Cuando somos madres y damos el pecho, una de nuestras preocupaciones es que no se nos forme una mastitis. La mastitis es una inflamación del tejido mamario que afecta aproximadamente al 10% de las madres lactantes en España. Se define como mastitis a la inflamación-infección de la glándula mamaria. Normalmente, la mastitis se asocia con la lactancia, por lo que también se denomina mastitis lactacional o puerperal. Sin embargo, la lactancia no es la única causa de mastitis en la mujer.
Las mastitis puerperales suelen aparecer entre el 17-27% de mujeres que dan lactancia natural a sus hijos y es producida por la obstrucción de los conductos lácteos. La leche materna actúa como caldo de cultivo para los gérmenes y se produce la infección. La incidencia de mastitis varía del 3 al 33% según la literatura científica, y puede afectar a un solo pecho o a ambos.
Estabas tan ilusionada con la llegada de tu bebé, con darle lo mejor, que no dudaste ni un segundo en amamantarlo. Sabías que la lactancia materna era una fuente de beneficios para el bebé, y por eso ahora, cuando dar el pecho ya no es un placer, tienes dudas. ¿Seguir o abandonar? Buscar ayuda cuanto antes te ayudará a tomar la decisión que más te convenga, porque para el bebé es importante tu leche, pero aún lo es más que tú estés bien.
Causas de la Mastitis
La mastitis es la inflamación del tejido mamario que, generalmente, está causado por la lactancia. En concreto, la causa primaria de la mastitis puerperal es la estasis u obstrucción del conducto de la leche. Esta obstrucción se produce cuando la leche no se extrae del pecho eficazmente, lo cual puede ocurrir por:
- La conocida como ingurgitación o congestión mamaria: La congestión mamaria sucede cuando el pecho está repleto tanto de leche como de líquido tisular. El drenaje venoso y linfático está obstruido, el flujo de leche obstaculizado y la presión en los conductos lácteos y en los alvéolos aumenta. Los pechos se ponen hinchados y edematosos. Esto produce la acumulación excesiva de leche en las mamas, por lo que la leche queda retenida dentro del pecho y fluye con muchísima dificultad.
- Otro posible motivo de la mastitis durante la lactancia es una infección provocada por bacterias que se introducen en los conductos mamarios a través de las heridas del pezón.
No obstante, existen otras causas no puerperales que pueden llevar a que las glándulas mamarias se inflamen como, por ejemplo, las alteraciones en el sistema endocrino, el consumo de tabaco, la fricción de los senos, etc.
Factores de Riesgo
Uno de los principales factores que predispone a las madres a tener mastitis postparto es el agarre al pecho. Si el bebé se agarra mal al pecho durante la toma, puede provocar también la aparición de grietas o fisuras en el pezón.
Existen otros factores de riesgo que pueden conducir a la mastitis, aunque ninguno de ellos incrementa tanto el riesgo de la inflamación del pecho como lo hace una mala técnica durante la lactancia. A continuación, se enumeran algunos de ellos:
- Edad: algunos estudios señalan que las mujeres de 21 a 35 años son más propensas a desarrollar mastitis que las menores de 21 y mayores de 35 años.
- Mastitis previa: hay pruebas que indican que un primer episodio de mastitis predispone a la recurrencia.
- Nutrición: se ha visto que los antioxidantes como la vitamina E, vitamina A y el Selenio, pueden reducir el riesgo de inflamación mamaria.
- Estrés y fatiga.
- Trabajo fuera de casa, ya que puede aumentar el tiempo transcurrido entre las tomas.
Las enfermedades autoinmunes, los traumatismos locales o la administración de ciertos fármacos también pueden incrementar el riesgo de mastitis. En definitiva, cualquier situación que propicie una alteración en las mucosas puede provocar un aumento del riesgo de mastitis.
La inflamación del tejido mamario puede aparecer en cualquier momento durante el periodo de lactancia, aunque lo más común es que ocurra en el primer trimestre postparto, especialmente en la segunda y tercera semana tras dar a luz.
Síntomas de la Mastitis
Cuando hablamos de mastitis nos referimos a una inflamación que aparece en el tejido mamario y que genera muchísimo dolor. Además, si la situación no se resuelve, es habitual que las mamas adquieran un color rojo, que se noten calientes al tacto y que se inflamen. Algunas mujeres pueden llegar a tener fiebre con lo que eso conlleva (sentirse mal, notar escalofríos, etc.).
Los síntomas que más frecuentemente aparecen son una zona de induración superficial de la mama, de extensión variable, con signos de inflamación (tumor, dolor, calor y enrojecimiento), que pueden ir desde una celulitis leve hasta la formación de abcesos, con fiebre, mal estar general y escalofríos.
Los principales signos y síntomas que hacen sospechar la mastitis son los siguientes:
- Fiebre.
- Malestar y dolor general.
- Endurecimiento y enrojecimiento cuneiforme de la zona del pecho.
- Inflamación de uno o ambos pechos. Es más común la mastitis unilateral.
- Aparición de grietas en el pezón debido al drenaje inadecuado.
Además, otras manifestaciones clínicas de la mastitis puerperal pueden ser el cansancio y la sensación de calor en el pecho.
Tipos de Mastitis
Existen varias razones que pueden derivar en mastitis:
- Un agarre inadecuado del bebé al pecho. Esta es la causa más común. Al principio nadie está seguro de hacerlo bien. Como te hemos comentado, el dolor es el mejor indicativo. Si no hay dolor, todo va bien.
- Candidiasis mamaria. Si el dolor en el pezón empeora después de dar el pecho y continúa pasada una hora, es posible que tengas una infección por hongos (una micosis o candidiasis).
- Infecciones bacterianas. En una tercera parte de los casos, el dolor en los pezones se debe a la bacteria Staphylococcus aureus que vive sobre la piel sin causar daños. Sin embargo, cuando penetra en las grietas del pezón desencadena una inflamación.
Hay diversas causas de mastitis, la mayoría de las cuales son benignas. Algunas mastitis inflamatorias no son causadas por agentes infecciosos.
- Mastitis ocasionada por un cuerpo extraño, como el escape de silicona o de parafina, a través de la pared una prótesis de mama.
- El cáncer de mama es causante de procesos que aparentan ser cuadros inflamatorios benignos y, sin embargo, son auténticos cánceres. En estos casos el cáncer de mama se disfraza de inflamación.
- Mastitis subclínica: Es la que no presenta signos ni síntomas.
- Mastitis aguda: Es una inflamación aguda de la mama que suele ser intensa y de corta duración.
- Mastitis crónica: Es una mastitis duradera, que suele ser de menor intensidad, pero de larga evolución.
Tipos de mastitis no infecciosas
Las mastitis subagudas son las más frecuentes y sin embargo las menos diagnosticadas. Este tipo cursa con dolor, inflamación local (pero sin enrojecimiento), sensación de pinchazos en una mama o de escozor, sin síntomas de gripe y normalmente es otro tipo de mastitis sin fiebre. A veces no tiene ningún signo externo visible y esto dificulta su detección y otras veces la madre tiene un dolor moderado pero constante.
Tipos de mastitis infecciosas
Las mastitis agudas son las clásicas que producen inflamación local (con dolor, enrojecimiento, etc.) acompañada de síntomas de gripe (cansancio, dolor muscular, escalofríos, malestar general o incluso fiebre). Este tipo es el más conocido, por tanto, es bastante sencillo de diagnosticar. Esta clase tiene un tratamiento con antiinflamatorios y/o antibióticos.
Tratamiento de la Mastitis Durante la Lactancia
Como en cualquier infección hay que consultar al médico y lo ideal sería llegar a un diagnóstico preciso mediante cultivos y antibiograma, antes de proponer un tratamiento concreto. Si padeces algunos de los síntomas de mastitis, lo mejor es acudir a una consulta con el ginecólogo. Tienes dificultades o trastornos en la lactancia que se acompañan de signos inflamatorios o tienes sospecha de iniciar una mastitis de la lactancia. Con la mastitis simple, el tratamiento será mas sencillo y efectivo. Por el contrario, si la mastitis se presenta con complicaciones, es frecuente precisar cirugía y tratamiento medicamentoso adicional.
Ante los síntomas de la mastitis, el diagnóstico requiere de una simple observación y palpación. Las mamas se notarán duras al tacto y la mujer sentirá una gran sensibilidad y dolor con apenas el roce. Además, estarán inflamadas y es posible que hayan adquirido un tono rojizo. El médico también puede tomarle la temperatura a la mujer para saber si tiene o no fiebre, y a cuánto ha ascendido esta.
Cuando los síntomas de la mastitis están claros y ya se ha recibido el diagnóstico, el tratamiento habitual si hay infección es recetar antibióticos. Asimismo, también puede ser necesario el empleo de analgésicos con los cuales la mujer reducirá el malestar que siente.
En casos graves, puede ser imprescindible el drenaje si se ha producido un absceso en la mama a causa de la mastitis. Por este motivo, es importante que ante los primeros síntomas de la mastitis se acuda de inmediato al médico, para impedir que la situación vaya a más y empeore.
Si el dolor en el pezón empeora después de dar el pecho y continúa pasada una hora, es posible que tengas una infección por hongos (una micosis o candidiasis). Uno de cada 20 recién nacidos desarrolla una candidiasis oral que puede haberse transmitido por la lactancia materna. Consulta con tu médico o comadrona para confirmar el diagnóstico.
En una tercera parte de los casos, el dolor en los pezones se debe a la bacteria Staphylococcus aureus que vive sobre la piel sin causar daños. Sin embargo, cuando penetra en las grietas del pezón desencadena una inflamación. Pregunta a tu doctor/a o comadrona cuál es el mejor tratamiento. Cremas antibióticas o incluso comprimidos, en casos más graves, suelen ser la solución.
Generalmente, no se recomienda dejar la lactancia por la aparición de la mastitis, pues el drenado de la leche puede ayudar a reducir los síntomas y evitar la formación de abscesos. Si se recibe orientación adecuada y apoyo clínico y emocional, debería recuperarse completamente y no experimentar problemas con subsiguientes lactancias. Por tanto, el pronóstico de la mastitis es bastante bueno, siempre y cuando se aplique el tratamiento oportuno.
Si los síntomas persisten o empeoran después de 12-24 horas, o si aparece fiebre, es necesario consultar con un profesional sanitario. Como ya mencionábamos, la mayoría de los casos de mastitis mejoran significativamente en 24-48 horas con el tratamiento adecuado.
Prevención de la Mastitis
La prevención es fundamental para evitar el desarrollo de mastitis. Algunas recomendaciones son:
- Técnica de lactancia adecuada: es esencial asegurar un buen agarre del bebé al pecho y alternar las posiciones de amamantamiento.
- Evitar que los pechos se llenen del todo antes de dar de mamar: puesto que esta sobrecarga es lo que suele generar una mastitis.
- Extraer la leche: cuando los pechos no se vacían del todo y se ha experimentado un episodio previo de mastitis, puede ser interesante vaciarlos con el uso de un sacaleches.
- Colocar al bebé correctamente: pues, a veces, la razón por la que el vaciado no es completo tiene que ver con que no se está adoptando una posición adecuada. Por eso, el bebé no se engancha bien y no succiona toda la leche que hay.
- Vaciado frecuente y completo del pecho.
Es por eso que para prevenir una infección de este tipo se debe tener una correcta higiene de las mamas, lavando el pezón antes y después de cada toma, sobre todo si existen grietas, protegerlo con gasas estériles y usar alguna pomada cicatrizante con linolina.
Te duelen los pezones, puede que te hayan salido grietas e incluso que te hayan sangrado. Las grietas, esas pequeñas heridas en el pezón, sabemos que duelen. Incluso podríamos decir que duelen mucho, sobre todo si se infectan. Dar el pecho no duele, o al menos no debería, pero es habitual que durante las primeras tomas se sienta alguna molestia.
Mejora la posición del bebé al pecho. Asegúrate de que el pezón y parte de la areola de tu pecho están dentro de la boca de tu bebé. Él extrae la leche mediante los movimientos de la mandíbula y la lengua, no chupando del pezón.
Evita ofrecerle chupetes o biberones hasta que la lactancia esté totalmente establecida. Es la manera de librarse de la “confusión de pezón”.
Continúa con la lactancia materna si puedes. Hay estudios que dicen que interrumpir la lactancia materna durante algunos días reduce la probabilidad de que puedas continuar con la lactancia a largo plazo. De todos modos, si el dolor es muy intenso y necesitas dejarlo, puedes probar a extraerte la leche, manualmente o con un extractor.
Utiliza una crema, por ejemplo, Bepanthol Pomada Protectora Bebé. Ponles tu propia leche.
Evita lavarte el pecho antes y después de las tomas. Esto favorece la aparición de las grietas. ¿Por qué? Utiliza alguna protección que impida el roce del pezón con el sujetador o con la ropa.
Una anquiloglosia, o frenillo sublingual corto, también puede ser un impedimento. Esta telita que hay debajo de la lengua si es muy grande no permitirá al bebé poner la lengua debajo de la areola.
Hoy en día no solo cuentas con el apoyo de tu matrona, tu ginecólogo y el pediatra de tu bebé, sino que también tienes a tu alcance la experiencia de otras madres. Los grupos de apoyo a la lactancia son una fuente de ayuda donde todas las madres son bienvenidas. Si buscas, seguro que encuentras uno cerca de tu casa.
Recuerda que en la app LactApp puedes encontrar información muy completa y personalizada sobre la mastitis.
Si experimentas síntomas de mastitis o tienes dudas sobre la lactancia, no dudes en contactar con nuestra Unidad de Lactancia.
Recuerda, este artículo tiene un fin divulgativo y no sustituye la consulta médica.
Preguntas Frecuentes
¿Existen remedios caseros para el dolor de los pechos durante la lactancia?
Si el dolor en los senos durante la lactancia es debido a que los pezones están agrietados, algunas recomendaciones serían las siguientes:
- Repartir una pequeña cantidad de leche materna sobre el pezón después de cada toma.
- Lavar el pecho con agua caliente tras cada toma y secar bien.
- Aplicar aceite de oliva sobre el pezón mediante masajes circulares.
- Usar una infusión de manzanilla o aloe vera sobre el pezón.
Si el motivo de las molestias durante la lactancia es un mal agarre del bebé, lo recomendable sería cambiar la postura para amamantar.
Las hojas de repollo también pueden ser útiles para aliviar los síntomas durante la lactancia, ya que reduce el dolor y la inflamación de los senos.
¿Qué tratamiento se aplica cuando la mastitis puerperal es por una infección?
Si la causa de la inflamación del tejido mamario es una infección bacteriana, entonces el tratamiento aconsejado para la mastitis es la administración de antibióticos. En este caso, lo recomendable es usar un antibiótico que sea resistente a las β-lactamasas si el agente causante es el Staphylococcus aureus.
En cambio, si el agente causante de la mastitis en la mujer es una bacteria gram-negatva, entonces lo mejor será recurrir a la cefalexina o la amoxicilina.
En cualquier caso, nunca se debe administrar ningún medicamento sin previa prescripción médica.
¿Cómo es el tratamiento para la mastitis por la lactancia?
Si la mastitis está causada por una infección, lo habitual es optar por antibióticos durante 10 días. Además, el especialista puede recetar ciertos analgésicos como, por ejemplo, paracetamol o ibuprofeno para aliviar las molestias del pecho hinchado.
En el caso de que la mastitis esté provocada por la obstrucción del conducto de la leche, entonces la terapia consistirá en mejorar el vaciado del mismo. Para ello, habrá que seguir una serie de recomendaciones para cambiar la postura de amamantar y dar las tomas al bebé de manera más frecuente.
