¿Cómo identificar y abordar las características de un hijo narcisista?

"Mi hijo es un narcisista. No sé qué hemos hecho mal o no sé qué es lo que ha podido pasar en su mente para comportarse de ese modo”. Son muchos los padres que solicitan ayuda especializada cuando ven que determinadas situaciones les superan.

Conductas desafiantes, egos magnificados, necesidad constante de validación, ideas distorsionadas… Una vez se detecta y la convivencia se vuelve complicada o incluso amenazante es común preguntarse qué se puede hacer en estas circunstancias.

Si bien es cierto que a menudo se asume que los narcisistas no nacen, sino que se hacen y que el entorno familiar suele ser determinante para la aparición de esta conducta, hay otro hecho que debemos valorar. El narcisismo patológico o trastorno de la personalidad narcisista en una condición psiquiátrica en la que confluyen muchas más variables. Se estima que cerca del 5 % de la población puede tener un trastorno de la personalidad narcisista.

En la actualidad no hay evidencia científica de que exista un gen del trastorno narcisista de la personalidad. Según una investigación de la Universidad de Utrecht y publicada en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, el origen de este trastorno no está del todo claro, pero el factor social (educación, contexto, modelos de referencia, etc) tiene un peso relevante.

En ocasiones, muchos padres toman plena conciencia de que han criado a un niño excesivamente consentido y sin límites. Otras veces, los pequeños toman como modelo a uno de los progenitores, imitando conductas egocéntricas y agresivas. Asimismo, las negligencias afectivas o los entornos altamente competitivos tienden a modelar también los comportamientos narcisistas.

Ahora bien, desencadenantes hay muchos e incluso pueden darse circunstancias en las que habiendo varios hermanos, solo uno evidencia rasgos de esta personalidad. Grandiosidad. Necesidad constante por ser el centro de atención. Relaciones explotadoras con sus hermanos, compañeros de clase, etc.

¿Cómo es un niño narcisista? Señales de alerta

Los padres podrán fijarse en seis tipos de comportamientos para obtener pistas, cuando se perciban varios de ellos, de una posible tendencia narcisista en sus hijos, según la especialista Jamie Cannon.

  1. Tiende a exagerar sus triunfos y habilidades Un efecto que se ve en frases como “soy la más guapa de la clase”, “juego mejor que nadie al fútbol” o “le caigo bien a todo el mundo”.
  2. Necesita admiración constante y admite muy mal las críticas Siente una necesidad excesiva de halagos y reacciona mal cuando se le advierte que ha cometido un error o se le hace una sugerencia para que cambie algo de su forma de proceder.
  3. Busca ser el centro de atención Se observa, por ejemplo, en las conversaciones o jugando con otros niños. Es experto en ‘dar la vuelta a la tortilla’ para que quede constancia de que él es quien más impresiona.
  4. Recela de los otros niños Piensa que los demás le tienen envidia o celos porque él es mejor.
  5. Muestra muy poca empatía No está dispuesto a reconocer o identificarse con los sentimientos y necesidades de los demás.

Una de las conductas a las que deben prestar atención los padres es si estos se niegan a reconocer errores o características negativas. No asumen responsabilidades, no experimentan sentimiento de culpa y no reconocen sus fallos. En cambio, se muestran intolerantes a los errores de los demás, siendo este otro signo de alarma. Esto viene agudizado a su vez por una falta de empatía, que también caracteriza a las personas narcisistas.

Otra señal habitual es que no solo disfruten siendo el centro de atención, sino que caigan en actitudes egoístas cuando el protagonismo pasa a otra persona. La especialista añade un comportamiento más que se relaciona con la intolerancia a las perspectivas de los demás, lo que los llevan a tratar de imponer su punto de vista sin aceptar el de otros.

Es importante recordar que una particularidad de los trastornos de la personalidad, tal y como explica Jamie Cannon, experta en salud mental y en tratamiento del trauma, es que estos no se pueden diagnosticar hasta la edad adulta. El motivo es que tanto los niños como los adolescentes todavía se encuentran en plena fase de desarrollo de su personalidad. Por tanto, resultará más complicado detectar casos como el de una personalidad narcisista. No obstante, esto no significa que sea imposible ni mucho menos.

Padres Narcisistas: Características, Consecuencias en los Hijos y Cómo Manejar la Relación

El hijo adulto con trastorno de la personalidad narcisista

El hijo adulto con rasgos narcisistas tiene como principal característica manipular a la familia para lograr aquello que desea. Son personas con escasa empatía y cercanía hacia los suyos, los sentimientos son impostados.

Evidencian además una tendencia constante al enfado cuando logran lo que desean, llegando incluso a cortar el contacto. No obstante, al cabo de los días suelen volver como si nada hubiera pasado. Algo que repiten con frecuencia es que sus padres les trajeron al mundo y que como tal deben prestarles apoyo financiero, así como cualquier tipo de ayuda. Su egolatría puede llegar a extremos muy insidiosos.

¿Qué puedo hacer si mi hijo es un narcisista? Claves para la reeducación

¿Qué hago si he tomado plena consciencia de que mi hijo es un narcisista? ¿Hay vuelta atrás? ¿Puedo hacer las cosas de otra manera para corregir su conducta, orientarlo, recortar su grandiosidad y potenciar su autoestima?

Lo cierto es que los avances serán más significativos cuan más pequeño sea nuestro hijo, pero también los adolescentes pueden verse beneficiados con algunos cambios en la educación. Veamos algunas claves.

Potencia su autoestima

Es importante que logremos que nuestros hijos sean capaces de ponerse en la piel de los demás. Esto requiere tiempo y esfuerzo, pero es esencial que tomen en cuenta perspectivas ajenas, sentimientos que van más allá de los suyos.

Resistencia a la frustración: no pueden tener todo lo que quieren

Poner límites, decirles “no” cuando es necesario y ayudarles a gestionar las emociones negativas derivadas de la frustración es decisivo para recortar, poco a poco, la personalidad narcisista.

Impulsarlo hacia comportamientos altruistas

Hay muchas maneras de fomentar en nuestros niños y adolescentes comportamientos cooperativos, prosociales y altruistas. Apuntarlo a cursos o experiencias de voluntariado, deportes de equipo, etc., puede asentar en ellos nuevas visiones, sentimientos y enfoques más empáticos.

Capacidad de asombro, educar la mirada humilde

Si un hijo es narcisista tal vez se deba desviar esa mirada centrada solo en sí mismo hacia otros escenarios más amplios. Favorecer su capacidad de asombro es un buen punto de partida y para ello, nada mejor que acercarlos hacia nuevos intereses: arte, astronomía, naturaleza… Potenciar en ellos la pasión por alguna materia, práctica, deporte o disciplina es muy adecuado.

Ser su mejor ejemplo para que mejore su conducta

Todo niño debe tener en sus progenitores el mejor ejemplo. No solo hay que guiarlos y promover en ellos un buen comportamiento, modales, respeto y empatía, deben ver en nosotros aquello que queremos infundirles y por eso, es esencial que exista armonía y coherencia entre todos los progenitores y cuidadores.

Responsabilidades acordes a su edad

Si un hijo es narcisista hay que corregir su arrogancia y la idea de que está por encima de toda responsabilidad y obligación. Es prioritario que asuma responsabilidades acordes a su edad, solo así se integrarán mejor en la sociedad y regularán mejor su conducta poco a poco.

Correcta gestión emocional y habilidades sociales

Rabietas, enfados, cambios de humor, épocas de tristeza, elevada ansiedad… La personalidad narcisista se asienta en la infancia a raíz de muchas variables, pero la mala gestión emocional actúa siempre como condicionante. Debemos guiarles en la correcta comprensión y gestión de sus estados emocionales para mejorar su autocontrol y el modo de afrontar cada situación.

Por otro lado, también es esencial que aprendan habilidades sociales para moverse en armonía y respeto en sociedad. Conductas como la manipulación, el engaño, la falta de respeto y la agresividad los abocarán a ser excluidos y generar siempre problemas en cualquier escenario.

Cómo evitar comportamientos narcisistas en los hijos

Identificar los signos de alerta nos ayudará a redirigir la situación.

  1. No dejes que persistan en el error Cuando actúan mal o se equivocan (por ejemplo, no hacen los deberes, no cumplen con las normas del hogar o se pelean con otros niños) y siempre estamos ahí para salvarlos, evitamos que sientan vergüenza o excusamos su mal comportamiento, estamos perdiendo oportunidades maravillosas de aprendizaje para el futuro. Es mejor que sean conscientes de las cosas que no hacen bien y de sus equivocaciones para que, poco a poco, vayan sabiendo manejar esas situaciones.
  2. Alaba el esfuerzo en vez de los logros Refuerza el trabajo realizado, tanto en tus hijos como en los demás niños. Si les enseñamos a ver las cosas buenas que les pasan a otros y a alegrarse por ellas, estaremos restando presión a su ansiedad por competir y salir victoriosos.
  3. Fomenta una autoestima sana y equilibrada Autoestima, sí, pero con medida. Y basada en el reconocimiento del esfuerzo y no tanto en el resultado. Procura no compararle con otros.
  4. No le elogies desmesuradamente Una cosa es motivar y otra muy distinta hacer elogios de más. Por ejemplo: “Mi hija es la más inteligente de su clase”.
  5. Protégelos de las redes sociales y sus influjos Esto es especialmente importante a edades tempranas. Estimula en tus hijos el pensamiento crítico respecto a las publicaciones que aparecen en las redes sociales, haciéndoles ver que no representan la realidad (retoques de fotos, filtros y demás recursos) y falsean la imagen auténtica.

La sociedad en la que vivimos tiende al narcisismo. Se fomenta la búsqueda inmediata de placer, la aprobación social, se valora especialmente la imagen física por encima de otras cualidades, y el individualismo manda. Pero este modo de vida genera muchas veces baja autoestima, ya que no alcanzamos las expectativas.

Acompañemos a nuestros hijos para encontrar ese equilibro necesario entre la seguridad en sí mismos y la arrogancia, la grandiosidad, la autoestima desmedida.

El rol de los padres narcisistas

El denominador común suelen ser casi siempre las relaciones tóxicas que establece con sus propios hijos. Hablamos del progenitor narcisista: un progenitor que tiene dificultades para reconocer a sus hijos como sujetos autónomos, pero también para responder adecuadamente a sus necesidades y que acaba creando bastantes problemas a los hijos cuando se hacen mayores.

Para una buena relación, sea cual sea su naturaleza, la empatía y la capacidad de reconocer al otro como una persona autónoma son factores esenciales. Por lo tanto, es fácil imaginar que en una relación narcisista en la que el otro solo se considera en relación con las propias necesidades y se siente como una prolongación de uno mismo, faltan por completo las condiciones previas para una relación sana.

Características de un progenitor narcisista

  1. Ve al niño como una fuente de aprobación El progenitor narcisista suele alardear de los éxitos de sus hijos, por ejemplo cuando marcan el gol de la victoria en un partido o cuando consiguen el papel más importante en la obra de teatro del cole. No es raro verle presumir constantemente en Internet o hablar de la belleza o el talento de su hijo durante una conversación. Sin embargo, salvo si se trata de algo relacionado con los resultados del niño, el progenitor narcisista se muestra distante y desinteresado por él. Generalmente se avergüenza de la necesidad de contacto y aprobación de sus hijos y les ve más bien como un instrumento para satisfacer necesidades personales.
  2. No reconoce las emociones del niño Otro aspecto a tener en cuenta es que los progenitores narcisistas suelen enfadarse y mostrarse agresivos cuando se sienten decepcionados o frustrados. Si creen que su hijo es crítico o provocador, pueden llegar a perder el control. Estas reacciones pueden manifestarse con gritos, ataques repentinos de rabia o, en los casos más graves, incluso con violencia física. Por el contrario, las emociones de los demás pueden incomodar a las personas narcisistas. Por eso a veces un progenitor narcisista hace que el niño se avergüence de las emociones que siente pronunciando frases como "Deja de llorar y sé fuerte".
  3. Siempre antepone sus propias necesidades A veces, los adultos tienen que anteponer los problemas del mundo real: ya sea un turno de trabajo que no se puede posponer o tareas domésticas que ocuparán toda una tarde. Sin embargo, según la psicóloga, un padre narcisista espera que sus hijos hagan sacrificios para que ellos puedan hacer o tener lo que ellos mismos quieren. Por ejemplo, si al progenitor le gusta navegar, sus hijos tendrán que salir a navegar todos los fines de semana. O si el progenitor tiene un partido de tenis o cualquier otra actividad, por pequeña que sea, nunca renunciará a ella a costa de dejar en un segundo plano cosas más importantes como una ceremonia de graduación.
  4. No respeta los límites Los progenitores narcisistas pueden resultar bastante invasivos. Cuando no les apetece no interactúan con el niño, pero cuando quieren que el niño les "valide", pueden sentirse con derecho a interrumpirles y pedirles que hagan lo que ellos quieren. Al mismo tiempo, pueden hacer preguntas inquisitivas o ser críticos con sus hijos de forma intrusiva, haciendo comentarios sobre el peso, el aspecto físico u otras cuestiones que incomoden al niño.
  5. Hace favoritismos Según la psicóloga, un progenitor narcisista mantiene su poder haciendo favoritismos o expresando preferencias entre sus propios hijos. Puede tener, por ejemplo, un hijo preferido al que halaga en exceso y hablar mal de otro hermano. Esto puede hacer que los niños se sientan incómodos y psicológicamente inseguros. De hecho, los hijos pueden creer que tienen que secundar o impresionar al progenitor narcisista para evitar su ira y mantener una buena posición en la unidad familiar.
  6. Echa la culpa a sus hijos Los narcisistas necesitan sentirse perfectos, por lo que eluden la responsabilidad de sus propios pasos en falso culpando a sus hijos. Pueden llegar a ser crueles cuando se sienten criticados y sus comentarios suelen ser hirientes. El leitmotiv común de los progenitores narcisistas podrían ser frases como: “Estoy así de cansado por tu culpa” o “Podría haber tenido una gran carrera profesional de no haber sido por ti”. El riesgo es que, con el tiempo, los hijos de progenitores narcisistas interioricen estos comentarios y empiecen a culparse a sí mismos.
  7. Espera que los niños le cuiden Por último, en la mentalidad de un padre narcisista suele estar también la idea de que el niño debe cuidar de él. Se trata de una creencia que estos padres suelen mantener en la edad adulta de sus hijos y que continúan con actitudes manipuladoras. Es típico un pensamiento del estilo: "Como yo te he alimentado y te he vestido, ahora me lo debes".

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