¿Por Qué Mi Bebé Se Quita El Pañal? Causas y Soluciones

La retirada del pañal es un hito importante en el desarrollo de tu hijo, pero también puede ser un desafío. Una sesión individual contigo. Con un contenido que ha sido elaborado a partir de la experiencia.

Madurez y Control de Esfínteres

El control de esfínteres es una conquista natural, fruto de la maduración física y neurológica del niño. No podemos, pues, enseñar al niño a controlar los esfínteres, aunque sí crear un ambiente que favorezca dicha maduración.

La adquisición del control voluntario de la micción es un fenómeno complejo que requiere la maduración del Sistema Nervioso Central. Controlar esfínteres no es solo una cuestión orgánica, que se acabará logrando en un momento u otro. El autocontrol tiene que ver con inhibir acciones y el control de esfínteres hace madurar al niño en este sentido.

Aprender a controlar los esfínteres es una cuestión de gran envergadura dentro del aprendizaje. Es una gran conquista mental. No existe una edad a la que quitar el pañal, debemos tener en cuenta la madurez del niño.

Entre los 12 y los 18 meses, el niño comienza a tomar conciencia de su necesidad de orinar al reconocer las señales de distensión y de llenado procedentes de su vejiga. Este avance se produce como consecuencia de la maduración del sistema nervioso.

A los 3 años la mayoría de los niños ya han aprendido a contraer los músculos pélvicos, son capaces de inhibir el vaciado y retener la orina durante cierto tiempo cuando su vejiga está llena, y de iniciar voluntariamente la micción. El control inhibitorio diurno se transfiere a las horas de sueño.

La menor producción de orina durante la noche y el hecho de que la vejiga pueda almacenar una mayor cantidad de orina sin que se produzca las contracciones de micción hace posible el control nocturno del pis. Darse cuenta de que el resto de los niños ya no llevan pañal o no se hacen pis por las noches.

Al igual que ocurre con las tablas de crecimiento o con aprender a caminar, la edad para aprender a ir al baño varía para cada niño. Así, los pediatras indican que se deben olvidar las recomendaciones antiguas que decían "el niño debe ir al baño a los 18 meses" o "la adquisición de la autonomía para ir al baño comienza a los 3 años", en favor de una observación del desarrollo del niño.

Señales de Preparación

  • El niño puede caminar solo hasta el baño.
  • Se sienta bien.
  • Es capaz de no mojar el pañal durante varias horas seguidas.
  • Quiere complacer a los adultos que lo cuidan.
  • Quiere aprender a ir al baño.

Causas Comunes y Recomendaciones

Cada niño es diferente y las causas de la ausencia del control de esfínteres pueden ser varias. Estas solo son algunas recomendaciones generales para enfrentarse al problema.

  • No precipitar el momento del control.
  • El niño empieza avisando de que se ha hecho algo después de haberlo hecho, le siguiente paso es observar cómo avisa mientras se lo hace encima.
  • Otros signos de su preparación es observar cómo se levanta seco de la siesta o tras la noche.
  • El niño protesta o se tira del pañal puesto que no le gusta estar mojado.
  • Procurar que el niño se siente en el orinal a ser posible a las mismas horas.
  • Presentarle su orinal para que sepa que es lo que se espera de él y dónde ha de hacerlo.
  • No obligarle a que se siente. Podemos acostumbrarlo a sentarse incluso estando el niño vestido.
  • Si no hace nada se le anima a levantarse de él y se sentará más tarde cada hora u hora y media.
  • Animarle a ir al baño decididamente, por ejemplo “vamos a ir al baño a ver si sale algo”, no hacerlo mediante una pregunta ¿te apetece ir al baño?

No utilizar castigos o burlas para “presionar”. No etiquetar al niño diciéndole “eres un bebé”.

Cuando comencemos a plantearnos que el niño deje de usar el pañal, debemos prescindir de él definitivamente aunque se produzcan escapes. Con los pañales el niño se confía y no recurre a estrategias como pedir pis o correr al baño.

El mismo consejo para la noche. Si el niño se acostumbra a tener pañales o toallas el niño no se esfuerza y se “da permiso” para hacerse el pis. No restringir lo líquidos a los niños.

Una vez conseguido el control diurno del pis pasaremos inmediatamente al control nocturno.

Enuresis: Cuando la Falta de Control Se Convierte en Problema

Se llama ENURESIS a la emisión repetida de orina durante el día o la noche en la cama o en los vestidos. En la mayoría de los casos suele ser involuntario, pero en ocasiones es intencionado.

