La preeclampsia es una enfermedad del embarazo que consiste en tensión alta y alteraciones en diversos órganos del cuerpo que puede condicionar también la salud del bebé. Puede afectar hasta un 10% de las embarazadas, y cursa con hipertensión arterial, pérdida de proteínas por la orina y edemas (retención de líquidos). En la mayoría de casos la preeclampsia se presenta de forma leve y de inicio tardío, pero en algunos casos evolucionará de manera grave. Si se complica puede dar lugar a Eclàmpsia, con aparición de convulsiones por afectación cerebral, o al Síndrome de HELLP, en que se involucran otros órganos.
La preeclampsia (PE) es un trastorno hipertensivo del embarazo, definido como la aparición de novo de hipertensión arterial y proteinuria a partir de la semana 20 de gestación. En función de la edad gestacional a la que se instaura, se puede diferenciar entre PE precoz (antes de 34 semanas) y PE tardía (a las 34 semanas o posteriormente). La relevancia de esta clasificación va más allá de etiquetar la enfermedad, ya que estos subtipos difieren en su fisiopatología, complicaciones derivadas y manejo clínico.
¿Qué es el Cribado de Preeclampsia en el Primer Trimestre?
Un screening o cribado es un proceso que nos permite identificar pacientes con riesgo de desarrollar una determinada enfermedad. Un screening o cribado de esta complicación en primer trimestre permite identificar aquellas pacientes con riesgo de desarrollarla y así tratarlas de forma individualizada. En el caso de la preeclampsia, lo más aconsejado es realizar el cribado en el primer trimestre, al mismo tiempo que realizamos el cribado de otras patologías como el síndrome de Down.
El cribado nos dará un número que nos indica si esa paciente tiene un riesgo alto o bajo de desarrollar una preeclampsia. El término es una expresión estadística que trasladado al lenguaje coloquial resulta un poco alarmista. Lo que quiere decir es que existe más riesgo de desarrollar una enfermedad comparado con el resto de las mujeres de riesgo bajo. Es importante porque si lo detectamos pronto, cuando la placenta se está formando podemos actuar para mejorar este proceso.
Beneficios del Cribado Temprano
Realizar el cribado de preeclampsia en primer trimestre tiene beneficios potenciales muy importantes. En primer lugar, podremos hacer una evaluación de los riesgos y necesidades de seguimiento personales de cada embarazada. Así, decidiremos la frecuencia y tipo de controles indicados en cada caso.
Causas y Fisiopatología de la Preeclampsia
La causa exacta de la enfermedad es desconocida. Se desconoce el mecanismo final de la aparición de esta enfermedad. Se especula que puede existir una predisposición genética hereditaria acerca de una intolerancia inmunológica al embarazo, pero son teorías que todavía no se han confirmado. Su aparición provoca espasmos en los vasos sanguíneos del útero, cortando el riego sanguíneo al feto y, por lo tanto, ocasionando una falta de oxígeno.
La PE no es una enfermedad aislada, sino que debe considerarse un síndrome multiorgánico con origen en la placenta. En la fisiopatología de la enfermedad pueden distinguirse 2 etapas: una primera etapa, que transcurre entre el primer y segundo trimestres, en la que se instaura una disfunción placentaria; y una segunda etapa, a partir del tercer trimestre, en la que se produce la respuesta materna a dicha disfunción.
Disfunción Placentaria
Como decíamos, en la preeclampsia se produce una alteración en el funcionamiento de la placenta, un órgano que es clave para el desarrollo y crecimiento del bebé. Una placenta con una función insuficiente puede conllevar un retraso del crecimiento fetal o un mayor riesgo de desprendimiento de la placenta, entre otras complicaciones, lo que puede suponer un riesgo inminente para la salud del bebé.
En el proceso fisiológico de la placentación, un grupo de células placentarias, los citotrofoblastos extravellosos, adquieren capacidad invasiva y migran hacia la decidua y primer tercio del miometrio materno, donde participan en el remodelado de las arterias espirales. En concreto, algunos citotrofoblastos se transforman en células con fenotipo endotelial, sustituyen al endotelio original materno y modifican el estroma, volviéndolo más laxo.
Como consecuencia las arterias espirales se convierten en vasos sanguíneos con un diámetro mayor y que oponen una menor resistencia al flujo sanguíneo, lo que asegura una perfusión placentaria adecuada para el desarrollo normal del feto. Sin embargo, en la PE los citotrofoblastos muestran una capacidad invasiva limitada y mantienen el fenotipo progenitor, por lo que no alcanzan el miometrio y no son capaces de transformar el endotelio materno.
De este modo, las arterias espirales mantienen un calibre reducido y una resistencia aumentada, limitando el flujo sanguíneo desde la madre al feto. La isquemia resultante provoca lesiones en la placenta (formación de nudos sincitiales, necrosis, fibrosis, eritroblastosis) que acentúan la disfunción placentaria.
Factores de Riesgo
Se han descrito diversos factores que aumentan el riesgo de desarrollar la enfermedad. La PE se considera una enfermedad asociada al primer embarazo, y de hecho el riesgo es hasta 3 veces superior en gestantes nulíparas que en las multíparas. Sin embargo, cuando el segundo o posteriores embarazos se producen con una pareja diferente, el efecto protector de la multiparidad desaparece.
Este hecho muestra la implicación de factores de origen inmunológico, una hipótesis que también explicaría por qué aumenta el riesgo de PE en embarazos logrados mediante técnicas de reproducción asistida, más aún cuando se utilizan gametos de donante. El riesgo es especialmente elevado en gestantes con historia previa de PE, y aunque en menor medida, también cuando los antecedentes se presentan en familiares de primer grado, ya sean de la propia gestante o del padre, lo que indica la existencia de una base genética.
Además, se ha evidenciado una mayor incidencia y gravedad de la enfermedad en gestaciones múltiples, especialmente cuando son monocoriónicas. Factores de riesgo de menor peso pero que también deben considerarse son la edad materna extrema o la etnia afroamericana. Por otra parte, la presencia de otras condiciones clínicas subyacentes como sobrepeso, hipertensión crónica, insuficiencia renal, diabetes mellitus, enfermedades autoinmunes (como síndrome antifosfolípido) o algunas trombofilias, predispone al desarrollo de la enfermedad.
La preeclampsia puede presentarse en cualquier embarazo, pero el riesgo es mayor en mujeres con hipertensión previa, diabetes, enfermedades renales o autoinmunes, sobrepeso, edad materna superior a los 40 años, embarazo múltiple o antecedentes personales o familiares de la enfermedad.
Tabla de factores de riesgo de preeclampsia
| Factor de Riesgo | Descripción |
|---|---|
| Nuliparidad | Primer embarazo |
| Cambio de pareja | Segundo embarazo con diferente pareja |
| Técnicas de reproducción asistida | Embarazos logrados mediante reproducción asistida, especialmente con gametos de donante |
| Antecedentes de preeclampsia | Historia personal o familiar de preeclampsia |
| Gestaciones múltiples | Especialmente monocoriónicas |
| Edad materna extrema | Edad materna avanzada |
| Etnia afroamericana | Mayor incidencia en mujeres de raza negra |
| Condiciones clínicas subyacentes | Sobrepeso, hipertensión crónica, insuficiencia renal, diabetes mellitus, enfermedades autoinmunes, trombofilias |
Preeclampsia: causas, síntomas y tratamiento
Síntomas de la Preeclampsia
En muchos casos, la preeclampsia no presenta síntomas y se detecta durante los controles prenatales rutinarios. Los síntomas son poco específicos y aparecen a menudo en cualquiera embarazada: cefalea, piernas hinchadas, dolor en la boca del estómago, hinchazón, zumbidos en los oídos. Es poco sintomática y se llega al diagnóstico especialmente midiendo la tensión arterial y mediante una analítica de sangre y orina.
Cuando aparecen, pueden incluir dolor de cabeza intenso, alteraciones visuales, dolor en la parte superior del abdomen, hinchazón brusca de cara, manos o pies, náuseas o vómitos.
Diagnóstico
La toma de la tensión arterial en los controles de embarazo se ha utilizado clásicamente para hacer un diagnóstico precoz junto con estudios analíticos. El cálculo de riesgo de preeclampsia en el primer trimestre utiliza datos personales de la gestante, datos de la ecografía de doce semanas y datos analíticos para establecer el riesgo individual de preeclampsia precoz en la gestación. El uso del doppler en la ecografía del segundo trimestre para mesurar el flujo de las arterias uterinas también nos permite seleccionar gestantes de riesgo y ofrecer un seguimiento ecográfico y analítico específico.
Recientemente, se han establecido diversos Test para la detección de la preeclampsia en estadíos precoces del embarazo, alrededor de la semana 12.
Pruebas Diagnósticas
- Marcadores ecográficos: En concreto el estudio de la presión en la arteria uterina, de vital importancia, pues es la encargada de la llegada de la sangre al útero.
- Marcadores bioquímicos: Proteínas específicas presentes en la placenta, como la PAPP-A (Proteína A Plasmática Asociada al Embarazo) y el PLGF (Placental Growth Factor o factor de crecimiento placentario).
- Datos maternos.
El resultado definitivo de este Test, nos permite detectar a la población de riesgo. Tanto de preeclampsia precoz como tardía y en unas semanas del embarazo muy adecuadas para su mejor manejo.
Tratamiento
El tratamiento es seguro para madre y bebé, y especialmente efectivo para prevenir las formas más precoces de preeclampsia, que son también las más graves. Concretamente, la aspirina puede evitar hasta el 62% de los casos de preeclampsia antes de las 37 semanas, y hasta el 80% de los casos que aparecen antes de las 34 semanas.
Si la prueba resultara de riesgo, no necesariamente tiene que aparecer, pero sí se indica a partir de ese momento tratamiento farmacológico profiláctico, como la aspirina a baja dosis, asesoramiento y consejos ajustados al caso.
El tratamiento definitivo de la preeclampsia es la finalización del embarazo. Que sea parto natural o cesárea va a depender de las condiciones del cuello uterino ante la inducción del parto, así como del bienestar fetal. Si la enfermedad es leve y el feto está maduro, pero tras el tratamiento (24-48 horas) los síntomas persisten, se opta por inducir el parto. En cambio, si la paciente mejora se esperará a que las condiciones sean buenas para la inducción.
En este caso, se disponen de tratamientos sintomáticos, que nos permiten ganar tiempo y madurez fetal, con la madre controlada.
Medidas Adicionales
- Reposo: A diferencia de las recomendaciones de incrementar el ejercicio en los hipertensos en general, a la embarazada hipertensa se le propone mantener una actividad moderada y aumentar sus tiempos de reposo, incluso con periodos de siesta acostada sobre el lado izquierdo, porque tanto boca arriba como sobre el lado derecho, el útero grande comprime la vena cava y dificulta la buena circulación de la sangre. El reposo, además, mejora los edemas y ayuda a una correcta distribución del líquido corporal.
- Dieta: se aconseja que sea equilibrada, variada y completa, rica en frutas y verduras, variada, sin reducción calórica salvo en casos muy concretos y bajo estricta supervisión del médico y el dietista.
Complicaciones
En cuanto a las posibles complicaciones maternas, la mayoría de las mujeres no desarrolla problemas graves, pero en los casos más severos pueden verse afectados órganos como el hígado, los riñones o el cerebro. En concreto, los riesgos para la madre son la hemorragia cerebral, desprendimiento de retina, edema pulmonar y alteraciones de la caoagulación, entre otros. La forma más grave es la eclampsia, que cursa con convulsiones.
La preeclampsia también puede tener consecuencias importantes para el bebé, ya que afecta al funcionamiento de la placenta. Esto puede provocar un crecimiento fetal reducido, mayor riesgo de desprendimiento de placenta o la necesidad de un parto prematuro. Asimismo, también hay un incremento de la mortalidad perinatal.
El síndrome HELLP es una complicación seria de una preeclampsia en la que, además de la hipertensión que aparecen hemólisis, descenso de las plaquetas y elevación de las enzimas hepáticas, transaminasas y LDH.
Recomendaciones Finales
Lo más importante es conocerla y saber de qué se trata. Detectarla de forma precoz, si aparece, es clave, debiendo de pedir ayuda profesional lo antes posible. Hablar de los sentimientos con personas cercanas y pedir ayuda, para poder disponer tiempo para una misma o para descansar. Mantener el contacto y pasar tiempo con familiares y amigos, no aislarse. Además de salir al aire libre a diario, hacer ejercicio físico.
