Una de las grandes pesadillas a las que se enfrentan algunas mamás que no consiguen un buen agarre de su bebé durante la lactancia materna, son las grietas en el pezón. Aquellas mamis que las habéis padecido o que ahora mismo las padecéis, sabéis que son muy, pero que muy dolorosas, por eso es importante que conozcas cómo prevenirlas, siendo este el factor más importante y también cómo curar las grietas en el caso de que aparezcan, porque uno de los motivos más frecuentes de abandono de la lactancia materna es el dolor intenso que te producen las grietas en el pezón durante el amamantamiento de tu bebé.
Dar pecho o amamantar NO DUELE y lo pongo en mayúsculas. Si duele es porque estamos realizando algo incorrectamente y normalmente es una técnica inadecuada asociada al agarre. A partir de que tengas claro esta premisa, seguimos descubriendo más sobre las grietas en el pezón.
¿Por Qué Aparecen las Grietas en el Pezón?
En la mayoría de los casos, las grietas aparecen por un mal agarre o un agarre defectuoso de tu bebé. Por ejemplo, que coja solamente el pezón y no gran parte de la areola. Para ello es muy importante incidir en la técnica de lactancia con un buen agarre del pezón.
Si tienes grietas en el pezón, revisa tu técnica de lactancia, descubrirás que tu bebé no tiene un buen agarre. ¡Si cambias esto, las grietas desaparecerán y no continuarán avanzando!
Primeros Síntomas y Signos de un Mal Agarre
El primer síntoma que puedes tener relacionado con el mal agarre es la molestia o dolor cuando amantas a tu bebé. Si este mal agarre no es corregido a tiempo, tu pezón se va a irritar, poniéndose de color rojo y posteriormente, aparecerán las grietas en el pezón.
¿Sabes qué signos nos pueden indicar que algo no está funcionando bien con el agarre y que puede terminar provocando grietas en tu pezón?
- El chasquido de tu bebé al succionar: Esto sucede porque solo coge una parte del pezón y al succionar coge aire. Si tu bebé hace este ruidito o chasquido pero no te molesta, no le des mayor importancia, pero sí te molesta o te duele corrige el agarre porque terminará produciendo grietas en tu pezón. ¿Cómo evitar el chasquido? Pues muy fácil, empujando a tu bebé hacia el pecho. Recuerda que no eres tú la que va hacia tu bebé durante la lactancia, sino al contrario, has de llevar a tu bebé hacia tu pecho.
- Pezón con color rojo y forma de pintalabios (plano o chafado): No es normal que tu pezón tenga este aspecto cuando terminas de amamantar a tu bebé. Muchas mamis no sabéis que esto es un signo de mal agarre o de agarre parcial del pezón y no a la areola, pero lo es si te ocasiona molestia o dolor. En el caso de que te aparezca pero no te produzca ninguna molestia, ¡No le des mayor importancia! Continúa como hasta ahora.
Prevención de Grietas en el Pezón
Ante esta pregunta quiero empezar hablándote de uno de los grandes mitos: “Durante el embarazo tengo que preparar mis pezones para la lactancia”. La realidad es que no tienes que hacer nada para ello, ni aplicarte cremas, ni aceites. Para prevenir la aparición de las grietas en el pezón el secreto está en realizar un agarre correcto y en corregir el agarre desde la primera molestia una vez que tengas a tu bebé y que hayas iniciado la lactancia materna, para que no siga progresando.
Para ello, te cuento un truco doble para mejorar el agarre:
- Por un lado, de manera habitual sueles meter el pezón en el centro de la boca de tu bebé y el truco está en dirigirlo hacia el paladar.
- Por otro lado, es importante que el labio inferior de tu bebé abarque el mayor espacio de areola.
Ante todo siendo paciente. Tu bebé necesita un aprendizaje y debes de enseñarle a realizar un agarre de calidad. Espera a que abra la boca y empuja a tu bebé contra el pecho.
También vas a conseguirlo cambiando de postura a tu bebé para potenciar un mejor agarre. Si no sabes qué posturas favorecen el buen agarre, te aconsejo consultar a lactoschool donde Mayte Aguilera, enfermera especializada en pediatría y consultora en lactancia materna te va a ayudar a conseguirlo.
