Pedro Pubill Calaf, mundialmente conocido como Peret, es una figura icónica de la música española y el indiscutible rey de la rumba catalana. Su vida, marcada por la música, el esfuerzo y la fe, es un testimonio de superación y talento. A diez años de su fallecimiento, exploramos su biografía, desde sus humildes comienzos hasta su consagración como artista de renombre internacional.
Peret en 2007
Infancia y Juventud
Hijo de comerciantes textiles ambulantes, Peret nació en el asentamiento gitano Los Corrales en Mataró el 26 de marzo de 1935. Desde niño, se aficionó a la guitarra y al cante, desarrollando su talento musical a la par que ayudaba a su familia en la venta ambulante. Sus primeros pasos en la música los dio formando un dúo con una prima, Los Hermanos Montenegro, presentándose en el teatro Tívoli de Barcelona.
La familia de Peret se trasladó a Barcelona, donde creció en una comunidad en la que la música y la fiesta eran pilares fundamentales, a pesar de las dificultades económicas. Hermanos Montenegro fue solo el inicio de una larga trayectoria que llevaría a Peret al éxito, aunque a menudo tuvo que desempeñar otros oficios, como vendedor ambulante, siguiendo la tradición familiar.
Inicios Musicales y Consagración
Sus actuaciones en locales de Barcelona fueron ganando popularidad, lo que le llevó a grabar varios discos. Es considerado uno de los creadores de la rumba catalana, un género que floreció en torno a la calle de la Cera, mientras El Pescaílla, Antonio García, reinaba en el barrio de Gracia.
A principios de los 60, fue contratado en El Duende, un tablao flamenco propiedad de Pastora Imperio y Gitanillo de Triana en Madrid. Su grabación en 1967 de "Una lágrima", que versionaba a Monreal, fue un hito en su carrera. A partir de ahí, sumó temas musicales popularísimos como "Borriquito" en 1971, convirtiéndose en una referencia musical ineludible del panorama español.
El 6 de abril de hace cincuenta años se celebró en la ciudad inglesa de Brighton la XIX edición del festival de Eurovisión. El gobierno español, a través de Televisión Española, había decidido que su representante fuera Peret, un artista con una consolidada popularidad que podía representar muy bien aquello que el régimen consideraba como las esencias culturales hispanas.
Canta y sé feliz, título de claras connotaciones optimistas, quedó en noveno lugar, hacia la mitad de la clasificación. Y ni siquiera se puede decir que contribuyera en exceso a aumentar la fama de Peret y de la rumba en Europa, pues el músico catalán era ya por aquel entonces bien conocido en el continente, sobre todo desde que su Borriquito (“Borriquito como tú, tururú, que no sabes ni la u, tururú, yo sé mas que tú”) hubiera alcanzado el número uno en las listas de éxitos de lugares como Países Bajos o Alemania.
Esto propició también sus incursiones en el cine. Primero, interpretando algún tema musical, como fue el caso de Los Tarantos, una lograda versión gitana de “Romeo y Julieta”. Menos interesantes son las comedias que protagonizó -no era Peret un gran actor, pese a su espontaneidad con aire algo chulesco tan característica-, aunque títulos como El mesón gitano o Si Fulano fuese Mengano, fueron tremendamente populares. Bastante más tarde, en 1996, trabajó para Chus Gutiérrez en Alma gitana.
Peret en el cine
La Rumba Catalana: Un Legado Musical
Peret es considerado el creador de la rumba catalana, un género que fusiona el flamenco, la fiesta gitana, la música antillana y el rock de Elvis Presley. Su innovadora forma de tocar la guitarra, conocida como "el ventilador" (un acelerado giro de la guitarra sobre sí misma, con la caja de resonancia como instrumento de percusión), es un sello distintivo de este género.
Detalla Herrero cómo los ingredientes esenciales de la rumba catalana son el flamenco, la fiesta gitana, la música antillana y el rock de Elvis Presley. Y quien mejor sintetiza y proyecta estos elementos no es otro que Peret, lo cual no significa que otros chefs no hayan cocinado el mismo plato y merecen reconocimiento.
Su alusión a Antonio González, El Pescaílla, nacido en el barrio de Gràcia, es clara. A Peret le molesta que le toquen la corona. "Interesa que la rumba la haya inventado un muerto, porque a un muerto no le llaman para hacer galas, zanja. El politono que suena en su móvil, extraído de la canción Yo soy la rumba, deja las cosas en su sitio: "Cuando me pongo a tocar / y mi guitarra da el son/ la gente sale a bailar/ porque la rumba soy yo".
Un documental reivindica a Peret com a pare de la rumba catalana
Un documental producido por sus nietos defiende la paternidad exclusiva del artista frente a quienes aseguran que fue «El Pescaílla».Cuando Peret apuraba sus días en la Clínica Quirón de Barcelona, una idea no le dejaba descansar. A Pedro Pubill Calaf «Peret» (Mataró, 1935-Barcelona, 2014) le dolía en el alma que se discutiera quién había inventado rumba catalana y que algunas voces apuntasen a Antonio González, «El Pescadilla», que, aunque se hizo más famoso al final de su vida por ser esposo de Lola Flores, en los años 50 había sido un artista reconocido.