Para establecer un diagnóstico de enuresis la emisión de orina debe ocurrir por lo menos dos veces por semana durante un mínimo de tres meses, o bien debe provocar malestar significativo (social, académico o de otras áreas del niño).

El niño debe haber alcanzado una edad en la que es esperable la continencia y que está establecida en los 5 años. Aunque la edad para diagnosticar un problema de Enuresis está establecida a los 5 años, sobre los 3 - 4 años el niño es habitual que consiga el control del pis y la caca.

Aunque el niño no haya alcanzado los 5 años puede experimentar consecuencias importantes derivadas de no controlar sus esfínteres. La importancia de este problema dependerá de si el niño tiene más o menos edad (no es lo mismo que un niño de 2 años se le escape el pis a que lo haga un niño de 4 años), si ocurre todas las noches o solo alguna, si ocurre desde siempre o tras el nacimiento de un hermano.

No hay una sola causa que explique todos los casos de enuresis infantil. Para encontrarla debemos recurrir a explicaciones biológicas (de transmisión genética, capacidad vesical, disfunción vesical, hormona antidiurética, problemas renales, lesiones en la médula espinal que se acompañan de otros síntomas bien evidentes) y causas psicosociales.

Experiencias de aprendizaje inadecuadas, por un aprendizaje demasiado acelerado o demasiado laxo. Exigir demasiado pronto antes de que el niño esté preparado el control de esfínteres hace que el niño asocie todo lo que tiene que ver con los esfínteres a algo desagradable que trate de evitar y le genere ansiedad.

Utilizar método como el castigo, la burla para querer ejercer control sobre los niños: “No te da vergüenza mojar la cama a tu edad. A veces la falta de control de esfínteres se dan junto con una serie general de falta de autonomía.

En otros casos las familias se “despreocupan” del problema puesto que es el tiempo el que terminará por hacer que el niño deje de hacerse pis sin tener en consideración las consecuencias que el niño experimenta en su día a sí, o bien consideran que es un problema hereditario y que no se puede hacer nada por cambiarlo.

-La autonomía que va mostrando a la hora de realizar actividades cotidianas, como el querer escoger su ropa, quitársela o ponérsela, el comer solo, etcétera, son señales que muestran que es tiempo para quitar el pañal.

-Mojará el pañal sólo cada tres o cuatro horas. Esto significa que los músculos de la vejiga están resistiendo mucho más tiempo porque está dando inicio al control de los esfínteres.

-Al principio será difícil para los peques: muchas veces pueden presentar bloqueos y que a la hora de sentarse no logre hacer absolutamente nada. Puede también que se haga pis en su ropa o en los muebles, esto hace que muchas veces el niño se sienta frustrado y avergonzado.

Por eso debemos ser amables y empáticos, hablarle con cariño y nunca regañarlo, más bien optar por buscar soluciones que le ayuden a que su proceso sea mucho más fácil.

Aprender a controlar esfínteres es un proceso que en algunos niños es sencillo y rápido y en otros complicado y larguísimo. ¿Qué hacer si la cosa se complica?

Recomendaciones para el proceso de control de esfínter

Problemas Habituales y Soluciones

Estos son los 7 problemas más habituales que pueden aparecer durante el proceso:

  1. Estreñimiento: A muchos niños les produce un poco de angustia perder el control sobre sus heces y soltarlas al vacío, por eso las retienen. Entonces hacer caca empieza a ser doloroso porque está estreñido, y entra en un círculo vicioso: no hace caca porque le duele, se estriñe más, se resiste más. Si el estreñimiento en vez del water, donde puede verlas y retenerlas el tiempo que quiera (y permitirlo), explicarle dónde va la caca, que sea él quien vuelque el orinal al water y tire de la cadena, jugar con barro y representar la historia de la caca…
  2. Resistencia a hacer caca: Si necesita una transición, seguir haciendo caca en el pañal un tiempo, y así lo expresa explícitamente, podemos llegar a un trato con él: cuando quiera hacer caca nos pide el pañal, y después que sea él quien directamente tire la caca al water y se haga cargo del proceso, como en el caso anterior. Las normas han de estar muy claras.
  3. Accidentes frecuentes: Pues está claro que hay que volver a poner el pañal y esperar un momento más adecuado. Nuestra principal función en este proceso es el de interpretar las señales para favorecer los procesos naturales de nuestro hijo; y si resulta que las señales dicen que no es el momento (nos equivocamos, o algo se torció por el camino) es importante respetarlas. Sin drama. No es cierto que no podamos volver atrás porque si no jamás dejará el pañal.
  4. Negativa a usar el orinal/water: Cuando esto ocurre es que coinciden en el tiempo dos fenómenos. Dejar el pañal es un hito en la independencia del niño; pero si coincide con lo más crudo de la natural etapa del “no”, pues resulta que también negarse a hacer pipí o caca donde me dicen es señal de independencia. Reconociendo su soberanía sobre su cuerpo… Y la responsabilidad que ello conlleva: “Te has mojado, no pasa nada, te ayudaré a cambiarte, a limpiar la caca”. No es un castigo, estamos reconociéndolo responsable de lo que ocurre en él, apoyando su autonomía.
  5. Miedo al water: Por un lado es difícil hacer caca sin un apoyo bajo los pies (probemos), y encima algunos niños tienen la sensación de que pueden colarse por ese agujero que se lleva su caca a un lugar del que nada vuelve. Si no quiere sentarse en el water pero sí en el orinal, de momento no tenemos ningún problema.
  6. Rechazo al water fuera de casa: Debemos preguntarnos si no alentamos su rechazo al water con nuestros comentarios sobre suciedad, el olor, nuestros gestos de rechazo del lugar o las inverosímiles posturas que adoptamos en tandem en los lugares públicos. Hay niños que lo llevan mejor que otros. Siempre quedará la calle, un árbol, donde tienen más control de la situación. No debe avergonzarnos: si un lugar no está preparado para niños, tenemos derecho a buscar la mejor solución posible.
  7. Regresiones: Detrás de ellas siempre hay una situación que está desbordando al pequeño y es esa situación la que hemos de trabajar prioritariamente. En principio no tenemos por qué volver a ponerle pañal, sino aceptar los escapes con la mayor comprensión posible y sostener a nuestro hijo en esta situación sin culparlo, ya que no se trata de algo voluntario. Si la situación se desborda demasiado podemos volver a ponerle el pañal un tiempo sin que suponga un drama. No es un paso atrás: cuando el problema se resuelva, retomar la independencia será muy rápido.

Estrategias Adicionales

  • Utilizar vocabulario apropiado.
  • No castigar al niño en caso de escape.
  • Determinar la causa del problema: si la vida del niño se ha puesto patas arriba por un gran cambio, debes hablarlo con él y animarlo a que exprese sus emociones.
  • Actuar cuando sea necesario: si el niño ya no quiere ir al baño porque odia el baño de la escuela, o porque el nuevo bebé usa pañales y acapara la atención de los padres, los padres deben tratar de encontrar soluciones, en colaboración con el niño, para solucionar el problema.

Método Montessori

La web oficial de la Fundación Montessori (3) da las claves para dejar el pañal y aprender a ir al baño según el método Montessori. Se trata de acompañar al niño, sin presiones ni expectativas.

Los pedagogos de Montessori invitan a los padres a estimular en los niños su curiosidad y su deseo de estar secos, poniéndolos en el orinal si lo solicitan, incluso si aún no tienen esta capacidad, y evitando cualquier presión relacionada con la expectativa de resultados.

Volver Atrás: ¿Es un Problema?

Una vez que iban al baño solos, puede resultar difícil para los padres afrontar una fase de regresión. Gracias a lecturas como esta, al foro, y a que mi hijo estuvo preparado, fue todo un éxito.

Hay muchos niños a los que, si fuésemos sinceros con nosotros mismos, deberíamos volver a poner el pañal una vez retirado, pues se ve claramente que lo hemos hecho demasiado pronto. Lo que ocurre es que nos parece un retroceso, asumimos como un fracaso educativo el que nuestros hijos continúen con pañal.

Si un niño se hace pis cuando se ríe, cuando se pone nervioso, cuando se olvida de ir al lavabo, cuando está demasiado concentrado en una actividad quiere decir que no tiene el tema controlado.

Mitos y Realidades

Al margen de las valoraciones en función de un pretendido éxito o fracaso educativo, que ya hemos apuntado, hay otras posibles explicaciones, y vamos a hablar de ellas.

En primer lugar, existe un consenso casi unánime en que para que los niños controlen esfínteres, hay que enseñarles, y eso se consigue a través de la retirada del pañal. Sin embargo, lo ideal sería hacerlo exactamente al revés: esperar a quitar el pañal cuando el niño esté preparado para ello, es decir, cuando pueda controlar esfínteres por sí mismo.

Esta idea, en general, produce cierto temor. Se suele creer que si uno no le retira el pañal al niño, éste nunca llegará a controlarse, y tendrá problemas de incontinencia. Lo cierto es que, a no ser que haya un problema funcional real, ningún adulto tiene problemas con el control de esfínteres.

El que se asuma habitualmente que a partir de los 2 años debemos empezar a retirar el pañal tiene más que ver con la universalización de la educación infantil, que aún sin ser obligatoria se ve como necesaria (ésta es otra historia que ya trataremos) y de las condiciones que ésta nos impone para admitir a nuestros hijos.

Consejos Adicionales

  • Utilizar Refuerzo Positivo: "qué bien lo hiciste, estoy orgullosa de vos”, “casi llegamos al baño esta vez, la próxima será mejor aún”. Bajo ningún concepto es aceptable que retemos al niño, que lo humillemos, que lo ridiculicemos o comparemos con otros amigos o hermanos que ya han logrado el control de esfínteres.
  • Dobles Mensajes: El único mensaje debiera ser “Te acompaño, y si ayer pudiste estar sin pañal y hoy lo necesitas, te lo pondré”.
  • Espera el Verano: Aprovechar el verano para quitar los pañales es una conveniencia de los adultos. Quizás el mito del verano nos haya sido heredado de la época de los pañales de tela, pero hoy en día, con los descartables, con lavarropas automáticos, no hay motivo alguno para apurar los procesos evolutivos de nuestros hijos.

El Método Fellom

El Método Fellom es uno de los más conocidos para dejar el pañal. Se recomienda practicar en verano y primavera pero, ¿es realmente efectivo?

En 1974, los psicólogos Nathan H. Azrin y Richard M. Foxx publicaron el libro ‘Toilet Training in Less Than a Day’ (Retirar el pañal en menos de un día), en el que afirmaban que es posible terminar con éxito la retirada del pañal en apenas tres días. Siguiendo los consejos que explicaban en ese libro, han sido muchos los profesionales posteriores que han creado métodos efectivos basados en él. Pero, sin duda, el más extendido hasta la fecha el Método Fellom.

Un método ideado en 2005 por Julie Fellom, una maestra de Infantil de San Francisco que lo incluyó en su libro ‘Diaper Free Toddlers’ (Niños pequeños sin pañales), donde explicaba bien en qué consistía.

¿Cómo Poner en Marcha el Método Fellom?

Se trata de un método que, tal y como afirma la creadora, sirve para niños de entre 15 meses y 28 meses de edad y que requiere de una formación para los padres previas. A grandes rasgos es sencillo: dejar al niño sin pañal, ni ropa interior, ni pantalones (desnudo de piernas para abajo).

“Si realmente quieres que esto funcione, solo lo hará si el niño anda desnudo. No debe haber absolutamente nada de pantalón en casa durante los primeros tres meses”, establece en su libro. Eso sí, previamente desarrolladas todas las instrucciones que aporta la profesional en su libro:

  • Un mes antes poner en situación al niño e intentar que se interese por el baño: que te acompañe cuando vayas tú para que sepa cómo se utiliza
  • Una semana antes ponerle en preaviso de que pronto se terminarán los pañales. La profesional recomienda que se establezca como un juego
  • El niño estará desnudo de cintura para abajo durante tres días que dura el método. En esos tres días habrá un orinal en cada habitación, deberás intentar que tome más agua para que tenga más ganas de hacer pis
  • Si vais a salir a la calle, el peque irá con ropa pero sin ropa interior
  • Por la noche se colocará un pañal, pero poco absorbente

¿Es Realmente Efectivo el Método Fellom?

De acuerdo a los profesionales de Baby Center, no hay un método más efectivo que otro para retirar el pañal. Y tampoco se debe tomar el Método Fellom como un ritual tras el cual el bebé estará preparado para usar el retrete: “Lo más importante es pensar en los tres días como una plataforma de inicio de un proceso continuado”, argumentan.

Tampoco podemos emitir juicios de valor sobre si es o no válido. Como decimos, no hay un método a medida de cada familia: cada una se adapta al que mejor le funciona.

Puntos Negativos Potenciales del Método Fellom

  • Necesidad de mucha paciencia: Deberás tener una fregona siempre a mano porque el peque al principio no controlará el pipí y lo dejará todo perdido.
  • Deberás ir siempre encima con ropa de repuesto (recordemos que para salir a la calle Julie Fellom argumenta que es mejor que vayan sin ropa interior).
  • Por la noche, al recomendar un pañal poco absorbente, puede que haya fugas.
  • Aunque en sí la práctica dura tres días, requiere de preparación previa de tres meses, por lo que puede ser más largo que otros métodos igual de efectivos.
  • No es un método recomendado para niños mayores de 28 meses, así que si tu peque no está preparado para el control de esfínteres hasta esa edad, es mejor apostar por otro.

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