La maternidad subrogada, también conocida como gestación subrogada, es un tema polémico con implicaciones morales significativas. Se ha argumentado que podría ser un contrato inmoral que explota y cosifica a la mujer gestante, convirtiéndola en una "incubadora humana". Además, existe el riesgo de convertir al niño en un objeto de comercio.
En muchos de los debates actuales sobre la legalización de la gestación subrogada, se omiten aspectos relacionados con las posibles consecuencias para la salud de madres y bebés. Esta omisión es sorprendente, considerando los esfuerzos por concienciar sobre la importancia del embarazo para la salud física y psíquica del bebé, así como los cambios que el embarazo conlleva para la madre a nivel físico, cerebral y psicológico.
El objetivo de este artículo es exponer las posibles consecuencias que la gestación subrogada puede tener sobre la salud tanto de las madres gestantes como de los bebés, y visibilizar algunos de los sesgos y omisiones que habitualmente presentan muchos trabajos que se pretenden científicos en este tema.
Definiciones y Conceptos Clave
Es importante definir y comprender los conceptos clave en el debate sobre la gestación subrogada. Algunos trabajos utilizan el término "subrogación uterina" para centrar el debate en lo médico, dando a entender que lo médico se centra solo en lo uterino.
La gestación subrogada se considera un recurso excepcional justificado solo cuando hay una indicación médica o una "situación de esterilidad estructural" (como en parejas homosexuales masculinas o hombres sin pareja). En la mayoría de los artículos médicos, se alude a la gestación subrogada como una "técnica" más de reproducción asistida, considerando el embarazo y el parto como una técnica que permite obtener un bebé.
Para reforzar esta idea, se describe como un "tratamiento médico" con sus indicaciones, aunque nunca se nombran las contraindicaciones. Se promueve el término "portadora gestacional" para referirse a la mujer embarazada y normalizar su uso.
La Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia (FIGO) afirma que "sólo la subrogación gestacional es actualmente aceptable". Todo esto refleja la creencia de que, si no hay vínculo genético entre la embarazada y su bebé, tampoco habrá vínculo afectivo. Esta supremacía de los genes sobre la gestación ha sido analizada por autoras como Katz Rothman, quien la ve como una herencia patriarcal.
Transformaciones Biológicas y Psicológicas Durante el Embarazo
El embarazo es la mayor transformación física y biológica posible en la vida de la mujer. Una serie de mecanismos neuroendocrinos se producen a lo largo de la gestación para permitir el desarrollo armónico del bebé en el útero y facilitar el cambio de conducta necesario para cuidar de un recién nacido.
Cada embarazo conlleva una transformación del cerebro materno que es duradera e irreversible. Conforme avanza la gestación, se produce un incremento de la sensibilidad emocional de la gestante y una transformación psíquica considerable, probablemente consecuencia de los cambios anatómicos y morfológicos a nivel cerebral.
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Hay células fetales que pasan a la sangre de la madre y se instalan en diversos órganos, entre ellos el cerebro, de por vida, sin que esté clara aún la función que pueden desarrollar. El desarrollo del bebé, por lo tanto, no es el resultado único de la expresión de sus genes, sino de la continua interacción con el ambiente uterino que condiciona su crecimiento.
Riesgos y Vulnerabilidades
A lo largo del embarazo, se produce una vinculación afectiva entre la madre y su bebé. Este proceso se puede ver afectado muy seriamente y/o dificultado por otras variables psicológicas, sociales y culturales. Para algunas mujeres, el embarazo conlleva una mayor vulnerabilidad psíquica, y se estima que aproximadamente una de cada cinco mujeres presentará algún trastorno mental durante el embarazo, que en muchos casos se prolongará en el posparto.
El riesgo es mayor si la madre ya tenía antecedentes de ansiedad o depresión previas al embarazo, que incrementan el riesgo de recaída. Además, el embarazo es un momento de riesgo de recrudecimiento o empeoramiento de situaciones de violencia de género.
En la subrogación, se insiste en que la manera de evitar complicaciones es elegir bien a la gestante. De acuerdo con las recomendaciones de ESHRE y la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva (ASRM), una "portadora gestacional" debe tener entre 21 y 45 años y haber tenido al menos un hijo.
Estudios sobre el Impacto Psicológico
Un estudio realizado en el Reino Unido por Susan Golombok y su equipo tuvo como objetivo establecer si los niños nacidos por reproducción asistida en la que interviene la donación de gametos experimentan problemas psicológicos o dificultad de relación con sus madres en una edad adulta temprana. También se examinó el impacto de la revelación de sus orígenes biológicos y la calidad de la relación entre madre e hijo a partir de los tres años.
Los resultados demostraron que no había diferencias entre familias formadas por donación de óvulos, donación de semen, gestación subrogada y reproducción no asistida en la ansiedad o depresión materna, ni en la calidad de las relaciones de las madres con sus parejas. En cuanto a los adultos jóvenes, no se encontraron diferencias en sus percepciones de aceptación materna, ni en la calidad de las relaciones familiares, según el tipo de familia.
Con respecto al bienestar psicológico, no se identificaron diferencias entre los tipos de familia en el ajuste psicológico, según lo evaluado por el Cuestionario de Fortalezas y Dificultades, completado por separado por madres y adultos jóvenes, o por las calificaciones de un psiquiatra infantil de las transcripciones de las entrevistas de las madres.
Sin embargo, dentro de las familias de donación de gametos, las madres de donación de óvulos presentaron relaciones familiares menos positivas que las madres de donación de semen en términos de funcionamiento familiar y aceptación de sus hijos adolescentes por parte de las madres, lo que sugiere que la ausencia de una conexión genética entre madres e hijos representaba un desafío para la madre.
También se ha comprobado una peor comunicación familiar en los jóvenes concebidos por donación de semen que los concebidos por donación de óvulos. Este hallazgo está en línea con el mayor secreto de los padres sobre la donación de semen que sobre la donación de óvulos, que a veces se debe a la mayor renuencia de los padres que las madres a revelar a sus hijos que no son sus hijos genéticos, y su mayor oposición a hablar de ello una vez que lo han revelado.
Este hecho esté en consonancia con los últimos hallazgos del estudio, y es que los adultos que conocieron sus orígenes biológicos antes de los siete años tuvieron relaciones menos negativas con sus madres, y sus madres mostraron niveles más bajos de ansiedad y depresión.
Es importante señalar que, antes de recurrir a la donación de gametos, es necesaria una evaluación psicológica previa de los padres para evitar posteriores rechazos tras el nacimiento del niño e incluso durante el embarazo, que se produce más frecuentemente en las mujeres que utilizan donación de óvulos.
La Perspectiva de las Madres Subrogadas
En un trabajo reciente, se explora y compara las vivencias y percepciones de mujeres que han sido madres subrogadas en Estados Unidos e Israel. Las autoras acuñan el término de "collaborative baby making" ("hacer bebés de manera colaborativa"), dándole una vuelta de tuerca a la gestación subrogada al introducir el término "colaborativo" tan de moda en la economía social.
Según ellas, hay tres "mitos" en torno a la gestación subrogada: el pensar que las gestantes se vinculan espontáneamente con sus bebes durante el embarazo; el pensar que la gestante es la madre y que es inmoral no reconocerla como tal; y el juzgar que la subrogación va contra el orden moral social, cosificando y deshumanizando la reproducción.
En su investigación, entrevistan a mujeres que han gestado en ambos países y que expresan que no se sienten madres en absoluto. Algunas de ellas comparaban la gestación subrogada con ser cuidadoras o niñeras de un bebé. Sin embargo, estas mujeres se vinculan fuertemente con la madre intencional, la que se va a quedar con el bebé tras el parto.
Sobre las motivaciones de estas mujeres, añaden que en Israel la subrogación tiene un sentido especial, en el contexto de "guerra de natalidad con Palestina". Tener un bebé es el tique de entrada para el colectivo judío y perciben la subrogación como una manera de facilitar que se perpetúe una dinastía, una especie de obligación moral en Israel para los judíos.
Consecuencias para el Bebé
Según la psiquiatra Ibone Olza, el bebé debe enfrentarse a un cúmulo de pérdidas: falta de vínculo con la madre en el embarazo, mayor riesgo de prematuridad, ausencia de lactancia materna o vivir el duelo por la madre nada más nacer. "Para un bebé gestado en un vientre de alquiler es como si su madre muriera en el parto", señala.
Una investigación de 2017 liderada por Irene Woo concluía que los bebés nacidos de vientres de alquiler tienen un aumento de los resultados perinatales adversos, incluidos nacimientos prematuros, bajo peso al nacer, hipertensión, diabetes gestacional materna y placenta previa, en comparación con los bebés concebidos espontáneamente y llevados por la misma mujer.
El Cerebro Materno y la Desvinculación
La neurocientífica Susanna Carmona Cañabate explica que la madre que gesta un bebé como vientre de alquiler puede intentar desvincularse, pero esto es negar algo que ha dejado una huella en nuestro cuerpo. Durante el embarazo, se producen cambios profundos en el cerebro de las madres, similares a los que se producen durante la adolescencia, y que se sospecha que se mantienen toda la vida.
En neurobiología, el instinto maternal va más allá y se explica como una serie de motivaciones que se despiertan de forma instintiva, animal. Esto ocurre porque hay una serie de cambios que se dan durante el embarazo en unos circuitos muy primarios que convierten al bebé en una motivación, en un refuerzo muy positivo, en un estímulo, que va a guiar la conducta de la madre. ¿Qué pasa cuando quitamos ese estímulo-bebé? "Pues lo que ocurre sería comparable a retirarle la droga a una persona adicta", explica la neurocientífica.
Recomendaciones y Derechos Humanos
Todos los organismos internacionales recomiendan no separar al recién nacido de su madre debido al estrés por separación, que además es neurotóxico. Para la dupla madre-bebé, los primeros momentos tras el parto son vitales para la salud física y emocional de ambos.
Unicef alerta de que los niños y niñas nacidos por gestación subrogada corren el riesgo de sufrir múltiples violaciones de derechos humanos, en particular, su derecho a la identidad. Desde el punto de vista del recién nacido es una agresión injustificable éticamente.
Tabla Resumen de Consecuencias y Riesgos
| Aspecto | Consecuencias/Riesgos |
|---|---|
| Madre Gestante | Posibles trastornos mentales durante el embarazo y posparto, estrés, ambivalencia emocional, sentimiento de pérdida tras el parto. |
| Bebé | Falta de vínculo con la madre en el embarazo, mayor riesgo de prematuridad, ausencia de lactancia materna, duelo por la madre gestante, posibles violaciones de derechos humanos. |
| Familia Intencional | Posibles desafíos en la relación madre-hijo (especialmente en casos de donación de óvulos), necesidad de evaluación psicológica previa. |
