Aunque desde que se instalaron de nuevo en España con sus dos hijos, Penélope Cruz y Javier Bardem llevan una vida de lo más discreta debido al hermetismo con el que desarrollan sus actividades cotidianas, a la pareja de actores les resulta difícil pasar inadvertidos en algunos lugares.
Ni Penélope Cruz ni Javier Bardem exponen a sus hijos a los medios; tampoco lo hacen en las redes sociales, al contrario que muchos actores. Sin embargo, no tienen problema en referirse a ellos cuando la ocasión lo merece.
El actor confesó que no sabía lo que era «el amor incondicional» hasta que fue padre: «Es increíble. Nos tienen en sus manos.
En concreto, la de Alcobendas ha explicado cómo gestiona las redes sociales y el uso de la tecnología con sus dos pequeños, un tema que, como a cualquier madre, le preocupa sobremanera.
«Las utilizo muy poco y de manera muy cuidadosa. Las redes están afectando especialmente a las generaciones más jóvenes. Me siento muy mal por los que son adolescentes ahora. Es casi como si el mundo estuviera haciendo algún tipo de experimento con ellos.
La actriz dijo que hay una «falta de protección» hacia los jóvenes en las redes sociales, y agregó: «No hay protección para ellos, para los cerebros que aún se están desarrollando y cómo eso afecta a la manera en que se ven a sí mismos.
«Soy muy dura en ese sentido. Sí que les dejo ver películas a veces o algunos dibujos animados, ya que yo lo recuerdo con total felicidad cuando era niña. Unas reglas que oscarizada intérprete cree que van a «proteger su salud mental».
¿QUÉ ES LA PEDAGOGÍA WALDORF? Así es la educación que Axel y su pareja eligieron para sus hijos
El método Waldorf: Una opción educativa alternativa
Penélope Cruz y Javier Bardem se están planteando educar a sus hijos en un sistema revolucionario de pedagogía infantil.
Este sistema alternativo de educación ha sido el elegido por Penélope Cruz y Javier Bardem para escolarizar a su hijo Leo durante el presente curso. El niño, que está a punto de cumplir tres años, acude a uno de los centros que ofrecen este método de enseñanza en Madrid, concretamente en la escuela Waldorf de Aravaca. Aquí, el hijo de Pe y Bardem aprenderá de forma natural a pensar por sí mismo, a desarrollar su creatividad y reforzar su personalidad mucho antes de comenzar a leer o escribir, tarea que se reserva a partir de los siete años de edad.
Con esta particular técnica de aprendizaje se han formado distintas estrellas de Hollywood, como Sandra Bullock o Jennifer Aniston, e incluso los hijos de la exministra de Cultura, Ángeles González-Sinde.
Según el propio centro, la educación que imparten se basa en el desarrollo de la creatividad y la espiritualidad de los niños.
Está prohibido leer y escribir hasta los siete años de edad, porque el creador del método, Rudolph Steiner, sostiene que los pequeños primero tienen que desarrollar su imaginación al hacer numerosas actividades que exijan poca concentración. Así pues, desde que entran a los tres años hasta la selectividad, los alumnos de esta escuela tienen asignaturas relacionadas con horticultura, la cocina y la carpintería.
Mark Peters, profesor de uno de estos centros explica en qué consiste este método. Para él, es “la mejor alternativa posible a la deficiente educación pública actual”.
Prefiere llamarlo “filosofía” más que método, ya que se trata de una “ciencia del espíritu salido de la teosofía, una corriente esotérica entendida como una cosmología de la vida”. Se basa en la teoría de los septenios propuesta por el filósofo austriaco Rudolf Steiner en 1919 en la que se explica cómo el cuerpo físico del ser humano muta cada siete años.
Durante el primer ciclo, el cuerpo de los niños está centrado en desarrollar sus facultades motoras, lo que dificulta su desarrollo cognitivo y, con ello, el aprendizaje de conceptos abstractos. Así que esta tarea se reserva para el segundo ciclo. En la práctica, se persigue potenciar la libertad del menor, dejando el camino para el libre desarrollo de sus facultades cognitivas.
Ejemplo de una escuela Waldorf.
Para Mark Peters, “existe una gran preocupación por hacer que el niño lea pronto, que sepa muchas cosas rápidamente, pero esto no es bueno para el niño porque no puede desarrollar su conocimiento cuando aún no tiene las estructuras básicas para comprenderlo”, asegura.
Por su parte, promete que esta enseñanza es una forma de “trabajar para el futuro, es un acto revolucionario”, ya que dota a los niños de una “capacidad superior para afrontar la vida de una forma más creativa y sin miedos. La vida está condicionada por el miedo y los niños que estudian con el método Waldorf afrontan la vida con alegría, con posibilidades reales de crearse su propio futuro, aunque no tengan muchos conocimientos grabados en su memoria”, añade.
Como ejemplo, Peter nos propone la forma de celebrar festividades tradicionales, algunas con raíces cristianas, pero sin el peso dogmático con el que se revisten. Un particular calendario que atiende con especial interés la naturaleza o las estaciones del año.
Así, a principios del mes de diciembre celebran la inminente llegada de la Navidad con la fiesta de la espiral de luz. Un ritual “pagano donde se forma una espiral con ramas de pino en el suelo con una vela en el centro. Los niños tienen que recorrer la espiral y encender sus propias velas, que llevan sobre una manzana, con la vela central para después colocarla sobre las ramas. Al final se queda una espiral de luz que simboliza la luz interior que se mantiene durante los meses de oscuridad”, explica este profesor.
Esta educación alternativa no deja de suscitar numerosas polémicas. Para Francisco Rodríguez, psicólogo infantil, este método "puede llegar a convertirse en una ideología" que tiene "ciertas limitaciones". En cambio, el pedagogo Samuel Coronado asegura que este método logrará "formar mentes libres" que tiene en cuenta "las características personales y espirituales propias".
El Colegio Montessori de Aravaca: Otra opción en consideración
El último lugar en el que han sido reconocidos ha sido en un colegio de Aravaca (Madrid), el Montessori, en el que concretamente se pudo ver a Penélope.
Según ha podido confirmar Vanitatis, nuestra actriz más internacional está barajando la posibilidad de matricular el próximo curso a sus dos hijos en este centro, situado en una de las zonas más exclusivas de la capital.
La pareja vive en una urbanización de San Agustín de Guadalix, a 30 kilómetros de Madrid, pero han encontrado en Aravaca el lugar idóneo para escolarizar a sus hijos.
La de Alcobendas acudió al Montessori hace unos días en un coche conducido por su chófer personal y allí se reunió con la dirección del centro y visitó algunas de las clases. Precisamente fueron los niños de estas aulas los que, sorprendidos por la presencia de la actriz, la reconocieron y contaron en sus casas que Penélope había estado con ellos.
La idea, según la información que maneja este medio, es que Luna, que este verano cumple dos años, y Leo, que acaba de cumplir cuatro, empiecen el próximo curso en este colegio británico.
Ejemplo de un aula en una escuela Montessori.
Para Leo este no será su primer centro educativo. Desde 2013 acude a la escuela Waldorf, ubicada también en Aravaca.
Los primeros pasos de Penélope Cruz en la interpretación: El Colegio Juan XXIII de Alcobendas
"Crecí en un lugar llamado Alcobendas, donde esto [ganar un Oscar] no era un sueño muy realista", defendió Penélope Cruz (49 años) en el discurso tras obtener su primera y única estatuilla en la gala más importante del cine.
Fue en el colegio concertado Juan XXIII de Alcobendas donde Cruz dio sus primeros pinitos en el mundo de la interpretación. El colegio no está atravesando ahora un buen momento. Debido a circunstancias económicas, el centro está en riesgo inminente de cierre. El profesorado y familiares de los alumnos se están volcando por redes sociales para hacer llegar la noticia a la hija predilecta de Alcobendas.
La familia escogió ese centro porque estaba cerca de su casa, próximo a la peluquería que tenía su madre, Encarna, y de la ferretería de su tío Manuel. Entre sus paredes, Penélope Cruz interpretó su primer papel, tal y como recordaron sus profesoras en 2009: "Fue el de Menciguela en la obra Las aceitunas. Y lo bordó.
Su pasión por la interpretación y el cine comenzó cuando era una niña. El pequeño gimnasio del Juan XXIII fue donde dio sus primeros pasos como intérprete y donde pasó largas horas ante la falta de patio en el que correr. Ahora todos esos recuerdos están a punto de apagarse para siempre.
Enrique Fuentes, portavoz de prensa de la Consejería, ha asegurado que trabajaron "mano a mano" con los familiares para "garantizar la escolarización de todos sus alumnos en otros centros cercanos.
La relación entre la familia y el colegio siempre ha sido muy estrecha. Quienes conocieron a la laureada actriz en su niñez la recuerdan como alguien que "no pasaba desapercibida" y que mostraba siempre gran interés por todas las actividades. Sus profesores destacan que "sabía lo que le gustaba" y en aquellas asignaturas que eran de su interés sobresalía.
