¿Por qué mi bebé vomita leche materna? Causas y soluciones

La lactancia materna es el mejor alimento para los bebés, proporcionando todos los nutrientes necesarios para un correcto desarrollo. Sin embargo, es común que los bebés vomiten leche materna, lo cual, en la mayoría de los casos, no es motivo de preocupación. Es crucial diferenciar entre vómitos y regurgitaciones para entender mejor la situación.

Regurgitación vs. Vómito: ¿Cuál es la diferencia?

Es importante distinguir entre regurgitación y vómito, ya que tienen diferentes causas y significados:

  • Regurgitación: Es el retorno sin esfuerzo del contenido del estómago a la boca, de forma esporádica y especialmente tras las comidas. Durante los primeros meses, los bebés sufren más regurgitaciones debido a la inmadurez de su sistema digestivo, lo que provoca que el alimento (leche materna) no se quede por completo en el estómago y vuelva a subir.
  • Vómito: Implica la expulsión de más contenido estomacal de forma más violenta. En el caso de los vómitos, pueden estar producidos por un engrosamiento del músculo en la salida del estómago, conocido como estenosis pilórica hipertrófica, que impide que la comida pase a los intestinos.

Entendemos por reflujo gastroesofágico (RGE) el retorno sin esfuerzo del contenido del estómago a la boca, de forma esporádica y especialmente tras las comidas. Además, si tenemos en cuenta que durante los primeros 6 meses de vida los niños solo toman leche, entenderéis que es mucho más fácil que estos episodios de reflujo sean más frecuentes. Al estómago no le cuesta casi ningún trabajo “empujar” la leche hacia arriba; cuando empecemos con las papillas y la alimentación sólida, estos eventos no se producirán con tanta facilidad.

Reflujo gastroesofágico en bebés.

Con el paso de las semanas y los meses, el esfínter comenzará a adquirir tono muscular y las “compuertas” serán capaces de cerrar de forma competente la comunicación entre estómago y esófago. Hasta que esto se produzca (entre los 6 y los 12 meses) es muy normal que los niños REGURGITEN un poco de leche tras las tomas.

Causas comunes de los vómitos en bebés

Las causas de los vómitos en bebés pueden variar, pero algunas de las más comunes incluyen:

  • Sobre alimentación: Muchos bebés toman más alimento del que su organismo puede acumular, lo que provoca que acaben echándolo fuera.
  • Alergias alimenticias: Es posible que haya una alergia alimenticia que sea necesario tratar.
  • Nerviosismo: El nerviosismo también puede influir en los vómitos de los bebés, impidiendo que asimilen bien los alimentos.
  • Infecciones estomacales: Estas infecciones pueden desencadenar fiebre o diarreas, además de vómitos.
  • Alimentación de la madre: Todo lo que coma la madre pasará al bebé a través de la lactancia materna, lo que puede afectar los vómitos del bebé.
  • Cambio de biberón: Un cambio de biberón también puede producir vómitos en bebés. Si el bebé toma leche de fórmula y se considera que no le sienta bien, será necesario probar otras marcas hasta dar con la adecuada.

Además, la anquiloglosia es una situación que produce que el bebé no pueda realizar unos movimientos óptimos de succión y deglución. Estos movimientos pueden conducir a agarres deficientes en los que los bebés tragan aire (se conoce como aerofagia). Es esencial tener en cuenta que en la mayoría de los casos, el reflujo nasal durante la lactancia no es motivo alguno de preocupación, y no provoca situaciones graves.

Asimismo, también hay que barajar la opción de que el alimento que esté tomando no le esté sentado demasiado bien.

El bebé con reflujo ácido ¿qué hacer?

¿Cuándo preocuparse? Señales de alarma

Aunque las regurgitaciones son normales, hay situaciones en las que los vómitos requieren atención médica:

  1. Pedirás cita con tu pediatra si:
    • Si el bebé llora con el vómito, tiene gesto de dolor.
    • Si no gana peso adecuadamente o está perdiendo peso.
    • Si está muy irritable, llora la mayor parte del tiempo.
    • Si al mamar o al tomar los biberones, el niño se echa hacia atrás, se arquea, llora. Se engancha y enseguida se suelta.
    • Diarrea o estreñimiento importante.
  2. Acudiréis a urgencias si:
    • Si los vómitos se presentan de repente, muy abundantes y violentos, con mucha ansia por comer y empeoran de forma brusca en 2-3 días.
    • Si además de vomitar presenta lesiones en la piel, eccemas, ronchas en la cara o alrededor de los labios sobre todo inmediatamente después del biberón o del pecho.
    • Si está decaído, apático, febril, y con poca actividad.
    • Si los vómitos son biliosos (verdes).

En estos casos no pensaríamos en regurgitaciones fisiológicas del lactantes y habría que descartar patología como puedan ser infecciones, alergia a la proteína de leche de vaca, estenosis hipertrófica de píloro, invaginación intestinal y otras entidades que aunque poco frecuentes, en ocasiones se presentan.

Recomendaciones generales

Existen algunas recomendaciones generales que pueden ayudar al bebé cuando el vómito no se debe a una patología que requiere un manejo concreto:

  • Hacer tomas con menos cantidad de alimento, pero de forma más frecuente.
  • Evitar que el bebé esté completamente tumbado durante la toma, ya que esta posición facilita el paso del alimento del esófago al estómago.
  • No esperar a que el bebé llore para darle la toma, ya que estará mucho más nervioso.

En cualquier caso, no es recomendable utilizar fármacos antieméticos (para tratar las náuseas y el vómito) durante el periodo neonatal ni la lactancia, solo emplear aquellos fármacos prescritos por el médico. Además de estas recomendaciones, es importante que tengas en cuenta que los vómitos sin etiología infecciosa o problemas gastrointestinales suelen ir remitiendo cuando comienza la diversificación alimentaria. Los alimentos que ingiere entonces el bebé son más espesos que la leche, siendo más difícil que se produzca el reflujo.

El goteo de leche materna

Muchas mujeres notan que su pecho gotea leche durante la lactancia, en particular en los primeros meses después del parto. Se trata de algo natural que, aunque solo represente un inconveniente a nivel estético, puede resultar bastante incómodo.

El goteo de leche, tanto el que se produce entre tomas como el que ocurre en un pecho mientras el bebé mama del otro, sucede con bastante frecuencia en los primeros meses después del parto (e incluso en el tramo final de la gestación, en algunos casos). Una de las creencias más comunes relacionadas con la lactancia señala que estas pérdidas se deben a que la producción de leche es demasiado abundante. Pero es una creencia falsa, un mito.

Goteo de leche materna.

La verdadera causa es que el cuerpo de la madre todavía está adaptándose a la lactancia. Aparece entonces otro beneficio de la lactancia a demanda: amamantar al niño siempre que él lo pida y durante el tiempo que él lo desee hace más rápida esa adaptación. El bebé y la madre se regulan y el goteo se acabará antes.

El goteo se debe al llamado «reflejo de eyección», originado por la oxitocina, la hormona encargada de hacer que la leche suba. Esta hormona responde sobre todo a estímulos táctiles (en particular, el contacto del bebé con el pezón y la areola), pero no solo a ellos. Así es como la leche puede subir y gotear un poco por otros estímulos, como oír el llanto del bebé o, incluso, oler su ropita o pensar en él.

La principal solución a medio plazo para impedir el goteo de leche es dar el pecho a demanda. Esta práctica no solo regula la producción de leche según las necesidades del bebé, sino que, además, -como explica la Asociación Española de Pediatría (AEP)- “asegura la ingesta de leche del inicio y del final de la toma, cuya composición es diferente, y se logra un buen vaciamiento del pecho, evitando un excesivo acúmulo de leche que puede ocasionar ingurgitación y mastitis”.

Galactorrea

La galactorrea es una secreción mamaria lechosa que se produce en mujeres que no están embarazadas ni amamantando y, en casos más raros, en hombres. Afecta a una de cada cuatro o cinco mujeres. Puede ocurrir a cualquier edad, incluso después de la menopausia, y aunque no hayas tenido niños.

Una causa frecuente de galactorrea es la alta concentración de prolactina, la hormona que desencadena la producción de leche. La prolactina se produce en la pituitaria, una pequeña glándula situada en la base del cerebro.

Hay otros factores que pueden contribuir a la galactorrea:

  • La estimulación excesiva de las mamas.
  • Ciertos medicamentos, como antidepresivos, opioides, anticonceptivos orales, sedantes, antipsicóticos y medicamentos para la presión arterial elevada.
  • Ciertos suplementos de hierbas, como el hinojo o el anís.
  • Poca actividad de la glándula tiroides.
  • Trastornos que afectan la glándula pituitaria, como un tumor no canceroso.
  • Insuficiencia o enfermedad renal en curso.

El tratamiento de la galactorrea depende de la causa. En algunas personas, desaparece sola sin tratamiento.

El médico puede recomendarte lo siguiente:

  • Tomar cabergolina o bromocriptina para bajar los niveles de prolactina.
  • Dejar de tomar ciertos medicamentos o suplementos.
  • Tomar medicamentos para tratar la poca actividad de la glándula tiroides, si esa fuera la causa.
  • Evitar actividades que estimulen en exceso los pezones.
  • Usar ropa holgada para reducir la fricción en los pezones.
  • Usar discos absorbentes para absorber la secreción mamaria y proteger los pezones.

Para diagnosticar la galactorrea, el médico seguirá varios pasos:

  • Un examen físico de las mamas y de los pezones.
  • Un análisis de la secreción del pezón.
  • Una revisión de los medicamentos, vitaminas y suplementos que tomes.
  • Un análisis de sangre para comprobar los niveles de prolactina y la función de la glándula tiroides.
  • Una prueba de embarazo.
  • Pruebas por imágenes de las mamas, como una mamografía o una ecografía.
  • Una resonancia magnética (RM) de la glándula pituitaria.

Cuando la causa de la galactorrea es un tumor de la glándula pituitaria, este suele ser benigno (no canceroso). Si el tumor no causa otros problemas, el médico puede decidir que no es necesario tratarlo.

¿Cómo reducir la regurgitación?

Seguir los siguientes consejos puede ayudar a reducir la regurgitación en los lactantes:

  1. Mantén a tu bebé erguido: Tanto mientras lo alimentas como durante los quince o veinte minutos posteriores, mantenlo incorporado (a 45º aproximadamente). No lo acuestes ni lo dejes en la hamaca o el sueño antes de la media hora después de que tome.
  2. No esperes a que tenga hambre para la toma: De esta manera, evitarás que tenga ansiedad y trague demasiado aire al comer.
  3. No lo alimentes en exceso: Dale solo lo que necesita, tanto si su alimentación es mediante lactancia o con leche artificial. También puede ser beneficioso que tome cantidades más pequeñas con mayor frecuencia. Por otra parte, es conveniente que si la mamá es lactante, vacíe un pecho antes de comenzar con el otro, ya que la leche del final de la toma es más espesa, lo que previene la regurgitación.
  4. Si toma biberón, escoge una tetina con un agujero del tamaño adecuado: Si el agujero es demasiado grande, la leche puede salir demasiado rápido y, si es pequeño, pueden llegar a formarse burbujas de aire que el bebé ingerirá.
  5. Durante la toma y tras esta, hazle eructar: Ayudar suavemente al bebé a expulsar el aire que ha ingerido puede favorecer que no se le acumule en su estómago.
  6. Eleva un poco el cabecero de la cuna: Para ello, puedes poner bajo el colchón una toalla enrollada, una manta o una almohada. También puedes levantar el respaldo del cochecito.
  7. Evita los juegos activos tras la alimentación: Dale tiempo para que su estómago se asiente tras la alimentación, ya que los movimientos bruscos durante los minutos siguientes podrían desencadenar la regurgitación.

Con estos consejos y la información proporcionada, podrás manejar mejor las situaciones de vómito o regurgitación en tu bebé, siempre recordando que la consulta con un pediatra es fundamental para un diagnóstico y tratamiento adecuados.

Publicaciones populares: