Dolor de Cabeza en el Posparto: Causas, Diagnóstico y Tratamiento

El dolor de cabeza después del parto es una de las molestias más habituales en el puerperio, etapa caracterizada por una serie de cambios como la disminución del sueño, ingesta alimentaria irregular y deshidratación. Es interesante que las embarazadas, en los días previos al parto, se informen de los cambios que se producen en el cuerpo tras dar a luz, para evitar sustos.

Cuidados de la madre después del parto | Clínica Alemana

Causas Comunes del Dolor de Cabeza Posparto

Los días postparto son momentos delicados, para celebrar la llegada de un nuevo miembro a la familia, y los padres deben estar relajados después del esfuerzo que supone el parto. Por esa razón, es importante conocer las causas del dolor de cabeza en el puerperio:

  • Problemas con la anestesia epidural: En raras ocasiones, la inserción del catéter puede causar una punción más profunda, afectando el líquido cefalorraquídeo. Cuando la mujer se levanta, experimenta un fuerte dolor de cabeza que mejora al tumbarse.
  • Subida de la tensión arterial: Un dolor punzante de cabeza fuerte requiere descartar hipertensión. Es recomendable consultar con el médico de cabecera.
  • Fiebre: Infecciones (episiotomía, mastitis, útero) pueden causar fiebre, dolor de cabeza y malestar general.
  • Cansancio: El agotamiento físico y psicológico repercute en la cabeza, especialmente en personas propensas a migrañas.

Fluctuaciones Hormonales y Cefaleas

Las fluctuaciones hormonales son una de las principales causas de cefalea posparto. Durante el embarazo, los niveles de hormonas como el estrógeno son elevados, pero después del parto disminuyen rápidamente, desencadenando migrañas en mujeres susceptibles a las fluctuaciones hormonales. Estas migrañas posparto pueden ser particularmente intensas si se combinan los cambios hormonales con el estrés físico y emocional del parto. Las mujeres que ya padecían migrañas antes del embarazo pueden encontrar que sus síntomas empeoran temporalmente después de dar a luz.

Hipertensión Postparto y Dolores de Cabeza

Las mujeres que experimentan un dolor de cabeza intenso deben ser evaluadas para descartar hipertensión, ya que esta puede tener consecuencias graves si no se trata adecuadamente. Es esencial que las mujeres controlen regularmente su presión arterial después del parto, sobre todo si tienen antecedentes de hipertensión o si experimentan síntomas como dolor de cabeza persistente, visión borrosa o hinchazón excesiva. El dolor de cabeza relacionado con la hipertensión puede ser aliviado mediante cambios en el estilo de vida, como la reducción del consumo de sal, el aumento de la actividad física moderada y el manejo del estrés.

Infecciones y su Conexión con los Dolores de Cabeza Posparto

Las infecciones posparto también pueden ser la causa potencial de dolor de cabeza, por lo que deben ser diagnosticadas y tratadas a tiempo. Infecciones en los puntos de la episiotomía, mastitis y endometritis son algunas de las condiciones que pueden provocar cefalea, fiebre y malestar general. Así, la aparición de fiebre junto con dolor de cabeza puede ser un indicativo de infección.

Dolor de Cabeza Tras una Cesárea: Causas y Soluciones

El dolor de cabeza después de cesárea, principalmente si se administró analgesia epidural o anestesia raquídea, puede aparecer secundaria a una posible punción dural, debido a la mala colocación del catéter de la anestesia. En este caso el dolor aparece a las 24-48 horas de la cesárea, empeorando cuando la mujer intenta levantarse y mejora acostada. Es fundamental en estos casos un adecuada hidratación y analgesia. En algunos casos puede ser preciso un tratamiento específico realizado por anestesistas especializados.

Contracturas Musculares y Cefaleas Postcesárea

En otras ocasiones el dolor de cabeza es secundario a tensión o contractura muscular por la posición durante la intervención. En este caso, el tratamiento debe ir orientado a mejorar esta contractura responsable de la sintomatología de la paciente. El tratamiento de las cefaleas causadas por contracturas musculares incluye técnicas de relajación, ejercicios de estiramiento y, en algunos casos, fisioterapia. Además, es importante mantener una buena postura y evitar posiciones que puedan agravar la tensión muscular.

Por lo tanto, aunque no siempre ocurre, si es normal que después de una cesárea duela la cabeza.

Duración del Dolor de Cabeza Después de una Cesárea

La duración del dolor de cabeza después de una cesárea varía en función de cuál sea su causa:

  • En el caso de la cefalea post-punción dural, el dolor generalmente mejora en unos pocos días con tratamiento adecuado, aunque en algunos casos puede durar más tiempo.
  • Las cefaleas causadas por contracturas musculares también pueden persistir durante varios días, pero suelen mejorar con el manejo adecuado de la tensión muscular y la implementación de técnicas de relajación.

Estrategias para Aliviar y Prevenir el Dolor de Cabeza Posparto

Medicamentos para el Dolor de Cabeza Después del Parto

Si necesitas tomar algún medicamento (como por ejemplo analgésicos como el paracetamol para aliviar las molestias u otros antiinflamatorios) y das el pecho al bebé, lo más probable es que no tengas que abandonar la lactancia materna. Se debe consultar con el especialista para tomar el analgésico o antiinflamatorio más adecuado en tu caso y compatible con la lactancia materna. La lactancia materna no empeora la migraña y la mayoría de tratamientos de la migraña después del parto son seguros durante la lactancia, por lo que la migraña casi nunca obliga a suspender la lactancia.

Manejo del Dolor de Cabeza Durante la Lactancia: Hidratación y Descanso

Intentar mantener un adecuado reposo y frecuente hidratación son fundamentales para evitar la céfalea y para mejorarla en los posible.

Cefalea Postpunción Dural (CPPD)

La cefalea postpunción dural es la complicación mas frecuente tras la anestesia locorregional. El padre de la anestesia epidural, August Bier, presentó en 1899 el primer caso de cefalea pospunción dural atribuyéndola a la perdida de líquido cefalorraquídeo. Debido a su alta incidencia en la practica habitual, el conocimiento de su diagnostico y tratamiento es esencial.

La cefalea postpunción dural se define como un dolor de cabeza que empeora con la bipedestación y mejora con el decúbito. La intensidad del dolor e incapacidad en las actividades básicas de la vida diaria determinan el tipo de tratamiento.

Fisiopatología de la CPPD

La fisiopatología no se conoce con precisión. La cefalea postpunción (CPPD) es, por tanto, consecuencia de la vasodilatación que se produce para que la presión del LCR permanezca constante.

Factores de Riesgo de la CPPD

Los factores de riesgo pueden ser modificables y no modificables:

  1. Sexo: la CPPD es mas frecuente en mujeres que en hombres, particularmente durante su vida fértil.
  2. Edad: es mas frecuente en pacientes jóvenes de 20 a 40 años y su frecuencia disminuye a partir de los 50 años, siendo escasa a partir de los 60 años.
  3. Antecedentes personales de cefalea: especialmente la cefalea tensional. Esta incidencia se incrementaba hasta el 70% si habían padecido cefalea la semana previa.
  4. Bajo peso: un IMC<25Kg/m2 se ha demostrado que es un factor de riesgo de CPP.
  5. Embarazo: sobretodo mayor tasa después del parto vaginal, ya que los pujos aumentan la pérdida de LCR.
  6. Tipo de la aguja: Las agujas espinales que se utilizan para realizar las punciones durales pueden ser traumáticas (Quincke, Tuchy, Levi) o atraumáticas (Greene, Whitacre o punta de lápiz, Sprotte, Polymedic, Gertie Marx, Atraucan). La diferencia entre ambas es fundamental. Las agujas espinales traumáticas tienen una punta biselada que realiza corte en las capas de la duramadre.
  7. Calibre de la aguja: El calibre de la aguja es directamente proporcional a la consecuencia de CPPD.

Síntomas Asociados a la CPPD

  • Puede asociarse a lumbalgia, vértigo, tinnitus, cambios en la audición, parálisis de los nervios craneales, diplopía, ceguera, náuseas, fotofobia.
  • Alteraciones visuales, por afectación de los pares craneales III, IV, y VI: Los síntomas visuales ocurren por la tracción de los nervios en su deslazamiento hacia abajo cuando ocurre la tracción del contenido craneal.
  • Alteraciones auditivas: los síntomas auditivos pueden estar causados por afectación del VIII par craneal o por una fístula de líquido perilinfático de la cóclea hacia el espacio subaracnoideo a través del acueducto coclear, el cual se encuentra abierto en el 50% de los adultos y genera un síndrome vestibular parecido al de Menière.

Diagnóstico de la CPPD

La presencia de cefalea postural con el antecedente de punción dural, accidental o intencionada, guían el diagnóstico. Pero en ocasiones es necesario realizar pruebas de imagen, siendo la primera prueba a realizar la resonancia magnética (RMN) en la que podemos encontrar un descenso de estructuras intracraneanas y un realce paquimeníngeo.

Es importante considerar complicaciones como el hematoma subdural, que se manifiesta con cefalea de inicio brusco junto con nauseas, vómitos, convulsiones y alteraciones focales motoras o sensitivas, y el neumoencéfalo, que se produce al realizar una punción epidural con la técnica de aire.

Tratamiento de la CPPD

  • Medidas posturales: Aunque a la mayoría de los pacientes les mejora la sintomatología en decúbito supino, no tiene gran evidencia de su beneficio.
  • Faja abdominal: Aunque es complicada de tolerar, aumenta la presión en las venas epidurales, ocasionando mayor presión del LCR y disminuyendo la tracción de estructuras cerebrales, lo cual, mejora la cefalea.
  • Cafeína: Causa vasoconstricción cerebral y con ello se estimula la producción de LCR. Si transcurridas 24-48horas la cefalea no cede y es intensa o moderada se administran 300 mg vía oral cada 12-24 horas o 500 mg vía oral cada 24 horas.
  • Corticoides (hidrocortisona): Se utilizan para frenar la respuesta inflamatoria tras la tracción meníngea.
  • Parche Hemático Epidural: Indicado para la cefalea postpunción dural de intensidad moderada de mas de 24 horas de duración, que no mejora con la medicación habitual e impide una actividad normal. Se trata de una técnica estéril que se puede efectuar tanto en decúbito lateral como en sedestación. Consiste en administrar 15-20 ml de sangra autóloga en el espacio epidural, con el objetivo de formar un coágulo que se adhiera a la duramadre y tape el orificio. Aunque lo mas frecuente es que alivie el dolor rápidamente, puede ser necesario repetirlo.
  • Parche epidural salino: Se trata de una inyección de suero salino en el espacio epidural. Puede ser continua, 15-25 mL/h; o fraccionada, 30-60 mL cada 6 horas (en cualquier caso mantener 24 horas).

Fiebre Puerperal

La fiebre puerperal es la manifestación clínica de una infección en la mujer después de haber dado a luz, es decir, durante la etapa del puerperio. Esta infección puerperal es debida a las heridas o complicaciones ocasionadas en el aparato genital durante el parto.

Diagnóstico de una Infección Puerperal

La aparición de fiebre en los días posteriores al parto no siempre es indicativo de una infección o sepsis puerperal. Para considerarse como tal, es necesario que se cumplan los siguientes requisitos:

  • La fiebre es igual o superior a los 38 °C en al menos 2 ocasiones separadas de un intervalo de 6 horas.
  • La fiebre aparece entre las 24 horas después del parto y las 6 semanas siguientes, periodo conocido como puerperio.
  • En las primeras 24 horas después del nacimiento del bebé, la temperatura debe ser superior a los 38.5 °C para considerar que tiene relevancia clínica.

Síntomas de la Fiebre Puerperal

Evidentemente, la fiebre alta es el síntoma principal de una infección durante el posparto. Sin embargo, hay otras manifestaciones que indican que algo no marcha bien en las mujeres que acaban de dar a luz:

  • Malestar general.
  • Palidez.
  • Sudoración fría.
  • Escalofríos.
  • Taquicardia.
  • Cefalea.
  • Loquios (secreciones vaginales típicas del puerperio) abundantes y malolientes.
  • Dolor abdominal.