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Tratamiento de las Grietas en el Pezón
En el caso de que ya tengas grietas en el pezón es importante poner un ¡STOP!. Por ello, además de corregir el agarre para que las grietas no progresen en tamaño y profundidad, es importante que seas muy paciente con la molestia y dolor para no abandonar la lactancia materna.
Quiero que tengas esto muy presente: si corriges la causa que las ha provocado, las grietas se curan aunque sigas dando de mamar a tu bebé.
Para ello, puedes mejorar esta molestia o dolor hidratando tu pezón con una gota de aceite de oliva después de cada toma (nada de cremas y ungüentos) y dejando tus pechos al aire el mayor tiempo que puedas. ¿Sencillo verdad?
Recuerda que las grietas son producidas por el mal agarre de tu bebé, por lo que si ya has tenido una mala experiencia previa no significa que con tu próximo hijo vuelva a sucederte, esto depende del buen agarre y cada bebé es un mundo.
Otros Problemas Relacionados con la Lactancia Materna
Perlas de Leche
La «perla de leche» es un pequeño punto blanquecino, nacarado, que aparece en el pezón y que produce un dolor agudo y penetrante durante la succión del bebé. Para facilitar que se rompa se recomienda aplicar calor local antes de las tomas. En muchas ocasiones el calor húmedo y la succión del bebé logran que la perla de leche desaparezca en unos días. Si no se rompe, se puede pinchar con una aguja estéril.
Mordeduras del Bebé
Los niños pueden morder el pecho por diferentes razones (molestias de la dentición, dolor, descubrir qué pasa…). Decir ¡No! Después se le ofrecerá de nuevo el pecho, diciéndole “no me muerdas”.
Alergia e Intolerancia a las Proteínas de la Leche de Vaca (PLV)
En la alergia la ingesta de PLV desencadena una reacción inmunológica mediada por IgE, que se puede manifestar por síntomas digestivos, cutáneos, respiratorios y anafilaxia. Se habla de intolerancia a las PLV cuando no hay un mecanismo inmunológico comprobado. En ambos casos se deben suprimir los lácteos de la dieta materna.
Baches o Crisis de Lactancia
Los baches o crisis de lactancia son episodios transitorios en los que hay mayor demanda de leche por parte del bebé (mama continuamente, está inquieto, llora,…. Generalmente coinciden con periodos de crecimiento rápido del niño. Si se empiezan a dar biberones, disminuye la producción de leche y la situación empeora.
Obstrucción de un Conducto Lácteo
Vaciado defectuoso de un lóbulo mamario, generalmente por mala técnica de lactancia o por utilizar sujetadores que producen compresión excesiva. Manifestaciones: bulto doloroso y enrojecimiento de la piel de esa zona, sin fiebre ni síntomas generales.
Tratamiento: aumentar frecuencia de las tomas, calor local previo, mejorar el vaciado del lóbulo colocando al lactante de forma que su lengua quede en contacto con la zona afecta y realizar durante la toma masaje del área en dirección al pezón. Si es necesario completar el vaciado con sacaleches tras la toma. Importante usar sujetador adecuado.
Mastitis
Inflamación de los lóbulos mamarios por retención de leche no resuelta, acompañada o no de infección, generalmente bacteriana (Staphylococcus aureus). Se manifiesta por dolor intenso, signos inflamatorios locales y síntomas generales (fiebre, escalofríos, malestar general, …). Se han descrito variantes con pocos signos inflamatorios y mastitis recidivantes.
Es recomendable analizar la leche para identificar la infección. La leche del pecho afectado no tiene ningún efecto perjudicial en el niño. Los analgésicos-antiinflamatorios son necesarios, y en muchos casos el tratamiento antibiótico.
Isquemia del Pezón y Síndrome de Raynaud
La isquemia del pezón consiste en una falta de aporte sanguíneo al pezón que puede causar mucho dolor: al pezón deja de llegarle sangre por unos instantes, se queda de color blanco y duele mucho.
Existen principalmente tres causas por las que una madre puede sufrir una isquemia transitoria del pezón, unas relacionadas con el dolor y el mal agarre y también relacionadas con problemas de mala circulación previos en la madre:
- Síndrome de Raynaud: Afección en la cual las temperaturas frías o las emociones fuertes causan espasmos vasculares. Los vasos sanguíneos se estrechan de manera temporal, se bloquea el flujo sanguíneo de las partes más distales (alejadas) del cuerpo: los dedos de manos y pies, las orejas, la nariz y también los pezones.
- Catecolaminas (hormonas del miedo): Cuando una madre tiene miedo porque amamantar le resulta doloroso, tiene grietas o ha tenido experiencias negativas puede llegar a segregar gran cantidad de catecolaminas (hormonas del miedo) que pueden causar trastornos a nivel circulatorio. Esto hace que aparezcan episodios de isquemia en el pezón.
- Mal agarre: Cuando un bebé mama en una mala postura o con un mal agarre el pezón puede sufrir compresiones o traumatismos que producen una falta de riego sanguíneo en el mismo.
Anquiloglosia (Frenillo Lingual Corto)
El significado etimológico de anquiloglosia es el de “lengua atada o anclada”. El frenillo lingual se encuentra debajo de la lengua, insertado dentro de la lengua. Sin embargo, cuando en etapas embrionarias se desarrolla la cavidad oral y los músculos hiogloso y geniogloso, estos dos músculos pueden separarse de forma incorrecta, quedando el frenillo fuera de la lengua. Esta situación hace que la lengua se mantenga sujeta al suelo de la boca, impidiendo en diferente medida los movimientos de la lengua que permiten al bebé realizar la transferencia de leche: protrusión, elevación, peristaltismo, acanalamiento y lateralización.
Es recomendable acudir a un experto en lactancia que pueda evaluar la situación antes de tomar otras decisiones, así como acudir a sesiones de lactancia materna con otras madres. Nunca se realizará una frenotomía sin haber permitido antes el establecimiento de la lactancia materna. Por este motivo no se recomienda intervenir en las primeras 2 semanas de vida, pero tampoco esperar más allá de los 3 meses cuando produce problemas en la lactancia.
Labio Leporino y Fisura Palatina
El labio leporino y la fisura palatina se producen cuando existe un defecto en la fusión de los procesos centrales del maxilar y labios superiores. En el caso del labio leporino el defecto puede ir desde una simple muesca en el labio superior hasta una abertura total del labio que se extiende al techo de la cavidad nasal y afecta el borde alveolar hasta el agujero palatino. En el caso de la fisura palatina sucede lo mismo, puede afectar solo el paladar blando o extenderse total o parcialmente a través de los paladares duro y blando.
El recién nacido necesita un correcto sellado al pecho para que los movimientos de la lengua y la presión negativa ejercida sean efectivos para la extracción de la leche de la mama. Este sellado será más fácil de conseguir cuando el defecto es más anterior, como en el labio leporino, y más difícil cuanto más se extienda hacia el paladar.
Retrognatia y Micrognatia
El término retrognatia se refiere a la mandíbula inferior retrasada en exceso. Esta es una particularidad anatómica frecuente, que a menudo se asocia a la anquiloglosia, y produce unas dificultades muy similares en cuanto a la succión.
La micrognatia consiste en tener la mandíbula pequeña, dificultando el agarre al pecho. Puede encontrarse de forma aislada en bebés sin patología o formando parte del Síndrome de Pierre Robin, en el que la micrognatia se asocia a glosoptosis (lengua anclada hacia atrás, replegándose hacia dentro, pudiendo dar lugar a obstrucción respiratoria). El Síndrome de Pierre Robin puede además asociarse a fisura palatina.
Macroglosia
Es un trastorno en el que la lengua es más grande de lo normal, saliendo en parte de la boca incluso en reposo. Para el bebé puede ser complicado manejar la succión con esta lengua excesiva y puede tener que hacer un agarre superficial y doloroso. Normalmente se alimentan mejor al pecho que con biberón.
Espero que estos consejos y trucos fáciles y sencillos de poner en práctica, te ayuden a prevenir la aparición de grietas, a tratarlas si ya las tienes para ayudarte a mantener la lactancia materna y a animarte repetir la lactancia materna con tu próximo bebé si tuviste una mala experiencia previa que te hace dudar sobre si volver a amamantar de nuevo.
¡Te deseo una lactancia materna exitosa para ti y tu bebé!