Las coordenadas están claras: ciudad de Barcelona, finales de los 50. Pero la cuestión es cómo probar quién fue primero en una tradición oral y arrabalera como es el caso de la rumba. «Cuando me propusieron hacer la película, tengo que confesar que yo no estaba informada sobre la rumba -dice Paloma Zapata, directora del proyecto-. me interesaba el personaje, conocía la polémica, pero desconocía la realidad y comencé a investigar. Después de conocer de primera mano a las personas que estaban en la época en esos ambientes tan cerrados de los gitanos y de escuchar las primeras grabaciones de Peret, me di cuenta de que él fue el primero que llevó el rock de Elvis a a la rumba flamenca. De hecho, en sus primeras grabaciones, el término era rumba gitana y fue un periodista el que la llamó rumba catalana por primera vez. Estaba la raíz, pero fue Peret quien hizo un género y lo logró el primero. Eso nunca se discutió, hasta que dejó la música y de repente empezó la polémica», explica.
«Vamos a demostrar que fue mi abuelo quien innovó y creó un género nuevo, con parámetros nuevos», cuenta Salvat, que asegura que fue Peret quien inventó «el ventilador», esa técnica de tocar la guitarra percutiendo sobre las cuerdas y sobre la caja al mismo tiempo, que es la esencia de la rumba catalana. «''El Pescaílla'' no ha hecho jamás un ventilador y no hay rumba catalana sin él. Él hacía rumba flamenca», asegura, aunque habrá quien jure lo contrario. Porque, en el fondo, esta es también una historia de gitanos. Y ya se sabe lo agrias que pueden ser las disputas entre familias calós y disputándose a la criatura aquí tenemos de un lado a dos familias, una de Gràcia y la otra, del Raval.
Fe y Vida Personal
Peret era muy religioso, aunque atravesó varias fases en su vida espiritual. En 1982, se comprometió con la Iglesia evangelista, llegando a ser pastor y abrir cuatro iglesias. De 1982 a 1990 se retiró de la música para convertirse en pastor de la Iglesia Evangelista, rama de Filadelfia.
Recientemente separado de su mujer, Fuensanta Escudero, con la que se casó en 1957 y a quien dedicó la canción Mi Santa. El amor se había agotado hace tiempo, aunque hasta hace poco seguían conviviendo bajo el mismo techo. Peret es padre de dos hijos (Pedro y Ana, de 51 y 42 años) y tiene dos nietos y seis bisnietos.
Peret falleció en 2014, pero, en realidad, su relación sentimental con Fuensanta terminó mucho antes. En 2008 se fue de casa enamorado de Cristina, una joven gitana de 19 años. Muchos no entendieron su noviazgo teniendo en cuenta la diferencia de edad entre ellos.
Un Artista Multifacético
Buscavidas por naturaleza, Peret trabajó en mil empleos para sacar adelante a su familia: vendedor ambulante de ropa, chatarrero, tapicero, carpintero, predicador, distribuidor de hierbas antiobesidad, dueño de discotecas y concesionarios de coches, productor musical... "La de músico no es una vida fácil", sentenciaba.
En los años 70, mi antiguo representante, Ramón Segura, me llevó a un programa de RNE frecuentado por rockeros y me dijo: "¿Tú te atreves a salir con estas fieras?". Salí y tuve éxito con la juventud. Luego lo de Viña Rock no me pilla por sorpresa. ¿Qué pasa? Que llevo 51 años luchando en este país, haciendo canciones, contagiando alegría. A estos jóvenes, sus padres les habrán dicho: había un gitano que se llamaba Peret, que cantaba El Tracatrá Aunque no es fácil que los hijos acepten esto, porque todos queremos ser distintos a nuestros padres. Pero luego te ven encima de un escenario con 73 tacos y dicen: "¡Hostia, qué huevos tiene éste!".
El Legado de Peret
Peret vivirá una segunda juventud por muchos motivos. En lo musical, va a sacar un nuevo disco y su obra ha resurgido con fuerza de la mano de Macaco y Muchachito, quienes reivindican el talento del padre de la rumba catalana.
Su genuino ventilador (acelerado giro de la guitarra sobre sí misma, con la caja de resonancia como instrumento de percusión) ya está enchufado: el ?7 de julio actuará junto a Muchachito en El Pueblo Español barcelonés, dentro del Festival Pirineos Sur; el 25 pisará el Lincoln Center de Nueva York acompañado por la Troba Kung-Fú (en lo que supone el primer desembarco oficial de la rumba catalana en la city) y en agosto rumbeará en la Expo de Zaragoza como ya lo hiciera en las Olimpiadas de Barcelona 92, la ciudad a la que dedicó el éxito Gitana hechicera.
El DVD saldrá hacia octubre y coincidirá con la publicación de un libro sobre la rumba; escrito por el crítico musical José Manuel Gómez bajo el sello de la Fundación Autor, cuenta con el asesoramiento del maestro.
Con motivo de su último disco, Que levante el dedo, un alegato contra la hipocresía social que podría calificarse de rumba-protesta, el escritor y columnista Sergi Pàmies comentó que "no hay nadie más anarquista que Peret: seductor en lo sentimental, escéptico en lo político, desconfiado en lo religioso...".
En resumen, Peret fue un "hijo de la necesidad, que empezó siendo un pícaro para acabar siendo un sabio". Su vida y su música son un legado invaluable para la cultura española.