Causas de la Fiebre Puerperal

En general, las infecciones puerperales son consecuencia de una falta de higiene en la atención durante el parto o el puerperio, aunque también puede suceder que una parte de la placenta se quede en el interior del útero y dé lugar a complicaciones. Las causas principales son:

  • Endometritis puerperales: Una infección bacteriana en el endometrio.
  • Infección de la herida quirúrgica: Ya sea por la episiotomía en el parto vaginal o por la incisión abdominal de una cesárea.
  • Mastitis puerperal: Una infección de los pechos debida a la lactancia.
  • Infecciones urinarias: Debidas generalmente a los múltiples sondajes que se realizan durante el parto asociados a la epidural.
  • Otras infecciones sistémicas: Pielonefritis, cistitis, tromboflebitis, etc.

Factores de Riesgo de la Fiebre Puerperal

Los factores de riesgo que predisponen a una mujer a sufrir una infección después del parto pueden ser intrínsecos (relacionados con la historia clínica de la mujer) o extrínsecos (relacionados con el personal sanitario e instrumentos utilizados durante el parto). Éstos son los siguientes:

  • Trabajo de parto prolongado
  • Parto instrumental
  • Mujer con antecedentes de infecciones de vías urinarias o vaginales
  • Obesidad
  • Anemia o desnutrición
  • Ruptura prematura de membrana
  • Extracción manual de la placenta
  • Cesárea de urgencia
  • Relaciones sexuales días previos al parto

Tratamiento de la Fiebre Puerperal

El tratamiento de la sepsis puerperal debe llevarse a cabo bajo supervisión médica siempre. En general, se prescriben antipiréticos y analgésicos para bajar la fiebre y reducir el dolor. A continuación, es indispensable la administración de antibióticos para actuar sobre los microorganismos infecciosos. En caso de no saber cuál es el agente causante concreto, se utilizará un antibiótico de amplio espectro como la amoxicilina. Por otra parte, es fundamental mantener una buena higiene íntima durante todo el puerperio. Lo más recomendable es lavar y desinfectar los genitales externos al menos 2 o 3 veces al día. Los casos más graves de infección puerperal requieren el ingreso hospitalario de la mujer.

Cuidados Generales en el Posparto

Después del parto, es probable que tengas el alta entre las 24 horas y los 2-3 días siguientes. Durante la cuarentena, vas a tener una secreción vaginal característica del momento: los loquios, una mezcla de sangre y restos celulares del embarazo. Tienen un olor característico, pero en ningún caso deben ser malolientes. Asimismo, la cantidad puede llegar a ser algo más abundante que una regla durante los primeros 4-5 días del posparto, para después disminuir a cantidad igual a una regla hasta el final de la 2a semana del posparto. Si observas que el sangrado es abundante más allá de lo normal, pregunta a tu matrona o ginecóloga.

Durante el posparto, el útero vuelve a su situación habitual y la sensación de falta de aire ante un aumento en la actividad física va desapareciendo poco a poco. Es crucial cuidar el estado emocional, ya que la llegada de un bebé es uno de los mayores cambios a los que nos enfrentamos. Si sientes más tristeza que alegría, si tienes miedos sin motivo, si hay más lágrimas que sonrisas, insomnio… No lo dudes, no lo demores y acude a una persona que te pueda ayudar a manejar esta situación y a salir de ella.

Manejo de la Migraña en el Posparto

Si hay lactancia y durante el embarazo se ha controlado, suele mantenerse igual pero la falta de horas de descanso, el estrés, y muchas veces la hidratación insuficiente o comida fuera de horas suele ser desencadenantes de la migraña. No temer pedir ayuda, descansar mientras el bebe duerme, no estresarse por llegar a todo y que esté perfecto. Tu salud es lo primero, y el descanso es primordial. Y recuerda, muchos tratamientos tras el parto pueden retomarse, incluso en lactancia, así que es importante hablarlo bien con los dos médicos implicados.

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