Razones comunes por las que el bebé rechaza el pecho y cómo solucionarlo

La lactancia materna es una práctica valiosa que, aunque a veces requiere paciencia y práctica, ofrece numerosos beneficios tanto para la madre como para el bebé. Sin embargo, existen diversas razones por las cuales un bebé puede rechazar el pecho, generando preocupación y frustración en las madres. A continuación, exploraremos algunas de las inquietudes más comunes y las soluciones para abordarlas.

🚨🍼 Mi Bebé NO QUIERE BIBERÓN, SOLO PECHO ¿Qué hago? Trucos para el Destete

Problemas comunes y soluciones

Pezones doloridos

Es común sentir una ligera molestia al dar el pecho durante las primeras sesiones de lactancia posparto, que generalmente se resuelve al minuto de comenzar a alimentar al bebé. Esta molestia puede ser causada por una sujeción incorrecta, una sujeción demasiado firme por parte del bebé debido al uso de biberones y chupetes, o el uso de un extractor con un embudo que no se ajusta correctamente.

¿Qué puedes hacer?

  • Practica el posicionamiento piel con piel entre una sesión de lactancia y otra.
  • Espera hasta que tu bebé esté calmado y comience a mirar a su alrededor antes de guiarlo hacia tu pecho.
  • Experimenta con diferentes posiciones para amamantar, como las posiciones “transversal” y de “rugby”.
  • Asegúrate de que la nariz del bebé no esté presionada contra tu seno.
  • Prueba primero a darle a tu bebé el pecho que esté menos dolorido.
  • Aprende a despegar a tu bebé de tu pecho interrumpiendo la succión colocando un dedo entre tu pecho y sus encías antes de separarlo.
  • Extrae unas cuantas gotas de leche materna y frótalas sobre tus areolas y pezones después de amamantar.
  • Si estás usando un extractor de leche, revisa si viene con embudos de diferentes tamaños.
  • Usa ropa de algodón sobre tus senos.
  • Si tus pezones están demasiado doloridos, usa copas protectoras sobre tus pezones y debajo del sostén.

Diferentes posiciones para amamantar pueden aliviar el dolor y mejorar la sujeción.

Acumulación de leche en el pecho

Las sesiones de lactancia poco frecuentes o retrasadas, la sobreproducción de leche, la extracción inadecuada o ineficiente de leche, las alimentaciones complementarias, el destete apresurado o repentino, o el edema de pecho, pueden provocar endurecimiento e hinchazón de los pechos.

¿Qué puedes hacer?

  • Alivia la presión en tus senos lo antes posible amamantando, mediante la extracción manual de leche o usando un extractor.
  • Amamanta o usa el extractor cada dos horas.
  • Toma una ducha tibia o coloca una compresa húmeda y tibia sobre tus senos.
  • Usa compresas frías entre una sesión de lactancia y otra.
  • Si tus manos o tus tobillos están hinchados, trata de apartar el exceso de líquidos del pezón y la areola.

Hormigueo en los senos

Es posible que sientas algo de hormigueo conforme tus pechos se adaptan a la lactancia. Si el hormigueo solo dura unos cuantos segundos y se produce cuando tu bebé comienza a lactar, es una señal normal de la secreción.

Dolor en los pechos

Si tus pechos están llenos pero no hinchados durante los primeros días posteriores al parto, esto puede ser a causa de la transición de la leche inicial al aumento de leche madura. Llama a tu médico si tus senos están doloridos, calientes, tienen un área creciente de enrojecimiento o si sientes fiebre.

¿Qué puedes hacer?

  • Masajea suavemente la parte superior de tus pechos.
  • Aplica una compresa de alivio tibia o fría.
  • Toma duchas tibias.
  • Da el pecho frecuentemente, por lo menos de 8 a 12 veces en un periodo de 24 horas.
  • Asegúrate de que tu bebé esté en la posición correcta durante cada sesión de lactancia.
  • Al retirar a tu bebé de tu pecho, no olvides interrumpir la succión deslizando suavemente tu dedo entre tu pezón y sus encías.

Expulsión súbita de leche

El rociado potente de leche puede causar que tu bebé tosa, se atragante e incluso se desprenda de tu seno. La respuesta hormonal individual o un suministro hiperactivo de leche generalmente causan esto.

¿Qué puedes hacer?

  • Aumenta el control que tiene tu bebé sobre el flujo de leche ajustando su posición de lactancia.
  • Puede ser útil extraer un poco de leche para eliminar el flujo potente inicial antes de colocar a tu bebé en tu seno.
  • Utilizar un protector de seno para formar una barrera ligera contra el rocío de leche durante la secreción potente inicial.

Pezones agrietados

La lactancia puede dejar tus pezones agrietados y sensibles debido a los ajustes iniciales de la lactancia o por lavar los pezones con jabón o usar otros agentes que causan resequedad, como el alcohol.

¿Qué puedes hacer?

  • Intenta usar un bálsamo humectante suave (una mezcla hipoalergénica de emolientes naturales sin lanolina) para aliviar los senos agrietados y sensibles.
  • Lava delicadamente los senos y los pezones con un jabón suave y agua, y no uses jabón ni alcohol en exceso.
  • Aplica un poco de leche extraída en tus pezones y permite que se sequen al aire.
  • Coloca un parche de gel refrescante dentro de tu sostén para evitar la fricción.

Conductos de leche tapados

Las protuberancias sensibles al tacto en cualquier parte de tu seno o en el área de las axilas pueden ser síntomas de un conducto de leche tapado. Hay varias cosas que pueden hacer que se tape un conducto de leche, entre ellas amamantar (vaciar) de forma inadecuada, tejido cicatrizante en el seno, sostenes con varillas, sostenes apretados, blusas apretadas sin mangas, amamantar en la misma posición todas las veces o un poro tapado.

¿Qué puedes hacer?

  • Aplica calor seco o húmedo en el área mediante una ducha caliente o aplicando una compresa húmeda tibia.
  • Amamanta o extrae un poco de leche manualmente mientras el seno aún está tibio.
  • Ofrece primero el seno dolorido, y alienta a tu bebé a que se alimente más tiempo de ese lado.
  • Da un masaje en el área mientras amamantas y entre una sesión de lactancia y otra.
  • Alterna las posiciones para amamantar.
  • Evita usar un sostén de maternidad apretado o un sostén con varilla que pueda obstruir el flujo de leche.
  • Si la protuberancia persiste, se enrojece y el enrojecimiento se extiende, podrías presentar una infección en los pechos y fiebre, lo que requiere de atención inmediata por parte de tu médico.

Reflejo de expulsión lenta de leche

Si la secreción (liberación) de leche de tus pechos tarda más de 10 minutos en producirse, esto puede ser debido a que te sientes estresada o angustiada en relación con la lactancia, por estar en una posición para amamantar incómoda o por sentir dolor mientras das el pecho.

¿Qué puedes hacer?

  • Mantente relajada cantando o tarareando una canción, leyendo un libro o hablando tranquilamente con tu bebé mientras le das el pecho.
  • Masajea suavemente el seno con la mano antes de colocar a tu bebé sobre tu pecho.
  • Dale el pecho en un ambiente tranquilo y sin estrés.
  • Cambia a una posición para dar el pecho más cómoda.

Escurrimiento de leche

Si se escurre leche de tus pechos entre una sesión de lactancia y otra, esto puede ser debido a que ya se acerca la hora de amamantar o puede tratarse de una respuesta hormonal por escuchar a tu bebé llorar.

¿Qué puedes hacer?

  • Aplica un poco de presión directa sobre el pezón de tu seno para minimizar la respuesta.

Disminución de leche

Existen varias razones por las cuales el suministro de leche puede disminuir que no tienen nada que ver con la capacidad de tu cuerpo de producir suficiente leche materna. Algunas causas comunes las siguientes:

  • Lactancia mixta, alternando leche materna con una fórmula infantil.
  • Regreso al trabajo
  • Medicamentos cuyo efecto secundario es una disminución en la producción de leche.
  • Aumento significativo y repentino de estrés.
  • Quizá estés un poco deshidratada.

¿Qué puedes hacer?

  • Agrega a tu rutina diaria una sesión adicional de lactancia o extracción de leche.
  • Practica el contacto piel con piel entre una sesión de lactancia y otra.
  • Intenta darte un masaje en el pecho antes de amamantar y mientras lo haces.
  • Trata de relajarte con tu bebé y descansar un poco.
  • Toma las cosas con calma y bebe más líquidos.

Suministro excesivo de leche

Si tus pechos están demasiado llenos y no se “vacían” después de una sesión de lactancia completa, es posible que salpiques leche después de que tu bebé se despegue satisfecho de tu pecho, y tu bebé puede lucir incómodo después de tan solo unos minutos de comer y despegarse de tu pecho frecuentemente. Las razones más comunes para el suministro excesivo de leche son las hormonas, la extracción excesiva y la adaptación de tu suministro inicial a las necesidades de alimentación de tu bebé durante las primeras 4 a 6 semanas posteriores al parto.

¿Qué puedes hacer?

