación ovárica.
No obstante, la tasa de éxito de la FIV con óvulos propios con más de 40 años es baja, ya que es probable que los óvulos sean defectuosos y den lugar a embriones no viables.
Por esta razón, es muy recomendable hacer un diagnóstico genético preimplantacional (DGP) que permita seleccionar y transferir solamente los embriones que sean sanos.
Ovodonación
Si la reserva ovárica de la mujer ya es muy baja y, aunque se haga una estimulación con medicación hormonal, no se consiguen suficientes óvulos de calidad para hacer una FIV, será necesario recurrir a una ovodonación.
Las donantes de óvulos son chicas sanas y jóvenes que no tienen enfermedades genéticas ni sistémicas. Sus óvulos son de muy buena calidad y permiten a las mujeres con edad avanzada cumplir su sueño de ser madres.
La tasa de éxito de la ovodonación en mujeres de 40 años es del 42,2% (tasa de parto), que contrasta bastante con la tasa del 11,6% cuando se utilizan óvulos propios, según los últimos datos publicados por la Sociedad Española de Fertilidad (SEF) correspondientes al año 2022.
Gracias a la FIV con óvulos donados, muchas mujeres consiguen cumplir su sueño: ser mamá con más de 40 años.
Riesgos del Embarazo
Una vez superada la dificultad de conseguir un embarazo con 40 años, la mujer debe afrontar las 40 semanas de gestación hasta el nacimiento de su bebé.
El riesgo de sufrir complicaciones durante el embarazo con esta edad es elevado, tanto para la madre como para el feto. A continuación, vamos a comentar las más importantes:
- Tasa de aborto espontáneo superior al 30%
- Embarazo ectópico
- Diabetes gestacional
- Preeclampsia
- Complicaciones tromboembólicas
- Parto prematuro
- Retraso del crecimiento fetal
- Muerte fetal intrauterina
- Tasa de parto por cesárea superior al 35%
- Hemorragia postparto
Además, como hemos dicho, si el embarazo se ha producido con óvulos propios, el riesgo de alteraciones cromosómicas es elevado. Por ejemplo, el nacimiento de niños con síndrome de Down, síndrome de Edwards o síndrome de Patau son más frecuentes en mujeres de 40 años.
Por ello, es muy importante hacerse todas las pruebas prenatales indicadas, como el triple screening, la biopsia corial o la amniocentesis.
Cuidados Adicionales
- Dieta equilibrada y suplementos vitamínicos: Seguir una dieta equilibrada es fundamental. Los suplementos vitamínicos, especialmente el ácido fólico, son muy importantes para estas mujeres, ya que podrían tener deficiencias en otros nutrientes.
- Ejercicio físico: El ejercicio durante el embarazo es fundamental para mantener una buena salud respiratoria, circulatoria y controlar el peso y la diabetes. Si estás acostumbrada a realizar ejercicio de manera habitual, está bien mantener el nivel de actividad, al menos inicialmente. Lo más importante es mantener el hábito de hacer ejercicio, adaptándolo a medida que avanza el embarazo y moderando la intensidad. Actividades como caminar, yoga para embarazadas o natación son ideales.
- Descanso: Las mujeres mayores pueden sentir más fatiga física que las jóvenes. Es importante descansar durante el día, incluso si es solo por un breve periodo, especialmente porque el embarazo afecta a la espalda y puede causar dolor lumbar. Mantener posturas adecuadas al dormir y evitar posiciones incómodas, como estar semi-acostadas en el sofá, ayuda a prevenir molestias adicionales.
En conclusión, debido a los avances en la tecnología reproductiva, la maternidad retrasada se está volviendo cada vez más popular. Las mujeres de hoy tienen más libertad y recursos que nunca para convertirse en madres cuando se sienten listas y preparadas.