  • Aumenta el control que tiene tu bebé sobre el flujo de leche ajustando su posición de lactancia.
  • Amamántalo con un solo seno en cada sesión de lactancia y extrae leche de tu otro pecho únicamente para brindarte alivio si te sientes incómoda entre una sesión y otra.
  • Continúa ofreciendo el mismo pecho si el bebé quiere dentro de las dos horas siguientes a su última sesión, luego vuelve a ofrecerle el otro pecho en su próxima sesión.

Dificultad para sujetarse

Tu bebé abre la boca, pero no se sujeta a tu pecho para comer. Las causas comunes incluyen el uso de biberones o chupetes, pezones planos o invertidos, o incluso un bebé demasiado somnoliento.

¿Qué puedes hacer?

  • Evita el uso de chupetes y la alimentación con biberón durante las primeras tres a cuatro semanas para establecer firmemente la lactancia.
  • Practica el contacto piel con piel tan a menudo como puedas entre una sesión de lactancia y otra para ayudar a tu bebé a dormir profundamente y que esté más relajado e interesado la próxima vez que lo amamantes.
  • Ofrécele tu pecho cuando muestre las primeras señales de hambre.
  • Extrae un poco de leche para tener unas cuantas gotas de leche en el pezón antes de ofrecerle tu pecho.
  • Extrae una pequeña cantidad de leche de tu pecho manualmente o con un extractor antes de amamantar para suavizar la areola y estimular el flujo de leche, de modo que reciba leche de inmediato.
  • Trata de usar diferentes posiciones para amamantar.
  • Considera la posibilidad de usar un protector de pezón para pezones planos o invertidos si el pezón no permanece estimulado incluso después de usar un extractor de leche.

El rechazo al pecho puede ser temporal y solucionable con paciencia y las estrategias adecuadas.

Huelga de lactancia: ¿Qué es y cómo afrontarla?

La huelga de la lactancia es una situación en la que el bebé rechaza el pecho de forma repentina, sin señales previas. Aunque puede ocurrir en cualquier momento, es más frecuente alrededor de los 3 o 4 meses de vida del bebé.

Causas comunes de la huelga de lactancia:

  • Dolor: Por la salida de los dientes, molestias en la boca o lengua, otitis.
  • Mocos o congestión nasal: Si al bebé le cuesta respirar, al succionar del pecho se agobia y se retira.
  • Interferencias con chupetes o tetinas de biberones: La succión al pecho y al biberón son diferentes y pueden producir la conocida confusión tetina-pezón.
  • Distracciones: A partir de los 3 meses su sistema nervioso ha madurado de manera que pueden ver ‘más allá del pecho’.
  • Inicio brusco de la alimentación complementaria: La leche debe ser el alimento principal durante el primer año de vida.

¿Cómo reanudar la lactancia materna?

  • Intentar que el bebé mame por la noche.
  • No frenar la producción de leche y extraerla con ayuda de un sacaleches o de forma manual.
  • Ofrecer el pecho al pequeño de pie y en movimiento.
  • Fomentar el contacto con la piel del bebé.
  • Buscar ayuda en un grupo de apoyo a la lactancia.

Crisis de lactancia

Si tu bebé pide pecho con más frecuencia, está inquieto o parece insatisfecho, puede tratarse de una crisis de lactancia. Son situaciones en las que el comportamiento de tu bebé al pecho cambia. La causa es que hay un desajuste entre la leche que tu bebé quiere tomar y la que estás produciendo. Las crisis suelen coincidir con picos de crecimiento o saltos evolutivos.

Señales de crisis de lactancia:

  • Aumento brusco de demanda.
  • Tu bebé puede parecer incómodo al mamar: agarra el pecho, lo estira, lo suelta, arquea la espalda o estira las piernas.
  • Tu bebé empieza a hacer tomas mucho más cortas de lo habitual.

¿Qué hacer durante una crisis de lactancia?

  • Ajuste fino de producción.
  • El agarre correcto es la base.
  • Mejor tras tomas o entre tomas cuando notes pecho disponible.
  • Planifica sesiones cortas y regulares; prioriza consistencia sobre duración.

¿Cuándo buscar ayuda profesional?

Es fundamental buscar asesoramiento profesional si experimentas dolor persistente, lesiones, rechazo sostenido, baja ganancia de peso del bebé o dudas que te generen ansiedad. Una consultora de lactancia certificada (IBCLC) o tu pediatra pueden ofrecerte el apoyo y la orientación necesarios para superar estos desafíos y fomentar una experiencia de lactancia exitosa.

Problema Posibles soluciones
Pezones doloridos Ajustar la posición, aplicar leche materna, usar protectores
Acumulación de leche Amamantar frecuentemente, extraer leche, compresas tibias
Conductos tapados Masajear el área, aplicar calor, amamantar con frecuencia
Huelga de lactancia Paciencia, contacto piel con piel, ofrecer el pecho dormido

Publicaciones populares: